Las mujeres que prefieren a hombres bisexuales


Este artículo fue publicado originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

Amber Rose, la modelo y afamada ex de Kanye West, recientemente declaró que aunque se siente atraída hacia hombres y mujeres por igual, nunca saldría con un hombre bisexual. “Personalmente —y lo digo sin juzgar a nadie— no me sentiría cómoda”, dijo. “Simplemente no estaría cómoda con la situación, no sé por qué”. Y Rose no está sola: el año pasado, una encuesta llevada a cabo por una revista descubrió que casi dos tercios de las mujeres “no saldrían con un hombre que ha tenido relaciones sexuales con otro hombre”.

A pesar de este persistente estigma, nunca se han examinado con detenimiento las experiencias de mujeres heterosexuales que mantienen relaciones con hombres bisexuales. Pero el nuevo libro Women in Relationships with Bisexual Men (Mujeres que mantienen relaciones con hombres bisexuales) se encarga exactamente de eso. Sus coautoras son Maria Pallota-Chiarolli, profesora de Diversidad Social en la Universidad Deakin, y su compañera de investigación, Sara Lubowitz. El libro está basado en las reflexiones de 79 mujeres australianas que mantienen relaciones con hombres bisexuales. Hablamos con Pallota-Chiarolli sobre sus descubrimientos.

BROADLY: Hola, Maria. ¿Por qué decidiste estudiar la dinámica de las mujeres hetero con los hombres bi?
Pallota-Chiarolli: Llevo mucho tiempo trabajando en el área de la diversidad sexual, el género y la diversidad cultural como investigadora y escritora. Durante los últimos ocho años he estado centrada en temas relacionados con la diversidad en las relaciones y he descubierto que las mujeres realmente querían hablar de este tema, porque nunca antes se había hecho.

¿Cuáles han sido algunos de tus descubrimientos más sorprendentes?
Un descubrimiento realmente bonito de muchas de las mujeres entrevistadas, que ha sorprendido a unas cuantas personas, es que muchos hombres bisexuales ―en términos de apertura y negociación― eran mejores padres, amantes y compañeros que los hombres heterosexuales.

¿Por qué cree crees que esas mujeres afirmaron que los hombres bisexuales eran mejores amantes?
Las mujeres indicaron que sus compañeros bisexuales querían que ellas exploraran y se divirtieran sexualmente, que estuvieran abiertas al BDSM o que tuvieran otro compañero fuera de la relación. Estas mujeres a menudo lo achacaban al hecho de que sus parejas [ya] habían tenido que luchar contra las estructuras normativas relacionadas con ser un hombre, debido a sus preferencias sexuales. Entonces tenían muchas más probabilidades de oponerse a las horribles ideas misóginas de dominación que conlleva ser un hombre.

¿Y cómo se traducía su sexualidad en que sus parejas los consideraran mejores padres?
Dado que los hombres del estudio sentían que estaban fuera de lo “normal”, tenían más probabilidades de desafiar las ideas tradicionales. También eran más propensos a desear compartir la paternidad en situación de igualdad, de modo que muchas veces eran padres muy implicados y parejas domésticas mucho más sensibles. Algunas mujeres decían cosas como “después de estar con un hombre bisexual, nunca volvería a tener una relación con un hombre heterosexual”, porque veían a esos hombres mucho más interesantes y abiertos a explorar.

¿Cuáles son algunos de los desafíos a los que se enfrentan estas parejas?
Estas mujeres debían enfrentarse al estigma asumido por la sociedad de que los hombres bisexuales tienden a engañar, que no se puede confiar en ellos. Pero muchas de las mujeres dijeron, “Mira, no es así en absoluto. Cuando estás con un hombre hetero, él podría estar viéndose con otra mujer”.

De hecho muchas mujeres hablaban de algo llamado “monogamia de género”. A menudo las mujeres eran mucho más felices teniendo como pareja a un hombre bisexual, porque una de las normas que habían establecido en su relación era: “Vale, puedes tener un amante masculino, pero no vas a tener a ninguna mujer como amante”. Muchas mujeres decían, “Mira, si me va a engañar, si va a ser una persona horrible, será una persona horrible independientemente de su sexualidad”.

¿Cómo lidiaban las mujeres con este estigma?
Cuando las mujeres comentaban a sus amigos y consejeros el tema de su relación, a menudo se encontraban con preguntas como: “¿Qué problema tienes para querer estar con un hombre bisexual?”, “¿No puedes conseguir un hombre normal?”, “¿Abusaron de ti cuando eras pequeña?”, o “¿Cómo puedes encontrar atractivo a un hombre así?”.

A otras se les cuestionaba su validez como mujeres: “Bueno, resulta obvio que tienes algún problema”, o “Algo no funciona en ti como mujer para que un hombre bisexual te encuentre atractiva”.

Una vez más, son las mujeres las que se contemplan como el problema. Se les preguntaba “¿qué pasa contigo?” en lugar de “¿qué le pasa a esta sociedad?”. Además, lo último que quieres es ir a un consejero para obtener apoyo y después, especialmente si descubres que has contraído una ETS o el VIH, que eso se te eche en cara y te pregunten, “¿Qué te hizo decidir salir con él?”.

¿Cómo encajaban esas parejas dentro de la amplia comunidad queer?
Otro de los descubrimientos más importantes fue que esas mujeres se sentían repudiadas, no solo por el mundo hetero, sino también por las comunidades predominantemente formadas por gays y lesbianas. Las mujeres tenían la sensación de estar estigmatizadas y sus parejas a menudo tenían la sensación de no encajar ahí. Recibían comentarios muy abusivos y despreciativos sobre sus relaciones, como “No puedes confiar en él”, o “La bisexualidad en realidad no existe”.

Este era especialmente el caso de las mujeres más jóvenes que vivían en ciudades urbanas y que se desenvolvían en las comunidades queer. Al principio eran “las mejores amigas de los hombres gays” y salían por ahí con ellos, pero tan pronto como alguna de esas mujeres se enamoraba de un hombre bisexual, o si un hombre que pensaba que era gay se enamoraba de ellas, de repente eran repudiadas. La reacción era, “Nos has arrebatado a uno de nuestros hombres gays”, o decían cosas como, “Cuidado, ahí viene la tía que nos roba nuestros novios”. O si aparecían en el mismo club gay con sus parejas se las ignoraba o se las quedaban mirando. Las mujeres opinaban que esto era muy misógino.

¿Cuáles eran algunos de los factores que determinaban el éxito de estas relaciones?
La felicidad de la mujer en la relación a menudo tenía que ver con si la mujer sabía que su pareja era bisexual antes de la relación y si su pareja ya había salido del armario. Las mujeres que sabían de la bisexualidad de sus parejas desde el principio estaban en mejor posición. 

Por otra parte, los hombres que no habían explicado su sexualidad a sus parejas desde un principio tenían más probabilidades, por desgracia, de ser violentos ―emocional y físicamente― con sus parejas.

¿Les cuesta más a estos hombres salir del armario que a los hombres gays? Y si es así, ¿por qué?
El número de hombres gays que se casan y salen del armario después se ha reducido significativamente porque la sociedad ahora acepta mucho más a los hombres gays, pero es preciso que suceda lo mismo con los hombres bisexuales. La sociedad a menudo retrata a los hombres bisexuales como personas que engañan, que son malvadas o que no son de fiar. La mayoría de películas en las que se incluye algún hombre bisexual, o bien lo representan como un asesino o tiene que morir (suicidándose o asesinado), en cambio las mujeres bisexuales son “atractivas y sexys depredadoras”.

Las mujeres que procedían de familias religiosas estrictas… a menudo esas restricciones eran las que hacían que los hombres no lo contaran [que eran bisexuales] y más tarde se manifestaba en situaciones muy difíciles con sus parejas. No se les había permitido expresarse, así que proyectaban toda esa frustración, ira y vergüenza contra las mujeres.

¿Cómo reaccionaban las mujeres cuando sus parejas les contaban que eran bisexuales después de haber iniciado la relación?
Como sucede con cualquiera que sale del armario, no solo eres tú quien sale del armario. Tu familia tiene que salir del armario, tus amigos tienen que saberlo y también tus hijos. Para muchas mujeres hetero, era una cuestión de: “¿Qué les decimos a los niños?, ¿preguntarán si papá es bi?, ¿vendrá de vez en cuando algún novio de papá a casa?”.

¿Las mujeres ofrecieron consejos para otras mujeres hetero?
No des por hecho que un compañero potencial es heterosexual simplemente porque flirtea contigo o se nota que le gustas. No des nada por supuesto y pregúntale sobre su sexualidad directamente. Las mujeres del estudio que tenían más problemas en sus relaciones con hombres bisexuales inicialmente habían presupuesto que estaban empezando una relación con un hombre hetero y solo conocieron la verdad pasado un tiempo.

Casi todos los participantes del estudio pedían mayor apertura en la sociedad sobre temas de diversidad sexual, no solo sobre el sexo binario ―gay o hetero―, sino mayor aceptación por parte de la sociedad del hecho de que hay gente que se sitúa en todos los puntos del espectro y está bien, no pasa nada.

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