Consejos para los padres que se quieran seguir drogando


Mi boda fue lo mejor. El matrimonio no funcionó, pero la boda definitivamente fue maravillosa. La hicimos al aire libre, en la noche, debajo de una carpa enorme. Había malabaristas, personas que andaban en zancos, y una banda súper cool de siete integrantes. También había una sección de fumar alejada de la multitud. No era una zona para fumar tabaco sino específicamente para fumar mota. Fumábamos cómo locos en aquella época cuando no había bebés de por medio.

En esos días, cuando aún no éramos padres, podíamos fumar sin parar en la sala. No nos preocupábamos por el pequeño que se resiste a dormir y baja por las escaleras, o peor aún, por el niño ya más grande que llama al 911 porque huele a quemado. Tampoco nos preocupábamos por llenar de humo a alguien, lo peor que podía pasar era que por accidente drogáramos a nuestro perro. No es que esté a favor de drogar a los perros, porque no es el caso, pero tener un hijo también implica toda una barrera de complejidad ética cuando se trata de fumar mariguana.

Una vez que tienes un hijo, tienes que cambiar tu estilo de fumar mariguana. Es algo muy común y ocurre por muchas razones. En primer lugar, ¿sabes lo pinche caro que es tener un bebé? En serio, estos pequeños monstruos cagones implican muchísimos gastos. O sea, después de comprar toallitas, pañales y una lista enorme de lo que requiere la parafernalia infantil, ¿a quién carajos le sobra dinero para comprar mariguana? Y si te queda algo de dinero extra, no te lo gastas en una onza de la mejor para relajarte con tus amigos, al menos no alguien con una consciencia limpia, tienes que ahorrar para la escuela del niño.

Muchos padres cambian sus métodos de consumo después de que traen a un niño al mundo. En nuestro caso, cuando nació mi hijo, los porros quedaron descartados porque seamos honestos gente, nadie quiere que su bebé huela a porro. Ahora soy más grande y madura, no fumo para nada. Sólo en vaporizador.


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Algunos padres descartan el cannabis del todo después de que tienen hijos. Aquellos que lo siguen haciendo, lo hacen a escondidas porque, pues, el estigma (y muchas veces la ley) así lo requiere. La sociedad espera que los padres sean discretos con su consumo de mariguana. Ni hablar de que el papá o la mamá admitan que se drogan. Pero en realidad, no podemos culpar a nadie por esconder sus hábitos. La triste realidad es que la ley sigue siendo peligrosa para los padres que aprecian la mota.

Hace poco platiqué de esto con mi amiga Meredith, que es amante de la mariguana. “Era mucho más atrevida antes de tener hijos”, dijo. “Una vez hasta intenté cultivar. Tenía una planta hermosa y justo antes de que floreciera, mi familia vino de visita. Mi pareja y yo la escondimos cuidadosamente en el baño principal. Todo iba bien hasta que mi abuelo se desapareció durante la fiesta y usó el baño principal sin preguntar. Todo el tiempo estuvo ahí, y yo me volví loca, pero si el abuelo hubiera sabido qué era mi planta de mariguana, nunca hubiera dicho nada. La peor parte es que después, cuando intenté moverla a su lugar original, se rompió el tallo y se murió”.

Poco después del lamentable incidente del tallo, Meredith dio a luz a su hijo y nunca volvió a cultivar. Me cuenta que como mamá, se pone muy nerviosa simplemente por fumar en el patio, y ahora no le preocupa que la descubra su abuelo ni siquiera sus hijos. A Meredith le preocupan las implicaciones legales del uso del cannabis.

Como madre, me identifico totalmente. De hecho, hubo una etapa de mi vida en la que me daba tanto miedo por ser ilegal que la dejé de fumar. Después de un divorcio amargo, desarrolle un miedo intenso por la mariguana, ni siquiera salía con gente que fumara. Durante esos días de prohibición, me invadió el miedo de perder la custodia de mis hijos por culpa de una planta. El estigma social me había lavado tanto el cerebro que incluso me resistí a probar la mariguana medicinal cuando realmente lo necesitaba. Me tuvo que pasar un accidente grave, una cirugía mayor y una herida irreparable para aceptar y darme cuenta de que la mariguana es vital para mí.


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Hoy en día, soy una consumidora de cannabis (nada más que ahora soy legal). Y la mariguana es mucho mejor que los opioides y el Valium que me daban. Debido al enorme impacto que el cannabis ha tenido en mi vida, simplemente no puedo estar de acuerdo con la idea de que fumar marihuana contradice la buena manera de criar a los hijos. Algunos padres siguen ocultando su hierba, pero las estadísticas sugieren que la mayoría de los padres son pro mariguana. Según un estudio del Pew Research Center de 2016, el 71 por ciento de la nación millennial y el 57 por ciento de los de la generación X están a favor de la legalización del cannabis. La mayoría de los padres en 2017 son de estas dos generaciones.

Y si te ganas su confianza, escucharás el eco de cada uno de ellos. Los padres que regularmente consumen mariguana profesan que el cannabis mejora la forma en que crían a sus hijos. Seth, de 33 años padre de cuatro niños, dice que el cannabis “crea más oportunidades para que los padres críen mejor a sus hijos” le ayuda a dormir bien. Añade: “Hoy en día, si no fumara no tendría tanta tolerancia a la frustración”.

Estoy de acuerdo con Seth; uno o dos toques me quitan el estrés. En lo personal, no sé cómo cualquier padre puede soportar los Legos o el Minecraft sin un poco de mariguana. Pero aquí la clave es el consumo responsable amigos, no te puedes drogar y desmayarte en el sofá, y dejar que Netflix cuide a tus hijos. Eso no es ser un buen padre que fuma mota, eso es ser un humano de mierda.

Si fumas marihuana, humildemente te sugiero que lo hagas en un área ventilada, lejos de tus hijos. El humo ajeno es peligroso y también bastante asqueroso. Los vaporizadores son lo mejor. Los comestibles son excelentes, pero por favor consúmanla moderadamente. Necesitas ser capaz de funcionar en caso de una emergencia. El consumo excesivo es irresponsable.


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En septiembre, el CDC publicó datos que muestran que los adultos maduros (de 26 a 44 años de edad) ahora son más propensos que lo adolescentes a consumir cannabis. Esa es una tendencia positiva, porque hay riesgos y reacciones adversas al uso que le dan los adolescentes. Entonces, por favor evita que menores de edad la consuman y esconde con responsabilidad tu reserva.

Mis hijos no podrían encontrar mi mariguana y tampoco quiero que tengan la oportunidad de encontrar la tuya. Así que por favor no escondas tu mariguana en el buró; es una sustancia que te droga, no un vibrador. Mueve tu mierda a un mejor escondite. Preferiblemente a una caja a prueba de olor con candado. Mientras estamos con este tema, es aún más importante que le pongas llave al lugar donde guardas el alcohol: es más probable que el alcohol mate a un niño antes que el cannabis.

En resumen, si estás planeando traer a un humano al mundo, dile adiós a la estela de humo diaria y al hornazo. Y dile hola a las noches sin dormir y a las caricaturas del sábado por la mañana. Tus hábitos de fumar podrían cambiar un poco, eso es lo que se espera. Podrías fumar un poco menos, podrías consumir de otra manera, pero la buena noticia es que con las precauciones adecuadas y con unos cuantos ajustes, puedes ser un buen padre y al mismo tiempo te puedes seguir drogando. 

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