Deja de confundir tus nervios con ansiedad


Ya que yo también he tenido problemas de salud mental, no soy quien para minimizar la importancia de borrar el estigma que traen consigo. Aún hay gente afortunada con cerebros perfectamente sanos que tiende a etiquetar a los que tenemos este tipo de problemas, como locos o inestables –estereotipos que hacen difícil que nos tomen en serio o que nos sintamos aceptados. Es importante empezar a hablar de esto y tener una discusión honesta sobre nuestra salud mental.

Pero por mucho que anime a la gente a ser lo más abierta posible con respecto a su salud mental –después de todo, entre más se discuta, más informada estará la gente y más podremos borrar los estigmas– es posible que ese ánimo sea demasiado. Entre más personas se atreven a revelar sus problemas, parece que otros se les unen, pero aprovechándose de los síntomas para justificar su histeria. Hoy en día, nada está más de moda que los trastornos de ansiedad.

Ahora la gente exagera sus experiencias cotidianas y se prepara para excusarse con la terminología apropiada que usaría un psiquiatra. No es que estén nerviosos porque tienen que dar una presentación en el trabajo sino que sufren de “ansiedad”. No es que se sientan incómodos por ir a una fiesta donde no conocen a nadie sino que sufren de “ansiedad social”. Y no es que sientan mariposas en el estómago sino que tienen “ataques de pánico”.

La forma en que las personas, especialmente las celebridades de alto perfil, trivializan este trastorno mental muchas veces hace que el diagnóstico quede vacío de toda credibilidad.

La ansiedad como enfermedad puede presentarse en varias formas: trastorno de ansiedad generalizada (TAG), trastorno de pánico o trastorno de ansiedad social. También es una emoción humana común que todos padecemos. El nerviosismo y la ansiedad severa, sin embargo, no son lo mismo.

“La ansiedad por sí sola es una experiencia normal”, dice Shanthi Mogali, director de psiquiatría en el Centro de Tratamiento Mountainside en Connecticut. “Lo que crea la ansiedad anormal es cuando las experiencias de nerviosismo y preocupación empiezan a tomar el control de tu vida cotidiana –la gente se preocupa por cosas mundanas, cosas que la gente normal puede sacar de su mente. Y eso empieza a consumir sus vidas”.

Incluso las tareas simples, como escoger un traje para el día o hacer planes son suficientes para que la gente se sienta ansiosa, se empiece a preocupar y después se manifiestan los síntomas físicos como la aceleración del ritmo cardiaco, el sudor y la respiración pesada.

Gracias a que la gente no sabe bien cómo se manifiesta, el uso coloquial de la terminología de la ansiedad es una bofetada en la cara para los que realmente están sufriendo, aquellos que desean que sus sentimientos sólo fueran mariposas –usar estos términos de forma tan casual trivializa el pánico general que realmente sienten, es por eso que los demás no toman en serio el trastorno de la ansiedad.


Relacionados: La ansiedad extrema que sufren los freelancers


A Alyssa Jeffers, de 26 años, le diagnosticaron TAG, trastorno de pánico, ansiedad social y TOC. A pesar de que recibe tratamiento para sus trastornos, dice que han tomado el control de su vida. “Es frustrante cuando la gente dice cosas como: ‘tengo mucha ansiedad’ cuando solo están nerviosos por algo”, dice, “porque hay una gran diferencia entre estar ansioso y nervioso y no creo que la gente entienda eso”.

A pesar de que se considera una persona extrovertida, se siente incómoda en muchas situaciones sociales y con frecuencia está tan abrumada mientras se prepara para salir con amigos que cancela los planes por completo. Su trastorno de pánico hace que se hiperventile a veces hasta que se desmaya. En una ocasión, sus articulaciones y músculos se contrajeron y empezaron a cerrarse debido a la falta de oxígeno; terminó en el hospital.

¿Alguna vez te has sentido tan nervioso que sientes que tu estómago se hace chiquito, tus palmas se llenan de sudor y tu mente se empieza a acelerar? Temo decirte que eso no es un ataque de pánico. Los ataques de pánico se manifiestan de manera diferente en cada persona, pero el consenso de las personas que las experimentan dice que es una sensación abrumadora de destrucción inminente –muchas veces, sienten que se van a morir. Algunas personas incluso confunden un ataque de pánico con un infarto ya que ambos pueden implicar dolor en el pecho y falta de aire.

Así es como Jeffers describe su experiencia:

“Cuando sé que me va a dar uno, me empiezan a temblar mucho las manos. Siento como si tuviera un bloque de cemento en mi pecho. Me da una sensación muy rara en todo el cuerpo como si todos mis sentidos estuvieran al máximo, y se me empieza a poner roja el área del pecho, y luego respirar es la parte más difícil. Me tengo que acordar de cómo respirar profundo y si no logro concentrarme lo suficiente, empiezo a respirar muy rápido, y antes de que me de cuenta ya estoy histérica. La ultima vez, mis dedos de las manos y los pies me empezaron a hormiguear. Mis músculos se ponen muy tensos y no me puedo mover bien. Se siente como si te paralizaras aunque no lo estés, porque no te puedes mover y sólo es un sentimiento en tu cabeza. Piensas en un millón de cosas y por último en que te vas a morir; es horrible. Te preguntas: ‘¿por qué me pasa esto a mí?, ¿qué lo estará causando?’ Te pasan pensamientos horribles por la cabeza, y se quedan contigo para siempre”.

A diferencia de los ataques de ansiedad, que tienen síntomas físicos similares pero muchas veces son producto de un estímulo (tu pareja acaba de romper contigo, te despiden, alguien te grita), los ataques de pánico salen de la nada. También empeoran con la ansiedad, o el miedo constante de que otro ataque de pánico sucederá de nuevo sin previo aviso.

¿La solución? Por supuesto, simplemente tomarte un Xanax. Este medicamento que para algunos es un salvavidas para otros se ha convertido en un chiste. Pero incluso cuando tratan de hacerse los chistosos, confunden para lo que realmente se utiliza el Xanax. No es para “relajarse” o para calmarse; es para sacarte de un aterrador estado mental.

“Es frustrante porque la gente piensa que con tomarte un Xanax todo se soluciona, pero en realidad ese medicamento es mi salvavidas cuando empiezo a sentir que me va a dar un ataque de pánico”, dice Jeffers. “Mientras me la tome antes de que entré en pánico, de alguna manera me puedo controlar yo sola”.

La medicación ISRS es un tratamiento común para los trastornos de ansiedad, junto con la terapia cognitiva-conductual, que se administra según sea necesario, como cuando sientes que te va a dar un ataque.

Entre los que se toman estas pastillas de manera recreativa y los doctores que dan recetas sin importar el caso, hoy en día conseguir Xanax es bastante fácil. Y si le agregamos que estamos en una cultura que no tiene claro el significado entre estar ansioso y nervioso, el resultado es una generación de personas que toma Xanax como si fuera vitamina. Esto hace más difícil que se tome en serio a las personas que realmente necesitan tomar Xanax.

La ansiedad sirve para avisarle a nuestros cuerpos el peligro que se avecina. La adrenalina es útil cuando, por ejemplo, nos persigue un oso o algo así pero cuando nos estresamos por el trabajo no. Aún así la ansiedad es útil para alertar a tu cuerpo cuando hay un factor de estrés o un problema, y no siempre se debe enmascarar.

“Muchos de los niveles de ansiedad que se supone deben ser parte de nuestra supervivencia se pierden por la auto medicación”, dice Mogali. “Creo que muchos trastornos de ansiedad están empeorando porque no somos capaces de tolerar niveles normales de ansiedad”.

Si la gente siente tantitos nervios, le echan la culpa a su condición de “ansiedad”, se toman una pastilla, y continúan con su día. Además de enmascarar una emoción humana real que normalmente sería la experiencia, que hace que la gente se medique demás, puede conducir potencialmente a la resistencia a los medicamentos y a la adicción.

“Creas una dependencia a estos medicamentos, una dependencia física”, explica Mogali. “Se vuelve muy poco saludable, y tu cuerpo puede llegar a ser dependiente físicamente. También tu cerebro se puede hacer adicto físicamente. Al final tienes que pasar por una desintoxicación para librarte de estos medicamentos“.

Hay millones que sufren en silencio, luchando por estar bien cada día y que sienten que son prisioneros de su propia mente. Claro, no soy psiquiatra, tal vez los trastornos de ansiedad cada vez le afectan a más, pero yo he luchado con mi propia ansiedad desde que tenía 12 años, preocupándome por las tareas más mundanas, despertándome en medio de la noche con ataques de pánico de verdad, pensando que estaba al borde de la muerte. También me he sentido nerviosa por una entrevista de trabajo y he sentido mariposas en el estómago antes de una presentación y créanme; hay una diferencia.

La ansiedad no es linda, o elegante, ni es una moda. No es una palabra que podamos usar en exceso como lo hacemos con “literal” o “güey”. Todos merecemos que nos tomen en serio y algunos sólo necesitan una palabra nueva para comunicar cómo se sienten; a veces, está bien estar nervioso.

http://ift.tt/2ryHvpU

Anuncios

Y tu que opinas???

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s