Que te pongan el cuerno no sólo arruina tu vida, también tu salud


Este artículo se publicó originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

Cuando tenía 21, mi prometido me cortó por teléfono. Muchos años después, todavía me acuerdo muy bien de esa noche. Era de noche y yo estaba sentada afuera de la casa de mis papás. “Ya no te amo, Kim”, me dijo con mucha calma después de admitir que había encontrado a alguien más. Después de que colgamos me metí a la casa y le robé un cigarro a mi papá.

A diferencia de muchos de mis compañeros, yo logré sobrevivir a la escuela sin fumar ni tomar. Realmente nunca me ha interesado. Pero algo en el hecho de que un tipo al que yo consideraba mi primer amor, y quien puso un anillo en mi dedo y me prometió el “felices para siempre”, me hizo querer fumar. Supongo que fue mi manera de tratar de controlar esta niebla de desilusión en la que estaba. Después descubrí el poder reconfortante del alcohol.


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Según un estudio reciente publicado en el Journal of Social and Personal Relationships, es común que cuando te engañan, reacciones con comportamientos que te ponen en riesgo como el uso de drogas o el consumo de alcohol descontrolado. Sobre todo si te echas la culpa de que tu pareja te haya engañado (que ahora admito con vergüenza, fue mi caso). Como resultado, las personas que han tenido este tipo de experiencias tienen más riesgo de padecer problemas físicos y mentales.

“La infidelidad es una de las experiencias más dolorosas y perjudiciales que enfrentan las parejas”, Rosie Shrout, autora principal del estudio y graduada de la Universidad de Nevada en Reno le dijo a PsyPost. “La persona a la que le fueron infiel experimenta una angustia emocional y psicológica muy fuerte. Nos dimos a la tarea de investigar si esta angustia psicológica y emocional los lleva a tener comportamientos que los ponen en riesgo como tener sexo sin protección, consumir drogas y alcohol, a comer compulsivamente o a dejar de comer por completo”.

Para estudiar esto, los investigadores reclutaron a 232 estudiantes universitarios que habían sido engañados en los últimos tres meses; casi todos los participantes informaron haber estado en esa relación por un promedio de 1,7 años. Además de que se les pidiera que analizaran a quién o a qué le echaban la culpa (ellos mismos, su pareja o su situación), se les pidió que evaluaran su salud mental (si percibían un aumento de depresión o ansiedad) y qué tanto se angustiaron después de enterarse que los habían engañado. Finalmente, se les pidió que compartieran si pensaban que ciertos comportamientos de salud como el consumo de alcohol y drogas, no usar condones durante las relaciones sexuales y cuánto comían o hacían ejercicio habían cambiado.

De acuerdo con los resultados del estudio, las personas a las que engañaron eran más propensos a echarle la culpa a la pareja que a ellos mismos, e informaron haber tenido síntomas de depresión, ansiedad y angustia después de la infidelidad. También reportaron comportamientos que comprometen más a la salud: los más frecuentes fueron comer menos o no comer para nada (45 por ciento), consumir alcohol (44 por ciento), hacer más ejercicio (29 por ciento), tener relaciones sexuales estando drogados o ebrios (27 por ciento) y el uso de marihuana (19 por ciento).

“Involucrarse en este tipo de comportamientos que comprometen a la salud se podría explicar como un intento de enfrentar la infidelidad ya que disminuyen sus sentimientos negativos y aumentan las emociones positivas”, sugiere el estudio.


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Otro aspecto interesante de la investigación fue la manera en que el género jugó un papel en los resultados: “El efecto de la salud mental fue más fuerte para las mujeres en comparación con los hombres”, escriben los autores. “Es decir, las mujeres que reportaron altos niveles de auto culpabilidad o de echarle la culpa a la pareja también experimentaron altos niveles en las consecuencias para la salud mental, lo que a su vez resultó en algo más comprometedor para la salud después de enterarse que las engañaron”.

Shrout le ofreció una explicación sobre la diferencia de género a PsyPost: “Creemos que esto se debe a que las mujeres suelen dar mayor importancia a la relación como fuente de identidad y de sí mismas, por eso las mujeres a las que han engañado podrían tener una salud mental más pobre y podrían participar en comportamientos insalubres y arriesgados debido a que sus autopercepciones han sido dañadas”.

Como una mujer a la que han engañado muchas veces, puedo confirmar que esto es cierto.

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