El homenaje que ‘Las Chicas Superpoderosas’ le hicieron a The Beatles


Las Chicas Superpoderosas, ese programa de tres niñas con facultades sobrehumanas creadas en una olla por el Profesor Utonio, era una píldora de alivio para el aburrimiento de las tardes de vacaciones. Y lo era para diversas poblaciones humanas: niñas y niños, adolescentes, chicos rudos de gusto vergonzante, candies, incluso algunos punkeros que conocí, quienes compraban todos sus cuadernos del colegio con los motivos del programa. Raro… universal.

Creadas en 1998 por Craig McCracken, y producidas por Gendy Tartakovsky (El Laboratorio de Dexter y Samurái Jack), estuvieron al aire hasta 2005, cambiando su casa, Hanna Barbera, por Cartoon Network, la compañía que hasta el día de hoy adueña sus derechos.

Seguramente McCracken y Tartakovsky son unos furibundos fans de Los Beatles: el homenaje que les hacen, en un capítulo llamado “Meet the Beat Alls”, no tiene nada que envidiarle a otras muestras de cariño que la industria cultural ha tenido con ellos. Al menos supera a Across The Universe, el musical dirigido por Julie Taymor en 2007. Lo admirable es que lo hacen en 14 rápidos minutos, en los que logran exponer, uno a uno, los momentos más importantes de la carrera del cuarteto: su aparición, su llegada a Estados Unidos, los conciertos con jóvenes histéricas, la llegada de Yoko Ono a la banda, el concierto final en el techo de un edificio y el rompimiento, El Fin, como se titula la última canción oficial del disco Abbey Road (1969).

El argumento es fácil de contar. En la ciudad de Saltadilla, cuatro de los peores villanos —Mojo Jojo, Él, Peludito y la Princesa McPlata) piensan por separado cómo derrotar a las Chicas. Obsesivos todos, se van cada uno por su parte a atacarlas a altas horas de la noche. Al encontrarse y confrontarlas, se dan cuenta de que juntos logran lo que nunca han podido por separado: derrotarlas sin posibilidad de que se levanten. Lo harán durante casi todo el capítulo.

Viendo que su trabajo era bueno, y de darse cuenta de que lo mejor será permanecer unidos en torno al éxito de su empresa, Él propone que se llamen The Silver Beat Alls (como originalmente se iban a llamar Ringo, John, George y Paul juntos), pero Mojo Jojo lo acorta, por considerarlo “demasiado sofisticado” a simplemente The Beat Alls. El juego de palabras, ingenioso, por supuesto, permanecerá en varias ocasiones bien aprovechadas: en vez de “Jojo was a man who thought he was a loner” dicen “Mojo Jojo was a man (…)”, a cambio de “the British Invasion”, hablan del “Brutish invasion” (la invasión bruta).

El capítulo corre desde entonces con un brillante homenaje que no cesa: desde ahí, las líneas del libreto, los diálogos de los personajes, serán una réplica de pedazos de muchas canciones de la banda (“now give me money, that’s what I want”, de Money, “I read the news today, oh boy”, de A Day In The Life, etcétera); algunas escenas reproducirán las carátulas de los álbumes Abbey Road, Please Please Me, With The Beatles y A Hard Day’s Night; muchas melodías sonarán al fondo de las escenas; e incluso, en un momento, los Beat Alls aparecen dándole en la jeta a los Beatles, justo antes de que Mojo Jojo pida a los asistentes de las localidades más costosas que entreguen (y no sacudan) sus joyas (guiño, guiño). La trama será, como ya dije, un recorrido exprés por la vida de la banda más importante de la música occidental.

Por supuesto, es una banda criminal: y por eso es impresionante cómo todo se transforma para que sea coherente. Las chicas histéricas no los persiguen sino que les huyen, el oficial que está a la cabeza del caso es el Sargento Pimienta (“Sgt. Peper’s Lonely Heatrs Club Band”), el concierto en el techo es un acto criminal contra toda la ciudad, la forma en la que las Chicas logran vencer al cuarteto es dividiéndolos, haciendo que Mojo Jojo se enamore de una “criminal performativa”, de apellido Ono, que resulta siendo un mono disfrazado, llamado Michelle (en homenaje a la canción “Michelle”).

Jude (Hey Jude) la dueña de la macaca, termina diciendo esta genialidad: “Someday monkey don’t play piano song”, haciendo una referencia simpática a la canción Michelle, cuyo coro, en francés, dice lo siguiente: “Sont des mots qui vont très bien ensemble”.

No podemos poner el episodio aquí, ya que le pertenece a Cartoon Network. Pero corran, chiquillos, búsquenlo como puedan. ¡Termina con el último acorde de A Day In The Life!

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