Fumé DMT 600 veces en tres años


Dick Khan no es lo que uno esperaría de un hombre que ha expandido su consciencia hasta límites insospechados. Pelo canoso corto, afeitado apurado, un ligero deje de Yorkshire en el habla y ni rastro de rastas o anillos en los pulgares. Y es que Dick (que utiliza este nombre falso para preservar su intimidad) se autodenomina “un investigador independiente del DMT”.

Dese hace siglos, los chamanes han creado brebajes de ayahuasca que contenían la llamada “molécula espiritual”, con la que invocaban seres de otros mundos y recibían instrucciones y mensajes de otro reino.

Desde hace unos años, en Occidente se alaban las virtudes terapéuticas de esta incomprendida medicina para el alma y la mente. Sin embargo, pocas personas saben tanto sobre la N, N-Dimetiltriptamina como Dick.

En el plazo de tres años ha vapeado más de 600 dosis, narrando la crónica de sus experiencias en su libro, DMT & My Occult Mind: Investigation of Occult Realities using the Spirit Molecule (El DMT y mi mente oculta: investigación de las realidades ocultas mediante el uso de la molécula espiritual).

Después de una fascinante charla en la Breaking Convention 2017, la cuarta conferencia internacional sobre conciencia psicodélica, platiqué con Dick con la esperanza de que ampliara mis conocimientos sobre una de las sustancias psicoactivas más profundas y misteriosas que se conocen.

“De niño tuve tres o cuatro experiencias extracorpóreas. Aquello me hizo ver que había algo en mí capaz de existir fuera de mi cuerpo físico”.

VICE: Hola, Dick. ¿Empezamos por los orígenes? ¿Cómo surgió todo esto?
Dock Khan: Estoy interesado en la filosofía esotérica desde hace tiempo. De niño tuve tres o cuatro experiencias extracorpóreas. Aquello me hizo ver que había algo en mí capaz de existir fuera de mi cuerpo físico. Creo que ahí empezó mi interés, y desde entonces he estudiado mucha filosofía esotérica.

¿Qué despertó tu interés particular por la DMT?
Cuando era joven, podían comprarse varios tipos de drogas recreativas y tuve la oportunidad de disfrutar del éxtasis y el LSD. Luego te haces mayor y las cosas cambian. Descubrí por casualidad el documental The Spirit Molecule y, sinceramente, se me puso la piel de gallina, sobre todo cuando los voluntarios [de los experimentos del doctor Rick Strassman] relataban sus experiencias bajo la influencia del DMT. Tenía que probarla.

¿Qué fue exactamente lo que te llamó la atención?
Que había gente que aseguraba haber experimentado fenómenos espirituales. Para mí, esa afirmación me pareció muy fuerte y esperanzadora. Dado mi interés en la filosofía esotérica, sentía curiosidad por saber de qué iba todo eso. Me pasé meses leyendo los testimonios de varias personas, pero ninguno de ellos describía lo que sentí cuando probé la DMT por primera vez.

¿Cómo fue la primera experiencia?
Tomé solo unos pocos miligramos, pero la potencia que tenía me dejó atónito. Ya con la primera inhalación dije, “Dios mío, esto es muy potente”. Mi mujer, que me observaba preocupada y con mirada reprobatoria, me dijo: “Ya lo probaste. Ahora déjalo estar”. Yo le contesté que no.

Luego tuve una experiencia con 15 mg un día que estaba solo, en el dormitorio. Las cortinas estaban descorridas y yo estaba tumbado en el suelo, mirando al techo. Al poco rato se me apareció una imagen cinematográfica de mi familia, todos caminando cogidos de la mano y sonriendo.

Obra creada bajo los efectos de la DMT. Imagen por L. Brown vía Wikimedia Commons.

Era una imagen tremendamente nítida, una escena de felicidad absoluta. ¿Cómo puede estar pasando esto?, pensé. La escena se apreciaba con total nitidez, pero a la vez podía ver el techo al otro lado. Salí de aquella experiencia totalmente fascinado por las aparentes capacidades mágicas del DMT.

Tengo trabajo y familia, y siempre he intentado priorizar ambas cosas sobre todo lo demás. Teniendo eso bien presente, decidí continuar experimentando.

¿No se te pasó por la cabeza dejarlo después de la primera experiencia?
Cuando ya llevaba varias otras sesiones con dosis moderadas en casa, empecé a experimentar un cambio lamentable en mi estado mental. Estaba en el descansillo y las cosas se pusieron muy feas. En mi libro narro la experiencia, hasta cierto punto. Traté de hablar de ello con mi mujer y me resultó muy, muy complicado. Me di la vuelta y volví dentro, pero de repente me aterraba estar en un espacio cerrado.

Con el DMT, hay una diferencia muy grande entre ampliar la conciencia en un recinto cerrado, donde la situación puede ser bastante turbulenta y abrumadora, y el exterior, donde no hay límites.

¿Cuáles han sido las experiencias más profundas que has vivido, ya sean visuales o espirituales?
Ver seres que a mi entender eran entidades espirituales. Llámalas energías conscientes, inteligencias acorpóreas… hay gente que prefiere llamarlas alienígenas, aunque no estoy muy de acuerdo con ese término. La geometría, la belleza, el tamaño que tienen… son sin duda naturales.

No se trata de una proyección de mi mente; después de 600 experimentos, eso lo tengo clarísimo. Esas visiones me convencieron de que la humanidad no es el culmen de la evolución y de que no estamos solos. Fue una experiencia tremendamente gratificante.

Una vez vi una entidad con una forma claramente geométrica y simétrica, pero cuyo exterior era rugoso y nudoso. Podía sentir su mente y percibí una actitud de indiferencia, que simplemente se estaba mostrando ante mí. No se imponía, sino que simplemente decía, “Mírame”.

“Esas visiones me convencieron de que la humanidad no es el culmen de la evolución y de que no estamos solos”.

¿Crees que estas experiencias te han cambiado, para bien o para mal?
Yo ya creía en la existencia de algo más allá de la humanidad. Era un acto de fe, claro, porque no tenía conocimientos al respecto, pero después de ver lo que he visto, ahora no me cabe duda. Los cambios han sido sutiles, pero significativos.

En mi vida personal, soy mucho más consciente de la importancia de las relaciones interpersonales. También he moderado mi impulso de juzgar al prójimo. Digamos que he madurado en ese aspecto. Me siento más ingenuo.

No estoy diciendo que sea perfecto, sino que se han producido cambios. Soy más paciente. Sabes que vas a morir y estás convencido de que tu personalidad no va a perdurar, pero hay algo en tu interior que sí lo hará. Empiezas a reflexionar más profundamente sobre estos aspectos de tu vida.

Más obras realizadas bajo los efectos de la DMT. Imagen del usuario new illuminati en Flickr.

Pues parece todo muy positivo y enriquecedor. ¿Se trata de un cambio permanente o que se atenúa con el tiempo?
Han pasado siete meses desde el último experimento y yo sigo sintiendo ese cambio activo. En una ocasión estaba fuera un día muy ventoso, intentando mantener la compostura y no negativizarlo todo, cuando de repente una imagen me asaltó la mente.

No te voy a decir lo que fue, pero me hizo ver que, frente a la adversidad, el valor más destacable de la humanidad es la positividad. Mi actitud cambió de inmediato. Sopla lo que quieras, y si vas a matarme, tendrás que hacerlo dos veces, pensé. Aquella experiencia me marcó mucho, pese a que no fue nada espectacular. No creo que haga falta seguir tomando DMT para lograr que el cambio perdure. Ese cambio puede durar toda la vida.

“Uno de los aspectos de lo oculto es el conocimiento de lo inconmensurable. Me encantaría poder hacer una foto de lo que he visto, o traer una muestra en un tarro, pero son de esas cosas que tienes que ver para creer”.

Tu forma de experimentar con la DMT ha estado siempre marcada por el rigor y la perseverancia. ¿Crees que es preciso someter a la molécula espiritual al escrutinio científico?
En este punto es cuando hay que retomar el aspecto esotérico y el pensamiento ocultista. Uno de los aspectos de lo oculto es el conocimiento de lo inconmensurable. Me encantaría poder hacer una foto de lo que he visto, o traer una muestra en un tarro, pero son de esas cosas que tienes que ver para creer.

Mientras duraron los experimentos, te abstuviste de consumir alcohol y de masturbarte. ¿Por qué?
En esa etapa, sospechaba que se trataba de fenómenos espirituales. No quería experimentar con estos temas teniendo interferencias físicas como una resaca. Me parecía una falta de respeto. Lo mismo puede aplicarse a la masturbación: no creí que fuera compatible con esa línea de investigación, así que me abstuve de ambas prácticas durante ese periodo.

Muy bien. ¿Crees que volverás a fumar DMT o ya estás servido?
Muy buena pregunta. Después de tres años fumando con un propósito y de escribir tres libros al respecto —uno de los cuales ha sido publicado—, lo más sencillo sería decir que sí, pero lo cierto es que no lo sé. Por otro lado, ¡en mi fuero interno creo que sí lo sé! Hay que ser cautos y nunca decir “de esta agua no beberé”.

Gracias, Dick.

@BV_Scott

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