Unos científicos de Harvard metieron un GIF en una bacteria


Conocemos el nombre E.coli porque es una bacteria que a nosotros, los que comemos en la calle, nos ha traído descargas violentas de diarrea sangrienta y un dolor de estómago insoportable. Pero su genoma también nos ha ayudado a producir antibióticos, insulina y otras drogas clave para no morirnos. Pero la semana pasada ese desafío a la muerte dio un paso más allá: por un experimento de un par de científicos de Harvard, la E.coli (y, según parece, cualquier célula viva) va a ser la encargada de almacenar básicamente toda nuestra vida.

El artículo con los resultados, publicados en la revista científica Nature, describe cómo el grupo de investigadores logró exitosamente implantar una serie de imágenes animadas —¡el GIF del caballito!— en el genoma de una bacteria Escherichia coli usando el sistema de edición de genes CRISPR (siglas en inglés para repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas). Los científicos grabaron el GIF en la bacteria viva en forma de cinco cuadros o imágenes de 32×26 pixeles, traduciendo cada pixel individual de las imágenes en nucleótidos, las piezas que componen el ADN.

Este es el GIF que insertaron en la bacteria:

El experimento usa el sistema CRISPR, que es una molécula que en algunas bacterias y microbios es usada como mecanismo de defensa contra los ataques de virus cuando intentan insertar su propio ADN en el huésped. Cuando son atacados por el virus liberan la molécula de CRISPR, que consiste en una hebra sencilla de ARN junto a una enzima llamada Cas encargada de reconocer y adherirse al ADN del virus, encerrándolo y haciendo un corte en la cadena nucleica, lo que deshabilita el ataque del virus.

Desde el 2012, los científicos han utilizado el CRISPR para modificar las secuencias de genes específicos, haciendo que no afecte únicamente a los virus sino también a los genes de animales y plantas. Puede deshabilitar genes determinados en las células e incluso añadir nueva información entre las partes cortadas.

En este caso, las imágenes elegidas para insertar en el ADN de estas bacterias fueron justamente las del famoso caballo con un jinete galopando de Eadweard Muybridge, uno de los pioneros del stop-motion fotográfico. Para asegurarse de que la bacteria no rechazara el cambio en su ADN, se cercioraron de que se parecía y comportaba como el tipo de material genético presente en la bacteria. Después, los científicos lograron recuperar esta información secuenciando el ADN de las bacterias y reconstruyendo las imágenes con una precisión del 90 por ciento.


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Si bien durante años se ha logrado almacenar información en ADN sintetizado en el laboratorio, esta es la primera vez que se logra en un ser vivo. La razón por la cual es más sencillo almacenar información en ADN sintético que en células vivas es porque estas últimas están en constante movimiento, cambiando, dividiéndose y muriendo.

Usar el ADN como sistema alternativo de almacenamiento de información es solo una de sus posibles aplicaciones. Proyectando el estudio más allá, Seth Shipman, uno de los investigadores que dirige el estudio en Harvard, dice que quiere usar esta técnica para hacer de las células “sensores vivientes” que puedan grabar en su propio genoma lo que sucede en su interior y en su ambiente. Esto podría ser una gran herramienta de investigación, por ejemplo, para grabar de manera detallada el desarrollo neuronal.

Uno de los investigadores que dirige el estudio en Harvard, dice que quiere usar esta técnica para hacer de las células “sensores vivientes”

La posibilidad de usar el ADN como almacenamiento de información significa que podríamos, en algún momento, guardar en una diminuta molécula debajo de nuestra piel todo nuestro registro de nacimiento, historial médico, tipo de sangre o información que podría salvarnos la vida en caso de alguna emergencia (alergias conocidas a medicamentos o condiciones preexistentes). Y, por qué no, todos nuestros contactos de Facebook, galerías de fotos, canciones y películas porno favoritas. Con todo y eso, tendríamos espacio de sobra. Esto puede sonar a ciencia ficción al estilo Gattaca —donde una gota de sangre o un simple pelo bastaba para determinar la identidad de alguien—. George Church, genetista de la Universidad de Harvard, y su equipo piensan que la posibilidad de almacenar información en el ADN humano no está nada lejos.

Ese GIF del caballito es apenas un abrebocas. Ya vendrá el día en el que podamos meternos La vendedora de rosas y todo Sin tetas no hay paraíso a las células.

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