DJs de bodas nos cuentan los peores discursos que han oído


Seguramente el día que te cases será uno de los más estresantes de tu vida. Te gastarás un dineral en preparativos, luego meterás en la misma sala a un montón de parientes que no se soportan unos a otros, los atiborrarás de comida y bebida y aguantarás estoicamente los “discursos divertidos” de tus amigos ante los citados parientes, que a estas alturas estarán deseando irse. Pero los discursos no pueden ser solo divertidos. También han de ser sentimentales y durar lo justo para que la gente no se empiece a levantar a pedir copas al bar. Obviamente, con tantas variables a tener en cuenta, la mayoría de discursos están abocados al fracaso.

Hablamos con varios DJ de bodas para que nos contaran cuáles habían sido los discursos más chungos que habían oído. Creímos que eran la figura ideal para explicarnos este tipo de anécdotas, ya que generalmente observan desde las sombras y alguna que otra vez incluso habrán pinchado algún tema animado para tratar de arreglar la situación después de un discurso desastroso.

Kerry, de DJ Wedding Specialists

Una vez pinché en una boda y el padrino empezó a desnudarse, lo cual podría haber sido gracioso de no ser porque el tipo llevaba puesta la ropa interior de la novia: sujetador, pantis, todo el conjunto. El novio había ayudado a organizar la broma, pero a la novia no le hizo ni pizca de gracia y se fue de allí hecha una furia, dejando a los invitados mirándose unos a otros con cara de pasmo. Hubo gente que se rió, pero fue todo muy violento. Luego intervine yo poniendo una lista de grandes éxitos para calmar un poco los ánimos. Al final la novia volvió a aparecer, así que tampoco fue tan mal.

La segunda historia de Kerry

El padrino estaba muy nervioso por el discurso y hacía pausas como de 15 segundos entre cada palabra, así que el discurso duró 50 minutos y la gente empezó a irse al bar. Pero el tipo se dio cuenta y lo terminó. Los novios se quedaron ahí sentados, escuchando, pero se les veía en la cara que estaban hartos.

Aaron, de DJ Australia

Una de las damas de honor subió al estrado y empezó a explicar la vez que la novia casi se casa en Las Vegas con un tipo al que no conocía. Nadie se rió y por toda la sala se extendió un murmullo. Luego se pronunciaron otros discursos, pero yo, por si acaso, pinché “Kung Fu Fighting” para rebajar las tensiones. Nadie puede escuchar ese tema y seguir enfadado.

Dylan, de Majestic Weddings DJ

La novia era italiana, por lo que era un bodorrio tremendo y muy formal. El padrino empezó a hablar del coche del novio y de cómo se había tirado un montón de mujeres en la parte trasera. Yo pensaba que no se callaría nunca: el tipo iba diciendo nombres de chicas sin parar. Él y el otro padrino se lo estaban pasando en grande con la broma, pero la novia estaba muy enojada. En la sala reinaba un silencio sepulcral, interrumpido solo por algún que otro “Dios mío”. Al final, el padre de la novia echó del estrado al padrino.

La segunda historia de Dylan

Al parecer, antes de la boda, la novia pesaba 30 kilos más, y claro, al padre del novio le pareció buena idea soltar un par o diez chistes sobre gordos. Los invitados no daban crédito, y yo no sé si al hombre le entró el pánico o qué, pero no paraba. Como yo estaba a cargo del entretenimiento, tuve que intervenir y cortar su discurso porque era un despropósito absoluto. Intenté soltar cuatro gracias burlándome de él y la gente se rió un poco y el ambiente se relajó.

Y otra más de Dylan

Algo que pasa mucho es cuando las damas de honor se pasan el discurso entero explicando historias y bromas que solo la novia entiende. Es horrible. Nadie se entera de nada y al final los invitados se aburren y se miran unos a otros, confundidos. Ocurre con mucha frecuencia y me parece raro que no se den cuenta de que solo es divertido para ellas y la novia. En estos casos, siempre recurro a “Most Beautiful Girl”, de Flight of the Conchords. Es un temazo muy efectivo para subir los ánimos después de un discurso de mierda.

Simon, de Heart Beatz

Era una boda muy tradicional y los novios eran como Ken y Barbie de carne y hueso. El padre de la novia se levantó para pronunciar su discurso. Todo fue bien hasta que empezó a decir que las mujeres son propiedad de sus maridos y a hablar de los principios económicos de la oferta y la demanda de sexo en el matrimonio. Me imagino que el hombre pretendía hacer gracia, pero la novia no esbozó ni una sonrisa. Se había quedado sin palabras. A los invitados tampoco les pareció gracioso, y todo el mundo estaba callado, mirando al frente y esperando a que el discurso acabara. A lo mejor al padre se le olvidó que estaba en una boda, no sé.

Historias compiladas por Maggie Coggan. Síguela en Twitter.

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