Este neurocientífico dice que la adicción no es una enfermedad


Marc Lewis viajó por el largo y tenebroso camino de la adicción a los opiáceos, pero salió del agujero del conejo como un neurocientífico, escritor y autor. Su autobiografía best-seller, Memoirs of an Addicted Brain (Memorias de un cerebro adicto), narra su descenso al abuso de sustancias, a la vez que incluye lecciones neurocientíficas sobre la reacción del cerebro a cada producto químico. Su libro, The Biology of Desire: Why Addiction Is Not a Disease (Biología del deseo: por qué la adicción no es una enfermedad) afirma que etiquetar a la adicción como una enfermedad no sólo es engañoso, sino francamente perjudicial. VICE se puso en contacto con el profesor emérito de la Universidad de Toronto y miembro actual de la Universidad Radboud en Nijmegen, Países Bajos, a través de Skype.

VICE: Eres crítico con la industria de la rehabilitación porque, según tú, lleva a los adictos a la trampa de la rutina del tratamiento médico. Sin embargo, la industria no tiene mucho que ofrecer además de los 12 pasos y los discursos motivacionales. La has llamado una “mentira”. ¿Podrías contarnos más al respecto?
Marc Lewis: No lo veo como una conspiración exactamente, pero depende de dónde te encuentres. En Estados Unidos, hay muchas violaciones e irregularidades. El tratamiento es inadecuado. Las dosis de opiáceos como sustituto son incorrectas; el período de tiempo para dejar de tomarlos con frecuencia es incorrecto. Hace falta una atención individual. Existen políticas genéricas, que a menudo no benefician a las personas, y la atención médica es un aspecto bastante pequeño del programa en general. De 80 a 90 por ciento del programa está dominado por la metodología de los 12 pasos. También hay varias sesiones de grupo, en las que se le explica a las personas cómo dejar de inventar excusas y se ventilan todo tipo de cuestiones personales. Para algunas personas puede funcionar, porque salen de su entorno y las drogas, así que dejan de hacerlo. Pero no funciona por mucho tiempo porque regresan a sus entornos, y todos los elementos detonantes estarán ahí. No entienden las habilidades psicológicas que los adictos necesitan para seguir adelante. Lo que necesitan es una serie de habilidades: tienen que regularse a sí mismos y ser conscientes con el fin de poner sus vidas en perspectiva.

Nunca he estado en rehabilitación, así que no sé mucho sobre cómo tratan a los pacientes. ¿Acaso afirman que sus métodos se basan en prácticas medicinales? ¿Por qué algunos centros de rehabilitación cobran exorbitantes sumas de dinero por el tratamiento?
Es exactamente el punto. Cuando llegas al extremo superior, de 50,000 a 100,000 dólares por un mes, básicamente estás pagando por un tratamiento de lujo de cinco estrellas. Conozco personas que lo han hecho y les dan comidas gourmet, una vista al Océano Pacífico, y masaje de pies. Los elementos básicos del tratamiento no cuestan tanto. También estás pagando por tu estancia, los médicos y otros profesionales. Pero mucha gente que dirige centros de rehabilitación no cuentan con las calificaciones necesarias, son adictos en recuperación que tuvieron un curso intensivo. No están regulados ni supervisados. Es un problema. Si no puedes pagar una gran cantidad de dinero, hay centros de rehabilitación estatales, pero a menudo hay listas de espera y otros compromisos que debes cumplir para ingresar. El período de espera puede ser un problema real porque las personas a menudo están dispuestas a dejar las adicciones durante una pequeña ventana de tiempo. Pero esa ventana se cierra, por lo que el tiempo también es importante.


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¿Los centros de rehabilitación envían intencionalmente a los pacientes por el camino del fracaso para que regresen y gasten más dinero?
Es un tema de debate en estos días. No sé si alguien realmente lo sepa. No creo que sea la norma, pero creo que para algunos puede ser una motivación fuerte, pero sólo es especulación, ¿quién sabe?

Algunos de los centros de Estados Unidos están dirigidos por un consorcio que dirige varios centros de rehabilitación en diferentes lugares. Pueden mover a algunos pacientes de un lugar a otro de maneras furtivas e insidiosas. Podrías comenzar en una residencia junto con otras ocho personas, y unas semanas más tarde te enviarán a otra casa, que es un dormitorio. Se sienten frustrados y que los han pisoteado, y no hay mucho que puedan hacer porque están en el sistema y han hecho un gran compromiso financiero. Están atorados y nadie vigila a estos tipos. Es básicamente una batalla campal.

Critico la forma en que el modelo médico se utiliza para conceptualizar la adicción y para sostener, apoyar y reforzar la filosofía de la industria de la rehabilitación. Debido a que no le funciona a la gente con tanta frecuencia, el modelo médico y la definición de adicción deben ser cuestionados, pero eso no ocurre y hay algo realmente erróneo en esto. Es un sistema que se refuerza a sí mismo y navega con la bandera de que tienes una enfermedad crónica que te matará, así que es mejor atenderse.

Critico la forma en que el modelo médico se utiliza para conceptualizar la adicción y para sostener, apoyar y reforzar la filosofía de la industria de la rehabilitación.

Entender que tienen una enfermedad tiene mucho peso, sobre todo porque está respaldado por varios organismos de alto nivel, como el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés). Según algunos informes, el NIDA financia alrededor del 90 por ciento de la investigación sobre adicción en el mundo. Le estás dando dinero a las personas que investigan los mecanismos biológicos o celulares involucrados en la adicción, pero no le estás dando dinero a las personas que están desafiando el modelo de la enfermedad, así que se convierte en un sistema de autoperpetuación.

En otras palabras, la medicina no tiene mucho que ofrecer a los adictos? ¿Significa esto que el tratamiento es realmente una prueba de voluntad?
La voluntad tiene mucho que ver con eso. Muchos expertos en adicciones consideran que el empoderamiento, la motivación, las actividades y las metas que uno mismo se fija son pasos críticos en el camino de la superación de la adicción. El modelo médico dice que eres un paciente y tienes que hacer lo que el médico te diga.

Dan Morhaim, un médico y legislador de Maryland, dijo que la adicción es “un problema médico que tiene consecuencias sociales desastrosas”. Eso es típico. Toma esas palabras, dales la vuelta y tienes algo mucho más exacto: es un problema social que tiene consecuencias médicas desastrosas.

Meter a la gente a la cárcel y la prohibición son responsables de muchos de los daños que acompañan a la adicción. Las prohibiciones crean un estrecho pasadizo por el cual los adictos apenas y pueden pasar, lo que los conduce al crimen y sirve para alimentar las filas de las organizaciones criminales y los cárteles que se enriquecen con la guerra contra las drogas. Lo que Morhaim propone, sin embargo, es básicamente que los médicos proporcionen heroína gratuita a los adictos en Maryland. Es una idea muy creíble estos días, que ha sido probada en Suiza, Alemania y Dinamarca, y ha reducido el crimen.


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Tu nuevo libro, The Biology of Desire: Why Addiction Is Not a Disease, propone que la adicción no es una enfermedad, y llamarla así se interpone en el camino del tratamiento adecuado.
En primer lugar, definir a los adictos como pacientes los hace pasivos. Los vuelve fatalistas y pesimistas. Si te dicen que tienes una enfermedad crónica del cerebro que te hace hacer cosas malas, no piensas que te librarás nunca de ello. Pero, de hecho, la mayoría de los adictos se recuperan y las estadísticas son muy claras en eso, ya sean drogas blandas o narcóticos más duros como la heroína. Entonces, ¿acaso es una enfermedad crónica? ¿De verdad?

El segundo punto es que tiende a eclipsar otros enfoques para tratar la adicción que se basan en métodos psicológicos mucho más individualizados. Hay varios tipos de psicoterapia, redes de apoyo, y enfoques de meditación que también han demostrado ser muy eficaces. Si tú o tu proveedor de cuidados para la salud creen que tienes una enfermedad crónica, no es tan probable que te recomienden meditar, a pesar de que se haya comprobado su eficacia.

Si bien la abstinencia a los opiáceos y al alcohol puede causar estragos físicos en los adictos, ¿argumentas que la adicción es puramente conductual en lugar de fisiológica, como, digamos, el cáncer?
Esa es otra discrepancia. Tienes la adicción a la sustancia por un lado, y al comportamiento por el otro: las apuestas, la adicción al sexo, la adicción al porno, una serie de trastornos de la alimentación, los juegos en internet. Lo bueno es que cuando se hacen encefalogramas se obtienen los mismos patrones de activación neuronal en las adicciones conductuales que en las adicciones a una sustancia. Eso debería ser suficiente para eliminar el modelo de enfermedad. Si la adicción es una enfermedad, entonces las personas que pasan 12 horas al día jugando videojuegos están sufriendo de la misma manera que las personas que son adictas a la heroína.

Lo que tienen en común todos estos patrones es que implican un aprendizaje profundo: un conjunto de suposiciones de lo que necesitas para sobrellevar el día; en las que el aprendizaje se atrinchera a través de la repetición y te vuelves adicto, pero no hay nada relativo a la enfermedad. La gente se recupera de todas las adicciones, lo que significa que tiene que ver con la plasticidad neuronal. No se trata de que regreses a donde estabas, porque el desarrollo nunca va en sentido inverso, sino que aprendas habilidades que te ayuden a superar tus impulsos y aprendas nuevos hábitos cognitivos. Todo aprendizaje implica cambios en las sinapsis, lo que significa la creación y el fortalecimiento de ciertas sinapsis y el debilitamiento o desaparición de las sinapsis que no se están utilizando.

No hay ningún gen, o grupo de genes, que puedan desencadenar una adicción. Más bien, hay rasgos de personalidad que tienen una carga genética, como la impulsividad.

Es lógico suponer que tus teorías no son populares en la industria del tratamiento de las adicciones. ¿Te han criticado públicamente?
Sí, me han reprendido. Una reseña del Washington Post me llamó un “fanático”. Sobre todo la gente en el campo médico; intentan no hacerle caso a personas como yo y a otra gente que también defiende un modelo de aprendizaje o un modelo de desarrollo de la adicción. Simplemente nos ignoran. Pero es parte de una ola creciente. No soy el único aquí. La única diferencia conmigo es que puedo hablar su idioma porque conozco el cerebro. He hablado con Nora Volkow, directora del NIDA y una poderosa creadora de políticas. No quiere escucharme. Básicamente dice que los adictos necesitan que los diagnostiquen con una enfermedad crónica del cerebro porque eso reducirá el estigma. Pero la gente como yo les dice: “No, no se parece a una enfermedad cerebral. El cerebro cambia, sí, pero es lo que se supone que un cerebro hace porque está aprendiendo”. Ahí es cuando se derrumba el muro.

Si la adicción no es una enfermedad, ¿entonces el “gen del alcohol” es una falacia?
Hay pequeños elementos que muestran una cierta correlación genética con el alcoholismo, pero no hay ningún gen, o grupo de genes, que puedan desencadenar una adicción. Más bien, hay rasgos de personalidad que tienen una carga genética, como la impulsividad. Así que tienes estas correlaciones entre generaciones que son reales y tienen cargas genéticas, pero no existe un gen particular o un conjunto de genes específicos de la adicción.

¿Cuál es la relación entre la adicción y la edad de desarrollo? ¿Es más fácil quitarse un hábito a cierta edad?
Si, absolutamente. Por una parte, cada una de estas adicciones tiene una duración media, una longevidad promedio. Gene Heyman investigó esto bastante. La edad media para dejar la cocaína es de cuatro años después de comenzar. La edad media para el alcohol es de 12 a 15 años después de comenzar. Son promedios, así que hay variaciones. El segundo punto es que el cerebro continúa desarrollándose cuando eres un adolescente y un veinteañero: obtienes un control ejecutivo cada vez mayor en tus veintes, que te da más herramientas neuronales necesarias para ayudar a regular tu pensamiento y comportamiento. El tercer punto es que, a medida que envejecemos y crecemos, nuestras circunstancias cambian. Para cuando llegas cerca de los 30, te das cuenta de que tienes que mantener ciertas cosas bajo control. Todas son razones poderosas que señalan que la edad sí importa.


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Has dicho que llamar a la adicción una enfermedad crónica del cerebro combate el estigma. Dado que vivimos en una época de corrección política, ¿existe una correlación entre la reducción del estigma y la persistencia de la teoría de la enfermedad cerebral crónica?
Sí, creo que sí. Si tienes una enfermedad y no es culpa tuya, no eres una persona perezosa, decadente, egocéntrica, débil de voluntad… sólo tienes una enfermedad, así que no debes sentirte avergonzado ni culpable. Es una manera conveniente para nosotros de perdonar a los adictos y para que los adictos se perdonen a sí mismos, y es una forma de corrección política. Algunas personas me han pedido que no use la palabra “adicto” cuando doy conferencias o escribo en blogs, porque estoy insultando a alguien. Es políticamente incorrecto designar a alguien según el padecimiento que pueda tener. Mi respuesta es que entiendo su punto, pero en primer lugar, yo me consideré un adicto durante años. También fui estudiante en el pasado y ya no soy estudiante. Es parte del movimiento de corrección política: “No es culpa de ellos, sólo son seres humanos”. Bueno, sí, son seres humanos, y no, no quiero verlos sufrir y enviarlos a prisión. La idea de que éstas son las únicas dos alternativas —llamar a la adicción una enfermedad o algo moralmente decadente— es ridículo. Es un pensamiento en blanco y negro. Podemos ser humanistas y no usar etiquetas en el camino.

En términos sencillos, ¿qué es la adicción si no es una enfermedad?
Muy simple, la adicción es aprendizaje. Es aprender el hábito de pensar. Es un aprendizaje profundamente arraigado. Así son las relaciones cuando estás enamorado de alguien. Si esa persona resulta abusiva, es posible que sigas enamorado de ella durante 12 años o el resto de tu vida. Eso se logra gracias al aprendizaje. Lo mismo sucede con los fans de los deportes o los yihadistas. La religión es otra profunda comprobación del aprendizaje profundo. Creo que así funciona. El hecho de que puedan ser apuestas, comida, heroína, o metanfetamina, demuestra que hay ciertas adicciones que involucran sustancias que crean dependencia física. La dependencia física es una capa de mierda encima de la adicción.

Las herramientas psicológicas e interpersonales son muy importantes. La adicción tiene que ver con el aislamiento y la soledad, con no tener una red de apoyo y no ser capaz de forjar conexiones profundas con otras personas. Puedes tener conexiones superficiales y contar con un bonito círculo de adictos, pero si no te enlazas con la gente de una manera que sea armoniosa y satisfactoria, serás realmente vulnerable a las adicciones. Estarás solo, deprimido, ansioso y traumatizado. Lo que dije no sólo se aplica a los seres humanos, se aplica a otros animales, también. El aislamiento es realmente malo para ti y es uno de los principales factores de la adicción.

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