Cómo los terremotos revelan el poder de las armas nucleares de Corea del Norte


Al mediodía del tres de septiembre, el Servicio Geológico de los Estados Unidos detectó un evento sísmico en Corea del Norte: de 6,3 grados en la escala de Richter, a 400 millas al noreste de Pyongyang. Pero no fue un terremoto, al menos no en el sentido clásico.

Los temblores fueron el resultado de una explosión nuclear subterránea. Y, en comparación con las cinco pruebas anteriores llevadas a cabo por el régimen de Corea del Norte, este era enorme.


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Unas 10 veces más grande que cualquier cosa que hubieran probado antes. Utilizando las estimaciones de la US Geological Survey, los expertos fueron capaces de medir la importancia de la prueba.

Pronto Pyongyang proclamaría a través de sus medios de comunicación que habían detonado “una bomba de hidrógeno” y “habían tenido éxito totalmente”. El régimen de Kim Jong-un fue más allá en sus declaraciones.

“La prueba de la bomba H fue llevada a cabo para confirmar la exactitud y credibilidad. Una bomba H será colocada en la carga útil del misil balístico intercontinental”, ese que han anunciado, sería lanzado a Estados Unidos.

Sin embargo el pequeño país ha exagerado sus declaraciones: en enero de 2016, los expertos concluyeron que el régimen de Kim Jong-un había mentido sobre la prueba de una bomba de hidrógeno.

Aunque ahora EE.UU. y sus aliados no toman a la ligera las amenazas.

Estados Unidos y expertos independientes se basan en monitoreos de radionucleidos, sismología y fotos de satélite para verificar la fuerza y la naturaleza de las pruebas que realiza Corea del Norte.


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En este momento, la detección de radionucleidos —gases nocivos radiactivos que pueden desplazarse a miles de kilómetros del lugar de la explosión— es la única manera segura de determinar con certeza el elemento nuclear que están probando.

Como resultado, la mayoría de las veces, la sismología es una de las mejores herramientas para recopilar información inmediata sobre las pruebas nucleares de Corea del Norte.

Peggy Hellweg, gerente de operaciones del Laboratorio Sismológico de la UC Berkeley, dice que hay diferencias muy claras entre un terremoto regular y una explosión nuclear subterránea.

“Los instrumentos sismológicos básicamente registran empujes y tirones”, dijo Hellweg a VICE News. “En un terremoto, dos pedazos de la tierra se mueven el uno al otro. Así que en algunas direcciones es un empujón, y en algunas direcciones es un tirón”.

Pero con una explosión, agregó, “empuja en todas direcciones”.

Los terremotos ocurren más lentamente que las explosiones, por lo que la frecuencia registrada es diferente. Cuanto más tarda un evento sísmico, más profundos serán los ruidos. Los terremotos y las explosiones nucleares son registrados por equipos sismológicos sensibles, y simplemente no son iguales.

“Las explosiones son siempre sopranos”, dijo Hellweg. “Los terremotos llegan a ser tenores y bases.”

La mayoría de los eventos sísmicos comienzan a tres kilómetros por debajo de la superficie, pero los ensayos nucleares se realizan a una profundidad menor, normalmente a unos 500 metros.

La última detonación de Corea del Norte aparentemente provocó un “evento secundario”, aunque qué fue exactamente, fue objeto de debate. Aproximadamente ocho minutos después de la explosión inicial, el Servicio Geológico de los Estados Unidos registró otro evento sísmico, éste registrando un 4.1 en la escala de Richter.

A partir de imágenes satelitales de la zona, los expertos creen que la explosión subterránea provocó múltiples derrumbes, probablemente causados por el colapso del túnel subterráneo o la cavidad en la que se realizó la prueba.

Sobre la base de los datos disponibles y las imágenes de satélite, 38 North, un sitio web afiliado a la Universidad Johns Hopkins, estima que detonaron una bomba que era de 100 kilotones o más.

Estados Unidos y Japón han ofrecido sus propias estimaciones sobre el tamaño de la bomba, que piensan que son 140 kiltones y 120 kilotones, respectivamente.

La agencia de noticias estatal norcoreana afirma que probaron una bomba de hidrógeno lo suficientemente compacta como para montarse encima de un misil balístico intercontinental, pero tal afirmación pondría a Pyongyang en un club que pocos pensaban que se unirían tan rápidamente.

Los científicos y las agencias de inteligencia militar están buscando radionucleidos para determinar exactamente qué tipo de bomba fue probada.

Independientemente del tipo de bomba —las pruebas que seguramente seguirán— la explosión del domingo fue enorme. Incluso en el extremo más pequeño de las estimaciones de rendimiento, que causaría la muerte significativa y la destrucción si se deja caer en una gran ciudad metropolitana.

Según Nukemap, un sitio web desarrollado por Alex Wellerstein, historiador nuclear del Stevens Institute of Technology, una bomba nuclear de 100 kilotones dirigida hacia el bajo Manhattan mataría a casi 600.000 personas instantáneamente y podría herir a otros 1,3 millones.

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