Dreamers y deportados nos hablan del duro regreso a México


La mañana del martes 5 de septiembre no fue muy agradable para los jóvenes inmigrantes que viven en Estados Unidos. El gobierno de Donald Trump, a través del fiscal Jeff Sessions, anunció la cancelación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que protegía de la deportación a cerca de 800 mil dreamers, la mayoría hijos de mexicanos con estancia ilegal.

Unas horas después, unas 50 personas se plantaron frente a la Embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México para mostrar su solidaridad con estos jóvenes. Se trataba en su mayoría de dreamers retornados y madres y padres deportados que tuvieron que dejar a sus hijos adolescentes en aquel país

Platicamos con algunos de ellos para que nos ayuden a entender qué significa ser un dreamer, las consecuencias de la cancelación de DACA y los obstáculos que enfrentan al regresar a México.

Lenny Álvarez

Yo regresé en el 2009. En ambos casos, de ida y de retorno, fui menor de edad. Nunca tuve una decisión en dónde poder vivir, elegir dónde continuar mis estudios, ni nada. No me críe en una comunidad mexicana. Cuando cantaba mi himno (el de Estados Unidos) lo hacía con mucho orgullo y decía que esa era mi casa y ese era mi país. Cuando te das cuenta que ese sistema y esas palabras no aplican en ti pierdes la identidad de un día para otro. En este momento me estoy manifestando por lo mismo. Han llevado tantos años esta lucha y aún nos siguen negando el reconocimiento: poder llamar casa al lugar en donde nos criamos y que amamos.

Aprendí también mucho de México. Amo a México y no creo que tenga que elegir entre un solo país, sino que debo tener un reconocimiento bicultural, porque en vez de quitarle algo al país, le di. Somos hijos de NAFTA, somos hijos del TLCAN.

VICE: ¿Cuánto tiempo estuviste en Estados Unidos?
Lenny: Me fui a los dos años y regresé aquí a los 16.

¿Por qué se fueron tus papás de México?
Porque aquí no podían encontrar oportunidades. Ellos quisieron ofrecerme un mejor futuro. Con estas acciones (eliminar DACA) están criminalizando mi infancia. Obtuve mis valores de Estados Unidos; obtuve mi crianza ahí mismo. Están criminalizando mi experiencia, cuando en lugar de quitarles, yo di mi mejor esfuerzo, de ser la mejor estudiante. Soñaba con aportar para mi país. Ya en estos momentos he entendido que el país no es definido por las fronteras, sino es más tu historia, tu experiencia, quién eres. Ya no se trata de elegir entre México y Estado Unidos, sino que se concrete ese de aquí y de allá, que ya no sea nada más una frase en el aire. Pero al ver esto (la cancelación de DACA) me doy cuenta que quizás nunca en mi vida pueda lograr ese reconocimiento binacional.

¿Por qué tu familia decide regresar a México?
Irónicamente mi papá, siendo indocumentado, tenía una empresa de jardinería. Teníamos dos casas, pagaban impuestos, estábamos viviendo, literal, el sueño americano. Mis papás comenzaron de orange pickers y lograron tener una empresa y todo eso. Pero llegó en el 2009 la crisis financiera, llegaron leyes migratorias más estrictas, ya no podía renovar y fue cuando yo me enteré que estaba viviendo ahí indocumentada. Nos sentaron y nos dijeron cómo habíamos entrado al país. Él empezó a obtener muchos tickets por manejar sin licencia, pero tenía que manejar para ir al trabajo. Lo mandaron a la cárcel. Él se entregaba todos los viernes y salía los domingos y decía: “Veo a mis paisanos ahí esperando que llegue immigration. Para qué esperar. Mejor nos vamos”. Y dijo claramente que para comer frijoles en su país y yo le dije yo no como frijoles, yo como habichuelas.

¿Cómo ha sido tu adaptación a México?
Aquí soy emprendedora social. Estoy en un emprendimiento que está enfocado en apoyar a los retornados y deportados. Estamos ahorita ya por pilotearlo y creo que si no hubiera llegado a México no hubiera descubierto otros talentos que tengo. Debo reconocerlo. Jamás en mi vida me vi haciendo eso. Yo pensaba que Estados Unidos era lo único, pensaba que aquí (en México) habían truncado mi vida. Ha sido gracias a las personas que he encontrado aquí. Y no al gobierno, porque de parte de ellos fue muy difícil poder intentarme en la escuela.

¿De qué trata tu emprendimiento?
Otros Dreams es Acción (ODA) somos una organización que básicamente está fomentando o que ha estado gestionando o peleando ya por varios años. Inició con el libro Los otros Dreamers, fue un colectivo y ahora ya es una asociación. Y queremos abrir ese discurso de aquí y de allá, esa tercera cultura porque eso es lo que se está generando aquí. Y el reconocimiento binacional. Ante este contexto, no sé como vaya a ir los planes. Pero también pelear aquí, de este lado, por el reconocimiento de nuestra experiencia y por el apoyo también a nosotros.

Ricardo Varona

Soy un dreamer retornado. Tengo 33 años y regresé a México hace nueve.

¿Por qué se fue tu familia a Estado Unidos?
Mi familia es muy chica. Yo no crecí con una figura paterna. Mi madre experimentó maltrato en el hogar y ella huyó de Oaxaca a los 18 años. Hizo una familia en México a sus 30 años. La educación y nuestra economía era muy pobre después de un tiempo y no tuvimos ninguna otra salida más que migrar al extranjero, cuando ella se dio cuanta que yo le ayudaba con los gastos limpiando cristales en los semáforos. A mediados de los años noventa empezó la aventura de buscar una mejor calidad de vida. Fui a la escuela en Estados Unidos, me gradué de High School y regresé a México para tener un mejor futuro ya que no podía ir a la universidad.

¿Qué fue lo más complicado a tu regreso?
Al momento de regresar a México fue algo muy difícil pues no es la misma educación, no es el mismo sistema, no es la misma gente que te quiera apoyar. La gente te critica porque te fuiste del país. Uno tiene derecho a migrar, sabes. Si aquí no podemos tener el apoyo del gobierno, que lo buscamos, intentamos y no lo tuvimos, no tenemos amigos y familia, ¿qué hacemos? ¿Tú qué harías? Fue la decisión que tomamos. A mi regreso viví en la calle. Trabajé como payaso en las calles para poco a poco tener dinero y poderme mover.

Actualmente trabajamos de la mano en New Comienzos para que nuestra familia retornada no pase por lo mismo que yo pasé, como vivir en la calle. Cuando yo regresé no tenía familia en México. Me tocó mucho tiempo en espera para tramitar una IFE, porque no tenia quien pudiera ser el testigo. A la gente que llega de emergencia le buscamos dónde quedarse; en menos de 24 horas ya tienen empleo. Les ayudamos a capacitarlos si necesitan tener experiencia.

¿Cuántos años tenías cuando te fuiste?
Estaba en la primaria, nueve o diez años. No se pudo legalizar mi estancia. DACA fue después. Si me hubiera esperado un poco más posiblemente hubiera tenido otra opción. Pero también quién sabe, porque hay gente que se quedó y sigue esperando respuesta de DACA.

¿Qué opinas sobre la cancelación de DACA?
Es inhumano jugar con las vidas, con los sentimientos de muchas familias. Eso es lo que les permite a ellos trabajar, estudiar sin temor a ser deportados. Para ellos es un shock total. Creciste ya con la cultura extranjera. Ya te sientes más americano para que de un momento a otro ellos digan you’re not, no eres americano, vete para tu país. La gente no entiende esa parte, todos tenemos ese derecho de emigrar, de buscar oportunidades, una mejor calidad de vida para tus hijos.

El gobierno mexicano no está preparado para una deportación masiva. Si aquí no hay empleo, imagínate qué van a hacer con todos ellos. Yo tengo posiblemente una opción que pueden hacer ellos, pero no muchos tienen esa visión de emprender. O sea, pon tu negocio, algo que te genere ingresos ya que tú te vas establecer nuevamente en México.

María Jiménez

Tengo una hija que está amparada bajo el programa DACA. Tiene 20 años.

¿Desde cuándo era beneficiaria de DACA?
Desde que comenzó el programa, hace cinco años.

¿Por qué estás en México?
Me deportaron hace cuatro meses. Yo tenía un permiso de trabajo y tenía que ir a hacer un check in cada año con migración. Y pagué lo que tenía que pagar cada año por renovar mi permiso. De hecho se vence hasta el 24 de este mes, pero al momento de hacer mi check in me detuvieron y me deportaron. El pretexto fue que bajo la administración Trump yo era una persona ilegal. Ya tenía una deportación anterior. Pero ya tenía un permiso de trabajo y lo estuve renovando cada año sin ningún problema bajo la administración Obama. Ahorita con la administración Trump, para él todos nosotros somos delincuentes. Desafortunadamente no podía evitar ese check in que tenía con ellos.

¿Cuánto tiempo estuviste es Estados Unidos?
Estuve 17 años. Me fui a la edad de 22 cuando mi hija tenía solamente dos años. Ella nació aquí en México.

¿Tu hija ha vivido siempre allá?
Sí, me la llevé. Y ahorita su país es Estados Unidos. Recuerda un poco de México, pero no lo suficiente. Ella habla los dos idiomas, porque yo le he inculcado hablar español en casa. Ahorita está muy devastada por la noticia, además ha sufrido depresión a raíz de mi deportación. No ha sido fácil para ella una separación familiar. Tengo una hija con discapacidad, entonces ella es el apoyo de su padre, porque sus hermanos están pequeños. Imagínate, con esta noticia se vienen abajo sus sueños. Y también piensa en sus hermanos ¿Qué va a pasar si a ella la deportan?

¿A qué se dedica tu hija?
Terminó su High School, que era un requisito básico para calificar bajo el programa DACA. Hace cuatro años fui detenida por migración. Estuve seis meses en un Centro de Detención y a raíz de eso mi hija tuvo que dejar de estudiar. Actualmente es manager de un restaurante. Tiene ganas de estudiar, pero como sabemos allá las colegiaturas son muy caras y ahorita cuenta solo con el apoyo de su papá, entonces es muy difícil. Estudió fotografía y en sus ratos libres o en sus días de descanso toma fotografías. Es productiva para el país. Ha contribuido pagando sus impuestos, es muy responsable en eso. Este año estaba con la idea de comprar una casa; ya había comprado un automóvil. Todo eso ayuda a contribuir a la economía de Estados Unidos. Es muy buena ciudadana, como dirían los americanos.

¿Si es deportada cómo sería su adaptación a México?
Va a ser difícil adaptarse a un país que no está preparado para recibir a miles de jóvenes. Ella va a ver truncados sus sueños de seguir adelante, de poder estudiar. Quizás aquí lo pueda hacer pero a veces para ellos es difícil revalidar sus estudios, porque nuestro gobierno dice que los van a apoyar y todo, pero la realidad es muy triste. No los ven como parte de la sociedad.

Va a ser una lucha muy difícil para todos esos miles de dreamers, de jóvenes, si son retornados a sus países porque van con sus mentes en otro nivel, porque no conocen otro país que no sea Estados Unidos. Es una situación muy difícil para todos, para nosotros como padres y para ellos como dreamers.

¿Qué hace el colectivo al que perteneces?
En el Colectivo Deportados en la Lucha ayudamos a todas las personas deportadas. Asistimos al aeropuerto todos los martes y los asesoramos en cómo pueden obtener sus documentos, como acta de nacimiento, credencial para votar. Ayudamos a las personas repatriadas a tratar de adaptarse a esta sociedad y quizá a buscar empleo, o a sus familias que están en otros estados. Estamos tratando de luchar para que ya no haya más separaciones familiares.

¿Como detectan a un deportado?
Principalmente porque los sacan por una puerta especial. Y porque el gobierno de Estados Unidos cuando te deporta te da un costal con tus pertenencias y una bolsa con un lunch, un sándwich, una agüita. Cuando tú los ves salir, devastados, ya sabes que son deportados. Nosotros ya pasamos por ese proceso. Ya sabemos que son personas deportados.

Rossy Antúnez

Yo soy retornada de hace ocho años. Llegué en el 2009 por cuestiones de educación, sobre todo. En mi caso es también una cuestión indígena que tiene que ver con la añoranza del terruño. Sostengo una relación muy íntima con mi comunidad y a partir de ello me sentí atraída a regresar a México, a pesar que yo tenía todas la oportunidades allá en Estados Unidos. Pero realmente no mides la magnitud de tu decisión. Solamente te das cuenta de eso una vez llegando a México.

¿De qué comunidad eres?
Soy de Tamazulapam del Espíritu Santo, una comunidad mixe de la Sierra norte de Oaxaca.

¿Cuántos años tenías cuando tu familia se fue a Estados Unidos?
Yo emigré hacia Estados Unidos cuando tenía 11 años, a Wisconsin. Eso fue en el 2002. Fue el punto de mi vida donde estaba yo definiendo mi identidad. Fue la adolescencia. Es como la parte de inflexión en la vida de cualquier ser humano. Entonces enfrentarte en este tipo de procesos es muy impactante. Por lo mismo es algo que nosotros comprendemos. Lo sufrimos, la vivimos, pero somos resilientes en esto, porque sabemos que la realidad nos puede comer, si no estamos vivos en eso.

¿Por qué tu familia decide irse del país?
Sobre todo por la reunificación familiar. Pero viéndolo en un contexto más grande, por abandono del campo que se estaba dando en México en los años noventa y porque mi familia tiene experiencia desde entonces con la migración internacional. Yo me inserté unos años después por ese mismo hecho: no había más que un futuro en la comunidad, una perspectiva de supervivencia digna. Mi madre decidió emigrar hacia Estados Unidos y llevarnos con ella.

¿Cuáles fueron los retos para integrarte de nuevo a la sociedad mexicana?
Creo que todo este contexto del discurso nacional sobre la mexicanidad es una cuestión muy ridícula, donde te tachan y te bombardean de todos estos prejuicios sobre lo que es lo mexicano. Y si tú no cabes dentro de esa norma mexicana, entonces eres más relegada por el acento, porque no conoces la historia mexicana, que es simplemente un discurso nacionalista que, creo, no rescata mi vivencia como indígena. Tuve problemas con toda la burocracia que existe aquí en México, como la revalidación de estudios. También te enfrentas a cuestiones de salud. Es algo que yo siempre quise atender porque muchas de las personas retornadas, deportadas, refugiadas, en tránsito, sufren esta cuestión psicológica. Hay un deterioro de la salud mental en todo este proceso, y algo que no se está viendo dentro del Estado Mexicano, donde sólo se están considerando acciones emergentes que consideran una cuestión económica.

¿Por qué buscabas servicios de salud mental, qué te sucedió?
La separación con mi familia. Eso afecta mucho a una persona. Creo que nosotros como jóvenes estamos expuestos a muchas cosas que nos van a afectar mentalmente. Apenas estamos encontrando un lugar en el mundo y de repente te ves aquí, en México, que no te recibe y no está preparado para ti.

¿Qué opinas de la suspensión de DACA?
Siento que es un tema que va resonar un rato nada más, pero sobre todo está borrando muchas realidades. No desecho la idea que ellos trabajaron duro por tener esos derechos, sino que el gobierno mexicano y muchas otras instancias simplemente toman a estas personas como ejemplares. Entonces deberíamos discutir esa parte, porque la población migrante en Estados Unidos no tiene ese mismo perfil que estos jóvenes. Ellos no son la norma dentro de la realidad del proceso migratorio.

Y mencionando esto, estamos en total solidaridad porque sabemos que ellos van a estar llegando, que van a necesitar de las mismas cosas que nosotros necesitamos en su momento. Tenemos la responsabilidad de atenderlos porque el Estado no está haciendo nada por ellos, no está preparado. Queremos brindar ese sentido de solidaridad hacia ellos.

Ana Laura López

Me deportaron por lo único que lo deportan a uno: por no tener documentos. Pero en mi caso fue porque intentando regularizar mi situación me detuvo migración y me sacaron del país con un castigo de 20 años para no poder regresar a Estados Unidos. Mis hijos se quedaron allá.

¿Cuántos años tienen tus hijos?
Tienen 15 y 14 años.

¿Pudiste inscribirlos al DACA?
Mi hijo pequeño es nacido allá; el grande está en proceso de regularizar su situación por medio de su papá que es ciudadano norteamericano. En algún momento cabía la posibilidad que aplicara para DACA para una protección temporal en lo que se concluía su proceso. Pero ahora queda fuera. Y con esa incertidumbre y ese miedo, que le vayan a hacer lo mismo que a mí, que al intentar regularizar su situación sea detenido y deportado. Por eso es nuestra preocupación sobre esto que está pasando. Con estas ocurrencias que tiene este señor Donald Trump todos los días, el ataque hacia nuestra comunidad migrante.

¿Hace cuánto te deportaron?
Voy a cumplir un año ya aquí. Tiene poco. Pasé casi 16 años en Estados Unidos.

¿Cómo fue tu proceso de deportación?
En mi caso no tengo ningún antecedente más que el haber entrado indocumentada a Estados Unidos. No tengo ni ticket de tránsito. De hecho no me mandaron a un Centro de Detención para que yo peleara mi caso, sino todo lo contrario, me sacaron del país en menos de media hora y con este castigo. No pude llamar al Consulado; no tuve un derecho a audiencia. Todo eso se me negó. Me imagino que fue por mi actividad allá. Hacía lo mismo, activismo, organizando a la comunidad migrante. Estaba yo luchando con ese miedo a las deportaciones, por una reforma migratoria. Me imagino que ese fue el motivo por el que me deportaron, porque no hay una excusa. Yo no tenía ni un tipo de récord criminal y mi castigo es uno de los más severos: 20 años para no poder regresar. Para una persona que no cometió ningún tipo de felonía es mucho.

¿Que fue lo más complicado para integrarte de nuevo a la sociedad mexicana?
Todo. Pero lo más difícil es estar separado de tu familia. Pienso que cuando estás con ella es una fortaleza grande y te motiva a salir adelante. Separados también lo es, pero no igual. Extrañas todas las cosas. Te hablo como madre, todo lo que era mi vida: el despertar, el llevarlos a la escuela, hacerles su desayuno, que llegaran y me platicaran cómo les fue. Creo que el perder todo eso es lo más doloroso para cualquier padre o madre que haya sido deportado. Todo es difícil: el regresar y no tener vivienda, no tener trabajo, que todo lo que trabajaste se quede allá. Pero yo creo que lo más doloroso es esta pérdida que tienes de esos lazos familiares.

Ramón Luna

Vengo a apoyar sobre DACA porque quieren quitarlo. Nosotros en Estados Unidos dejamos mucha familia. Aunque mis hijos están por otro sistema, yo apoyo al grupo porque ellos sí tienen hijos que tienen lo del DACA.

¿Sus hijos sí tienen una estancia legal?
Realmente no. Están ilegales también. Ellos llegaron allá pequeños. Nunca se hizo un trámite referente al DACA. Ellos están bajo la sombra todavía.

¿Cuánto tiempo estuvo en Estados Unidos?
Estuve 20 años. En el 96 llegué allá a los Estados Unidos. Nunca pude legalizar mi situación. Por ese motivo estoy aquí, porque ya fui deportado. Me mandó la migración para acá, de este lado. Llegué apenas el martes.

¿Cómo fue su detención?
Llegó la policía: “Sabes qué, tú tienes este cargo y dobla las manitas pa´ atrás”. Entonces uno ya no puede agarrar nada. Con la ropa que lo agarran a uno, con esa viene uno para acá.

¿Cómo fue su proceso de deportación?
Fue un poquito largo. Estuve encerrado casi un año en los Centros de Detención. Estuve en la cárcel siete meses más o menos y tres meses en lo del movimiento para acá. Estuve en un área, en el pueblo de Yakima. Ahí hay un Centro de Detención del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE pos sus siglas en inglés). Luego me fui a Takoma. Ahí estuve un mes también. Ya luego llegué a Nuevo México, el último lugar en que me tuvieron, y de ahí para acá. Una hora antes de que llegue, a uno le quitan las esposas y ahora sí, lo dejan libre en el aeropuerto. Y yo como no traía un centavo, entonces me acerqué con otra persona, que según que apoyan, y le dije “no, pos no traigo ni para pasaje”. Me dio 75 pesos. Y ya para afuera, hazle como tú quieras.

¿Qué sucedió después?
Llegué sin papeles. Todos los fui a perder en Estados Unidos y ahorita el Colectivo Deportados Unidos en la Lucha me está acompañando para ver si recupero mi acta de nacimiento y todo eso. Ellos me rescataron del aeropuerto.

@MemoMan_

@CronicasAsfalto

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