Estamos destinados a enamorarnos de nuestros robots sexuales


Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard, nuestra plataforma dedicada al mundo de la ciencia y la tecnología.

La aparición de un doppelgänger —una réplica exacta de alguien pero de origen sobrenatural— es rara vez una presagio reconfortante en la ficción o el folclor.

Las leyendas irlandesas advierten sobre la aparición de “fetches”, seres idénticos a los seres vivos que aparecen para anunciar la muerte. En El Lago de los cisnes de Tchaikovsky, el príncipe escoge a la impostora Odile por encima de la heroína Odette, ocasionando el suicidio a ambos amantes. El modelo T-1000 de Terminator, Mystique de la franquicia X-Men, y los hombre sin cara de Game of Thrones, son fantasías ficticias modernas sobre el mismo temor: miedo puro a que un impostor pueda robar una vida auténtica.

En “Moved,” una nueva historia de Terraform por Chloe Cole, esta siniestra tradición de los doppelgängers es puesta de cabeza con “Clara Doll”, un robot de diseño personalizado, un doble sexual idéntico a la narradora Clara. Ella ordenó esta copia artificial para satisfacer a su novio, Parker, después de que se mudara fuera de la casa que ambos compartían. Los dolores que vienen con una relación de larga distancia serían conjurados por el complaciente clon sexual, o eso pensó la pareja.

Después de haber detallado sus medidas a la compañía de muñecas, que promociona su producto como “La novia más fácil del mundo”, el pedido llegó empacado y listo para trabajar. Pero algo inesperado ocurrió mientras la Clara original desempacó su réplica. “Pensé que iba a querer mantenerla escondida”, narra Clara. “Pensé que querría mantenerla guardada en el clóset de la entrada, e imaginé que Parker la guardaría durante mis visitas. Me equivoqué pues no pude parar de verla”.


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A los doppelgängers ficticios frecuentemente se les otorga la capacidad de acción, una razón nefasta que les permite aterrorizar o suplantar a aquellos a quienes encarnan. La muñeca de Clara no tiene esa motivación. Ella es una hoja en blanco. Pero la historia de Cole sugiere que aun siendo un objeto inerte de deseo narcisista, esta copia hecha por pedido tiene un poder sobre su doble real, pues logra inspirarle una obsesión monumental.

De hecho, lo que sigue es una versión erótico-robótica del mito de Narciso. Transfigurada por su propio reflejo encarnado, Clara se enamora, se pierde en el deseo por su clon. Como Narciso, se vuelve indiferente al mundo que está fuera de ella y su otro ser, y confunde las líneas que las separan a ambas. De pronto, si nos guiamos por la lógica del mito, este autoenamoramiento acabará consumiéndola.

Cuando los robot humanizados salten del “valle inquietante” a nuestra cama, los efectos que tendrán sobre la psicología humana desbordarán la satisfacción de una cogida fácil. “Moved” presenta una mirada especuladora de este escenario, donde una réplica pensada en remplazar sexualmente a una novia, acaba suplantando emocionalmente a un novio.

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