Hombres heterosexuales, aprendan a usar sus dedos


Mientras me encontraba en una de las millones de bodas que se llevaron a cabo en una explanada la semana pasada, mi amiga le echó el ojo a un hombre atractivo. Unas cuántas copas de vino y conversaciones irrelevantes después, los dos extraños vacilaban y sus manos jugueteaban bajo el mantel blanco de la mesa. “Me metió un dedo ahí abajo”, me dijo. “Apenas lo sentí. Creo que lo incité a que se detuviera. ¡Un dedo! Además, nunca me siguió en Instagram”.

Todas experimentamos la propiedad de nuestras vaginas de diferente forma, pero un solo dedo, sin moverse, ahí dentro… No me excita, y tampoco a las personas con las que platiqué para este artículo. De hecho, el consenso parece ser el siguiente: Sin la estimulación del clítoris y/o el uso de varios dedos, el acto de meterlos y sacarlos es una pérdida de tiempo —una cosa más que los hombres hacen para sentirse útiles—. Para dejarlo bien claro: El acto es fenomenal cuando la penetración y la estimulación del clítoris están perfectamente balanceados. Una mujer queer me comenta, “Ambos se complementan. La acción en el clítoris sin penetración aburre y le hace falta algo, pero toda penetración sin estimulación en el clítoris es igual de mala”. (También me dijo que jamás se referiría a esto como dedear, sino simplemente coger).

“Dedear nunca hará que alguien llegué al orgasmo, y tampoco se siente mucho”, añadió mi amiga, refiriéndose al acto de meter y sacar los dedos. “Algo sustancial como un pene se siente increíble cuando también hay estimulación en el clítoris, pero un solo dedo dentro de la vagina es como meterte el dedo a la nariz… Lo cual, probablemente, tiene más sensibilidad”. (Esto me recuerda al soaking o “remojón”, supuesto acto sexual mormón —que me ha obsesionado por años— en el que las adolescentes que desean preservar su pureza se las ingeniaron para acercarse lo más fielmente posible al sexo, sin cruzar la línea arbitraria de meterla y sacarla: El jovencito introduce su pene en la jovencita y lo deja “remojando”; ambos permanecen inmóviles).

Otra mujer también comentó que dedear sin estimular el clítoris es una especie de acto sexual de bajo impacto para gente mayor. “Me encanta la estimulación externa, pero una vez que has tenido sexo en tu vida, no entiendo realmente el propósito de usar los dedos”, comentó. “En ese punto prefiero tener un pene dentro de mí, ¿sabes? Supongo que está bien para las adolescentes aprender a hacer cosas sexuales, pero para mí como adulto no me funciona”.


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Para las parejas con las que platiqué donde no hay penes de por medio, dedear parece más una forma de arte delicado que se coordina con estimulación oral o con juguetes, nunca como juego previo o final, estrictamente. Quizás, las personas sin pene tienen la fortuna de imaginarse y adorar el sexo de otra forma, y esto les permite a sus dedos moverse en direcciones totalmente distintas, mientras que los hombres heterosexuales usan los dedos, por lo general, como sustitutos temporales de sus pitos.

¿Entonces qué tienen de bueno los dedos? Pueden ser una buena alternativa, especialmente en situaciones donde el sexo vaginal no es posible, como en la pista de madera de una de esas bodas a la intemperie. Hablé con sexólogos, amigas, y un buen de hombres con la esperanza de escuchar una excusa sobre sus consejos y trucos para hacer del dedeo una experiencia placentera. También probé algunos productos que prometían elevar la experiencia, incluyendo un dispositivo vibrador que te pones en los dedos. Dedear puede, de hecho, sentirse mejor que meterte un dedo a la nariz. Así es como debes hacerle para que funcione.

Ni se te ocurra olvidarte del clítoris

Si crees que dedear es simplemente el picoteo sistemático de uno o más dedos, no deberías tener manos. Obviamente, existe un delicado balance entre la inserción y la estimulación del clítoris; en demasiadas ocasiones, el clítoris queda en el olvido mientras el dueño de la mano intenta imitar el movimiento del pene, ignorando uno de los puntos más importantes del placer.

“Amo la cantidad de hombres que creen que el propósito de ello es meter sus dedos dentro de mí”, me comenta una mujer. “Los dedos tienen el potencial de ser algo grandioso, pero nunca lo serán porque los hombres son pésimos para usarlos”.

Hay maneras para no fracasar en el intento. La obviedad sugiere que haya interacción con el clítoris, pero sean delicados. “Evita ir directamente sobre el clítoris en tu primer contacto”, dice Fine. “Esto puede ser muy incómodo. Asegúrate que tu pareja haya ‘calentado’ primero”. Fine recomienda cultivar “un estado erótico de la mente” antes de empezar a dedear. “Comienza a juguetear y ve subiendo el tono poco a poco. Tócalas por encima de su ropa interior hasta que muevan las caderas en señal de querer más”.

Un hombre heterosexual con quien platiqué —quien calculó obtendría “4.2 estrellas en la aplicación Sex Yelp”— insistió que los músicos, específicamente bateristas y bajistas, son los mejores haciéndolo. “Si quieres tener el mejor nivel para dedear, debes saber que los bateristas tienen lo que se llama independencia de extremidades, y los bajistas el ritmo a dos dedos”, comentó.

Haz que tu mano sea mitad máquina

En la reciente Sex Expo de Brooklyn, me encontré con un producto llamado Fin de la compañía de juguetes dirigida por mujeres, Dame Products. El juguete vibrador, parecido a un anillo, se fija cómodamente a tus dedos y te permite controlar lo que sucede adentro y alrededor de la vagina, eliminando el impulso de picotear de manera insensata.

“Las parejas quieren interactuar con juguetes de por medio, y en ocasiones aquellas con vulva les encanta poder mover el juguete con sus manos por todas partes”, dice Alexandra Fine, fundadora y CEO de Dame Products. “Creímos que las opciones existentes de vibradores de dedo no eran suficientes, así que hicimos varias investigaciones y desarrollamos un vibrador de dedo con la intención de ser una extensión de la mano, es decir, aumentar el contacto de una forma intuitiva y confortante”.

Me masturbé, por así decirlo, con el juguete y se sintió increíble —control total, pude alternar una y otra vez entre estimulación interna y externa, y en tres velocidades diferentes—. La próxima vez que le permita a un hombre poner sus manos encima de mí tendrá que usar uno de estos.Calienta tus dedos, te lo ruego

No querrás que un dedo (o un conjunto de dedos) te agarren desprevenida durante una situación erótica —más bien, el contacto deber siempre una deliciosa sorpresa—. Por lo tanto es imperativo asegurarte que no hayas descongelado pechugas de pollo antes de meter tus dedos en el cuerpo de alguien más.

“Que tus dedos estén a temperatura ambiente o ligeramente más calientes, a menos que a tu pareja le gusten las emociones frías”, aconseja Fine. “Esto puede ayudarle a sentirse más cómoda y prevenir una sorpresa de mal gusto. Por cierto, no dejes que tus uñas crezcan demasiado o podrías rasguñar accidentalmente a tu pareja”.

Por amor a los más sagrado, usa lubricante

Todos los que están leyendo esto debería usar lubricante 10 veces más de lo que acostumbran. Añadir humedad es una de las maneras más afectivas, y que requieren menor esfuerzo, para hacer del sexo, la masturbación, y el jugueteo un lugar mejor. (Si puedes conseguirlo, lleva la experiencia un nivel más allá con el lubricante de mota).

Hablando de lubricación, un hombre con el que platiqué dice juntar el dedeo con el sexo oral. Quiero vivir en un mundo donde sea la norma.

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