Fotógrafo de y por accidentes: Enrique Metinides | Entrevista


Jaralambos Enrique Metinides Tsironides también apodado “El Niño” es un fotógrafo mexicano que con tan sólo 9 años de edad mostró tener un estómago de acero para retratar accidentes automovilísticos, electrocutados, asesinatos, suicidios, explosiones, incendios, y un sin número de funestos acontecimientos los cuales no faltan ni un sólo día en esta tan caótica Ciudad de México. Tuve la suerte de conocer al maestro Metinides y tener una amena charla en la que me contó algunas de las muchas experiencias que vivió trabajando como fotógrafo al frente de lo que el mismo denomina “nota policiaca”; aquí un fragmento de aquella charla.

¿Por qué no se ha reconocido su trabajo en México? ¿Por qué no le han valorado?

Porque en México no ayudan a nadie del país. Es como al artista, al que más ayudan es al extranjero; y como yo nací en México y mi trabajo es mexicano nadie te ayuda, a nadie le interesa. En cambio tengo reconocimiento en el extranjero, en Europa, en Nueva York, en muchos países; y allí si me han hecho exposiciones, libros, de todo. Inclusive hay fotos fijas en los museos más importantes de Europa y Estados Unidos, pero aquí en México, no. Bueno, aquí me hicieron un libro que se obsequió a los policías, bomberos, Cruz Roja, y perdieron muchas fotos, muchos negativos; y todavía me entero que el libro anda por ahí y lo venden, yo tengo solo un libro. Al fotógrafo en México es muy difícil que lo valoren, inclusive en los periódicos el fotógrafo es el menos importante.

En México es muy difícil que lo valoren, inclusive en los periódicos el fotógrafo es el menos importante.

¿Cuál es la razón de eso? ¿Por qué crees que es así?

Si nos ponemos a ver películas viejas donde sale un fotógrafo y un reportero, el fotógrafo es como el bufón, el mal vestido y el reportero es el elegante. Inclusive la nota en el periódico el reportero sale con letras grandes y el fotógrafo hay que buscar una lupa para ver el nombre, si es que se la firman.

Es muy difícil trabajar en periódico, en mi experiencia es muy difícil, sufrí mucho, inclusive para trabajar me accidentaba mucho. Se volaba el vehículo en donde yo iba, un edificio se caía y me quedaba atrapado horas, me perdí en el Popocatépetl, me la pasaba sin comer; no puedo comer cualquier cosas porque comes puras fritangas en la calle o no comes, se vuelve uno faquir.

Entonces es muy difícil tener una vida normal, no duermes, durante años me hicieron trabajar doble turno, luego trabajaba un día de descanso al mes, casi las 24 horas trabajando. Y yo lo he declarado si yo volviera a nacer no volvería a ser fotógrafo. Para nada.

Fui fotógrafo por accidente, por casualidad, mi papá vendía cámaras y revelaba rollos a turistas. Cuando se vendió el negocio hizo un restaurante y me regaló una cámara con una bolsa llena de rollos, me enseñó a meter el rollo y empecé a tomar fotos. Pero como yo iba mucho a los cines de niño, a ver películas sobre todo policiacas de Al Capone y de aventuras; pues se me metió mucho el interés de la foto de accidentes, entonces yo de niño, a los 9 años, ya andaba yo con mi camarita tomando fotos de carros chocados en las delegaciones y donde chocaban iba a tomarles fotos.

Un día tomando fotos para mi colección, cuando iba a la primaria, me encuentro a un fotógrafo del periódico la Prensa que me invita a tomar fotos, y le gustaron mis fotos, y me hice su asistente, sin sueldo. Entonces me llevaba con él a trabajar, íbamos a Lecumberri, al Hospital Juárez donde se hacían las autopsias a los accidentes, crímenes, incendios, etc. su recorrido diario eran los hospitales y cuarteles de bomberos, entonces yo de niño me subía a los carros de bomberos y los bomberos me cargaban en los hombros para que no me pasara nada. Y luego mis fotos eran las que se publicaban porque yo tenía una oportunidad de tomar mejores fotos y me empezaron a reconocer mucho en el periódico la Prensa. Hasta que ya entré de planta al periódico y ya fue mi profesión. Pero es muy difícil ser fotógrafo, sobre todo policiaco, en frente a la mal llamada “nota roja”, que para mí es nota policíaca, la cual es muy difícil y muy peligrosa.

¿En qué consiste ese peligro? ¿Qué es lo que te ha pasado?

Yo hacía guardia en la Cruz Roja, en aquel tiempo permitía la Cruz Roja que fueran fotógrafos arriba de las ambulancias (que después de mi me siguieron todos los fotógrafos de todos los periódicos, yo fui el pionero), y una vez que hubo un derrumbe en Calzada Vallejo yo me subí en una de las ambulancias que salieron al accidente y se volcó, dio tres maromas, porque íbamos muy rápido y se patinó con el agua, estaba empezando a llover, nos íbamos a estrellar con un poste, nos íbamos a matar, y el chofer quebró, se volteó. Y yo a pesar de que salí herido salí de la ambulancia volcada y empecé a tomar fotos de todos los heridos y fue primera plana la foto, la que yo tomé de la ambulancia volcada.

En otra ocasión fui a un incendio en la colonia Moctezuma y me metí con varios bomberos a los escombros, ya la habían casi acabado de apagar, y se derrumbó la manzana completita estuvimos 6 horas atrapados y a mí no me pasó nada; me quedaron los fierros cubriéndome y yo gritaba hasta que me salvaron. También tuve accidentes en mi coche, también manejando en vehículos de emergencia, en motos, porque yo me subía a las motos de tránsito, me subía a las patrullas, a los carros de bomberos, en las ambulancias, en lo que pudiera, pero nos accidentamos mucho. Me caí dos veces a barrancos, tengo 7 costillas rotas. Inclusive trabajando me dio un infarto, fue un infarto de tercer grado que me llevó al hospital y me quedé mucho tiempo sin poder trabajar, ya después pude volver a trabajar, también tengo este dedo roto, tengo, ¡uffff! un montón. Pero además agresiones, muchas agresiones, por ejemplo en el 68 nos agredían mucho, nos quitaban las cámaras.

Muchas agresiones, por ejemplo en el 68 nos agredían mucho, nos quitaban las cámaras.

¿Quién se las quitaba?

El ejército

¿El ejército?

Si, nos quitaba los rollos, nos ponían la pistola en la cabeza y la bayoneta en el pecho. Yo también estuve en la Cruz Roja pasé el curso de paramédico, entonces ayudaba mucho a la gente, sobre todo cuando eran niños. Tengo muchísimas fotos que me retrataban los compañeros con mi cámara colgada y cargando heridos, atendiéndolos, sacándolos de los carros, porque había tanto accidente, y diario, que yo tomaba unas cuantas fotos y ya estaba cubierto, pero no podía yo estar viendo y me ponía a ayudar, muchísima gente y diario.

¿Cuál sería la diferencia de la nota roja de hoy en día con la de tú tiempo?

Está totalmente cambiado, yo en mi tiempo hice que no se publicaran fotos de muertos. Es que los directores del periódico eran muy amigos míos, empezaban de reporteros, luego llegaban a ser directores, nos tuteábamos, entonces nos poníamos de acuerdo para trabajar. Yo conseguía siempre la fotografía de la persona que se había muerto, hablaba con la familia y les prometía que no se publicaría la fotografía de su familiar muerto. Entonces publicamos la fachada de la casa en la que había sucedido o el arma con la que lo había matado, inclusive si un familiar estaba llorando le tomaba yo la foto, inclusive la fotografía en vida. Entonces no publicamos la foto del cadáver, era muy difícil que se publicara la foto del cadáver. Si se llegaba a publicar la foto del cadáver era porque era muy importante el caso. Pero aparte había otro asunto en el departamento de dibujo se retocaban las fotos, que eran fotografías blanco y negro, para que no se viera sangre. Por ejemplo un día retraté a uno que lo mataron y lo echaron en un canal, que lo sacan y lo recargan en una subida con pasto y arbustos esperando la ambulancia fúnebre, y yo le tomo la foto, pero tenía la cara deshecha, el departamento de dibujo en este caso le puso un arbusto delante de la cara. Usaban los de dibujo unos frascos de pintura negra, café y blanca, sus pinceles y su trapo, le quitaban toda la sangre a la foto blanco y negro y pintaba el piso igual que donde no había sangre, así cuando publicaban la foto no se veía tan fea y macabra. En una situación le tomé fotos a una persona que asesinaron pero estaba desnudo y el departamento de dibujo lo vestido y le hizo la ropa y le hizo sus iniciales, le puso sus mangas cortas, cuando se publica no se veía tan macabro.

También retrataba la ropa por si estaba el muerto desconocido

Cuando empezamos a usar fotos a colores la primer orden de la gerencia fue que no querían fotografías de muertos y si había algún muerto que se tenía que publicar que no se viera una sola gota de sangre, entonces yo tenía que tomar otro tipo de fotografías, por ejemplo un día mataron a una persona y yo me fui al forense y la fotografía de primera plana fue la mano del perito mostrando la bala asesina. También retrataba la ropa por si estaba el muerto desconocido, porque luego los mataban y los tiraban en las carreteras en algún poblado del Estado de México, entonces yo le tomaba fotos al reloj, al anillo, a los zapatos, publicamos la ropa en vez del cuerpo. Y por eso luego la familia reconocía que era su familiar que lo andaba buscando en el DF y andaba muerto, digamos, en Texcoco. Porque cuando la gente pierde a alguien no se le ocurre que este en el Estado de México sino que esté dentro del DF. Una vez mataron a una persona con un gran cuchillo y mi fotografía fue un policía viendo el cuchillo, no el cadáver, porque así fotografías de ensangrentados no, es un cambio muy grande que hicieron pero yo ya no trabajo en ello y ya es cosa de cada periódico.

También recuerdo que mi primer foto de cadáver ensangrentado que tuve que tomar y además tenía prohibido que se viera una gota de sangre, pues se me ocurrió tirarme al piso y puse el lente pegado al piso, entonces se veía el cadáver, pero como siempre en la parte de atrás se ponían detectives y policías, me quedaba una foto como de estudio, como de película. Pero aparte luego, luego, captamos el primer día, que poniendo el lente en el piso se pierde la sangre, la sangre que está en el piso ya no se ve, entonces cuando se publicaba una fotografía así aparte de que se retocaba, además tenía que ser de lejos para que el muerto fuera otra cosa. Me tocó trabajar con artistas, con suicidas, accidentes, tiros, y en estos casos se tenía que publicar la foto, porque luego le dices a la gente que se murió un actor y dicen -ah no es cierto- entonces había que demostrarles que sí murió. Una vez una señora mató a su marido, se quitó el zapato y del golpe le encajó el taco en el cráneo, por ello yo retraté al cadáver que estaba muy ensangrentado y me fui a la delegación cuando llevaban el cuerpo y el ministerio público me permitió retratar la foto en vida de su credencial, ya después cuando yo llegué al periódico dije -me falta algo- como yo era responsable de la primera plana y de la última plana policiaca entonces con esas fotografías no era suficiente, tenía el cadáver y la foto en vida del muerto, entonces agarré mi cámara y me fui a una zapatería a la avenida Hidalgo y hablé con el dueño, y le dije -señor quiero que me deje tomarle una foto a un zapato de mujer- y le platiqué toda la historia. Y la foto de la portada del periódico es la mano con el zapato, que claro no era el homicida, entonces se publica la mano y el taconzote y la foto en vida, pero el cadáver no lo publicamos.

¿Al ver todas estas tragedias crees que tu vida tomaría un nuevo rumbo o realmente no?

Yo me acostumbré desde niño al ver películas de Al Capone porque había muertos, mucha sangre y también porque desde los 10 años ya era ayudante de un fotógrafo policiaco. Yo le cargaba su reflector y cargaba también mi cámara y él con sus cámaras nos íbamos, entre otras cosas, al Hospital Juárez donde se hacían las autopsias, no existía el SEMEFO, entonces yo veía como 30 cadáveres diarios, y veía como los autopsiaban, entonces me fui quitando el miedo, y ya lo veía muy normal. Lo único que nunca pude ver fueron accidentes de niños, yo los ayudaba mucho a que los atendieran, y si me dolía mucho. Yo solito en las noches me ponía a llorar de ver tanta víctima, tanto accidente, no es que uno se vuelva duro, era mi trabajo, no es que me gustara o lo gozara.

Una vez por ejemplo yo me fui con la ambulancia al Olivar del Conde le habían dado de puñaladas a un tipo, toda la espalda la tenía con tres puñaladas, se sangró mucho, entonces lo subieron a la camilla e iba la ambulancia corriendo y yo me tuve que venir solito con el herido porque no más venía el chofer y el otro socorrista adelante. Y de repente volteo a verlo y veo que me pedía ayuda con la vista, comprendí luego, luego, que se estaba ahogando y entonces lo levanté y puse mi espalda contra la espalda de él, y así lo venía deteniendo y le grité al chofer que corriera más al hospital porque venía grave. Ya cuando llegamos al hospital me bajan a mí con él con todo y camilla hasta la sala de urgencias, yo no lo solté, ya allí los médicos lo agarraron le pusieron un respaldo. Luego me dijo el doctor: ¿cómo estuvo? -No pues así, asa- y que me dice el doctor: -si no lo levantas se muere-. Yo ayudaba a mucha gente así, yo trabaja y ayudaba.

Entonces uno se va a acostumbrando, si es un trabajo muy difícil, por ejemplo me tocó ver cómo autopsiaban y el que estaba autopsiando tenía en la otra mano una torta porque tenían tanto trabajo que no le daba tiempo de comer. Y no sabes la cantidad de cadáveres, la gente no tiene ni idea, ahorita se va al forense y se espanta, diario, toda la vida, no es nuevo, está lleno de cuerpos.

¿En los diferentes medios en los que trabajaste a partir de la Prensa en cual te sentiste más cómodo?

Metinides: Yo trabaje ya con sueldo por primera vez en un periódico que se llamaba Zócalo, iba a cumplir 15 y yo llegué allí por el fotógrafo que me había llevado a La Prensa. Es que yo tomaba mis fotografías cuando iba a la primaria y salían mis fotos en primer plana de la Prensa, no me pagaban nada inclusive el rollo yo lo compraba, yo era colaborador pues, lo fui por muchos años. Cuando el fotógrafo que me llevó a la Prensa renunció, llegó al periódico Zócalo y por eso terminé allí. Ya después lo contratan para hacer una nueva revista policíaca, que ya existían una, dos, tres; existía la del Excélsior Policía y Magacines de Policía, pues entonces iban a hacer una nueva revista y me llamó este fotógrafo y me dice -ayúdame no te voy a poder pagar nada porque vamos hacer una revista se va llamar “Alarma”- y yo le dije -está bien-. Yo no lo hacía por el dinero, mi papá tenía un restaurante, y yo hijo de familia, iba a la primaria pues no buscaba trabajo pero me encantaba.

En una ocasión me cambiaron la jugada en el trabajo, entonces me dediqué con un reportero de espectáculos, que era buenísimo, a ser entrevistas de artistas. Íbamos a los estudios de cine, a todos los cabarets en la noche, y a los teatros. Aunque sobre todo trabajamos en la noche. Entonces veía como filmaban las películas, yo conocí a los grandes actores que salen en las películas de blanco y negro. Retraté a Pedro Infante, Blanca Estela Pavón, a los Orel, a Juan Orol, a Miguel Torruco, a Marelna Marquesa (sic.), todos los artistas me tocó entrevistarlos. Lo que más me atraía era ir a los Estudios Churubusco, a los Estudios San Ángel que ahora es Televisa, pero allí eran estudios de cine. Uno entraba y era una ciudad adentro, me encantaba ver cómo filmaban, pero lo que más me gustaba de esto era cuando entrevistamos a artistas famosos como a Sara García, lo primero que nos decían era – háblame de tú- le hablé de tú a Fernando Soler, a María Félix, retraté a Cantinflas, y ¿sabes por qué salí del periódico? porque mis fotografías se publicaban hasta en diez páginas, diario, y un día que llego a revelar y me sale blanco el rollo y me manda llamar el director y me corre. Ya después supimos que le habían echado agua al revelador porque me tenían celos, y luego quisieron que regresara y yo ya no regresé, pero esa jugarreta me hicieron y el jefe de redacción le decía al director -¿Quién te va a traer estas fotografías que te trae Enrique?- me mandaban a fotografiar el béisbol y les llevaba unas fotografías que nunca les había llevado nadie. No sé por qué desde chamaco me salió la foto diferente.

¿Qué cámara te gustaba usar?

Yo empecé con una cámara que era un negativo de 120 milímetros que me regaló mi papá, era en blanco y negro, tomaba 12 fotos, era una cámara de clic tenía un pasador que se pasaba de un lado a otro. Después tuve ya de 35 milímetros, tuve varias cámaras: Canon, Nikon, Contax, etcétera. Después cambiamos a la foto de color en 1972, así que al principio tomábamos con dos cámaras una blanco y negro y otra a color porque la primera y la última plana eran a color y lo demás era blanco y negro. Y luego yo aparte me llevaba una tercera cámara, tomaba fotografías para mí, para mis concursos, para lo que se necesitara. Por ejemplo una vez llegué al periódico y estaban haciendo muchísimas fotografías para un concurso en el que iban a pagar, pero no me avisaron y me escondieron los letreros, entonces me dijo un fotógrafos de otro periódico a los dos días -¿no vas a entrar al concurso?- le digo -no sé cuál concurso- -pues uno que va a haber y va haber 10,000 pesos de premio- y le digo -con razón están haciendo fotos allá y no me avisaron- y yo de mi camarita con la que yo tomaba fotografías escogí cinco fotos, las llevé a imprimir y las puse en cartulina como decían y las entregué en el concurso y me gané el primer lugar. Estaban enojadísimos conmigo porque le entré a un concurso que no querían que le entrara. Gané concursos de la Presidencia de la República, de la Procuraduría del Distrito Federal, de la Kodak, la Kodak hacían posters con mis fotos para vender rollos.

¿La foto del concurso de Kodak es la del bombero con el tanque de gas?

Sí, en ese concurso me gané 10,000 mil pesos y un diploma pero cuando yo fui a la Kodak que está allí en Calzada de Tlalpan me dijeron -nos mandaron un montón de fotografías, eran cerros de todos los fotógrafos de todos los periódicos y la que nos gusto fue la suya- fue una de un millón.

¿Y ese tanque si lo pagaron?

Sí, fue en Tacuba, explotó una vivienda en una azotea que tenía tanques de gas, llegué muy rápido con las ambulancias y los bomberos, y que los bomberos van bajando con el tanque en llamas y le tomé la foto.

¿Usted cree que no habría diferencia entre lo que hoy llama “nota roja” con cualquier otro tipo de foto periodística, a lo mejor el riesgo es mayor, pero son similares?

De cualquier cosa que se trabaje puede haber una muy buena fotografía, todo depende del fotógrafo que es lo que le gusta. Por ejemplo cuando yo estaba en la Cruz Roja me hicieron el encargado de todos los fotógrafos de nota policíaca de todos los periódicos, yo era como la cabeza. Y luego llegaban unos que los conocía pero que nunca iban y les preguntaba – ¿Qué estás haciendo aquí?- Me responden: me castigaron, me encargó la fuente ésta, pero a mí no me gusta- y la trabajé mal. Cualquier fotógrafo debe de trabajar, si trabajas en un periódico, que sea en lo que te guste no en lo que te manden, porque no lo harás bien. Por eso en el periódico había fotógrafos para las corridas de toros y traían unas fotografías excelentes y cuando mandaban a otro no era lo mismo, igual la policíaca, en espectáculos; se tiene que mandar al fotógrafo que un guste la fuente.

En cualquier trabajo si no te gusta no lo haces bien.

¿Algo que te gustaría decirles a los jóvenes?

Si les gusta la fotografía, que es muy bonita, se pueden lograr unas fotografías excelentes. Yo por ejemplo me voy a Acapulco me pongo a retratar la playa, a las aves, el sol, y salen unas fotografías excelentes, de concurso. Por ejemplo yo me iba a un incendio y trataba de tomar la mejor fotografía, no la fotografía nomás por tomarla, o con miedo, o de lejos, a mí me veían a dentro donde estaba el mero peligro; por eso se lograban buenas fotografías. Como ejemplo una vez en un accidente de camión que estaba lleno de heridos adentro, me subí al camión y me senté junto a los heridos; los empecé a retratar y yo veía cómo sufrían, logré unas fotografías increíbles. Mira yo me subí de traje y corbata tres veces a las nieves del Popocatépetl, cuatro veces hasta las nieves del Iztaccíhuatl por accidentes, y regresaba con los zapatos rotos y sin comer. Pero cumplía con mi trabajo porque te apasiona, no es a lo que vas, sino que te gusta el trabajo. En cualquier trabajo si no te gusta no lo haces bien.

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