Una guía de todas las cosas estúpidas que ha dicho Trump sobre Puerto Rico


Donald Trump es un hombre conocido por decir cosas increíblemente estúpidas y por hacer despreciables caricaturas de las cosas. Pero la manera cómo está manejando la devastación dejada por el huracán en Puerto Rico es desastrosa, incluso bajo sus propios estándares. Además de su obsesión por recordarnos que Puerto Rico es, definitivamente, una isla, el presidente parece estar interesado en atacar verbalmente a las personas que han criticado lo mucho que se ha demorado el gobierno de Estados Unidos para proveer al territorio estadounidense con la ayuda necesaria.

Según Vox, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) todavía “no ha autorizado cada herramienta que tiene a su disposición para responder al desastre (incluyendo ayuda para reparaciones permanentes en la isla como puentes, carreteras, instalaciones hídricas, empresas de servicio público y edificios gubernamentales)”. Inicialmente Trump se negó a renunciar a la Ley Jones, “una ley de derecho marítimo [de 1920] que exige que todos los envíos de mercancías entre dos puertos estadounidenses se realicen con buques de bandera americana, tripulados por personal estadounidense” Reportó Bloomberg, aunque su administración sí hubiera exonerado dicha Ley para menguar los esfuerzos en Florida, Texas, y Louisiana. Finalmente, la administración de Trump acabó concediendo a Puerto Rico una exoneración temporal de la Ley, pero su razonamiento inicial, aquel que le hizo mantener en principio vigente el acuerdo, fue que “muchas personas que trabajan en la industria de carga marítima no quieren que éste se levante”.

El 93 por ciento de Puerto Rico no tiene energía, así que distribuir la ayuda es un enorme desafío. Pero Trump no quiere hablar de eso. En cambio, ha lanzado sus típicas tangentes:

¡Puerto Rico es una Isla!

Algo que hemos aprendido con la crisis en Puerto Rico es que Donald Trump conoce lo que es una isla: “La respuesta y los esfuerzos por la recuperación es algo que probablemente nunca antes se haya visto. Es una isla rodeada por agua. Mucha agua. Agua del océano”, dijo durante un discurso sobre la reforma tributaria la semana pasada, haciendo de la condición geográfica su excusa para justificar por qué tardaba tanto en movilizar el auxilio.

¡Y nunca antes hubo una tormenta así de fuerte!

Trump dijo el martes en Puerto Rico: “Golpeó siendo un cinco; categoría cinco de tormenta, algo que literalmente nunca pasa… Pocas personas han escuchado [que una tormenta categoría cinco] llegue a tierra. Pero lo hizo” (Ha habido muchas tormentas categoría cinco que han penetrado el territorio estadounidense, incluyendo Irma y Harvey).

¡Tiene una gran deuda!

Trump, quien siempre logra culpar a la víctima, ha demostrado ser incapaz de comprender la crisis en Puerto Rico al no dejar de lado las dificultades financieras de la isla, que es territorio estadounidense. La semana pasada publicó en Twitter: “Texas y Florida lo están haciendo bien, pero Puerto Rico, que ya sufría de una quiebra en su infraestructura y una deuda masiva, está en graves problemas”. El martes, presentó un seguimiento acerca de la multibillonaria deuda (en dólares) que tiene Puerto Rico, tema que le complace mencionar básicamente cada vez que abre la boca para discutir sobre el socorro al desastre.

“Odio tener que decir esto, pero Puerto Rico, has lanzado nuestro presupuesto un poco fuera de control,” dijo el presidente jocosamente durante su viaje a la isla el pasado martes. “Porque hemos gastado mucho dinero en Puerto Rico”.

¡Al menos no murieron más personas!

Trump a un funcionario de Puerto Rico: “Entonces ¿cuál es el conteo de sus muertos? ¿Dieciséis? Pueden estar orgullosos, solo dieciséis y no miles como en Katrina.”

En su viaje, Trump dijo al gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, que debería estar “muy orgulloso” de los esfuerzos de auxilio, explicando, “Dieciséis, contra literalmente miles de personas. Pueden estar orgullosos”. (El huracán Katrina dejó 1,833 muertos).

Tener una cuota menor de muertos a la que tuvo que afrontar su predecesor republicano, con una crisis que claramente no está sabiendo manejar, no es precisamente algo sobre qué presumir. La respuesta de George W. Bush al huracán Katrina es una de las cosas más vergonzosas y moralmente abyectas de su administración.

¡Están siendo muy egoístas y odiosos!

En su colapso en Twitter a propósito de Puerto Rico, la semana pasada atacó a la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, en respuesta a sus súplicas por “ayuda para salvarnos de morir”

“La alcaldesa de San Juan, quien hace unos días era bastante elogiadora, ha sido enviada ahora por los Demócratas para ser grosera con Trump” dijo el presidente. Después culpó a Cruz y sus colegas por su incapacidad de “hacer que sus trabajadores ayuden” quejándose de que “quieren que les hagan todo cuando eso debería ser un esfuerzo de la comunidad”.

¡Disfruten!

¡YOLO!

Durante su visita, Trump tiró toallas de papel a la multitud de víctimas del huracán como si se tratara de un cañón de concierto que arroja camisetas al público. “Mucho amor en esa habitación”, recalcó.

¡Miren el increíble trabajo que estoy haciendo!

En un clásico estilo Trump, el presidente se enfocó más en la percepción del público a su respuesta, que en cualquier otra cosa. Durante el fin de semana, respondió a las críticas que señalaban que no estaba haciendo suficiente por Puerto Rico, llamándolas “noticias falsas”.

“Hemos hecho un increíble trabajo con la situación casi imposible de Puerto Rico” compartió en Twitter el sábado. “Sin contar con las noticias falsas o la ingratitud movilizada por razones políticas, la gente comienza a reconocer el maravilloso trabajo que ha llevado a cabo FEMA y nuestro Ejército”.

El presidente después advirtió a los residentes de Puerto Rico, “No crean en #FakeNews! #PRStrong.” Por fortuna para Trump, el 93 por ciento de la isla no tiene electricidad, así que es poco probable que tengan acceso a las “noticias falsas” que tan desesperadamente no quiere que vean”.

En su viaje a Puerto Rico, Trump ha dicho repetidas veces que los funcionarios de Puerto Rico consideran que él está haciendo un gran trabajo. “Bueno, creo que ha tenido que recorrer un arduo camino”, dijo Trump sobre la alcaldesa Cruz, quien decidió reunirse con el mandatario a pesar de sus insultos. “Creo que ahora es reconocido el inmenso trabajo que hemos hecho, y la gente está notando eso”.

El presidente dijo del gobernador Rosselló: “Desde el principio este gobernador no estaba jugando una carta política, nos dio las mejores calificaciones”.

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