La mítica generación de quarterbacks del 2004 es ahora una basura


Audiencia veinteañera o más joven (típicos lectores de VICE), no se burlen de lo que están a punto de leer. Treintones (o más viejos) es a ustedes a quien me dirijo.

Tengo malas noticias. Todos los mariscales de campo del Draft de 2004 que dominaron la NFL durante más de una década son sólo sombras de su pasado, lo que nos recuerda que nuestro tiempo en este planeta es ínfimo y un día todos nos convertiremos en polvo. El domingo, Philip Rivers, Eli Manning, y Ben Roethlisberger se vieron más preparados para meterse a una de esas bañeras para adultos mayores que para comandar un equipo profesional de futbol americano.

¿Dónde quedaron esos tiempos? ¿Dónde quedó el Eli Manning que aplastó a Tom Brady en dos Super Bowls? ¿No fue ayer que “Big Ben” desolló a Kurt Warner? ¿Dónde está el Rivers que solía ganar más de uno de cada cinco partidos que disputaba?

Es deprimente. El Draft de 2004 fue hace mucho y ahora Carson Wentz lidera la NFC Este y Jared Goff es un mariscal de campo promedio. Aaron Rodgers se vio rejuvenecido en su duelo contra Dak Prescott, mientras que Eli se tiró al piso para evitar capturas.

Soy fan de los Giants y después de cinco semanas del arranque de temporada me puse a buscar cosas como, “¿Quién es Sam Darnold?” y “¿En qué equipo está Josh Rosen?” Se supone que este sería el último año para que los Giants lograran cosas importantes con Eli, pero éste prefirió humillar a sus receptores abiertos con pases muertos. Uno de ellos provocó que Odell Beckham se fracturara el tobillo y los otros dos terminaron en lesiones graves de tobillo para Sterling Shepard y Brandon Marshall.

Eli nunca iba a envejecer como un grande, pero jamás creí que se llevaría entre las patas a los mejores jugadores jóvenes de los Giants. Roger Lewis debe estar temblando porque sabe que al menos uno de los 100 pases mal dados que Eli planea lanzar el resto de la temporada podría orillarlo a impactarse contra un linebacker, safety o una pared de cemento al final de la zona de anotación.

Si los Giants tuvieran algún plan en mente podrían pasar el resto de la campaña mirando hacia el futuro, pero en su lugar los fans recibirán recordatorios semanales de cómo Eli tiene 36 años pero juega como si tuviera 50. Esto sin mencionar que no contará con la ayuda de sus receptores más hábiles.

Rivers, a pesar de derrotar a los Giants el domingo, ha jugado peor que Manning esta temporada. Manning tiene ocho touchdowns, cinco intercepciones y un porcentaje de pases de 89.1. Rivers no ha completado más del 60 por ciento de sus envíos desde la Semana 2 y su porcentaje de pases completos de 59.8 en la campaña es el más bajo desde que se convirtió en titular en 2006.

La única forma de ganar un partido de futbol americano con un porcentaje de pases completos de 47.7 como el de Rivers el domingo es si tu rival es un viejo conocido del Draft de 2004 como Manning. El partido entre Giants y Chargers fue como una de esas pésimas películas de Batman contra Superman o Alien versus Depredados, con la excepción de que éstas son más emocionantes. Ambas franquicias necesitan dar un giro de 180 grados en todos los aspectos.

Y después tenemos a “Big Ben” no envejeciendo como los buenos vinos. ¿Sabían que antes de que regalara dos intercepciones para touchdown en cuatro pases contra los Jaguars de Jacksonville el domingo pasado, Ben no había cometido algo así en 2,262 intentos de pase?

© Geoff Burke-USA TODAY Sports

Después de su partido para el olvido, Ben dijo a los medios que “tal vez ya no tengo el talento”.

Al menos tenemos que admirar su honestidad. Mientras que Eli y Rivers se llenan la boca con declaraciones sobre mejorar cada semana, Roethlisberger sabe que sólo él y el Ryan Fitzpatrick de 2006 comparten la marca de cero touchdowns y cinco intercepciones en un partido. Honestamente, cualquiera podría creer que Eli tiene tres récords similares desde el 2015 pero, milagrosamente, no.

Al igual que sus compatriotas del 2004, “Big Ben” ha tenido el año más miserable de su carrera. Tiene más intercepciones que anotaciones, y la única vez que ha tenido un porcentaje peor que el 75.8 de la actualidad es cuando alcanzó los 75.4 en 15 partidos.

El paso del tiempo nos afecta a todos de diferente forma, pero pareciera que la generación del 2004 sufrió el declive de un solo golpe.

A la gente le molesta cuando se les recuerda que la juventud es pasajera, sobre todo cuando se trata de deportes; por ello, es grandioso ver que mariscales de campo como Drew Brees continúen siendo exitosos a sus 38 años. El lado obscuro de todo esto es que una de las mejores generaciones del Draft de la NFL se disuelve ante nuestros ojos y no podemos hacer nada al respecto, porque nosotros vamos a terminar en el mismo lugar.

Este tren no se detendrá. Dak y Wentz le darán dolores de cabeza a Eli cuatro veces al año hasta que su cadera se rinda. A Ben le cuesta lucir competitivo en casa ante los Jaguars. Los Chargers tendrán que tragarse las dos derrotas al año ante Alex Smith hasta que éste se vaya de Kansas City.

Ya sea que odies o ames a estos mariscales de campo, tú también seguirás envejeciendo como ellos. Lo sentimos.

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