Marcel Mariën: el amigo versátil de Magritte que se incrustó en el surrealismo


Es común encontrarnos en los libros y páginas de historia del arte líneas del tiempo con el proceso y evolución de los artistas de cada corriente. Los vanguardistas llegaron a ser precursores de esas posturas artísticas como una manera de revolucionar lo que era común en esa época, cambiando sus técnicas para innovar.

A diferencia de muchos artistas de su época, Marcel Mariën no tuvo una formación común en ese campo. Empezó como un aprendiz de fotógrafo y al interesarse por la corriente surrealista, no sólo comenzó a juntarse con los artistas más conocidos de esta corriente como René Magritte, con quien tuvo una gran amistad. Además de haber sido el primero en escribir una monografía sobre Magritte, también solían hacerse bromas entre ellos hasta que Mariën llegó demasiado lejos y perdió su amistad cuando decidió que sería una gran idea distribuir panfletos titulados “Grande Baisse” donde anunciaba grandes descuentas en las obras de Magritte, además de ofrecerlas en diferentes tamaños; los panfletos tenían la firma de Magritte y estaban tan bien hechos que muchos se la creyeron.

Marcel Mariën se consideraba más un editor y escritor que un artista surrealista; en su revista “Les Levres Nues” publicaba los escritos surrealistas de varios artistas para atraer más atención a esa corriente. En este proyecto se publicaron manifiestos escritos por Magritte. También escribió una autobiografía en donde hablaba sobre su experiencia frecuentando prostíbulos y la historia de su primera vez con una prostituta; como se satisfacía sexualmente mientras trabajaba como marinero en un barco de carga y las aventuras que tuvo con Magritte como vender pinturas falsas para ganar dinero durante la guerra. Todos estos relatos buscaban proyectarlo como una persona con una vida demasiado emocionante y llena de adrenalina sin tocar temas más emocionales y de su vida privada.

Además de funcionar como un cronista y comentarista del movimiento surrealista en Bélgica, también fue productor de muchas piezas surrealistas de collage, fotografía y pintura. En su trabajo fotográfico es muy frecuente ver el cuerpo de mujeres desnudas y objetos de uso cotidiano con una utilidad completamente diferente a la habitual. Una de sus fotografías más conocidas se llama “De Sade à Lénin” y muestra a una mujer cortando un trozo de pan, sosteniéndolo sobre su torso desnudo y la parte filosa del cuchillo apuntando a su seno izquierdo.

Sus obras de collage estaban llenas de humor y se burlaban de los tabúes de la sociedad de esa entonces. Una pieza en la que habla de paz durante la guerra en donde la parte superior es un mapa de Europa y en la inferior una escena con pastorcitos tiernos. Ridiculizaba las normas que regían a la sociedad, la iglesia y el capitalismo; también buscaba retar las opiniones y actitudes que tenía la gente y como respuesta a la sociedad en la que vivía creó la película L’imitation du cinema.

L’imitation du cinema es una película creó gran escándalo en Bélgica ya que a través de una serie de secuencias nos va presentando la historia de un hombre joven y un sacerdote que lo acosa, una prostituta y un hombre cargando cruz que se encuentran un hombre cargando una escalera; con una mezcla de imágenes con referencias religiosas, crucifijos y símbolos sexuales. Una biblia yuxtapuesta con el Kama Sutra y un hombre comiendo papas a la francesa con forma de cruz pueden ser la razones por las que fue prohibida en Francia y no la quisieron proyectar en Estados Unidos.

Otra cosa que lo diferencia de sus contemporáneos fue que no se quedó quieto en un solo lugar escribiendo y editando la revista surrealista “Les levres Nues”.. Se enlistó en el ejército y fue prisionero de guerra; trabajó como marinero en un barco danés por algún tiempo; como buen vanguardista vivió en Francia con otros artistas y después se trasladó a Nueva York; al querer regresar a Europa por una vía rápida se encontró en China y ahí tuvo que trabajar como traductor de una revista francesa para poder sobrevivir.

Por no tener una formación artística como sus compañeros de la época, al presentar sus trabajos prefería que los espectadores se fijaran más en lo que él quería expresar, no en la ejecución. Y quién podría ser considerado como un antecedente del grandioso arte conceptual, Marcel Mariën decidió nombrar a una de sus exposición: “‘Ne faites pas attention à la peinture”, no le prestes atención a la pintura, para decirle a la gente que se fijaran más en la idea que él quería plantear en la pintura, no en la ejecución. La idea general del arte conceptual, dejando de lado a quien le gusta y a quien no, es que tiene más peso la idea y el discurso más que la pieza misma.

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