Recordando a Shadowman: el artista urbano que se le adelantó a Banksy, Basquiat y Haring


Mucho antes del vívido y satírico arte callejero de Bansky, antes incluso que las piezas de grafiti de Jean-Michel Basquiat y Keith Haring, existió el artista callejero Richard Hambleton. Un pintor clásico entrenado, Hambleton fue reconocido en los ochenta por trabajos que exploraban la reputación turbia y peligrosa del Bajo Manhattan, así como su energía DIY. Primero aparecieron sus contornos en tiza (que también brotaron en otras ciudades), y después vinieron sus misteriosas “pinturas de sombras” que representaban a un Shadowman [Hombre de sombras] acechando los corredores más oscuros de la ciudad. Hambleton, cuyo reconocimiento se vio opacado cuando las reputaciones Basquiat y Haring fueron inmortalizadas y sus trabajos se convirtieron en propiedades de inversión, es el protagonista de un documental del director Oren Jacoby. Proyectado la semana pasada en el Festival de Cine de Tribeca, Shadowman rastrea las varias subidas, bajadas y resurrecciones del artista. El estreno del documental coincidió con I Only Have Eyes For You [ Solo tengo ojos para ti], una exposición en la Galería Woodward de Nueva York que estará abierta hasta el 5 de mayo.

Como detalla Shadowman, el artista nacido en Vancouver, trabajando con una subvención de la ciudad, tomó sus contornos en tiza de “asesinatos misteriosos” en un tour por la Costa Oeste de Estados Unidos desde Seattle y San Francisco hasta Los Ángeles. Después trabajó por todo el país, llegando a Nueva York en 1978, justo cuando las escenas artísticas y musicales del Lower East Side estaban disparándose. Sus asesinatos misteriosos, puestos en escena en Tribeca y otros lugares, con pintura color rojo sangre salpicada sobre contornos blancos, alertaron a todo el mundo de inmediato, incluyendo al Departamento de Policía de Nueva York. Esto le procuró mucha atención mediática a Hambleton y lo convirtió en algo así como una estrella del mundo artístico.

Standing Man. Fotografía de Hank O’Neal.

Aunque tuvo una práctica en estudio, Hambleton siguió aplicando su “arte público” en las calles con afiches azules de sí mismo en tamaño real titulados I Only Have Eyes For You, antes de estampar los edificios del Lower East Side con sus pinturas de Shadowman. Eventualmente, Hambleton se alejó de estas piezas minimalistas figurativas para hacer, en cambio, sus Beautiful Paintings [Pinturas Hermosas], que incluían lienzos gigantes con imponentes olas marinas. Después de consumir éxtasis durante todos los ochenta, Hambleton cayó por la madriguera del conejo de la adicción a la heroína y el crack, convirtiéndose casi en un habitante de calle. Pero siempre tuvo el arte, y nunca dejó de hacerlo.

Mucho de esto es esbozado, a veces con un detallismo incómodo, en entrevistas e incluso es mostrado en partes de Shadowman. La cámara de Jacoby revela a un hombre contraído, casi espectral, sufriendo por años de adicción, así como por un cáncer de piel que devastó su rostro. Esto es un poco impactante porque, al tiempo que vemos fotos e imágenes de archivo, al lado de su evidente talento artístico, Hambleton sobresalía por su belleza, así como por su voz suave y seductora.

Jacoby, un neoyorkino nativo, se topó con el trabajo de Hambleton en 1980 y 1981 cuando se quedaba en el apartamento de un amigo en el SoHo. El barrio estaba solo y desierto y, en esas calles vacías, él recuerda haber visto por primera vez las extrañas pinturas de sombras. Poco después, Jacoby vio algunos de los “asesinatos misteriosos” de Hambleton, los cuales lo sorprendieron y engancharon de una manera diferente. Pero nunca supo que este arte callejero era de Hambleton.

Una pintura de sombras en la 34th East 12th Street. Fotografía de Hank O’Neal.

“No supe quién era hasta 30 años después cuando un amigo, el fotógrafo Hank O’Neal, me llevó al estudio de Richard y me lo presentó. Eso fue en el 2009”, dice Jacoby, quien empezó el documental pronto después. Fue una oportunidad extraña ser invitado dentro del mundo de Hambleton. “Tan pronto como lo conocí sentí que había algo inusual ahí. El último tercio de la película muestra a Richard con dos comerciantes de arte jóvenes. Ahí fue donde comencé. Yo estuve ahí desde que llegaron y empezaron a platicar con él”.

“Me sentí increíblemente incómodo y supe que esta interacción muestra algo realmente interesante del mundo del arte: cómo el arte y el comercio se conocen”, añade. “Los compromisos que el artista debe hacer simplemente para poder tener una carrera. Vi eso derramarse justo en mi cara”.

Richard Hambleton. Fotografía de Ben Buchanan.

Aunque Jacoby nunca “se sentó” a charlar con Hambleton, sí grabó al artista en conversación con amigos suyos. Él dice que cualquiera que lo conozca no puede evitar enamorarse de su carisma. Los espectadores ven entrevistas con exnovias, amigos y gente cercana. Incluso se puede ver cómo Hambleton mismo usaba su mente dinámica y su creatividad siempre cambiante, así como la energía poderosa que lo ha impulsado durante décadas en la ciudad de Nueva York.

“Lo impresionante para mí de esta película fue la cantidad de gente atraída por los años hacia Richard, no solo por su arte sino por su persona y la empatía por su situación”, dice Jacoby. “Cualquiera que haya tratado con Richard fue puesto al límite, y tuvo que hacer cosas muy complejas para hacer suceder otras cosas. Y ellos solo podrían haber hecho eso gracias a sus intensos sentimientos por el tipo”.

Oren Jacoby grabando a Richard Hambleton en 2010.

La película sorprende con un final muy explosivo. Es 2016, Hambleton está viviendo en Chinatown y sufriendo de mala salud. Su lucha en contra del cáncer y la adicción están pasando factura, pero él se mantiene firme en su producción artística. No ha cambiado mucho en el 2017, pero Jacoby dice que Hambleton está emocionado por el estreno de la película.

“Nada me sorprendió en los ocho años de trabajo de esto más que mis interacciones con Richard. Los subes y bajas, todos los obstáculos y problemas en hacer la película, y la manera como él ha respondido a ésta”, comenta Jacoby. “Él regresó a la vida. Está produciendo muchísimo y tendrá un show pronto este año.”

“También está pensando en hacer otra pieza de arte urbano cuando termine el festival, cosa que no ha hecho en años”, añade Jacoby, “Es demasiado gratificante ver que ha sido algo muy positivo para él, tanto así que es reconocido y quiere trabajar más”.


Richard Hambleton murió el pasado 29 de octubre del 2017 a los 65 años en la ciudad de Nueva York, después de una longeva lucha contra el cáncer y la adicción. Descanse en paz.

Haz click aquí para ver más del trabajo cinematográfico de Oren Jacoby.

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