‘The Fractured But Whole’ tiene la misma crisis que el South Park moderno


En 1997, tenía 12 años. Ese mismo año, South Park debutó en Comedy Central. Casi de inmediato, se convirtió en una obsesión para mis amigos y yo. Un niño de 12 años siempre está buscando algo que sus padres no aprobarían, y South Park era perfecto; era ruidoso, crudo, y los personajes eran niños. La serie había llenado rápidamente el vacío inmaduro dejado por Beavis & Butthead: “Huh huh huh” y “cállate, Beavis” fueron intercambiados por “No soy gordo, tengo huesos grandes” y “Oh, Dios mío, mataron a Kenny”. Las figuras de autoridad en mi vida odiaban South Park y por es a mí me encantaba. (Para ser justos, mis padres no eran muy estrictos sobre lo que me dejaban ver, pero todos tenían un amigo cuyos padres detestaban South Park, así que siguió siendo un acto de rebeldía).

Les tengo una confesión: en 2014, me reí mucho más de lo que esperaba con South Park: The Stick of Truth. Dado su funcionamiento como un tour por los momentos más populares y perdurables de South Park, y una parodia notablemente acertada de los tropos de videojuegos, se sintió realmente… ¿sincero? Controlar a los personajes de South Park se sintió como algo realmente novedoso, lo que convirtió al juego en un episodio interactivo. Sin embargo, también fue un viaje aleccionador por nuestra memoria, un recordatorio de cuánto hemos cambiado a lo largo de los años, incluido nuestro sentido del humor y de qué (y de quién) nos reímos.

La nostalgia y las referencias fueron suficientes para obligarme a jugar The Stick of Truth, pero mientras jugaba la secuela, The Fractured But Whole, el filtro color rosa no fue suficiente; mis risas nerviosas fueron reemplazadas por suspiros.


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Este es un juego en el que uno de los personajes principales, Cartman, se viste de superhéroe con traje de mapache (racoon en inglés) que se hace llamar The Coon. La broma, por supuesto, es que “coon” también es un insulto racial para los negros. Muy divertido. Las cosas se ponen aún mejor cuando una de las misiones principales lleva a los jugadores a invadir los hogares de personas afroamericanas inocentes y ayudar a la policía a arrestarlas. ¡El punto clave es que la policía es racista! The Fractured But Whole, como el South Park moderno, a menudo se siente como la gente “bienintencionada” que se aferra desesperadamente a la capacidad de reírse de bromas malas hechas a expensas de las personas que no lo merecen, aunque saben que está mal.

La política de The Fractured But Whole es una crisis de identidad más grande para el South Park contemporáneo, donde el show ya no es una mentada de madre a un status quo obstinado; es el status quo. Es el canon. La elección de los blancos que la serie ataca queda al descubierto para su refutación, ya que se utilizan a los marginados sociales —personas de color, personas LGBTQ, etc.— para hacer bromas porque es más fácil. No es que el progresismo moderno, al ignorar las consecuencias de la gentrificación y de la empatía cuando más le conviene —preguntas que el show ha abordado en las últimas temporadas— no merezca una crítica mordaz. Pero en el trayecto para realizar una broma exitosa, ¿quién queda derribado en el camino?

Sólo he visto algunos episodios de South Park desde que fui a la universidad, pero me he mantenido al tanto de la conversación en torno al programa. Es por eso que todavía leo entrevistas con Matt Stone y Trey Parker, o veo un episodio ocasional. (La última vez que el show llamó mi atención durante la presentación del P.C. Principal, que provocó una gran tormenta de fuego). Cuando dejé de verlo, no fue una declaración de mi parte, simplemente… sucedió. Pero como lo demuestra mi gusto por The Stick of Truth, he seguido encendiendo una vela nostálgica por la serie, y la forma en que su humor ha cambiado (y no ha cambiado) ha demostrado ser una forma interesante de cuestionar mi relación con los blancos que South Park elige para burlarse.

En este juego, los niños han cambiado la fantasía por los cómics, y cada uno ha adoptado una personalidad de superhéroe. Es por eso que Stan es Toolshed, Kyle es Human Kite, etc. Tú, el Chico Nuevo, eres una vez más un pizarrón en blanco, así que puedes elegir tus propios poderes. Hay humor detrás de la obsesión de la sociedad con las películas de superhéroes cada vez más complicadas e interconectadas (¿han pasado casi 10 años desde Iron Man?), pero The Fractured But Whole no aprovecha esto del todo. En general, los golpes no aciertan porque no hay mucho peso detrás de ellos.

The Stick of Truth fue básico, con un sistema de combate que no fue introducido de inmediato. Para el punto en el que el juego te obligaba a combatir, ya brillaba por lo novedoso, lo absurdo y las variadas e hilarantes referencias de la serie. The Fractured But Whole es mucho más complejo de lo que hemos llegado a esperar de los RPG. El combate todavía está basado en turnos y los efectos de estatus son una gran parte de la estrategia, ya que puedes hacer que los personajes se vuelvan lentos, prenderles fuego, o hacerlos vomitar durante las rondas. Ciertamente tienes más opciones, especialmente cuando accedes a algunos de los personajes con habilidades extrañas y satisfactorias, pero el combate no es difícil para cualquiera que haya jugado un RPG antes.

La nostalgia y las referencias fueron suficientes para obligarme a jugar The Stick of Truth, pero mientras jugaba la secuela, The Fractured But Whole, el filtro color rosa no fue suficiente; mis risas nerviosas fueron reemplazadas por suspiros.

El resto de los aspectos del juego también son relleno. Uno de los mini-juegos más comunes consiste en sentarse en un inodoro y cagar mientras giras los sticks analógicos una y otra vez. Los acertijos son simples y dependen en gran medida de que adquieras al amigo adecuado para realizar una acción única. Un sistema de fabricación requiere que recorras la ciudad en busca de objetos para combinar, pero en general, encontrarás ítems aleatorios tan buenos como cualquier cosa fabricada.

Esto significa que Fractured But Whole se encuentra en una situación similar a The Stick of Truth: la trama y el humor derivado de ella se convierten de repente en la parte atractiva. Esto es especialmente cierto para The Fractured But Whole porque tienes que explorar muchas de las mismas áreas que la última vez. No se siente tan grandioso, y tampoco es tan entretenido recorrer el South Park virtual por segunda ocasión.

South Park hizo reír al Patrick de 12 años, pero también hizo que me sintiera identificado. Fue un acto de desafío, incluso si un niño blanco cuya infancia tuvo lugar en un típico vecindario de clase media no tenía mucho que desafiar. Empecé a crecer junto con South Park. Los chistes de pedos nunca se hicieron viejos, siempre fue divertido cuando a Cartman le metieron una sonda por el culo, y podía recitar cada letra del éxito de Chef, “Chocolate Salty Balls”. Vi la película el primer día que salió. Descargué la caricatura original en Napster. Jugué los juegos chafas de Acclaim porque eran una excusa para disfrutar de South Park.

Parte del atractivo de South Park fue la disposición de cruzar líneas culturales arbitrarias y a menudo hipócritas. Todos resultaban ser unos idiotas deshonestos, pero la gente era muy cortés para señalarlo. La disposición de South Park de derribar a los políticos y celebridades más influyentes fue una forma de hacerle frente al poder. Aunque esa verdad proviniera de las bocas de niños vulgares de 10 años, de todos modos era importante, al menos para mí. Como alguien que en su adolescencia sentía que no tenía poder, ver cómo ridiculizaban a las figuras más importantes de la sociedad se sentía como si South Park expresara lo que yo ya sabía: todos apestaban.


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Sin embargo, ante los ojos de South Park, todos apestan y nadie tiene razón. La serie critica la política y la cultura sin “tomar partido”, como si aquello no fuera en sí mismo una posición. De joven se sentía bien. Cuando ignoras los matices del mundo, es más fácil interpretar todo a través de la navaja de Occam, en la que “todos apestan”.

Pero el mundo en el que se estrenó South Park es diferente al que existe ahora, y la persona que lo mira —yo— ha crecido y cambiado, y ha tratado de ver las cosas a través de ojos más empáticos. A diferencia de la serie, he elegido tomar partido y me siento bien al respecto, lo que vuelve el escenario apolítico del show en algo vacío y sin sustancia. Hace no tanto tiempo, “sin sustancia” no es un término que hubiera empleado para describir a South Park.

Antes del lanzamiento de The Fractured But Whole, el juego recibió atención después de que Ubisoft revelara cómo funcionaban los niveles de dificultad del juego. Elegir “fácil” significaba que tu personaje era blanco, mientras que “muy difícil” significaba que tu personaje era negro. ¿Lo entienden? ¡Porque las vidas de las personas negras son más difíciles debido al racismo sistémico que ha estado arraigado en la sociedad durante cientos de años! ¡Jaja!

South Park no es un programa que haya utilizado de manera fiable la raza, el sexo, el género y otros temas polémicos como base para emitir comentarios persuasivos o bromas con una fuerte inspiración detrás. Incluso si es lo que los creadores del programa tienen en mente, South Park podría no ser la plataforma para expresarlo. La serie tiene un enorme bagaje en lo que respecta a cada uno de esos temas, y no podemos olvidarlo porque se trata de una nueva temporada. South Park tiene que vivir con su propia historia, del mismo modo que nosotros tenemos que vivir con la historia de nuestras propias acciones y reacciones a, por ejemplo, las bromas.

He escuchado, visto y leído innumerables entrevistas con Matt Stone y Trey Parker a lo largo de los años. Lo que sea que pienses de su trabajo, no están tirando cosas a la pared para ver qué pega. Están comprometidos con el mundo y sus cambios. Cada episodio del programa, incluidos estos dos juegos, refleja dónde tienen puesta la cabeza. (Recomiendo escuchar esta entrevista con Bill Simmons de principios de este año, donde hablan sobre política y la influencia que tuvo Trump en la escritura de los episodios de la temporada pasada). Lo que el viejo fan de South Park en mí desea creer es que tanto Parker como Stone son capaces de algo mejor.


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Entiendo por qué las personas todavía ven la serie y, por extensión, quieren jugar este juego. Es tonto y ridículo, y muy a menudo hay chistes realmente divertidos que no se hacen a costa de nadie. A pesar de llevar 21 temporadas al aire, South Park se siente como el tipo de serie que podría regresar de una manera satisfactoria. Pero cada vez que vuelvo a ver el programa, ya sea en la televisión o en un videojuego, la proporción es errónea. Por cada broma que me causa gracia, hay otra que me hace sentir incómodo, incluso si termino riéndome en el camino.

No pido que la gente deje de ver South Park, o incluso que deje de jugar The Fractured But Whole. Parte de la razón por la que continúo jugándolo, y la razón por la que lo terminaré, es porque estoy interesado en mi reacción. Todo lo que pido es que si tú, como yo, has disfrutado de South Park durante tanto tiempo, vale la pena examinar por qué te ríes de ciertas bromas, y si aún lo harías sabiendo que eres el blanco de esos chistes.

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