Hombres nos platican lo difícil que es tener un pene pequeño


Jase se dio cuenta de niño que tenía el pene más pequeño de su grupo de amigos cuando utilizó las regaderas comunitarias después del entrenamiento de futbol americano y basquetbol. En la actualidad, bañarse en público ni siquiera es una posibilidad; Jase prefiere manejar a casa desde el gimnasio con su ropa sudada y bañarse en la privacidad de su hogar.

La inseguridad de Jase generada por su erección de nueve centímetros afecta más que sus hábitos de higiene. Cuando era joven, los condones le quedaban flojos, y eso convertía el sexo en una experiencia plagada de ansiedad. En un arranque reciente de obsesión, Jase recolectó una “base de datos” de investigaciones científicas sobre penes y se midió el suyo varias veces al día durante varias semanas para ver si crecía. La situación lo marcó socialmente, incluso cuando tenía puestos sus pantalones. “Siempre he sido introvertido y siento que mi baja autoestima, ocasionada por el tamaño de mi pene, fue lo que me motivó a medirlo”, dice Jase, ahora con 40 años encima.

Muchos chicos se sienten identificados. De acuerdo con un estudio reciente realizado en más de 4 mil hombres, casi uno de cada cinco estadounidenses son infelices con el tamaño de su erección, y el 15 por ciento no están satisfechos con su grosor. No es sorpresa que aquellos que creen tener un pene más pequeño tuvieron menos sexo que los hombres orgullosos de su paquete. “Tener un pene pequeño puede llegar a ser una de las aflicciones más difíciles. Estoy completamente asustado de todo y todos”, dice David de 30 años. “Siento que no puedo ser sexualmente irresistible para las mujeres por mi tamaño”.


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El gran número de chistes y humillaciones sobre el tamaño del pene refuerza esta idea. Cuando Marco Rubio habló de las manos pequeñas de Donald Trump, el ahora presidente estadounidense sintió la necesidad de decirle a todo el mundo que su pene estaba perfectamente bien (en televisión nacional y durante un debate presidencial). En un anuncio de Fat Shack, se aprecia a una rubia seductora con la boca abierta mientras sostiene una sandwich y una gota de mostaza le escurre como si fuera esperma. El lema dice, “Diez centímetros nunca fueron tan placenteros”.

El tema va más allá de las noticias populares y el marketing, y se cuela en las conversaciones de todos los días. “Muchos de los chistes que hacemos día a día suelen estar relacionados sexualmente de alguna forma u otra”, dice Abraham Morgentaler, urólogo y director de Men’s Health Boston, cuya profesión se enfoca en los efectos que tiene en la salud la deficiencia de testosterona. “Es un humor estándar que los chicos usan para sentirse más masculinos, incluyendo chistes sobre el tamaño de sus penes”.

Morgentaler llama “penocéntricos” a los hombres que tienen fijaciones con los penes. La idea de que el tamaño de tu paquete te otorga validez como hombre podría generarse desde la niñez. “Cuando eres más joven y comienzas a ser sexualmente activo, cuando existe una falta de sofisticación sobre lo que significa, primero, ser hombre, y segundo, ser un buen amante, los hombres creen que tiene que ver con su pene”.

La niñez es sinónimo de inexperiencia y, tristemente, como adultos no comprendemos todo. Algunos hombres creen que tienen un pene pequeño cuando en realidad no es así, y para aquellos que sí están debajo del promedio, la mejor manera de sobreponerse es siendo realista y aceptar lo importante que es a largo plazo, dice Morgentaler.

Quizás el tamaño del pene parezca un elemento importante cuando se trata de tener sexo casual, pero a largo plazo deja de ser una prioridad.

Mucha gente no tiene la oportunidad de tener una vida sexual saludable y real, y por eso basan sus expectativas en el sexo que ven en la pornografía. Pero, oh sorpresa, el porno no es real. Los hombres que aparecen ahí están bien dotados y esto puede dar una idea errónea de que se necesitan entre 20 y 22 centímetros para satisfacer a tu pareja sexual.

“Si un hombre ve de 50 a 100 videos se sentirá menos porque creerá que lo tiene más chico”, dice Morgentaler. Investigadores encontraron en más de 15 mil hombres que el tamaño promedio del pene en estado flácido es de nueve centímetros y 13 centímetros erecto. Nada que ver con los pitos gigantescos que vemos en nuestras computadoras.

En un nivel puramente biológico también es irracional creer que el tamaño tiene algo que ver con tus habilidades para procrear. “Si importara desde un punto de vista evolutivo, la mejor pregunta sería, ¿el tamaño incrementa la fertilidad?”, se pregunta Robert Martin, biólogo evolucionista y profesor adjunto de la Universidad de Chicago. “El tamaño indica el potencial para producir espermas, pero no veo la conexión entre el tamaño del pene y algo importante en términos evolutivos”. No existe evidencia de que los primates hayan usado sus penes para demostrar su poder, añade, y tal vez tenga casi nada que ver con el atractivo físico de un hombre.

Investigadores australianos crearon 343 figuras masculinas de tamaño real con diferente musculatura, altura, y tamaño de pene. Los proyectaron en una pantalla y le preguntaron a 105 mujeres heterosexuales que los clasificaran según su atractivo. Las mujeres se interesaron más en la forma del cuerpo, el cual contabilizó el 79.6 por ciento del atractivo (prefirieron un torso triangular con hombros anchos y cintura estrecha). La altura quedó en segundo lugar con el 6.1 por ciento, mientras que el tamaño del pene sólo tuvo un 5.1 por ciento. “Parece ser una preocupación exclusiva de los hombres”, dice Martin.


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Es una preocupación que puede ser enfermiza. Andy, de 24 años, nunca ha escuchado quejas de sus parejas sobre su erección de 12 centímetros, pero aún no puede sacarse de la cabeza que está a una pulgada del promedio. “Aparece en mi mente todos los días”, dice. “Casi siempre me genera ansiedad y depresión”. Andy se dio cuenta que estaba por debajo del promedio cuando tenía 19 años. Al igual que Jase, también se mide el pene varias veces. “Hay días que paso demasiado tiempo con una regla sobre mi pene”.

Cuando está desnudo frente a sus parejas sexuales, Andy suele evitar el momento incómodo menospreciando su paquete —”¿es pequeño, no?”— pero nadie se ha quejado o ha estado de acuerdo con él.

No es una locura que las parejas de Andy no hayan mencionado una sola cosa al respecto. El pene es parte importante durante el sexo, ya sea el real o en forma de consolador. Pero no lo es todo. “Cómo hablamos y cómo nos comportamos en la cama, cómo tocamos, todo esto hace que el sexo sea bueno o malo”, dice Morgentaler. “Las manos, la boca y los labios son parte de todo ello. El pene es sólo una parte del repertorio”.

Mayor tamaño no siempre es mejor; también aplica para el sexo anal. Una investigación publicada en Journal of Sexual Medicine concluyó que el 72 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres sienten dolor durante el sexo anal. En otro estudio, el 76 por ciento de los traseros reportaron dolor, y el 23 de los hombres más dolor de lo común.

Como si fuera poco, más de un tercio de las mujeres necesitan estimulación en el clítoris, no penetración, para llegar al orgasmo. Durante años, Jase usó cinturones con consoladores, mecanismos para agrandar su pene, y juguetes sexuales de todo tipo antes de darse cuenta que su esposa necesitaba estimulación en su clítoris para experimentar placer. Ahora la ayuda a alcanzar el orgasmo con lo básico: su boca y, a veces, un vibrador.


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La obsesión por el tamaño del pene puede truncar la interacción de todo tipo con los demás, ya sea que la persona esté desnuda o completamente vestida. Recientemente, Morgentaler atendió a un paciente que estaba preocupado por no tener “bien desarrollado” ahí abajo, a pesar que su paquete estaba completamente normal; por lo mismo seguía siendo virgen.

Jase no necesita visitar al doctor con regularidad, porque en su última visita fue atendido por una joven doctora para detectar una hernia. “Creí que moriría de vergüenza en el consultorio”, dice Jase. A David no le gusta nadar o ir a la playa porque se siente expuesto. “Puedo decir con todo mi corazón que sería más feliz y tendría una mejor vida si tuviera un pene normal”.

Quizás el tamaño del pene parezca un elemento importante cuando se trata de tener sexo casual, pero a largo plazo deja de ser una prioridad. Muchos aspectos de una relación no tienen que ver con lo que escoden tus pantalones. Por ejemplo, se necesita compatibilidad, respeto mutuo y sentido del humor, por nombrar sólo algunos elementos. El buen sexo también es uno de los requerimientos, pero usar el pene es sólo una forma de satisfacer a tu pareja, y es ingenuo darle prioridad al tamaño por encima de todo lo demás.

“Me gustaría enfatizar que este problema se soluciona cuando un hombre termina en una relación estable, porque la pareja se da cuenta de lo que funciona, y el tamaño del pene no suele ser un impedimento”, dice Morgentaler. “La calidad del hombre no depende del tamaño de su pene”.

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