Hubo una época en que el arte se movió a través de postales


El “Mail Art” es un práctica artística que se usa para mandar a través del servicio de carteros y postales trabajos literarios, collages y muchos tipos de piezas visuales. Su objetivo es muy simple, busca debilitar el acaparamiento del mercado del arte. Su origen se lo debemos agradecer al artista americano Ray Johnson y al movimiento artístico Fluxus. Aunque esta práctica, sin formalizarse, puede ir más atrás en el pasado con Cleopatra y su correspondencia con Julio César.

Lo que hace a esta práctica diferente de las demás propuestas que realizaban poetas y escritores alternativos fue la manera en la que eran indiferentes y trataban de evitar las prácticas comerciales. Cualquiera que tuviera un buzón podía participar en este intercambio postal de arte; también quien recibía piezas tenía la libertad de responder, o no, en el tiempo que quisiera. La filosofía del arte postal es la inclusión, y el ejemplo más claro son las reglas que los artistas participantes usaban; las presentaciones para el arte postal no tenían jurado, eran gratis, todas las obras eran presentadas sin censura. Dentro del arte postal, los artistas intervenían los sellos y sobres con diseños propios para que pudieran identificarse entre ellos.

El arte postal en México y América Latina nace como una resistencia a la represión política y cultural de las décadas 60 y 70. Con los sobres, estampillas y códigos encriptados en el correo hacían denuncias contra la violencia. En México, uno de sus exponentes más importantes fue Felipe Ehrenberg. Desde Inglaterra envió doscientas postales pintadas con manchas negras y blancas que serían montadas en el Salón Independiente del MUCA. Estas postales, ya acomodadas según las instrucciones, formaban un mural con una mujer sosteniendo el balón de la Copa del Mundo con su mano izquierda y con la derecha toca su seno. El título de este mural “Obra Secretamente titulada Arriba y Adelante… y si no, pues también” hizo alusión al lema de quien después sería el presidente Luis Echeverría. Además de usar el arte postal para hacer una crítica a la situación del México de finales de los 60 e inicios de los 70, también utilizaba esta práctica para comunicarse e intercambiar obras con artistas de otros países como Ray Johnson.

El arte postal como tal ha mutado mucho, pero cualquiera que tuviera un buzón y los recursos para enviar las cartas podía participar. Ahora, la nueva propuesta sería que cualquiera que tenga correo electrónico le pueda entrar.

¿Reavivamos el movimiento?

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