Alberto Spinetta es infinito: rock, ilustración y poesía surreal


El chico de 19 años que entra entre enojado y apurado a las oficinas de RCA en Buenos Aires trae algo bajo el brazo y no es sólo una nueva manera de entender la música popular para los hispanoparlantes del mundo. Es eso, sí, pero también… un dibujo. Corre 1969 cuando Luis Alberto Spinetta le entrega por segunda vez a los ejecutivos de la disquera la ilustración que él mismo dibujó como tapa del álbum debut de su banda, Almendra.

Foto: Código Almendra

La hoy icónica portada inauguró, al menos hacia fuera del círculo de allegados del músico, una faceta suya que sería poco observada en relación al caudal inmenso de canciones que el entonces niño Luis legaría a generaciones de músicos y millones de personas en el mundo: su faceta como dibujante.

En Argentina la tapa sale como un padrenuestro para cualquiera que no joda con la música: un hombre de rosa que llora una lágrima de mil años. También hay una aclaración acerca de dónde provienen las canciones del álbum:

Lágrima: “Muchacha (ojos de papel)”, “Figuración”, “Plegaria para un niño dormido” y “Que el viento borró tus manos”;

Ojo: “Color humano” y “A estos hombres tristes”;

Flecha-sopapa: “Ana no duerme”, “Fermín” y “Laura va”.

Y hasta ahí, al menos para la mayoría del público local, llega el Spinetta visual. Pero así como Luis era un músico que parecía no parar de hacer canciones, tampoco detuvo su vuelo como dibujante. Aquí el booklet de Pescado 2, segundo álbum de Pescado Rabioso, muestra las canciones de la banda (también) desde la ilustración.

Además, Luis solía ilustrar algunos carteles de las presentaciones de Invisible…

Y hay más. Ya saliendo de todo lo relativo a su música, El Flaco fue un fan de los autos y un hobby que sostuvo durante años fue el de dibujar prototipos de automóviles futuristas. Aquí algunas muestras, incluso uno con el manuscrito de la canción “Gricel”.

En una entrevista de 2008 para la ya desaparecida revista C, Spinetta comentaba su pasión por dibujar:

Yo tengo cinco nietos, cuatro varones y una nena. Cuando miro a la bebé me fragilizo. ¿Qué querés? Para mí ese mundo es muy feliz, no tengo por qué romperlo ni con mi ego ni con mis mierdas. Es el mundo concebido para la imaginación o para enseñarles a dibujar en la compu a ellos cuando crezcan. La otra vez vino Fito con sus dos hijos y yo me enternezco con ellos de una manera… Y Martín me empezó a pedir que le mostrara mis dibujos de autos, un preview de autos todos pintados, re–grossos. Y se volvió loco. Hasta que se fue le estuve dibujando autos. Y después me pidió un avión, ¿entendés?… De tal palo tal astilla ¿no?… Mis nietos me miran y me dicen: “Abuelo, quiero hojas”. Ni me saludan, vienen a dibujar acá. Eso es maravilloso.

¿Cómo es tu vida cotidiana?

Dibujo mucho. Tengo una colección de ilustración digital, que es como un arte personal. Como dibujar viñetas de automóviles. O hacer mandalas. Tengo una colección… Son como 700 mandalas y 800 dibujos de esferas y otros profundos. Generalmente son reiterativos, es como una sucesión de imágenes. Pero cuando vos dibujás un auto te das cuenta de que estás intentando emular la posición social de aquel que lo hace de verdad. Me encantaría ser un pendejo de la universidad y laburar dibujando Lamborghinis. ¿Para qué? No sé. Si respiran cinco Lamborghinis juntos en un lugar donde hay pajaritos, se mueren; los motores aspiran tanto aire que se caen los pajaritos. Entonces, ¿qué pasa? Hay una parte que lucha contra el complaciente que se auto–adula con los automóviles y eso. Entonces yo dibujo autos pero no me gusta mostrarlos, es como si fuera un interior perverso. Me muero con esos caños de una manera terrible. ¡Pero a la vez no! Porque vas a ir a 300 kilómetros por hora y vas a matar a un pibe, ¿okey?

Mejor dibujarlos.

La idea es esa. Uno tiene que saber priorizar aquello que se ha integrado con uno para crear, no para estupidizar. Entonces está claro que dibujar autos tiene un significado y hacer dibujos abstractos, otro, algo más espiritual. Por lo menos para mí. Existen diferentes planos para poder jugar y estar constantemente creando, de alguna manera. Así es mi vida. Sino, creo con la comida o con la computadora, o estoy componiendo o grabando.

Poesía que nunca se grabó

Compositor imparable con más de 35 discos en su haber, suena extraño decir que LAS tiene un único libro de poemas, pero así es. El libro se publicó en 1978, luego de la edición de su primer disco oficial como solista, A 18’ del Sol, y reúne los escritos más surrealistas de la producción spinetteana.

Estamos hablando de Guitarra Negra, una oportunidad como pocas para meterse en la cabeza de uno de los creadores de nuestra época. ¿Cuántas canciones clásicas del rock en español habrán nacido primero como los poemas presentados en Guitarra Negra? Bienvenidos al ejercicio de escritura del maestro, que se encuentra aquí en una reedición de 2006 que incluye una entrevista con el autor.


Alberto Spinetta falleció el 8 de febrero de 2012. Celebremos su legado recordado su infinito genio y creatividad interminable.

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