El cocreador de Gorillaz, Jamie Hewlett, solo quería dibujar cómics


No todo el mundo goza de una carrera profesional como la de Jamie Hewlett. Larga, intensa, llena de historias. Una que empezó a lo grande desde temprano, y que repitió éxito cuando él ya estaba en sus treintas.

De hecho, los últimos 25 años de carrera de Hewlett se podrían leer en libro rojo muy especial llamado This Is Your Life [Esta es tu vida]: Cofundador de una revista para fanáticos mientras era estudiante en una escuela de arte, cocreador de una serie de cómics de gran influencia y arquitecto visual de una banda reconocida internacionalmente (además de escritor de teatro y cine).

Pero no todo ha sido color rosa, lo que no debe resultar sorprendente: un cuarto de siglo es tiempo suficiente para que todo salga según lo planeado.

Fue en una Universidad en el oeste de Sussex donde la carrera de Jamie realmente inició. A mediados de los años 80, mientras estudiaba en el pueblo costero de Worthing, conoció a su compañero y futuro colaborador, Alan Martin, y junto con otro amigo, Phil Bond, crearon la revista para fans: Atomtan.

“La dibujábamos en la Escuela de arte, la fotocopiábamos en la fotocopiadora de la universidad y la vendíamos por cincuenta peniques”, recuerda Jamie. “Amo ese formato. Es muy punk-rock, es muy de garaje. Amo que puedas hacer lo que se te de la gana y sea tuyo”.


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La creación de Atomtan y su encuentro en la universidad con el legendario artista de cómics, Brett Ewins, puso a Jamie prontamente en una trayectoria profesional: “Lo llevamos [a Ewins] a tomar después de que hiciera la lectura como invitado en la Universidad, y seguimos en contacto después de eso”, explica Jamie. “Él nos contactó después para decirnos que iba a empezar una revista artística de cómics con Steve Dillon, que si queríamos trabajar en ese proyecto”.

Obviamente, sí querían. “Ese fue siempre mi sueño como niño: dibujar cómics”, dice Jamie. “Había dibujado a un personaje femenino de nombre ‘Tank Girl’. Se los mostramos y lo amaron. Nos pidieron que lo convirtiéramos en una tira cómica mensual”.

La revista Deadline, lanzada en 1988, y la tira cómica Tank Girl, fueron un éxito inmediato. En ese momento Margaret Thatcher estaba por terminar su periodo como Primer Ministro, y la desilusión juvenil se expandía. El tiempo no podía ser mejor para el personaje de Rebecca Buck, cuyo alter ego contra cultural de tintes punk, Tank Girl, resonó con las mujeres jóvenes alrededor del mundo.

“A nosotros siempre nos había molestado el hecho de que las mujeres de los cómics fueran usualmente dibujadas por hombres que jamás habían hablado con una mujer” dice Jamie sobre la visión que él y Alan compartían en ese momento. “Así que dibujaban mujeres con tetas enormes, personajes curvilíneos, usando trajes ajustados. Y tenían un súperpoder estúpido, como ser invisibles. ¿Para qué sirve esa mierda?”

Fue la amistad de Jamie con mujeres fuertes —amistades que conserva hasta hoy— lo que le ayudó a diseñar las características de Tank Girl. “Ella se basa de alguna manera en las mujeres con las que fui a la universidad, y con quienes compartí un apartamento” recuerda. “Siempre me sentí muy inspirado por ellas. Me gustaba su actitud, eran bastante feroces”.

Mientras la popularidad de Tank Girl crecía, también creció la de Jamie. No pasó mucho tiempo para que MGM contactara a los creadores del cómic para hablar sobre un posible filme. “Tienes 22 años y recibes una llamada de MGM diciendo ‘amamos Tank Girl y queremos hacer un Blockbuster de ella’. Fue muy emocionante”.

Sin embargo, la película se desvió bastante de la dirección artística que Jamie y Alan querían y la película terminó siendo un fiasco comercial.

“Jugaron la carta de buscar algo cool, comprarlo, para después convertirlo en otra cosa” explica Jamie. “Que es lo que Hollywood hace. Si hubieran seguido con la narrativa original de Tank Girl, seguramente tendrían una película no apta para menores de dieciocho años, y lo que querían era una película familiar que en su estreno tuviera un gran desempeño de taquilla. Quitaron toda la esencia, todos los buenos ingredientes, y lo convirtieron en otra cosa”.


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La película de 1995 y el cierre de Deadline ese mismo año, dejaron a Jamie desencantado. “No puedo dibujar más cómics, lo llevo haciendo por diez años”, recuerda haber pensado. “Además, no quería trabajar con DC Comics ni con Marvel Comics porque no me interesan los superhéroes”.

En ves de eso, se fue a trabajar en el diseño del programa de niños SMTV: Live. “No lo usaron porque era un poco raro”. Después tuvo una incursión en publicidad, experiencia que “odió”, e hizo ilustraciones para revistas como Just Seventeen and Smash Hits, según recuerda: “mierdas estúpidas que solo hice por ganar algo de dinero”.

La animación de Jamie para los créditos de apertura de SM:TV Live

Jamie recuerda esta época como un periodo turbio. “Desde el fin de Tank Girl, solo estaba aleteando por ahí como pez por fuera del agua. Tratando de encontrar… ” Su oración queda suspendida en el aire.

Después, en 1998, llegó Gorillaz. “Damon [Albarn] empezó a hablar sobre Gorillaz y eso fue refrescante” recuerda Jamie. “Para mí, salirme del mundo de los cómics y diseñar una banda de mentiras era emocionante. Y eso he seguido haciendo por 18 años”.

La historia detrás de Gorillaz es bien conocida pero recordémosla un poquito: después de conocerse cuando Jamie entrevistó a Blur para Deadline, él y Albarn se mudaron juntos a un piso al oeste de Londres. Tras ver MTV, los dos decidieron que la mejor manera de satirizar la completa falta de sustancia que percibían, era creando una banda ficticia, con Hewlett diseñando a los miembros y Albarn escribiendo la música. Casi 20 años después, siguen pisando fuerte y acaban de ser nominados a un Grammy.

Poster original de la ópera contemporánea Monkey.

Durante este largo periodo, otros proyectos surgieron incluyendo el show escénico Monkey: A Journey to the West, otra colaboración de Albarn, y la exhibición de Jamie influenciada en cartas del Tarot, The Suggestionists, en 2015. Al hablar con él, parece en todo caso que fue su viaje con Oxfam a Bangladesh, en 2009, lo que más huella le dejó. “Fue un viaje increíble, pero también fue muy triste (…) ver todos estos pueblos barridos una vez al año. Pierden a sus hijos, pierden sus casas, y pierden todo”.

A su regreso al Reino Unido, Jamie creó una serie de dibujos. “Vendieron las copias y pedí el dinero que habían recaudado para enviarlo a los pueblos que había visitado en Bangladesh esperando que pudieran construir sus hogares”.

Dibujos monocromáticos de la serie Pines.

Los últimos años han sido una continuación del estilo gráfico establecido por Jamie, con retoques aquí y allá a través de diferentes medios. “Puedo dibujar y pintar en muchos estilos diferentes, y usar distintos medios para crear un trabajo” dice. “Siempre estaba haciendo muchos dibujos al óleo. Para mí es solo dibujar. Amo dibujar y pintar, es lo que me hace feliz. Cuando una imagen está concluida, no me preocupo más por ella, continúo con la siguiente”.

Pines, por ejemplo, una serie de imágenes en blanco y negro de pinos ubicados en cada pulgada del Cabo Ferret, Francia, fue un peculiar proyecto concebido por pasión. “Los pinos se convirtieron en una obsesión” dice. “Estaba de vacaciones en Francia y acababa de empezar a dibujar pinos a las cinco de la tarde, cuando el sol cae dibujando sombras sobre ellos. Solo lo hice porque fue muy satisfactorio”.

El postre ficticio para ‘Honey’

La relación de Jamie con su arte es solo una de las relaciones pivote que ha sostenido a lo largo de su vida. Las amistades que ha construido en el camino (incluyendo a Alan Martin, Brett Ewins, Steve Dillon, Richard Benson, Damon Albarn y muchos más) han sido cruciales en la formación de su trabajo y carrera, y es con tristeza que reflexiona sobre la reciente muerte de Martin y Ewins, dos hombres que le ayudaron a despegar.

Las mujeres en su vida han sido igual de significativas: su esposa, Emma de Caunes, es la actriz francesa quien estuvo el frente y centro de sus posters de cine, basados en el género cinematográfico exploitation, influenciado por un estilo de los años 70, de su serie Suggestionists. Ella al igual que sus amigas de la universidad, quienes inspiraron su trabajo de Tank Girl.

“Solía llegar a casa de un pub y encontrar comida goteando del techo, y el refrigerador volcado, el piso pegajoso” recuerda Jamie. “Todo desaparecido del refri y puesto en las paredes, y yo decía ‘¿qué putas pasó?’ y ellas dirían, ‘Ah, tuvimos una guerra de comida”. Cuento con muchas mujeres en mi vida que son inteligentes, guerreras, maravillosas e inspiradoras. De hecho, mis manangers son mujeres. No hay hombres conduciendo este show, solo yo y Damon. Pero las personas que hacen que todo esto sea posible son las organizadoras. Son excelentes en su trabajo”.

¿Qué sigue? Bueno: más de las capturas únicas que Jamie hace sobre el mundo, supone. “Estoy obsesionado por cómo se ven las cosas” dice. “Soy una persona visual”.

Un libro retrospectivo del trabajo de Jamie Hewlett acaba de salir con Taschen.

@Shaydakisses

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