Estephanie Rubí: el feminicidio de una niña de 13 años que pudo ser evitado


El feminicidio en México es un problema que nos debe importar a todos. Del 01 de enero al 5 de diciembre 2017 van 1642 feminicidios en el país, ocurridos principalmente en el Estado de México con 186, Veracruz 136, Chihuahua 136, Puebla 97 y 87 en la Ciudad de México. Ésta es una columna para visibilizar este grave problema.

“No son las catástrofes, los asesinatos, las muertes, las enfermedades las que nos envejecen y nos matan; es la manera como los demás miran y ríen y suben las escalinatas del bus”.

— Virginia Woolf

Estephanie Rubí tenía 13 años cuando Luis Alberto Hurtado decidió violarla y asesinarla. Nació el 2 de junio de 2003 en Uruapan, Michoacán, y era la hija mayor de Claudia Garibay. El miércoles 19 de abril de 2017 la niña salió de su casa rumbo a una purificadora de agua donde había trabajado hasta unos días antes, durante las vacaciones de Semana Santa. Luis Alberto —quien era el encargado de la purificadora de agua durante las semanas que Rubí trabajó ahí— había mandado mensajes a Claudia la noche anterior, pidiéndole el apoyo de su hija al día siguiente. Esa mañana fue la última vez que Claudia vio a su hija con vida.

Conocí a Claudia Garibay durante una manifestación en contra de la violencia de género en la CDMX, donde me contó parte de la historia del feminicidio de Estephanie. Aunque nuestra conversación en esa ocasión fue breve, me mantuve en contacto telefónico con Claudia para conocer a fondo el caso de su hija.

Rubí solía regresar a casa a las dos de la tarde. Eran las 2:30 y no había vuelto. Claudia, ya preocupada, se dirigió a la purificadora —que se encontraba a tres cuadras de su casa—, donde le informaron que la niña nunca llegó ahí y que Luis Alberto había sido despedido unos días antes. Claudia volvió a su casa y llamó a Luis Alberto, quien primero le dijo que Estephanie “estaba en el cine”. Tras confrontarlo con los mensajes del día anterior, Luis Alberto le dijo que Rubí le había pedido escribirlos como excusa para salir aquél día. Fue la última vez que hablaron.

Claudia no creyó lo que le dijo Luis Alberto, por lo que más tarde se dirigió a la Agencia del Ministerio Público de Uruapan para levantar una denuncia por la desaparición de Rubí. La madre recuerda que la respuesta que le dieron los agentes del Ministerio Público: “a esa edad las niñas se van de sus casas con el novio o porque están embarazadas. Va a ver que al rato regresa”.

Esa noche Claudia no pudo dormir, desesperada por tener que esperar 48 horas para levantar la denuncia. Al día siguiente, su hermana llegó a casa en compañía de una amiga que trabaja como regidora del municipio, quien acompañó a la joven madre a levantar la denuncia. En esta ocasión fue atendida rápidamente debido a la presión ejercida por la funcionaria. Tomaron la denuncia y después de varias horas circulando entre diferentes oficinas del ministerio público, la pasaron al área de desaparecidos.

“Me preguntaron si mi hija usaba collares. Conteste que sí. Me mostraron uno de estrella de mar y lo reconocí; era de mi Rubí. En cuanto dije que sí, me pasaron con la psicóloga. No entendía qué pasaba, por qué me hacían tantas preguntas, por qué tantos misterios. Sin decirme más, la psicóloga me respondió: ‘Ah, ¿no quiere rodeos? Bueno, le diré que encontramos en el río un cuerpo de una chica con las características de su hija y debe de verlo, ¿está preparada para hacerlo?’”, recordó Claudia.

“Cómo iba a estarlo. Sentí como la sangre se me heló entre las venas. Salí de esa oficina y vi a mi madre y mi hermana salir de otra oficina. Estaban llorando. Mi hermana me miró y agachó la cabeza. Ahí supe que sí era Rubí”.

Según informaron las autoridades a Claudia, el cuerpo de Rubí fue encontrado en el Río Cupatitzio, atorado en una piedra a 20 metros de unas compuertas que destrozan todo lo que el agua lleva. Si no se hubiera atorado ahí, nunca la habrían encontrado. La pequeña fue estrangulada; tenía un calcetín amarillo en la boca. Fue violada anal y vaginalmente.

Claudia nos hizo saber que las investigaciones de las autoridades señalaron a Luis Alberto Hurtado como principal sospechoso. Obtuvieron los datos de su domicilio, pero el sujeto ya no se encontraba en el lugar. La policía realizó el cateo correspondiente y encontró en su colchón cabellos de Rubí, fotografías de la niña, de Claudia, y muchas pequeñas más, así como ropa interior de niñas y el ticket de una tienda comercial con una recarga de celular hecha a las 3:35PM del 19 de abril, día en que desapareció la niña. Las autoridades se dirigieron a la tienda y solicitaron los videos de las cámaras de vigilancia. En estos, detalló Claudia, se puede observar la llegada del vehículo de Luis Hurtado y a Rubí en el asiento copiloto. La pequeña, según su madre, se veía como dormida. Entonces el individuo baja del vehículo, realizó la recarga y se alejó nuevamente en el auto.

A un mes del ataque de la pequeña el presunto responsable fue detenido por una denuncia anónima. Luis Alberto Hurtado fue vinculado a proceso abreviado por el feminicidio de la pequeña Rubí por el hecho que la ley señala como delito de homicidio calificado, en agravio de la víctima. El 16 de octubre de 2017 se llevó a cabo la última audiencia. Ahí, el juez de Control y Enjuiciamiento del Sistema de Justicia Penal, Acusatorio y Oral, Región Uruapan emitió un fallo condenatorio, en el que Luis Alberto fue condenado a pasar 14 años de prisión, mientras que la reparación del daño fue por cien mil pesos.

Además, la Procuraduría General de Justicia del Estado dio a conocer durante la detención del sujeto que el sentenciado estaba involucrado como presunto responsable de otro feminicidio ocurrido en 2012. Se trata de Elizabeth Pascual, de 19 años, cuyo cuerpo fue hallado en un hotel de Hermosillo, Sonora. El sujeto que se registró para la habitación lo hizo con el nombre de Luis Alberto Hurtado. Hasta ahora las autoridades no habían podido encontrarlo. Tras cometer aquél feminicidio, Luis Alberto Hurtado se refugió en Uruapan, donde por segunda ocasión arrebató una vida, esta vez la de Rubí.

Quieres contar una historia de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio búscame, ayúdame a visualizarlas.

@FridaGuerrera

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