Sobre el acoso escolar


PeriÃdicamente salen noticias sobre acoso escolar, no todas de mucha calidad periodÃstica, y con comentarios a veces muy emocionales y desde la experiencia propia. Un poco harta de poner lo mismo en un lugar y en otro y entrar en discusiones sin sentido he decidido escribir este artÃculo en el que quede mÃs o menos ordenado lo que opino de este tema y sencillamente citarlo y enlazarlo en ocasiones futuras en las que surja el tema.

Como niÃa fui acosada en el colegio, y no poco, durante mucho tiempo y con colaboraciÃn de buena parte del profesorado y la mayorÃa de los padres. Mucho mÃs que yo fue acosado mi hermano mayor y ha tenido secuelas de una magnitud que no voy a describir, pero nada despreciable. Mi mejor amiga tambiÃn sufrià acoso. Asà que sÃ, soy consciente de lo que sienten las vÃctimas de acoso.

Pero hoy en dÃa soy profesora de secundaria, y me dedico a educar. Me dedico a educar tambiÃn a los acosadores y no debo hacerlo desde el punto de vista de mi dolor personal por la experiencia pasada, sino desde la profesionalidad y el intento de tomar medidas efectivas a corto y a medio plazo, a ser posible a largo plazo. He tenido que hacer un esfuerzo de consciencia de mis traumas al respecto para poder enfocarlo en el sentido que explico y no ha sido sencillo, pero honestamente creo que todo el que se dedique a la educaciÃn debe hacer este esfuerzo.

Sà que el acoso escolar se produce tambiÃn en la etapa de primaria, pero soy partidaria de hablar de lo que conozco y me centrarà mÃs en la etapa de secundaria por ser mi campo. Y procurarà dibujar un poco el espectro de aspectos a tener en cuenta en la intervenciÃn sobre este problema, porque si algo hace daÃo a una intervenciÃn educativa es simplificar demasiado los tÃrminos y dar soluciones dogmÃticas y contundentes que no tengan en cuenta los matices de estos comportamientos. Si la soluciÃn es demasiado simple, a lo mejor no es una soluciÃn. http://ift.tt/1Hb3Zm9

Para empezar debemos entender el acoso si queremos intervenir sobre ello, intentar conocer sus causas y sus dinÃmicas, incluso intentar determinar quà es acoso. De wikipedia: âes cualquier forma de maltrato psicolÃgico, verbal o fÃsico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a travÃs de las redes socialesâ. Un conflicto puntual que llega demasiado lejos no es acoso, se puede resolver con mediaciÃn, aunque haya violencia fÃsica; en cambio una acciÃn menos espectacular como âhacer el vacÃoâ sostenida en el tiempo se puede considerar acoso, aunque es difÃcil de demostrar -y por tanto de sancionar- merece atenciÃn y acciÃn. Los lÃmites entre no hablar con alguien porque no te cae bien y hacer el vacÃo son sutiles, pero un indicador es si coaccionas a los demÃs para que tampoco hablen con la otra persona. En todo esto cabe un margen de interpretaciÃn cualitativo que no es del todo objetivable. En cualquiera de los casos mi criterio es el malestar de la vÃctima, el problema es evaluar este factor.

Para seguir debemos intentar definir cuÃles son las causas del acoso escolar, cosa complicada porque las personas tendemos a ser muy diversas, y nuestras motivaciones de lo mÃs variopinto. A pesar de la dificultad de esta tarea es un esfuerzo que debemos hacer, pues una polÃtica de prevenciÃn mÃs que de resoluciÃn del acoso ahorra mucho sufrimiento.

TambiÃn debemos tener claro cuÃl es nuestro objetivo, pues dependiendo de ello tomaremos unas u otras medidas. Nuestros objetivos pueden ser.

  • A corto plazo la resoluciÃn del caso, protecciÃn de la vÃctima, sanciÃn del acosador
  • A medio plazo la mejora de la convivencia escolar, la prevenciÃn de apariciÃn de otros casos, la redefiniciÃn de las relaciones entre iguales
  • A largo plazo la creaciÃn de un entorno relaciones sociales no violentas mÃs allà del centro escolar, y la formaciÃn de adultos capaces de trasmitir a sus hijos estos valores para que no se repita el esquema de acoso.

Que sÃ, que lo del largo plazo es utÃpico, pero es un horizonte hacia el que merece la pena caminar. Y es por ello que las medidas punitivas al acosador me parecen muy pobres como enfoque Ãnico. Si no tomamos medidas complementarias de corte mÃs educativo estamos dando pan para hoy y hambre para maÃana. Cuando se diseÃa un plan contra el acoso el corto plazo es urgente y prioritario, pero tener en cuenta el medio y el largo plazo es importante. Eso es lo que yo creo que es un triunfo sobre el acoso, los acosadores tambiÃn superan ese modo de relacionarse, eso hace que la vida del futuro mejore un poco, no pone un parche.

Los tres elementos del acoso

Para que se produzca una situaciÃn de acoso es necesario la existencia de tres actores.

El acosador o los acosadores.

Sin alguien que agrede no existe la agresiÃn, obviamente. El perfil del acosador se ha descrito miles de veces:

  • Falta de habilidades sociales
  • Falta de empatÃa
  • Agresividad, frustraciÃn y rabia.
  • Poca asertividad
  • Relaciones entre grupo de iguales basadas en jerarquÃas

Estas caracterÃsticas nos permiten, por un lado, detectar a un agresor potencial antes de que desarrolle la conducta de acoso, y por otro, intervenir educativamente para mejorar estos aspectos. Los talleres de habilidades sociales y las intervenciones psicolÃgicas que incidan en la rabia o en el desarrollo de la empatÃa y la asertividad son importantes tanto en el caso de haber sido agresores como cuando aÃn no han dado ese paso. En esta tarea, la colaboraciÃn de las familias es importantÃsima, pero si no colaboran debemos hacer lo que podamos, puesto que si el entorno de un chiquillo no se preocupa de su educaciÃn nuestra Ãnica baza es que se la dà la escuela pÃblica. En cuanto a las relaciones jerÃrquicas, se puede les integrar de un modo mÃs o menos forzado en actividades donde el grupo participante se relacione en otros tÃrminos para que al menos una vez experimente otro modelo de conducta. La frustraciÃn disminuye si se encuentra una habilidad destacada y se le fomenta y elogia, se le otorgan responsabilidades relacionadas y se hace un seguimiento de su desempeÃo basado en positividad.

Las actuaciones puramente punitivas suelen tener algunos efectos perversos, sacan la conclusiÃn de que lo que hay que hacer es esperar a que nadie les vea y ser mucho mÃs agresivos en esos momentos desprotegidos de la vÃctima. AdemÃs, a la larga, educan a sus hijos en la idea de que acosar es normal, o en dos aÃos eligen otro chivo expiatorio y la montan de nuevo.

VÃctimas

VÃctima potencial somos todos, nada te libra de ser acosado si alguien la toma contigo. Pero hay perfiles que tienen mÃs probabilidad de acabar en situaciÃn de acoso.

  • Falta de autoestima
  • Poca asertividad, reacciones pasivas de aguante
  • Habilidades sociales escasas
  • Aislamiento y falta de amigos en el grupo
  • Cualquier caracterÃstica âllamativaâ que lo diferencie del rebaÃo. Esto es tan amplio que en realidad no significa gran cosa, pero cosas como la obesidad, una marca de nacimiento en la cara, algÃn trastorno del desarrolloâ deben ser tenidas en cuenta a la hora de hacer un seguimiento de vÃctimas potenciales.

Es muy importante la detecciÃn de la situaciÃn de acoso cuanto antes, y hay signos que nos pueden poner en alerta

  • suelen ocultarlo a los adultos, no suelen contestar a las preguntas de los padres acerca de cÃmo ha ido en clase, o lo hacen con monosÃlabos.
  • rechazan ir al instituto
  • somatizan y tienen sÃntomas mÃdicos, particularmente los domingos por la noche o el lunes
  • cambian conductas, bajan notasâ
  • a veces tienen marcas del maltrato fÃsico
  • en casos graves desarrollan trastornos de conducta alimentaria, tienen sÃntomas de depresiÃnâ

La intervenciÃn con la vÃctima empieza por protegerla, por supuesto. Detener el acoso y evitar mÃs daÃo es fundamental. Pero no es suficiente, porque hay un daÃo que ya està hecho y es importante evaluarlo e intentar sanarlo. AdemÃs hay que trabajar en los aspectos de arriba que pueden derivar en un nuevo episodio de acoso o bien en el primero de todos. Cuando se detecta una vÃctima o alguien muy susceptible de convertirse en ello, el trabajo en habilidades sociales y en mejora de autoestima y asertividad es muy importante y puede ser la clave de no volver a tener dificultades de este estilo. TambiÃn hay que localizar a sus principales apoyos en el instituto y fortalecer sus vÃnculos, ampliar estos grupos y hacerles fuertes porque se apoyan unos en otros. Cuando se habla con la vÃctima es fundamental no juzgar, no culpabilizar, no poner el acento sobre lo que âhace malâ para recibir el acoso que està sufriendo. Siendo conscientes de que hay cosas en sus interacciones sociales que puede mejorar y que le evitarÃan estar en tanta desventaja podemos intervenir mejor, pero para mantener una comunicaciÃn fluÃda y productiva con alguien que necesita ayuda no conviene decirle esto hasta una fase mÃs avanzada, con la situaciÃn de acoso finalizada y la seguridad mÃs garantizada. Es entonces cuando podremos sugerir que existen herramientas de defensa y que si quiere aprenderlas. El acoso NO es culpa de la vÃctima, pero podemos mejorar su posiciÃn social para prevenir en lugar de solo remediar.

El grupo que calla

La adolescencia se caracteriza por un desplazamiento de los vÃnculos y la autoridad desde los adultos (padres y profesores) hacia los iguales. Esto es causa de conductas gregarias, rechazos al diferente, presiones grupales, identidades âa la defensivaâ disciplinas ocultas en los comportamientos. No todos los grupos se comportan internamente asÃ, pero los chavales educados en relaciones muy jerÃrquicas suelen tener interiorizado el escalafÃn como modo de organizaciÃn social y asumen su papel de lÃder o de seguidor con bastante naturalidad. Los seguidores son la mayorÃa silenciosa que no acosa, pero que consiente el acoso.

Si se pregunta en un ambiente de intimidad y seguridad por quà no se intervino cuando maltrataban a un compaÃero la respuesta suele ser que por miedo a pasar a ser la siguiente vÃctima, o bien que es normal, que son bromas, que no pasa nada, que no es para tantoâ Y esta normalizaciÃn de las conductas y relaciones de violencia fÃsica y psicolÃgica es mÃs generalizada de lo que creemos, en ambientes laborales, en el trato que se da a las personas que atienden al pÃblico, en los conflictos de trÃficoâ

La interiorizaciÃn de que lo normal es mostrarte agresivo, juzgar a los demÃs, reclamar tu posiciÃn dominante, aceptar la dominaciÃn de otro mÃs fuerte y otras actitudes similares hace muy difÃcil posicionarse a favor de la persona que sufre los abusos. El individualismo es omnipresente e impide ver que en realidad la mayorÃa no se siente cÃmoda con el maltrato, lo permite con su silencio, pero no està de acuerdo. Es normal que por efecto rebaÃo lo difÃcil sea que se pronuncie la primera persona para afear al acosador su mala conducta, pero si se alza una voz es habitual que se sumen muchas. Y, si eso ocurre, normalmente, es el fin de la situaciÃn de acoso. El acosador vive en la superioridad fÃsica y en la impunidad, si se ve seÃalado es probable que no tenga las fuerzas de enfrentarse al grupo posicionado en su contra.

Cuando en el seno de un grupo se da un caso de acoso con silencio cÃmplice tambiÃn hay que hacerles saber que esa conducta por omisiÃn es reprobable. No se puede sancionar porque no se puede demostrar que nadie sepa nada, y porque tampoco funciona para los cambios de actitud a largo plazo, pero sà es importante que reciban un feedback acerca de lo mal que està hacerse el sueco y de lo bueno que habrÃa sido que hubieran contado lo que pasa cuanto antes.

La prevenciÃn en un marco global

Pero no nos podemos quedar en salir al paso de los incendios e ir apagÃndolos, es mejor tener una polÃtica de no tener materiales inflamables junto a fuentes de calor. No hay una polÃtica a nivel estatal de prevenciÃn del acoso escolar, pero en algunos centros el plan de acciÃn tutorial va encaminado en gran parte a las habilidades que ademÃs del acoso previenen un gran abanico de problemas tÃpicos. La clave en todo es la autoestima y la asertividad, pero desglosarà un poco mÃs.

  • Relaciones grupales

Dentro de cada grupo clase se deben fomentar relaciones de respeto, de colaboraciÃn y de vÃnculos mutuos. A ser posible extender estos vÃnculos con otros grupos clase, pero conviene empezar a sentar las bases en entornos mÃs pequeÃos

  • ColaboraciÃn vs competitividad

Proponer tareas en las que la colaboraciÃn dà mejores resultados que la competiciÃn, juegos cooperativos, trabajos en grupo (bien planteados, no que trabaje uno y la nota para todos), etc. La idea es que cale en sus mentes la posibilidad de que no todos los juegos sean de suma cero, que alzar al otro puede darte mÃs ventajas que hundirlo.

  • DetecciÃn de riesgos.

A partir de herramientas como los sociogramas o de entrevistas con profesores de cursos anteriores, con alumnos y con padres detectar las vÃctimas y acosadores potenciales para intervenir antes de que se presente un acoso.

  • VÃnculos con los dÃbiles

Hay que vigilar atentamente que las personas en riesgo de ser excluÃdas del grupo formen vÃculos sÃlidos con varios miembros mÃs integrados, que tengan un grupo identitario o que brille una de sus cualidades como vital para el funcionamiento del grupo en algunas tareas.

  • ComunicaciÃn no violenta

Moderar los debates acerca de conflictos de modo que no se permitan los juicios de valor y los ataques personales. Trabajar en lo posible un modo de comunicaciÃn mÃs respetuoso.

  • DiscreciÃn al comunicar notas y otras informaciones.

A parte de por la ley de protecciÃn de datos, es importante hacer esto por la innecesaria exposiciÃn social que es para muchos chavales su desempeÃo acadÃmico. A veces los acosados son los âempollonesâ, otras veces los chavales con dificultades en el aprendizaje, en cualquiera de los casos sus notas son una excusa mÃs para marcar la diferencia con el grupo.

  • Habilidades sociales de todos.

Si todos aprendemos mejor a interpretar lenguaje no verbal, iniciar conversaciones, resolver conflictos y otras habilidades sociales, las realciones mejoran en general y el clima de tensiÃn desciende notablemente.

  • Espacios seguros.

Los episodios de mayor violencia se dan fuera del aula, en los tiempos de recreo o a la salida del centro. En los recreos se pueden habilitar âespacios segurosâ , sin darles ese nombre. Se trata de que en algÃn lugar del centro haya un espacio mÃs estrechamente vigilado con actividades interesantes para los alumnos. Algunos irÃn por el placer de la actividad, pero ademÃs es un refugio estupendo para el que no se atreve a salir al patio por si acaso. Las actividades compartidas, ademÃs, fomentan vÃnculos sanos entre los alumnos, permiten descubrir talentos que no brillan en el aula y pueden, convenientemente supervisados, formar parte de la educaciÃn emocional de la persona

  • Asociacionismo estudiantil

En la misma linea pero mÃs autogestionado, favorecer cualquier iniciativa de asociaciones de estudiantes para desarrollar sus aficiones e intereses.

  • MediaciÃn

El conflicto es inherente a la convivencia de muchas personas en un espacio pequeÃo. En lugar de negar la existencia de estos conflictos, la mediaciÃn acepta que existen y se esfuerza en resolverlos de un modo consensuado. Lo ideal es que la mediaciÃn entre alumnos la hagyaa algÃn alumno al que se le haya dado una formaciÃn en este sentido.

  • Buena comunicaciÃn y confianza con los adultos

Todo lo anterior es completamente imposible desde el enfrentamiento adulto-adolescente. Si no hay una buena comunicaciÃn con los profesores, ni los acosados confiarÃn en que los defiendan, ni los acosadores estarÃn abiertos a corregir su conducta y actitud, ni los silenciosos sentirÃn seguridad para hablar de lo que ocurre, ni nadie acudirà a las actividades de recreo, ni se apuntarÃn alumnos al programa de mediaciÃnâ CÃmo mantener estas vÃas abiertas es uno de esos misterios para los que nadie tiene la receta, ningÃn profesor se lleva bien con el 100% de su alumnado. Pero con que cada alumno pueda dirigirse a uno o dos de ellos hemos hecho un buen avance.

Me cuesta sacar unas conclusiones de un problema tan complejo, pero si una palabra se repite como preventiva de muchÃsimos problemas de relaciones interpersonales es “asertividad” y como prevenciÃn de sufrimientos personales es “autoestima”. Eduquemos respetando para que aprendan a respetar, queriÃndoles para que aprendan a quererse y estableciendo lÃmites para que puedan ponerlos ellos a otras personas y a ellos mismos.

etiquetas: artículo

» noticia original ()

Anuncios

Y tu que opinas???

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s