Las diez peleas más emocionantes (y no tan famosas) de Dragon Ball


El 26 de febrero de 1986 se estrenó por primera vez, en Fuji Television, la serie de dibujos japoneses que gusta a geeks y bullies por igual. Tal vez en esa lista de los ánimes que despiertan el fervor de una afición tan heterodoxa pudiéramos incluir a los Caballeros del Zodiaco, a los Súper Campeones e incluso a Pokémon. Pero no.

No sólo porque no se nos da la gana, sino porque creemos firmemente que ninguna otra, aparte de Dragon Ball (y Dragon Ball Z e incluso la apócrifa GT) logra esa sobreexposición mediática ni ese conocimiento relativamente general que cualquier persona entre los 20 y 30 años tiene de la serie. El fervor se multiplica, además, en los niños, a quienes les llega vía Cartoon Network, Netflix Kids y los estrenos en cine (porque esa mina de oro que es Dragon Ball no se ha dejado de escribir). Ya veremos qué pasa en Latinoamérica cuando se doble al español Dragon Ball Super, la nueva apuesta de Akira Toriyama, el creador del manga.

Tal y como lo decía Nicholas Gazin, el editor de arte de VICE en Nueva York, “Dragon Ball es probablemente el manga y el ánime que la gente más ama”. Para quien no lo sabe (¿hay gente que no lo sabe?) la serie gira alrededor de un niño llamado Gokú, que es encontrado por la guapa Bulma en la Montaña Paoz, y luego es invitado a sumarse a la aventura de encontrar las esferas del Dragón: siete pelotas de cristal que, juntas, conceden un deseo por medio del dragón que emana de ellas. “¡Sal de ahí, Sheng Long, y cumple nuestros deseos!”

A la par de la existencia de las esferas, y de lo mucho que ayudan estas a los protagonistas de la serie (varios de ellos resucitan en diversas ocasiones), la narrativa se queda con Gokú y su incesante evolución como peleador de artes marciales: desde el aprendizaje de nuevas técnicas, pasando por historias de origen y yendo hasta enemigos cada vez más complejos.

En vista del aniversario de esta hermosa adicción, les traemos los capítulos que en la redacción de VICE elegimos como aquellos que tienen las mejores peleas no tan recordadas de Dragon Ball y Dragon Ball Z.

1. Gokú contra Tao Pai Pai

Tao Pai Pai, reconocido en Dragon Ball como el mejor asesino del mundo, por poco mata a Gokú, mostrando en un primer encuentro frente a él una superioridad absoluta en velocidad, fuerza y estrategia. Gokú sobrevive por obra de su “buena suerte” y va a entrenar con el Maestro Karim. Cuando vuelve frente a frente con su viejo enemigo, este se sorprende de no poder vencerlo en tres segundos.

Tao Pai Pai, al final, le pide misericordia y lo traiciona lanzándole una inefectiva granada.

El personaje vuelve a salir en Dragon Ball Z, pero como relleno.

2. Ten Shin Han contra Cell

Y hablando de rellenos…

Cell era muy poderoso incluso sin absorber a ninguno de los dos androides que lo harían un ser perfecto. Una vez se come a Número 17 (el más fuerte de los dos hermanos androides) parece indestructible, incluso para Gokú, quien se niega a enfrentarlo sin un entrenamiento previo. En ese momento, un personaje de segunda en Dragon Ball Z, y por el que sinceramente nadie daba un peso a esas alturas, aparece para detener a Cell con una técnica perfeccionada.

¡Volviste a ser útil, Ten Shin Han!

3. Jackie Chun le gana a Gokú

El gran Jackie Chun es en realidad el alter ego del Maestro Roshi, quien decide guardar su identidad para pelear en el legendario Torneo de las Artes Marciales. El Maestro Roshi aún posee en su interior la fuerza kame hame, aspecto que lo hace más resistente en la pelea. Al mejor estilo de Rocky vs. Apollo, en esta batalla ganó quien pudo ponerse de pie primero y estar plenamente consciente. Gokú, que en el futuro superará con creces a su maestro, por ahora debe cederle el lugar como el mejor peleador del mundo.

4. Vegeta vuelve mierda al Androide Número 20 y es increíble

Pues sí: por fuera de este arbitrario listado no podía quedar Vegeta. Luego de pasar muchas frustraciones y llantos, el orgulloso príncipe de la raza Sayayín logra transformarse en su versión rubia y poderosa: el legendario Súper Sayayín, un mérito que hasta entonces solo estaba reservado para Gokú y Trunks, dos personajes tranquilos y de corazones puros.

Es más, toda la saga de Cell parte de la llegada de “Trunks del futuro”, ese “misterioso joven” ––como le dice el narrador–– que resulta ser el hijo de Vegeta y es un viajero en el tiempo que les advierte sobre la eventual aparición de unos androides asesinos. La línea del tiempo se ve afectada porque, en efecto, unos androides llegan, pero no son los que Trunks conoció. ¿Muy enredado todo esto? Bueno.

Gokú no puede pelear a cabalidad contra uno de los dos androides, el Número 20, porque durante la batalla sucumbe ante una “grave enfermedad del corazón”. Ahí es cuando aparece Vegeta, quien se transforma por primera vez en Súper Sayayín ante la mirada impávida de los guerreros z y luego destroza al pedazo de chatarra que es el Androide Número 20. El príncipe, además, actúa como más nos gusta verlo: prepotente, sanguinario, extravagante.

5. Gotenks vs. Majin Boo flaco en la Habitación del Tiempo

Bueno, explicar por qué Majin Boo ya no es gordo es más bien difícil. Digamos que para llegar a ese proceso ha tenido previamente que dividirse en dos y comerse a él mismo (?). Entonces partamos de un hecho: Majin Boo se transforma a lo largo de la saga, cambia su nombre en varias ocasiones y le da un toque humorístico particular a la serie.

¿Por qué pelean Goten y Trunks y no los demás? Bueno, Gokú lleva muerto varios años, Vegeta se sacrificó peleando contra Majin Boo y Gohan simplemente desapareció. La esperanza recae en Goten y Trunks, quienes, fusionados, dan lugar a un guerrero “de poderes increíbles”.

La cosa es que Gotenks no solo sabe pelear sino también, y sobre todo, sabe hacer reír: la fusión da como resultado a un niño arrogante que se rehusa a batallar si no es bajo sus propias condiciones y que, por supuesto, no logra derrotar a Súper Boo a pesar de las técnicas extrañas que se inventa. Acá la mejor: el ataque de los súper fantasmas kamikasee.

6. La muerte del Maestro Roshi

Al final de la línea de tiempo de Dragon Ball es liberado el legendario Piccoro Daimaku, probablemente el personaje más oscuro que, hasta entonces, habíamos conocido los fans de la serie. Piccoro Daimaku vivía encerrado en un termo electrónico gracias al Maestro Mutaito, un destacado peleador de las artes marciales.

La técnica para encerrarlo en el termo era tan efectiva como letal: una vez usado, el Mafuba mataba a su ejecutor. Es una estrategia extraña, que requiere mucho entrenamiento, y que aparece solo tres veces a lo largo de la serie. El maestro Roshi (alumno de Mutaito) la conoce a la perfección y se niega a usarla hasta el último momento.

El Maestro Roshi, sin embargo, es descuidado, y deja sin ningún custodio a un termo electrónico que termina por correrse segundos antes de que Piccoro sea encerrado. Pues muy obstinado Roshi, porque él mismo fue quien sostuvo el termo cuando su maestro encerró al monstruo por primera vez en él. Y recordemos: la técnica es letal para quien la ejecuta.

7. Piccoro contra Freezer

Piccoro es tal vez el único personaje de Dragon Ball que, sin ser un Sayayín, mantiene su dignidad hasta el final. Y no existe mejor momento para él que la pelea con “el malvado Freezer”, quien se encuentra en el planeta Namekusei en busca de las esferas del Dragón más poderosas del universo. Allí están también Krilin y Gohan, tratando a sus espaldas de malograr el plan que tiene de volverse inmortal a través de uno de los deseos que concede el dragón Porunga.

En ésas, cuando Krilin y Gohan logran reunir por su cuenta las esferas del Dragón de Namekusei, piden, primero, que se reviva a Piccoro y, segundo, que sea trasladado a ese planeta, para que pelee con Freezer.

La verdad es que Piccoro no tiene ninguna posibilidad de derrotarlo. Sin embargo, en el camino, se encuentra a un moribundo guerrero namuekuseí de nombre Mil, con quien hace una transfusión. Es decir: a quien absorbe para volverse más fuerte.

Freezer, hasta ahora, no ha mostrado sus verdaderas capacidades. Por eso es que Piccoro tiene una pequeña oportunidad para darle una arrastrada deliciosa y “limarle los cuernos”.

8. Gohan contra Majin Boo flaco

¿Se acuerdan de que Gohan había desaparecido en esta saga? Pues vuelve. Y vuelve en grande, convertido en un ser perfecto. Mientras lo daban por muerto, el hijo de Gokú se entrenaba en el Planeta Sagrado bajo la tutela del Supremo Kaiosama de hace 15 generaciones, quien supo sacarle sus poderes ocultos.

Es una tradición de Dragon Ball que Gohan tenga poderes ocultos. Y lo es, también, que se confíe de más y sus enemigos terminen por volverlo mierda.

9. Gokú contra el participante Mayunia

Esta pelea, como dice el narrador del Torneo, es “más que excelente”. Se trata de una venganza doble: Piccoro Jr. enfrenta a Gokú, quien de niño mató a su padre en la pelea más famosa de la serie; y Gokú enfrenta a Piccoro Jr., quien encerró a Kami Sama, su maestro, en un recipiente.

El escenario es el Torneo de las artes marciales. A pesar de la evolución de Gokú (¡que hace un kame hame ha con los pies!), Piccoro Jr. también posee unas técnicas de pelea impresionantes, que exceden por momentos las capacidades de su contrincante, como volar, cambiar de tamaño y repeler ataques. Esta no la tuvo fácil.

10. Gokú contra Majin Boo gordo

Hay personas que juran nunca haber tenido un momento en sus vidas más emocionante que este. Los entendemos. Para esta saga, Gokú ha muerto y vuelve a la Tierra por un periodo de 24 horas concedido en el otro mundo. A pesar de que pasan muchas cosas en un solo día, la más importante es esta: Gokú detiene la marcha de Majin Boo apareciéndosele en frente usando la técnica de la teletransportación.

Esas, a pesar de ser cosas impresionantes, son en realidad nimiedades. Para distraer a Majin Boo un rato (su intención es esa), Gokú le muestra la última transformación que logró con un entrenamiento arduo en el paraíso: el Súper Sayayín fase 3, un ser descomunal de pelo largo que pertenece a otra dimensión. Cuando la transformación está lista, procede a darle una golpiza. Y luego se va, dejando a Majin Boo y a su amo confundidos.

Gokú pudo ganarle pero no quiso. Decidió distraerlo por un breve momento y dejar que los vivos se encargaran de los problemas de la Tierra.

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