Lo que tu posición sexual favorita dice de ti


Existe una razón por la que todo compositor y pervertido en la historia de la humanidad usa la frase “quiero conocerte” como eufemismo de “quiero tener sexo contigo”. La manera en la que alguien coge te puede decir mucho más de esa persona que dos horas de conversación en la cena, y aunque cada pareja tiene su propia historia, existen un par de reglas contundentes.

Con esto en mente, agradezco que no todas las posiciones signifiquen lo mismo para cada persona. Mis propias experiencias heteronormadas están destinadas a ser diferentes de aquellas vividas por las comunidades LGBTTT o BDSM. Pero inclusive en el mundo del sexo entre heterosexuales, tal vez haya más mujeres que sienten que no pueden conectarse con sus parejas en un nivel más profundo y espiritual, a menos que se pongan en cuatro y les den por detrás.

No quise escribir sobre lo que nuestras posiciones predilectas revelan de nosotros sin haber listado primero a tres amigos y tres personas con las que tuve sexo (actualmente no le hablo a las últimas tres) y preguntarles acerca de su posición favorita y lo que creen que dice de ellos. El listado está lejos de ser una guía exhaustiva, ya que la base es mi propia experiencia.

Bien, empecemos.

Misionero

Screen shot: The Inbetweeners / Channel 4

“El misionero es tan cómodo e íntimo. ¿A quién no le gusta sentirse cómodo? – Hombre gay de 26

Me encanta hacerlo de misionero porque soy extremadamente floja, y es muy difícil que un hombre sea malo en dicha posición. La gente lo menosprecia, pero en realidad cumple con la chamba: como que todo parece estar en el lugar correcto y no requiere mucho esfuerzo de ninguno de los dos, te estimula adentro y fuera. Es increíblemente cómodo sentir el peso de la otra persona sobre ti, algo así como una pesada cobija contra la ansiedad. Lo tiene todo.

De perrito

Snoop Dog lo dijo desde el principio y de la mejor forma: “Tú no me amas/ sólo amas mi doggystyle”.

Todas mis parejas pueden jurar que es cierto. Cuando le pregunté a mi viejo amigo (hombre hetero de 26 años) con el que cogía todo el tiempo sobre su posición favorita, me respondió, “me gusta cogerte por detrás porque me hace sentir que puedo hacer de todo. Ya sé que está mal, pero me encanta la frase ‘metértela hasta el fondo’, y después hacerlo. Tal vez me gusta porque soy un hombre de palabra”.


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Creo que a los hombres les encanta de perrito porque el culo está expuesto y les gusta fantasear como si estuvieran en un video producido por PornHub. Me gusta de perrito porque las bolas estimulan mi clítoris, la penetración es más profunda, y porque sé que me veo increíble en cuatro.

No soy la única. Mi mejor amiga (mujer bisexual de 23 años) me dijo que su posición favorita es “cualquiera que sea por detrás porque me siento más sexy desde que empecé a hacer twerking en la cama. Me siento tan poderosa porque sé que unos cuantos movimientos son demasiado para ellos. Me siento muy poderosa”.

Cuando se trata de relaciones sexuales entre heterosexuales, muchas parejas —como era de esperarse— dependen de roles de género tradicionales, y de perrito tu hombre se siente como un hombre. Mi mejor amiga continuó, “por lo general dejo que los hombres me sometan, lo cual me gusta, pero la posición de perrito siempre es una carga sensorial masiva para ellos, incluso si hemos tenido sexo antes”.

De perrito es la posición perfecta por muchas razones: para cogerte a alguien que no te gusta del todo físicamente o que no quieres ver; cuando estás aburrida de coger y necesitas que se vengan; si hace demasiado calor y el contacto piel con piel es insoportable. Las únicas desventajas son las quemaduras que pueden sufrir en las rodillas por la alfombra.

De cucharita

El sexo de cucharita es, casi siempre, el final de una historia que comienza cuando te despiertas porque sientes una erección en tu espalda. Es la posición óptima para el sexo mañanero: cumple con la chamba, no requiere mucho movimiento y esto significa que ambos pueden evitar oler el fétido aliento que tenemos al despertar. Es una posición íntima para aquellos que no saben cómo tener intimidad.

Ella arriba

Si eres hombre y esta es tu posición favorita, posiblemente seas gordo, flojo e hipervisual. Todos los chicos con los que he hablado lo confirmaron. “Me gusta que se monten”, comentó un hombre heterosexual de 26 años. “Tal vez sea porque soy flojo y porque me gusta ser dominado. Me gusta cuando mi estómago se moja y me vengo”.

De vaquerita, como también se le conoce, es como la cocaína: una vez que pierdes la pena, te conviertes en un exhibicionista, te gusta que todo te rebote y provocar. Otra amiga, igual de 26 años, dice, “me gusta estar arriba y controlar el ritmo. Pero también me gusta que me den nalgadas y me ahorquen un poco, lo cual no es precisamente dominante. Es fácil decir que mi vida sexual es tan confusa como mi vida”.

69

“Para mí, el 69 es como intentar hacer tu tarea de matemáticas mientras alguien te chupa la pierna. Tal vez tenga dispraxia, tengo mala coordinación” – Hombre gay de 26 años.

Hombres, por favor dejen de ser egoístas por una vez en la vida y chúpensela a sus chicas sin ponerles su pito en la boca. El sexo oral es mucho mejor si convierten el acto en una experiencia placentera para su pareja. El verdadero placer está en dar placer.


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Ella arriba de espaldas

Para mí, esta posición depende de la forma del pene con el que esté trabajando. Un pito de 20 centímetros es suficiente para deleitarte, pero ciertas curvaturas y penes más pequeños no se sienten tan bien. En alguna ocasión tuve una experiencia desagradable con un pene que se doblaba demasiado hacia atrás o, tal vez, demasiado hacia adelante. Como sea, digamos que después de esa vez, dejé de ver de la misma forma los slinkys cuando se mueven.

Sexo en la regadera

Honestamente, no tengo idea de lo que está posición signifique. Deja de querer tener sexo como una estrella porno si vives en una casa compartida; se trata de una acto totalmente egoísta. El agua, sexo, y la vagina no se mezclan del todo bien. El agua es un solvente, no lubricante. Una cosa más: el sexo en una tina de baño está sobrevalorado. Cuando tenía 17 años y los padres de mi novio se iban de vacaciones, solíamos tener sexo en la bañera y tapamos la regadera por error. Además, sus testículos flotaban y parecían una esponja vieja. No se los recomiendo.

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