Cinco malas mañas al consumir cocaína


Este artículo fue publicado originalmente en ¡PACIFISTA!, plataforma para la generación de paz en VICE Colombia, y forma parte de su Proyecto Coca. Más información aquí.

Un estudio de Global Drug Survey muestra que un gramo de coca es más caro que cualquier otra droga, aunque el precio varía dependiendo del lugar donde se compra. En México y Colombia es más barato en comparación con aquellos países en los que no se produce; €10 por gramo en América del Sur, €50 en Europa y más de €250 en Australia.

En el último año, el 60 por ciento de los usuarios mexicanos compró alguna vez y el 53 por ciento la consumió entre 2 y 10 ocasiones. Aunque la mayoría de las personas consumen cocaína de manera poco frecuente (el 80 por ciento menos de diez veces al año), México está dentro del los 17 países cuyos usuarios consumen 0.5 gramos por sesión; 64% dijo haberla adquirido con un dealer conocido, 21% con un amigo y 14% con un dealer desconocido.

Aquí les presentamos algunas de las mañas que esos consumidores deberían comenzar a reconsiderar, algunos olvidan que no son Uma Thurman y que no está chido usar billetes para periquearse.

1. Usar llaves, billetes, etc.

Que tire la primera piedra el que nunca lo haya hecho. Las llaves y los billetes son elementos populares para inhalar cocaína porque, idealmente, siempre están a la mano y porque cumplen con la tarea a cabalidad. Sin embargo, no son la manera más segura de consumir.

“El problema es la contaminación que puede tener una llave”, dice la doctora Juliana Quintero, del departamento de toxicología de la Universidad de Antioquia, Colombia. Según la doctora, de por sí, inhalar cocaína irrita las mucosas que hay adentro de la nariz y hace que sean más susceptibles a pequeñas heridas. Introducir un pedazo de metal o papel cochino, como el de un billete, en nuestras narices lastimadas solo es una forma de buscarse una infección bien incómoda y pendeja. Podría compararse con hacerse una perforación casera.

Un pedazo de popote recortado o una pequeña cuchara que solo vaya de la bolsita a la nariz y viceversa son una alternativa mucho más limpia.

2. Oler borracho

Las propiedades estimulantes de la cocaína le han ganado una reputación como ‘paraborrachos’ por excelencia. Sin embargo, al mezclarse en nuestro cuerpo, los efectos de la cocaína y el alcohol no se cancelan sino que se potencian (de ahí que el trago y perico vayan de la mano como hermanitos).

De hecho, según el doctor Jairo Téllez del grupo de investigación en sustancias psicoactivas de la Universidad Nacional de Colombia, la mezcla de alcohol y cocaína es transformada por nuestro cuerpo en un tercer compuesto llamado cocaetileno.

Según el doctor Téllez, el cocaetileno es un compuesto más peligroso que el alcohol o la cocaína individualmente, ya que “sensibiliza el músculo cardiaco, haciendo que la persona sea más propensa a sufrir un infarto agudo”.

Aunque parezca un poco extraño eso de oler sobrio, esta es la forma más ‘saludable’ de consumir perico. Después, la alternativa menos dañina, claro, es no mezclar con el chupe.

3. Untarse las sobras en las encías

Pura maña de periquero viejo: abrir la bolsita plástica para extraer el último residuo de cocaína que se queda en las esquinas y esparcirlo por las encías. Tiene sentido, al fin y al cabo: las encías también son mucosas sensibles a la cocaína. Sin embargo, como vía de administración, las encías son mucho menos eficaces que la nariz.

Además, el doctor Jairo Téllez afirma que al contraer las pequeñas venas que se alojan en encías y lengua, el uso frecuente de cocaína por la vía oral expone a los usuarios a infecciones bucales.

4. Fumarse el perico

Un cigarrillo al que se le espolvorea un poco de cocaína adentro solo porque sí, una práctica vieja y estúpida. Sin embargo, no hace daño, de hecho, no hace nada.

Según el doctor Jairo Téllez, exponer a la cocaína al fuego lo único que hace es destruirla, sin que esta cause ningún efecto en el cuerpo. Es cierto que existen algunas variedades de cocaína que sí se pueden fumar, sin embargo estas son las que vienen mezcladas con amoniaco o bicarbonato de sodio, como el crack gringo. O se trata simplemente de base sucia de coca, mejor conocida como basuco.

Echarle fuego al perico que se vende y se compra, es un desperdicio.

5. Envenenar la coca

Esta maña no es vieja ni estúpida, pero sí peligrosa. Según la doctora Quintero, desde hace un par de años consumidores de perico en Medellín, Colombia, descubrieron que existe un insecticida de venta libre que potencia los efectos psicoactivos de la sustancia. Esto, al ser inhalado antes de consumir cocaína.

La combinación se ha hecho popular entre algunas personas porque funciona. Según Quintero, quien por obvias razones se reserva el nombre del insecticida en cuestión, la mezcla puede incrementar tanto los efectos de la cocaína, que incluso ha llevado a varios consumidores a la sala de urgencias.

Otros, cuenta la doctora, terminan intoxicados porque, bueno: están inhalando insecticidas.

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