La Tierra plana es el pináculo de las conspiraciones


Estábamos parados en un estacionamiento viendo el cielo por 20 minutos. Watsun Atkinsun había conseguido un cigarro y lo sujetaba entre dos dedos, mientras se fijaba en las estelas dejadas por las turbinas de un avión encima de nosotros. Me habló sobre los “chemtrails”, las armas de energía directa y el arsenal de herramientas que la élite hechicera había usado contra la humanidad.

El tatuador de Portland, Maine, estaba pintado de pies a cabeza con patrones ocultistas, insignias de Iron Maiden y tenía un tatuaje en el cuello que decía: Not afraid to ride. Not afraid to die (Sin miedo a andar. Sin miedo a morir). Atkinsun le dio una calada a su mentolado y volvió a nuestra conversación.

“El modelo global es la cosa más fácil de refutar del mundo”, me dijo. “Sabemos que el mundo es plano. ¿Pero qué sigue?”

No tenía ni idea. Asentí educadamente con la cabeza y volví a entrar.

Era el segundo día de la primera Conferencia Internacional de la Tierra Plana y ya estaba frito. Había pasado las últimas 48 horas en la sala de eventos de un hotel con más de 500 creyentes del mundo plano, escuchando horas de pláticas de predicadores del Apocalipsis, desquiciados anfitriones de podcasts y científicos autoproclamados. Casi todas las conversaciones eran alguna variación de la que había tenido con Atkinsun.

Watsun Atkinsun, un artista del tatuaje de Maine, muestra el sitio donde vive.

Había ido a esa conferencia, el 9 y 10 de noviembre en Cary, North Carolina, para conocer a los creyentes de la Tierra plana en carne y hueso y para entender cómo las redes sociales y el clima político han reavivado esta antigua —y al mismo tiempo moderna— creencia marginal.

Como la mayoría de la gente, mi primera introducción al movimiento fue a través de pleitos entre celebridades que apoyan las teorías de la Tierra plana como B.o.B. y Kyrie Irving, e intelectuales públicos como Bill Nye y Neil DeGrasse Tyson. Esta teoría parecía ser un brote peculiar pero inocuo de las teorías de conspiración en el era del internet.

Pero cuánto más me adentraba en las comunidades de Facebook, canales de Youtube, y blogs donde se congregan los defensores del mundo plano, más parecía ser algo tétrico. Es un grupo de gente que ha reconstruido su universo con base en una indignación contra la autoridad. Es una cosmovisión que sataniza a quienes no están de acuerdo y donde el orgullo vence a los hechos. El movimiento de la Tierra plana es un vistazo a un futuro más allá de la verdad y una indicación del peligro que corre nuestro discurso político. Además, esta conferencia fue la primera vez que esta creciente comunidad se reunió en la vida real.


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El evento se llevó a cabo como cualquier otra conferencia: expositores en el pasillo, conferencistas en el salón de eventos, descansos entre pláticas para estirarse y barra libre en la noche. En el pasillo, un artesano con el cabello blanco hasta los hombros presumía sus modelos de madera del mundo plano, mientras que unas ancianas vendían sus libros sobre teorías de conspiración a un par de mesas de distancia.

En su mayoría, nadie se veía fuera de lugar en el público constituido mayormente por hombres blancos de edad media, quienes pagaron más de 100 dólares para asistir. Muchos visitantes, después de enterarse que soy periodista, me preguntaron bromeando, “¿Acaso no nos vemos demasiado normales?”

Para el organizador de la conferencia y creador de filmes sobre conspiraciones, Robbie Davidson, es el principio de una revolución. En su discurso de inauguración, Davidson se comparó directamente con Martín Lutero, quien escribió sus 95 tesis contra la Iglesia católica romana exactamente 500 años antes.

“Esto marca una nueva reforma. Ahora mismo, este día va a afectar a millones de personas”, dijo Davidson orgullosamente.

Como me enteraría después, la forma de la Tierra es sólo la mitad de la creencia en el mundo plano. También es un ataque directo contra la autoridad. El regreso de esta idea ha coincidido tradicionalmente con momentos decisivos en la historia que empezaron con la reforma protestante, luego la revolución industrial, y al parecer, ahora.

Cómo me dijo Atkinsun, “La Tercera Guerra Mundial ya empezó. No es contra Corea del Norte sino contra los ciudadanos soberanos del mundo. Hay un asalto contra nuestra libertad, nuestras mentes, nuestro mundo, y la Tierra plana es tan sólo un primer paso en ver más allá de esta decepción”.

La mayoría de los asistentes que conocí empezaron a creer en el mundo plano hace dos años, cuando Eric Dubay publicó The Flat Earth Conspiracy y lanzó un fenómeno de Youtube. Los presentadores de la conferencia tenían más de 680,000 suscriptores en YouTube y más de 90 millones de visitas. El movimiento se ha aprovechado de la misma sensación de desilusión que Donald Trump usó para llegar a la Oficina Oval y ahora amenaza la racionalidad en el diálogo científico y político.

Pero para los que creen en la Tierra plana, no importa quien esté en la Casa Blanca, que ellos consideran la última iteración de un fraude que lleva gestándose hace más de cinco siglos.


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La historia, según el documental de Davidson, ImposiBall, empieza con Nicolás Copérnico, quien creó la teoría de la heliocentricidad, que pone al sol al centro del universo. Esta teoría fue entonces usada por el élite gobernante. Como dijo Mark Sargent, una popular celebridad de Youtube, “No quiero empezar a nombrarlos, sean Iluminati, o los Bilderbergs, o la Comisión Trilateral, o el Vaticano, o quien sea. Pero es un pequeño y tenebroso grupo de hombres fumadores en una mesa larga”.

Como lo ven los creyentes en la Tierra plana, este élite propagó la “mentira” de que el mundo es redondo y existe en un universo infinito de miles de millones de planetas, muchos de los cuáles tienen la habilidad de sustentar vida extraterrestre. Esta mentira se concibió para distanciar a los humanos de Dios y quitarles su rol en la tierra.

“Quieren esconder a Dios” fue un refrán común detrás del podio y uno que casi siempre recibió aplausos. Para los creyentes del mundo plano, entonces, la única manera de reclamar la identidad y libertad de la humanidad en esta sociedad corrupta es socavar a la autoridad y restablecer al hombre y a la Tierra como el centro del universo.

El mundo plano es el pináculo de las conspiraciones. Si te pueden mentir sobre la tierra en la que estás parado y convencerte que no deberías creer en tus propios sentidos (los cuales supuestamente apuntan a que el mundo sea plano), entonces te pueden mentir sobre cualquier cosa.

El YouTuber Flat Earth Focker con billetes de 100 dólares que usa para evangelizar al movimiento

La misión a la Luna y los ataques del 11 de septiembre eran pruebas de fuego para los “globalistas” que podían ser convertidos. “Si creen la historia oficial en cualquiera de ambos casos, olvídenlo. Háblenles sobre deportes o algo”, dijo Rob Skiba, un prominente literalista bíblico que ganó popularidad investigando una raza antigua de gigantes descrita en el Viejo Testamento, durante su plática sobre el escenario.

El movimiento alienta a la gente a que cuestionen todo lo que les dicen, que hagan su propia investigación, y que saquen su propia conclusiones. Estos son buenos preceptos para una vida en una sociedad democrática. Pero cuando lo combinan con la paranoia conspiratoria y la creencia de que si eres criticado vas por el camino correcto, resulta en una realidad completamente desfigurada.

“De todas las cosas que puedes llamar a alguien, los puedes llamar trogloditas, pendejos y retrasados”, como me dijo Rob Munroe, un ingeniero mecánico, en la conferencia. “Pero si los llamas creyentes de la Tierra plana, es peor que todo esto. Eso es un indicio de que están escondiendo algo”.

*

Sin nadie quien confiar en el gobierno ni en la comunidad científica, los creyentes del mundo plano dirigen su atención hacia adentro para encontrar evidencia. Promueven la zetética, una filosofía del siglo XIX que toma la experiencia sensorial humana como la mayor verdad.

Con este espíritu, una organización sin fines de lucro llamada “FE Core” fue lanzada en la conferencia para apoyar las investigaciones científicas sobre el asunto. Parte del proyecto incluye una misión de 1.4 millones de dólares para explorar la barrera de hielo, en el fin del mundo: la Antártica. El temerario californiano “Mad Mike” Hughes anunció que ese mismo mes se lanzaría desde unos 550 metros de altura en un cohete casero que fue financiado por donaciones públicas de creyentes del mundo plano para probar que no hay curvatura en la Tierra.

“A menos que hagamos pruebas y exploraciones, no somos diferentes de los físicos que se inventan toda esa mierda,” dijo Jeran Campanella, un presentador en la conferencia y el anfitrión del canal de Youtube Jeranism, que cuenta con unos 85,000 suscriptores.

Parece que el sentimiento antiautoritario de los creyentes de la Tierra plana se contagia hasta en sus filas. Expulsaron a una mujer porinterrumpir a un hombre cristiano que predicaba el fin del mundo, y esto causó que hubiera discusiones y críticas en contra de Robbie Davidson y otros conferencistas, acusados de ser marionetas de la élite.

Rob Skiba, un literalista bíblico cuyo canal de YouTube tiene más de 100,000 seguidores, presenta su conferencia

Aparte de su valor de impacto, la idea del mundo plano le llega a dar cierto confort a sus creyentes. A un nivel personal, negarse a los hechos ofrece una forma de lidiar con un mundo cruel fuera del internet.

“La razón por la cual creen estas nociones de que la explosión del maratón de Boston o el tiroteo de Sandy Hook nunca ocurrieron [es que] no quieren vivir en un mundo donde niños inocentes pueden ir a la escuela y terminen muertos en el piso del salón”, me dijo Ninamary Maginnis. Maginnis era una orgullosa “defensora del globo”, pero había asistido a la conferencia para tratar de reconectarse con su sobrina que está obsesionada con teorías de conspiración y que no había visto en años.


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De cierta forma, el movimiento apela a los miedos que existen dentro de todos nosotros: el miedo de que nos están mintiendo sobre lo que nos conviene, el miedo de que la sociedad está moviéndose demasiado rápido, el miedo de que nos están dejando atrás. El mundo plano es una reconstrucción del universo donde tú estás por encima de los demás, donde tú tienes información que nadie más tiene, donde ves una verdad que nadie más ve, y son todos los demás —y no tú— quienes están siendo abandonados.

Mientras estábamos parados bajo los chemtrails y las ondas de ataque 5G en el estacionamiento, Watsun Atkinsun me dijo que estaba de acuerdo. Para él, y para otros, la Tierra plana es una liberación de las presiones del mundo moderno y un lente por el cual puede reinterpretarse todo.

“Estamos en una de las noches más oscuras del alma de la humanidad. Entonces el mundo plano es sólo una de esas falacias que desmoronas y te vuelves parte de una resistencia iluminada”, me dijo. “Te vuelves parte de una revolución despierta. Es la mayor sensación de libertad”.

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