Intenté llegar al orgasmo de todas las formas posibles


Cuando era una inocente preadolescente, mi madre me dio un libro sobre reproducción. Al hojear las páginas amarillas del manual al estilo de los 60, me encontré una página sobre orgasmos femeninos. Recuerdo en particular una oración: “Las mujeres solamente pueden alcanzar el clímax por medio de la estimulación del clítoris”.

Me lo creí por años. Después de todo, a pesar de tener todo tipo de sexo y probar todas las posiciones posibles, la única forma en que podía llegar al orgasmo era gracias a mi amiguito encapuchado, precisamente como lo había profetizado el manual de sexo de mi mamá.

Esto es muy común. “Las investigaciones muestran que sólo cerca del 18 por ciento de las mujeres alcanzan el orgasmo con la penetración”, dice la Dra. Laurie Mintz, psicóloga y autora de Becoming Cliterate: Why Orgasm Equality Matters —And How To Get It. “Una vasta mayoría llega al orgasmo por medio de algún tipo de estimulación del clítoris”.

A pesar de que la mayoría de las mujeres tienen orgasmos por estimulación del clítoris, solemos leer que existen otras maneras más exóticas de venirse. Dependiendo a quién le preguntes existen hasta 12 tipos de orgasmos que las mujeres pueden experimentar.


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“Los científicos siguen debatiendo al respecto”, dice Mintz. “Los diferentes tipos de orgasmos se logran por la estimulación específica de órganos o áreas, y algunos estudios han demostrado que diferentes áreas del cerebro se activan con la variedad de orgasmos. Pero no existe una respuesta definitiva [sobre cuántos tipos de orgasmos existen en las mujeres]”.

¿Pero a quién le importa las falsas y tontas noticias de los científicos sobre el orgasmo femenino? Donde la ciencia falla es donde entro yo. ¿Cuántos tipos de orgasmos puedo experimentar? Me apoyé en mi voluntarioso novio, cancelé todos mis compromisos sociales, y me puse a investigar.

La autora y su novio. Foto cortesía de la autora.

En busca del orgasmo 1: clitoriano

Es fácil. Después de un juego previo acelerado, mi novio me voltea de espaldas y me golpeo en el tobillo con la cabecera de metal de nuestra cama. Me pregunta si estoy bien, pero sé que no le importa, lo único que quiere es meterme su pito, y me gusta. ¡Se siente muy rico!

Aunque sé que no será el mejor orgasmo de mi vida, hacerlo de perrito es mi posición favorita porque significa que puedo tocarme y estimular mi clítoris mientras disfruto también de la penetración vaginal.

Llego al clímax tan rápida y eficazmente como un adolescente que acaba de descubrir PornHub por primera vez. Mi novio también lo entiende, pero eso no es relevante porque este experimento es para mí.

De acuerdo con la Dra. Beverly Whipple, escritora, investigadora y profesora en temas sexuales, mi orgasmo no fue clitoriano o vaginal, sino un “orgasmo combinado”. “El clítoris depende principalmente del nervio pudendo, la vagina del nervio pélvico, y el cérvix de los nervios pélvicos, vago e hipogástrico”, me cuenta. “Cuando se estimula cada una de esta regiones por separado se puede producir un orgasmo, pero la estimulación combinada de las tres regiones —un orgasmo combinado— tiene un efecto adicional”.

Por más brillante que resulta esta combinación vaginal y clitoriano es tiempo de darle vuelta a la página. Siguiente parada: el nervio pélvico.

En busca del orgasmo 2: el punto G

Soy escéptica acerca de la existencia del punto G, porque tengo la teoría de que los hombres lo inventaron como una excusa para no hacer sexo oral a las mujeres.

“El punto G se encuentra en la pared anterior de la vaginal donde se localiza la uretra, en una posición parecida a las 12 en un reloj, cuando la mujer está recargada en su espalda”, leo en el libro de texto, The Science of Orgasm. “Estimular el tejido profundo que rodea la uretra, presionando contra la superficie interna de la vagina con un movimiento de ‘ven aquí’, tiene el potencial de producir un orgasmo”.


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Siguiendo las instrucciones, me recuesto sobre mi espalda mientras mi novio busca mi reloj interno con un dedo a la vez. No lo culpo por su falta de conocimiento análogo, después de todo vivimos en la era digital. Finalmente llega a la posición de las 12, después de una firme guía, pero la platica en sí no es nada sexy. Además, que te metan los dedos profundamente sin ningún tipo de estimulación en el clítoris es como comer nachos sin queso y jalapeños. Lo puedo aguantar pero no es algo del otro mundo.

El área se siente diferente y es más sensible que otras, pero como lo predije no es suficiente para provocarme un orgasmo. Sólo cuando pongo mis dedos a trabajar y comienzo a estimular mi clítoris puedo lograr un “orgasmo combinado”.

Foto cortesía de la autora

En busca del orgasmo 3: el orgasmo cervical

Tengo miedo que la búsqueda por lograr un orgasmo cervical pueda ser doloroso, ya que siempre asocio los pitos que tocan mi cérvix con experiencias pasadas donde me “taladraron”.

Para una mejor estimulación del cérvix, de acuerdo con The Orgasm Answer Guide, “la pareja debe adaptar una posición donde haya una profunda penetración del pene. Por ejemplo, la mujer puede recostarse en su espalda con sus piernas elevadas y rodear la espalda o el cuello del hombre. La penetración será mayor si la mujer avienta sus piernas hacia su cuerpo. Colocar una almohada debajo de la espalda baja de la mujer también puede mejorar la estimulación profunda”.

Prendo una vela estúpidamente costosa para distraer mi mente del potencial daño que podría hacerle a mi cérvix, y como temía, me resulta muy incómodo como para seguir. Puedo sentir la presión, pero en lugar de sentirse bien es demasiado sensible.

No soy la única. De acuerdo a un estudio sobre sensibilidad sexual en 132 mujeres, la estimulación cervical resultó de menos ayuda para llegar al orgasmo (en sólo el 46 por ciento de los casos) que la penetración vaginal (86 por ciento) o la estimulación clitoriana (98 por ciento).

En busca del orgasmo 4: orgasmo vía la uretra

Hasta donde sé, la uretra tiene un propósito: expulsar la orina de nuestros cuerpos. Esto parecería suficiente como para no intentar nada sexual con esta parte del cuerpo.

Incapaz de encontrar mucha evidencia de orgasmos por la uretra en la literatura médica, acudo a mi segunda fuente favorita (y probablemente menos confiable) de información científica: Reddit.

“Anoche me estaba masturbando y comencé por estimular mi punto U”, dice un usuario de Reddit. “Dentro de unos minutos experimenté un orgasmo sumamente intenso. Sin embargo, una búsqueda en Google sobre los orgasmos vía el punto G no me arrojó mucha información. ¿A alguien más le ha pasado?”

“¡Felicidades!”, contesta otra usuario. “Mi primer orgasmo de toda la vida fue por medio de la uretra; son los orgasmos más intensos que tengo”.


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En teoría, si estimulas la pequeña área de tejido sensible alrededor del orificio de la uretra entre la vagina y el clítoris es muy probable que estimules el clítoris también, y por eso tengas orgasmos. Esto sucede porque tu clítoris está adentro en su mayoría. De hecho mide entre nueve y 11 centímetros y se extiende hasta los tejidos que conectan con la vulva por medio de una capucha.

Me recuesto en la cama y comienzo a tocar mi uretra, mientras evalúo todas las decisiones que me trajeron hasta este punto. Me toma un tiempo acostumbrarme, y cuando más me relajo tengo la sensación de un orgasmo y me resisto a felicitarme.

Pero quizás lo que experimenté es gracias a mi clítoris que estimulé en un área diferente.

Preparándome para un episodio de Eastenders. Foto de la autora.

En busca del orgasmo 5: orgasmos nocturnos

Me gusta dormir y me gusta venirme; presiento que haré un buen trabajo.

“Los orgasmos en las mujeres pueden provocarse en muchas regiones del cuerpo, incluyendo la imaginación”, dice la Dra. Whipple. “No sólo es un impulso, es una experiencia completa del cuerpo”. Sé de lo que habla porque soy una dentro del 37 por ciento de mujeres que ha tenido un orgasmo mientras duerme.

Sin embargo, la causa de esto aún se desconoce. “Las áreas del cerebro que se activan durante el contacto físico también pueden activarse durante el sueño y cuando existe una intensa concentración”, dice Vanessa Marin, terapeuta sexual y fundadora del curso en línea sobre orgasmos, Finishing School. “Se desatan las mismas respuestas psicológicas que experimentamos durante los orgasmos cuando estamos despiertos”.

En promedio, tengo orgasmos nocturnos una vez al mes, casi siempre cuando me voy a la cama relajada, cansada, y pensando en sexo. Cuando lo hago con mi novio, no tengo uno solo.


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La noche siguiente me abstuve de tener sexo y preferí excitarme de la mejor y más efectiva manera que conozco: viendo un episodio de la telenovela británica, Eastenders, donde participa el increíblemente viril y erótico actor, Danny Dyer. Después de ver el capítulo, me baño con mi novio, mientras pienso en Dyer, y me meto a la cama cansada e increíblemente frustrada. ¡Funciona! Unas tres horas después de quedarme dormida, me levanto por un orgasmo provocado por un sueño que se desarrolla en el pub Queen Vic, el bar ficticio de la serie.

La predisposición de mi cuerpo para llegar al orgasmo ayudó mucho, ¿pero qué podría pasar si pudiera provocarme un orgasmo mientras estoy ‘consciente’? Sería genial para este artículo, pero sobre todo en general.

En busca del orgasmo 6: orgasmos mentales

Ser capaz de pensar hasta llegar al orgasmo es el único superpoder que vale la pena tener.

Si lo que la Dra. Whipple me cuenta es correcto —que los orgasmos pueden provocarse con meras imágenes—, entonces en teoría puedo venirme con sólo pensarlo. Whipple ha investigado los llamados orgasmos de imágenes, y concluyó que aquellas mujeres que pueden lograrlo incrementaron su presión sanguínea, su pulso, el diámetro de sus pupilas, y su tolerancia al dolor.

Pero incluso después de ver porno durante 40 minutos, me siento ligeramente excitada. (Eastenders es igual de erótico y tiene una mejor narrativa). Mi corazón late más rápido y mis pupilas son más grandes, pero no he tenido un orgasmo mental.

Me pongo a pensar que haber logrado cuatro de seis orgasmos no es tan malo. A veces probar de todo es bueno, incluso si no te llevas un orgasmo como recompensa.

“Se necesita fomentar que las mujeres se sientan bien sobre la variedad para experimentar placer sexual, sin la necesidad de metas específicas, como encontrar el punto G o sentir un orgasmos por mera penetración vaginal”, opina Whipple. “La salud sexual empieza con la aceptación de uno mismo y no con las ‘metas’ sexuales”.

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