“Te voy a poner el CD más cabrón del mundo”: el ‘Dookie’, de Green Day, cumplió 24 años


Este texto fue publicado en febrero de 2017.

Que el título de uno de los discos más exitosos que haya tenido tu banda haga referencia a cuando sus integrantes estaban sufriendo de diarrea, es aún uno de los manifestos más punk hasta la fecha.

Este día se cumplen 24 años de uno de los discos más importantes del punk rock, el Dookie de Green Day. Pocos discos han logrado ser catalizadores y responsables de que tantos morritos quisieran tocar tres acordes en sus guitarras y conquistar al mundo. Dookie es de esos discos front loaded, con un tracklist armado bien cabrón para que sientas que te pasó un camión 350 por encima.

Himnos como “Basket Case”, “When I Come Around” y “Longview” han sido utilizados incontables veces para aprender a tocar instrumentos o impresionar a esa chica de la prepa que tanto te gustaba.

Dookie fue una de las obras más grandes y significativas de Green Day, y justo fue su primer trabajo con el productor Rob Cavallo. Apareció en el momento y lugar perfecto, listo para influenciar a miles de personas y cambiar sus vidas para siempre.

Hablamos con algunas personas para saber cómo el Dookie marcó sus vidas y qué importancia creen que tiene el disco en la historia.

ALDO CAMACHO, MÚSICO (TUNGAS, ANDRÉS CANALLA)

Cuando el Dookie salió yo apenas tenía cinco años, sin embargo, tuve la fortuna de tener hermanos mayores que se juntaban con los vagos de la colonia. Entre esos vagos estaba el Veneno de The City Loves You, en ese entonces conocido como el Dope, porque así taggeaba. Un domingo, recuerdo que uno de mis hermanos se quedó varios de los discos del Dope y entre ellos había un Punk-o-Rama y un disco de NOFX. Quedé traumado con una canción de NOFX en específico.

Unos años después estaba viendo MTV y pasaron el video de “Basket Case” y su sonido me recordó la canción de NOFX que me gustaba. Se me hacían parecidos o encontré algún tipo de asociación entre las dos bandas. Para ese entonces ya estaba en la secundaria y acababa de conocer a Conrado y a los demás Tungas. Un viernes, Lepo (guitarrista de Tungas) me invitó al ensayo de su banda de ese entonces, llamada Exit. Ellos se sabían la música de “Basket Case” y yo me sabía la letra, así que agarré el micrófono y canté esa y otras canciones con ellos. Fue la primera vez que formaba parte de algo así.

De alguna manera, Green Day y el Dookie fueron una especie de pegamento para varias generaciones de adolescentes inadaptados y le debo muchas de las mejores amistades que tengo. Es un disco perfecto de principio a fin y todavía lo escucho casi todas las semanas. Mis canciones favoritas han ido cambiando con el paso de los años, pero lo que me hace sentir no cambia.

CONRADO DEL CAMPO, BAJISTA DE LA BANDA DOLORES DE HUEVOS

No conocí a Green Day con el Dookie. Tengo 30 años, así que no recuerdo que hacía hace 24 años porque tenía sólo seis. Recuerdo que escuchaba a Jordi, el niño francés o algo así. Conocí a Green Day años después cuando ya tenían varios éxitos sonando, pero siempre las canciones que más resonaban —aún hasta el día de hoy—, eran las del Dookie. Ya en la secundaria Mike Dirnt fue mi inspiración para tocar el bajo por obvias razones: los arreglos de “Basket Case”, el intro de “She”, las vueltas infinitas de “When I Come Around” y obviamente también el intro de tambores con esa línea de bajo perfecta de “Longview”.

Es un disco que sigue siendo inspiración 24 años después.

JUAN CARLOS CORIA, ROADIE

Conocí a Green Day en quinto de primaria por la canción “American Idiot”. Sonaba mucho en ese tiempo y yo era sólo un niño que pertenecía a la oleada de gente que usaban el diseño de la mano —esa que sostenía una granada en forma de corazón— de la portada de ese disco. No conocía nada más de Green Day, sólo esa canción. Un día pasé frente a la ya famosa tienda de discos que hay en todas las plazas con el objetivo de comprar el American Idiot para conocer más acerca de dónde me estaba metiendo. Fue ahí cuando vi el Dookie con su portada llena de colores y dibujos, sin pensarlo dos veces lo compré.

Hasta el día de hoy forma parte de mi playlist para cualquier situación: pedas, viajes, etcétera. Cada que escucho “Burnout” siento como si fuera la primera vez, me lleno de energía y poco a poco se me va erizando la piel. Han pasado 10 años desde que lo escuché por primera vez y ha sido una de las mejores cosas que me han pasado.

MARINO, VOCALISTA DE LA BANDA CHINGADAZO DE KUNG FU

Nunca se me va olvidar la primera vez que vi el video de “Basket Case”, tenía menos de diez años. Mi papá siempre ha sido muy novedoso en cuanto a tecnología, así que cuando llegó Multivisión a México en chinga fue a contratarlo. En ese tiempo sólo me dejaban ver ZAZ —un canal de caricaturas— y MTV porque a mi mamá siempre le ha gustado la música.

Un día vi en MTV el video de “Winds of Change” de los Scorpions. Conocía la canción gracias a mi maestra de inglés de la primaria. Muchos años después supe que era de una familia judía que había llegado a México durante la Segunda Guerra Mundial y era muy de luchas sociales y no repetir la historia. Cuando tiraron el muro de Berlín y se acabó la guerra fría nos dio una plática súper densa acerca de eso, nos dijo que el mundo estaba cambiando para bien y nos hizo aprendernos esa canción para un examen. Cuando terminó ese video iba a cambiar el canal pero empezó “Basket Case” y lo dejé porque los colores tan chillantes me llamaron la atención. Recuerdo que en cuanto Billie Joe empezó a cantar me gustó como sonaba, para cuando escuché el primer remate de la batería sentí que me hirvió la sangre y el video me impactó un chingo. Era algo muy diferente a lo que había visto en mi vida.

Antes no era como ahora que corrías a Youtube o te metías a Spotify a buscar a una banda y en chinga podías escuchar su música. Pasaron muchos años sin que volviera a escuchar esa canción o ver el video.

A mis 15 años me quedaba despierto en las vacaciones de verano para ver el bloque de 120 minutos en MTV. Recuerdo que salía MXPX, New Found Glory y hasta Blink 182, pero un día salió “Basket Case” y pensé: “No mames, ¡ésa es la canción! A la mañana siguiente estuve chingue y chingue a mi mamá para que me llevara a Mix Up a comprar el disco con el dinero que me daba mi papá cuando le enseñaba mi boleta y no me iba mal en la escuela. Escuché todo el disco y me enamoré muy cabrón. Me gusta escuchar muchos géneros de música, pero nada me ha hecho hervir la sangre tanto como el punk rock. Cuando escucho algo nuevo que me gusta mucho, me da la misma sensación que cuando escuché por primera vez “Basket Case”.

DR. DESORDEN, PROMOTOR DE PUNK ROCK EN MONTERREY

Dookie me abrió los ojos y me enseñó un mundo completamente nuevo y diferente. Tenía 15 años y visité a mi amigo Juanboro, quien me había invitado a una tocada de punk rock en la cochera de algún conocido. Juanboro tenía la costumbre de beber bastante antes de ir a un show o tocada, y aquel día entró a su cuarto con unas cervezas que robó del refrigerador de sus papás, puso una en mi mano —la primera de mi vida— y me dijo: “Te voy a poner el CD más verga del mundo”. Sonaron las primeras notas de “Burnout” y el entorno me atrapó de inmediato.

Beber cerveza a hurtadillas mientras escuchaba punk rock me llenaba de adrenalina, pero conforme los temas iban avanzando y la cerveza fluyendo, me di cuenta de que no era solamente el aclohol sumado a mi emoción. La verdad era que estaba escuchando un disco perfecto: la armonía entre la velocidad de los temas, más las melodías de la voz de Billie Joe Armstrong. Me sentí lleno de energía y con ganas de pasarla de lo mejor esa noche en la tocada.

Así fue cómo esa tocada se había convertido en el día más divertido de mi vida hasta ese momento. Conocí amigos que aún conservo, me embriagué, descubrí el punk rock y tomé el hábito de escuchar discos completos. Dookie está en mi top 3 de discos perfectos de principio a fin de punk rock, junto con “War on Errorism” de NOFX y “Milo Goes To College” de Descendents. Conforme crecí y tuve experiencias nuevas, las canciones fueron tomando significados nuevos para mí y las lograba apreciar aún mucho más, especialmente gracias al desamor y a la sensación inminente de envejecer. Hoy en día uno pensaría que Dookie de Green Day es un disco para adolescentes, pero yo siento que me identifico más y lo atesoro mucho más en esta época de mi vida. Quizás porque escucharlo me recuerda esa etapa y yo no quiero que ese sentimiento desaparezca nunca, quiero sentirme así de vivo y con entusiasmo hasta que muera.

¡Gracias a Dios por Green Day, por Dookie y por el punk rock!

JUAN CARRUYO, MÚSICO

De su generación, creo que Green Day es la banda más melódica. Billie Joe Armstrong tiene un gran talento para las melodías y en ese auge post Nirvana siento que llegaron en el momento correcto con las rolas correctas.

El Dookie llegó en un momento donde el rock andaba en alza y Green Day sacó buenos singles.

La marca que dejó ese disco en la gente aun está palpable, tú solamente tienes que voltear a ver cuantos chicos aprendieron a tocar la guitarra o formaron una banda gracias a “Basket Case”.

SANTIAGO, GUITARRA Y VOZ DE LA BANDA LITTLE JESUS

El Dookie salió cuando yo tenía cinco años y lo recuerdo de toda la vida porque mi papá lo compró porque le gustó bastante “Basket Case”. Ya como a los nueve años aprendí a tocar y los güeyes de la prepa nos enseñaban las canciones para lucirse con las chavas.

Un güey de esos me enseñó “When I Come Around” y esa fue la primera vez que toqué una guitarra eléctrica.

LNG-SHT, MÚSICO

La razón por la que me enamoré del género controversialmente conocido como “punk rock”, fue el Dookie. Mi hermano mayor lo dejó en el coche de mi mamá y todas las mañanas que me llevaba a la escuela las pasábamos escuchando ese disco. Recuerdo que ella me preguntaba: ”¿Quieres oír algo más?” y yo le decía que no. Así que lo escuchábamos una y otra vez. Ese disco se convirtió en el catalizador de todo lo que vino después, gracias a él conocí a Rancid, por ejemplo.

Sin duda alguna es un disco que hasta la fecha puedo escuchar de principio a fin y me siento como un morrito, lo cual no está nada chido, pero el disco sí lo está.

LUCAS VERNON, PUBLISHER DE NOISEY

Ser un puberto o adolescente a finales de los 90 y principios de los dosmiles significó vivir con todo la explosión del pop punk, la cual fue encabezada por Blink 182, pero que también incluyó a bandas como The Offspring, Goldfinger, MxPx, New Found Glory e incontables grupos más. Sin embargo, ese paso al mainstream jamás habría existido si no fuera por el Dookie de Green Day. El álbum debut en una disquera trasnacional del trío significó un cambio importante no sólo para su carrera, sino para la escena a la que pertenecían y la música que tocaban en general: de tener una importante y leal base de seguidores en el sur de California (varios de los cuales los rechazaron tras firmar con Reprise y acusarlos de haberse vendido), el grupo pasó a ser una de las bandas estandarte de la “juventud alternativa” en Estados Unidos —y el mundo— de mediados de los 90, gracias a su sonido fresco y melódico, amigable para la radio pero con videos y letras irreverentes (cualquiera que haya visto MTV en esas épocas tendrá grabado el video de “Basket Case” en su cabeza hasta el fin de sus días), y una actitud y presencia únicas sobre el escenario.

Con el tiempo, el pop punk invadiría las estaciones de radio, perdería lo novedoso, y más bien se convertiría en un género que produciría más bandas irritantes (¿alguien se acuerda de Pink Punk?) que chingonas. Los integrantes de Green Day, mientras tanto, se convertirían en estrellas de rock, que hacen discos conceptuales que terminan en Broadway, que tienen estancias en rehabilitación y que hacen LPs poco memorables en últimas fechas (digan lo que quieran, Revolution Radio no es un buen disco). Sin embargo, Dookie es un recuerdo del momento que se vivía en 1994, cuando el género aún no explotaba, el mundo apenas conocía a Green Day, ellos aún no tenían idea alguna de lo que era ser una estrella de rock y tocar punk era lo más emocionante del mundo. Y su influencia sigue permeando el sonido de incontables bandas de hoy en día, tanto consciente como inconscientemente.

CHEMA SOLARI, GUIONISTA

Mi vida siempre la he he dividido en dos partes: antes de Green Day y después de Green Day. A Green Day lo descubrí por el video de “Basket Case” en la TV y a través de ellos descubrí la música. Nunca me habían importado mucho las canciones, pero todo tuvo sentido después de escuchar esta rola. Algo así como cuando los simios lanzan el hueso y pueden ver la evolución del hombre desenredándose frente a sus ojos en 2001: A Space Odyssey.

Cuando por fin tuve el Dookie, mi primer disco, lo memoricé al derecho y al revés. Aún cuando no era músico conocía cada nota, cada letra y hasta el más mínimo detalle. Es el disco que me ayudó a sentirme menos solo y con un propósito. Entendí que había más gente como yo en el mundo, y el salir a buscarlos ha tenido consecuencias positivas en mi vida hasta el día de hoy, y por eso siempre estaré agradecido.

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