¿Cómo se protegen del crimen ricos y pobres?


MÉXICO

Marcos Chávez Orozco. Ingreso alto.

— 54 años.
— Abogado.
— Ingreso mensual: 35.000 dólares, (647.00 pesos mexicanos).
— Colonia Olivar de los Padres, Delegación Álvaro Obregón, Ciudad de México.

Mi casa se encuentra en un condominio horizontal y mide 600 metros cuadrados de superficie. El condominio se compone de 26 casas en total, cada una de diferente tamaño. Entre vecinos hay un trato cordial pero de distancia. A parte de los “buenos días”, no hay mucha convivencia.

Para ingresar al condominio hay que pasar por una caseta de vigilancia. Todos los visitantes tienen que dejar su identificación y se les entrega un tarjetón. Existen cámaras de vigilancia que apuntan a las personas que entran, y otras alrededor y adentro de la privada. Aparte, cada casa establece mecanismos adicionales de seguridad.

Desde hace dos años, por ejemplo, contratamos directamente a los vigilantes: son personas que fueron investigadas y seleccionadas por el grupo de vecinos, pero no van armados. Sólo en caso de que falten por cuestiones de salud o asuntos familiares, entonces contratamos a una empresa privada.

De nuestro condominio para arriba, la colonia es tranquila y de mayor calidad, pero antes hay una zona popular con algún nivel de delincuencia. Por ejemplo hay una zona cercana en donde hemos observado que hay gente consumiendo estupefacientes o que hay algunos robos.

Tenemos 22 años viviendo aquí y si bien no nos sentimos al cien por ciento seguros en el barrio, adentro del condominio sí nos sentimos seguros.

Pocas veces salimos a caminar al exterior. A veces vamos al supermercado, pero normalmente nos movemos en vehículo: solamente nos sentimos seguros caminando dentro de la privada. Hace tres años implementamos mejor nuestra seguridad adquiriendo un vehículo blindado, por la cuestión del traslado desde la casa hacia el trabajo.

Alberto Chacón. Ingreso medio.

— 41 años.
— Veterinario.
— Ingreso mensual: 1.557 dólares, (30.000 pesos mexicanos).
— Colonia Santa María de La Ribera, Delegación Cuauhtémoc, Ciudad de México.

En la colonia en donde vivo uno de los mayores problemas es la inseguridad, por eso los vecinos tenemos que defendernos. De hecho gastamos mucho por este tema: como unos 2.000 a 3.000 pesos mensuales (unos 160 dólares). Lo que más se da son robos a transeúntes y asalto a transporte público; a negocios hay pocos.

Generalmente nos sentimos seguros, pero depende del horario: de noche evidentemente hay más peligro. En mi negocio me protejo con cámaras, con una alerta que va directamente a la Secretaría de Seguridad Pública y con la alerta vecinal, que funciona con un botoncito que da aviso a la policía. En la casa también tenemos un sistema de alarmas ADT: marcas en un tablero una clave y te mandan bomberos, patrullas, ambulancia, hasta seguridad pública.

Hace un año y medio, los locatarios de aquí nos organizamos para contratar a los policías que ahora rondan la zona. Son elementos de seguridad pública que manda el gobierno pero aparte nosotros les damos un dinero. Desgraciadamente, se hizo un convenio con un comandante para que siempre haya dos policías rondando entre los veinte locales que estamos aquí en la calle.

Adentro de la casa nos sentimos más seguros que afuera y siempre le ponemos seguro a la puerta, un candado, tenemos rejas y alambres de púas en las ventanas para que no entre la gente. También tenemos un perro que nos da alerta. Caminamos por la colonia, pero casi siempre nos movemos en coche con los vidrios arriba y el seguro puesto.

Tenemos más de 15 años trabajando aquí y la situación ha cambiado: antes asaltaban a diario en la alameda —Kiosco Morisco—, luego la gente se fue organizando más y la misma seguridad pública fue implementada. Hubo más luz y más vigilancia, pero hay todavía áreas de la colonia donde no podemos transitar bien

Carmen Munive. Ingreso bajo.

— 38 años.
— Trabajadora doméstica, vendedora de dulces.
— Ingreso mensual: 186 dólares, (3.600 pesos mexicanos).
— Colonia Xalpa, Delegación Iztapalapa, Ciudad de México.

Por donde vivo está muy feo: hay muchos asaltos y robos, últimamente hay chicos que andan asaltando en motoneta; pero antes era peor porque llegaban a tirar los muertos: una vez fueron a tirar a un muchacho en una bolsa cerca de mi casa, luego, más arribita, fueron a tirar una chica que la violaron y la vinieron a dejar por aquí. También han venido a tirar bebés.

Ahora es más calmado, pero asaltan mucho. Hace año y medio se metieron a una casa y mataron a una señora y a un niño: el niño iba llegando de la secundaria cuando estaban asaltando y lo mataron junto con ella.

También hay mucha venta de droga: hay un parque cerca en donde a los chicos no les importa y están vendiendo o se están drogando a cada hora del día. Pero uno no se mete por temor, y pues la patrulla no dice nada, nada más los agarra les quita sus cosas y ya. Otro problema es que la luminaria es escasa y la cámara que pedimos para ponerla en el módulo nunca llegó.

Por eso hace unos tres años decidimos organizarnos entre vecinos: se hicieron juntas vecinales y se pidió apoyo a la gente. Finalmente nos juntamos e hicimos un grupo de WhatsApp para estar todos enterados cuando pasa algo.

Mi casa está en un terreno que comparto con dos familias, cada quien tiene su entrada. Para protegernos, mi papá levantó la barda lo más que pudo. También tenemos un perro que empieza a ladrar si pasa algo y hay una cámara de vigilancia en la mera esquina de la casa.

Entre vecinos hacemos rondines: salimos con palos y con silbatos y nos sentamos en los puntos en donde es más común que asalten a la gente. Cuando se llega a agarrar un asaltante, con la pena pues, pero se le empieza a pegar. Porque la verdad es que cuando lo levanta la patrulla, se lo lleva al cuartel y luego lo suelta.

También pusimos lonas en donde se les decía: “Aquí vecinos al pendiente, si tú entras sabes a lo que te metes” y fotos que supuestamente ahuyentan a los rateros. Por un tiempo se calmaron, pero luego empezaron de nuevo. Hubo casos en donde la gente ha querido linchar a los asaltantes, pero siempre llegaba la patrulla y se los quitaba.

ARGENTINA

Camila Romano. Ingreso alto.

— 29 años.
— Diseñadora de moda.
— Ingreso mensual: 4.416 dólares, (81.696 pesos mexicanos).
— Barrio Vicente López, Buenos Aires.

Vivo en una torre en el barrio de Vicente López que se llama Complejo al Río. Consta de 16 hectáreas, tiene cinco edificios de viviendas y otros para oficinas. Todavía el complejo no está terminado, pero en una próxima etapa está proyectado construir un centro comercial y una área gastronómica adentro. En todo el predio hay seguridad privada las 24 horas del día y los 365 días del año.

Cuando entro con mi auto hay una reja que me abre alguno de los hombres que están contratados para la seguridad privada. Hay un control de los vehículos que ingresan y de las personas. Los que son ajenos al edificio tienen que entrar con documento y los anotan en una lista; es decir, hay un registro constante de entradas y salidas. Hay cámaras en las entradas y en algunos puntos clave del complejo. Me siento más segura dentro de mi casa.

Durante el día cuando camino por la calle voy tranquila salvo a la noche que trato de no caminar sola y de no tomarme un taxi de la calle. Si no estoy con auto llamo a un radio taxi que es más seguro. No dejo el celular apoyado en cualquier lado, ni camino con el celular en la mano. Cuando me siento en algún lado, un bar o un restaurante, me quedo con la cartera encima.

Por otro lado tengo un local de vestidos de novia y de fiesta que está en una galería dentro de uno de los hoteles más exclusivos del país que también hay seguridad privada. Así que en ese sentido también estoy tranquila cuando vienen las clientas y cuando tengo que hacer los cobros.

Fernanda Fechtenholz. Ingreso medio.

— 32 años.
— Arquitecta.
— Ingreso mensual: 1.083 dólares, (20.000 pesos mexicanos).
— Barrio Villa Crespo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Vivo en el barrio de Villa Crespo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En mi edificio hay un encargado que está todos los días en la puerta menos domingos. No es seguridad privada sino un encargado que se ocupa sobre todo de la limpieza, de la organización del edificio, y de estar en la puerta en determinados horarios.

La puerta del edificio es electromagnética. Entonces cuando uno coloca la llave que es como una tarjeta, se corta el circuito y se abre la puerta; o sea, que funciona siempre con electricidad. Tienen una batería interna de reserva por si se va la luz, pero dura poco. Y cuando se le acaba, se bloquea y hay que abrirla manualmente.

Hace un par de años hubo un robo en el edificio, el asaltante entró y robó en un sólo departamento, pero se sospecha que era alguien conocido y tenía la llave porque justo los vecinos a los que les robaron estaban de viaje. A mí por suerte nunca me pasó nada pero tengo puerta blindada con dos llaves y siempre dejo la puerta de mi departamento cerrada con dos llaves cuando no hay nadie. Todos los días cuando voy en transporte público llevo la mochila o la cartera adelante.

Paula Benítez. Ingreso bajo.

— 26 años.
— Empleada doméstica.
— Ingreso mensual: 125 dólares, (2.312 pesos mexicanos).
— Barrio de Bernal, zona este de la Provincia de Buenos Aires, Villa Itatí.

Vivo en el barrio de Bernal, que es en la zona este de la Provincia de Buenos Aires en una villa que se llama Itatí. Vivo casi en la entrada de la villa con mi hija de cuatro años, mi papá y mi mamá. Mi casa es de dos pisos. Mi mamá y mi papá tienen una pieza en la parte de abajo y mi hija y yo tenemos una pieza arriba. Por mi casa es un desastre, es una villa, y es muy inseguro.

Todas las noches escucho tiros de bala entre bandas. La policía ahora anda caminando, pero hay muchos enfrentamientos de bandas. En la madrugada es pura pelea y tiros. Encima que se hacen fiestas y jodas. Tranquilo nunca está el barrio.

Si salgo con mi hija y volvemos tarde lo que hago es avisarle a mi mamá, me espera en el portón. No se puede hacer nada más. Otras cosas no se pueden hacer.

Mi mamá tiene un negocio enfrente y quisieron entrar a robar. Hay temporadas en que la gente empieza a robar adentro de la villa. Vivo en la villa pero casi saliendo. Al fondo de la villa no entro. Trato de que mi vida sea normal porque es todo terrible por mi barrio porque si me pongo a pensar no sé si es más inseguro estar adentro o afuera de mi casa.

HONDURAS

P. Peña. Ingreso alto.

— 54 años.
— Trabaja en un grupo financiero en el área de contabilidad.
— Ingreso mensual: 2.069 dólares, (38.276 pesos mexicanos).
— Residencial Villas MacKay, San Pedro Sula

Como en toda la ciudad hay sectores buenos, hay sectores no tan buenos y sectores malos. Yo vivo en una colonia con circuito cerrado, que el acceso a las personas ajenas es restringido, hay guardias de seguridad en los accesos controlados.

Si alguien visita la casa nuestra tiene que ser anunciado, si no, no puede ingresar. Le pagamos a un patronato de la colonia 1.200 lempiras mensuales (51.36 dólares) para proteger los accesos, no es que haya alguien permanente en la esquina de mi casa, pero al menos controlamos quien ingresa.

Como todos los lugares ahora son peligrosos, los delincuentes siempre se filtran, ven ellos cómo llegar, se disfrazan de trabajadores que vienen a hacer trabajos a la colonia y siempre hay personas que se filtran de esa manera.

Aquí hay una zona cerca que se llama sector Armenta, es una zona que tiene fama de ser conflictiva con personas así de riesgo, pueden ser tipo delincuentes.

Aquí en mi casa cuando no estaban los guardias en el acceso sí intentaron meterse los ladrones pero no hemos pasado otro percance. La casa queda sola todo el día, no hay problema con los guardias en los accesos, sin ellos sí se meterían fácilmente a las casas.

Tenemos dos perritos que son pequeños pero ellos hacen un escándalo cuando alguien cruza y eso nos mantiene atentos. Mantenemos los portones casi siempre con candados, uno aprende a vivir protegiéndose en la medida de lo que es posible; y uno no puede transportarse en carros públicos, sino en carros privados.

Si el entorno está caliente o fuerte uno aprende a circular por los lugares donde va a estar seguro y transitar en zonas con mayor iluminación.

En mi colonia ha habido bastantes casos de allanamientos de personas que han vivido acá en la colonia, aquí a la par estuvieron viviendo unas personas raras. Hay varias casas de personas narcotraficantes, se han infiltrado en la colonia y aquí vivían. Uno como no interactúa con ellos, no se pone en riesgo.

Josué Ramos. Ingreso medio.

— 34 años.
— Contador público.
— Ingreso mensual: 670 dólares al mes, (12.400 pesos mexicanos).
— Residencial Bosques de Jucutuma, San Pedro Sula.

Vivo en en el barrio Residencial Bosques de Jucutuma San Pedro Sula. Pago una cuota mensual a una empresa de seguridad para que los guardias anden haciendo los rondines, estén pendientes de mi casa, todos los vecinos tenemos que notificar cuando salimos para que estén pendientes de la casa. Como nosotros exigimos tenemos que estar pendientes y al día con nuestros pagos; 200 lempiras mensuales (8.52 dólares).

Otra medida de seguridad es tener un vehículo propio, porque desplazarse de la colonia hacia afuera representa un peligro, andar en transporte público es peligroso. También tenemos armonía con los vecinos (del barrio) que pasan en sus casas. Me comunico con ellos por cualquier situación que suceda, porque soy el que menos pasa en la casa.

Hay que estar pendientes de cualquier situación que suceda, y en ese caso nos podemos avocar a los vecinos, si hay cosas anormales. Ya ha sucedido que algunas personas extrañas rodean las casas, y entonces los vecinos nos avisan y nosotros notificamos a la seguridad.

La mayoría de las personas pagan la seguridad, pero hay algunas que no porque allí pasan (el tiempo en sus casas); o tal vez porque la gente se confía de que unos pagamos la seguridad privada y pues ya no ven tanta amenaza y no pagan.

Alexander Salinas. Ingreso bajo.

— 18 años.
— Recepcionista de un hostal.
— Ingreso mensual: 256 dólares, (4.728 pesos mexicanos).
— Colonia Sabillón Cruz, Chamelecón, San Pedro Sula.

Vivo en la Colonia Sabillón Cruz Chamelecón. Tengo la casa segura y es cerrarla a cierta hora de la noche, 10 o 9 de la noche. Nos acostamos tarde en la casa pero encerrados en nuestros cuartos texteando o haciendo una ocupación.

Mantenernos seguros es cerrar las puertas, las ventanas, todo. La seguridad sería tener un guardia o guardaespaldas, porque una puerta, una pared, una ventana, cualquier bala la puede traspasar.

Pensamos que hay que poner vigilancia o pagar seguridad a las maras o pandillas, yo digo que al que anda bien no le pasa nada, pero más que todo (para) tener nuestra casa segura, es no tener problemas con nadie y dedicarnos a trabajar, más que todo.

Nosotros no pagamos, para nada, pienso que no es necesario en el lugar donde vivo. Chamelecón es un sector inseguro pero todo depende de cómo llevas la vida. Nuestra casa es totalmente cerrada, es muy segura, tiene muros altos, balcones, en todo eso hemos invertido como método de seguridad. No podría calcular cuánto, poco a poco lo hemos ido haciendo, mínimo 10.000 lempiras (425 dólares) de inversión.

***Para la delimitación de los tres estratos socioeconómicos en que dividimos el perfil de los entrevistados, decidimos basarnos en el indicador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuya fórmula combina el ingreso con indicadores demográficos, educativos y de condiciones laborales.
De esta manera, los entrevistados de un total de 19 países de América Latina fueron divididos en tres segmentos que muestran, a través de sus testimonios, el contraste respecto a la manera de resolver o enfrentar diversas situaciones de la vida cotidiana.
Para el perfil de personas en situación de pobreza o vulnerabilidad, el rango de ingresos fue de 37,5 a 300 dólares mensuales (693 a 5.550 pesos mexicanos). El rango de ingreso para el perfil de la clase media va de 300 a 1.500 dólares mensuales (5.550 a 27.750 pesos mexicanos) y finalmente para el estrato alto se determina un ingreso superior a los 1.500 dólares mensuales; sin embargo siempre se intentó buscar a personas con un ingreso mucho mayor para evidenciar estos contrastes.

***El proyecto #Desiguales. Realidades Injustas —integrado por 9 entregas— fue posible gracias a una colaboración entre Oxfam y VICE News. Créditos: Jefa de Contenido, Laura Woldenberg. Editora de VICE News, Karla Casillas Bermúdez. Coordinación Editorial, Vania Pigeonutt. Ilustraciones, Eduardo Ramón.

Sigue a VICE News En Español en Twitter: @VICENewsEs

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