Este tipo dice tener sexo con aliens y hace pinturas al respecto


Se supone que perder tu virginidad debe ser memorable. La mayoría de personas lo recuerdan con afecto y, probablemente, con un poco de vergüenza. Pero David Huggins dice que la primera vez que tuvo relaciones sexuales, [la experiencia] fue más fuera de este mundo que la de la mayoría.

“Cuando tenía 17 años, perdí mi virginidad con una mujer extraterrestre”, dice el hombre de 74 años en un documental sobre él, llamado Love and Saucers. “Eso es todo lo que puedo decir al respecto”.

El coito en cuestión se dio presuntamente en 1961, cuando Huggins era un adolescente que vivía en la finca de sus papás en una zona rural de Georgia. No era la primera vez que los extraterrestres se le aparecían, desde que tenía ocho años ya había visto extrañas criaturas. Pero ese día, mientras caminaba por el bosque cerca de su casa, una mujer alienígena apareció y lo sedujo. “Pensé que, si algo, estaría perdiendo la virginidad en el asiento trasero de un Ford, o algo así. Pero, no fue de esa manera”, dice en la película.

Fotograma de la película Love and Saucers, con Huggins sosteniendo su pintura First Time. Foto: Brad Abrahams | VICE US

Según Huggins, estas visitas de extraterrestres y sus relaciones sexuales con ellos continuaron en la adultez. Cuando lo entrevisté para esta historia, Huggins me dijo que su último encuentro con Crescent, el nombre que él mismo le dio a la mujer del bosque, había ocurrido hace seis meses. “Estaba sentado en una silla, y la mujer, Crescent, estaba detrás de mí y me abrazó”, dijo. “Y eso es todo. No sé nada más fuera de eso”.

Huggins es desconcertantemente práctico cuando habla de sus encuentros. Esto lo diferencia de lo que la mayoría de nosotros esperamos de los entusiastas de los OVNIS. Él no le da importancia a la notoriedad y no le importa si alguien le cree o no. Cuando Huggins habla de criar a cientos de bebés extraterrestres, y sí, esa es otra faceta de sus encuentros, suena tan equilibrado como un granjero que explica la rotación de cultivos.

Esta es una de las cosas que atrajo al cineasta Brad Abrahams a seguir a Huggins en Hoboken, Nueva Jersey, donde vive ahora. Abrahams escuchó la historia de Huggins en un podcast sobre OVNIS y temas paranormales. “En un mar de testimonios extravagantes, hubo uno que salió a la superficie”, dijo. “Fue la historia de David”.

Huggins nació en la zona rural de Georgia en 1944. En Love and Saucers, habla sobre la caza con arco y flecha por diversión en lugares cercanos y que no le gustaba la iglesia bautista evangélica a la que sus abuelos lo llevaban a veces. Cuando estos seres extraños que nadie más podía ver comenzaron a aparecer en la granja, pensó que estaba perdiendo la cabeza.

“Estoy sentado debajo de un árbol, y escucho a una voz decir, ‘David, detrás de ti’. Me volteo y allí estaba este pequeño tipo peludo con grandes ojos brillantes que me miraban directamente a mí. Pensé que era el coco. No sabía qué pensar de eso”, dice en la película. Otro día, apareció un “ser parecido a un insecto” que le recordó a Huggins a una mantis religiosa. “Estaba muy aterrorizado”, dice. “Fue como, ‘¿Qué carajos estoy viendo?’ Y cuando uno es un niño de ocho años, uno no sabe qué pensar”.

Una vez que el shock se fue, Huggins dice que sus encuentros fueron extraños, pero no tan amenazantes. Cuando salió de Georgia a mediados de los años 60 para la escuela de arte en la ciudad de Nueva York, los seres lo siguieron. Las visitas nocturnas de Crescent, el ET que lo desfloró, se convirtieron en rutina. “Mi relación con Crescent fue cálida y amigable. Un poco extraña. No un poco. Muy extraña. Realmente, ella era mi novia”, dice Huggins en la película. “Una relación muy poco convencional”, agrega.

Floating Up, David Huggins (izquierda); Huggins en su estudio con una pintura de un alien mujer con la que afirma que tuvo sexo (derecha). Foto de: Brad Abrahams | VICE US

Una de las primeras pinturas que Huggins hizo fue la de él y Crescent, teniendo sexo. “[La pintura] no es realmente tan buena. Ella estaba encima de mí, llegué a mi clímax, luego ella y el ser parecido al insecto se fueron”, dice. Pinturas similares llenan su apartamento. Son surrealistas, un poco infantiles, y las dominan azules y verdes profundos.

Esta es otra cosa que diferencia a Huggins de la mayoría de las personas con historias de abducciones alienígenas: él pinta sus encuentros. Comenzó en 1987, cuando Huggins comenzó a recordar los detalles de las primeras visitas. Él dice que la idea fue provocada por el libro de Budd Hopkins Intruders: The Incredible Visitations en Copley Woods.

“Fue como una compulsión. Ellos me llevaron hasta el libro”, dice en la película. “Hay un capítulo llamado ‘Other Women, Other Men,’ que empecé a leer. Y fue como, Dios mío, esta es la mujer de la que nunca le conté a nadie. Mientras lo leía, la memoria sobre la memoria volvió a fluir. Fue imagen sobre imagen. Ellos no pararían. Creo que lo que más me molestó es que no sabía qué hacer con esto. Estaba muy asustado”.

“Parecía que casi se estaba volviendo loco por no ser capaz de procesar estas experiencias que le sucedieron. ¿Qué eran? ¿Por qué a él? Realmente sonaba como si estuviera perdiendo el control de su vida y realidad”, me dijo Abrahams. “Y luego, aparentemente, recibió este mensaje de [los seres] afirmándole que debería pintar sus experiencias, y tan pronto comenzó a hacerlo, él cambió”.

“Dijo que fue una liberación. Pudo dormir por primera vez en semanas. Y desde entonces, ha pintado cada detalle de cada encuentro. Fueron cientos de pinturas. Es arte terapia. No sé si así lo describiría David, pero eso también era una gran parte de lo que yo quería mostrar. Una vez que encontró una manera de mostrarle al resto del mundo, o incluso a sí mismo, [lo que sucedió] visualmente a través del arte, fue capaz de procesarlo, darle sentido y reconciliarse con lo que fuera que le había sucedido “dijo Abrahams.

David Huggins trabaja en una pintura (izquierda); Caught, David Huggins, óleo sobre lienzo, 1989 (derecha). Foto: Brad Abrahams | VICE US

Lo que hace que Love and Saucers sea un muy buen documental sobre un hombre que se pinta a sí mismo teniendo sexo con alienígenas, es que Abrahams establece los detalles de la historia de Huggins y permite que los espectadores saquen sus propias conclusiones. En esencia, Love and Saucers es una película sobre la creencia. La primera mitad es Huggins contando su propia historia, pero la segunda mitad son entrevistas de sus amigos y vecinos. Algunos de ellos no sabían de los encuentros de Huggins de antemano. Pero todos le creyeron.

Luego sale Jeffrey Kripal, profesor de filosofía y pensamiento religioso en Rice University en Texas. Este pasó la primera parte de su carrera estudiando misticismo erótico, lo que lo llevó a estudiar literatura de abducción alienígena. “Todas las historias de las religiones tratan esencialmente de seres extraños que vienen del cielo y hacen cosas extrañas a los seres humanos, e históricamente, esos eventos o encuentros han sido calificado como ángeles, demonios, dioses, diosas o lo que sea. Pero en el mundo moderno, más o menos secular, en el que vivimos, se enmarcan como ciencia ficción”, dice en Love and Saucers.

Kripal cree en Huggins. Dice que la mezcla de terror y euforia que describe Huggins se alinea con antiguas descripciones de humanos encontrándose con lo sagrado. Además, los detalles de los secuestros de Huggins reflejan los descritos por otras personas, entrevistadas por Kripal que creen haber tenido experiencias sobrenaturales. “Estoy completamente convencido de que no están mintiendo; están siendo muy sinceros. Pero otra vez, lo qué es [ser alien], es una pregunta completamente diferente y ahí es donde creo que necesitamos mucha más humildad”, dice.

Her Eyes, David Huggins. Foto: Brad Abrahams | VICE US

Ya sea que pienses que Huggins realmente ha tenido sexo con extraterrestres durante los últimos 50 años o no, lo que es evidente es que el propio Huggins lo cree. “Considera que este hombre no está mintiendo y que está comunicando algo que ha experimentado, pero no tiene que ser tomado literalmente. Alguien puede no estar loco, pero aún afirmar que tiene estas experiencias completamente inexplicables”, dijo Abrahams.

Lo que pienso es más fascinante que el hecho de “si es verdad” o no. Creo que historias como las de Huggins, hablan sobre el impulso de explicar lo que no entendemos, y nuestra capacidad limitada para interpretar todas las sensaciones y experiencias que nos hacen ser humanos.

Cuando le pregunté a Huggins por qué cree que los seres se le aparecieron, dijo: “Tengo la sensación de que decenas de millones de personas, tal vez cientos de millones, han tenido experiencias [similares]. Principalmente siendo niños. Esto es todo lo que puedo decir, pero creo que, como niños, estamos tan abiertos a las cosas, que estos seres se nos pueden aparecer. Sé que nunca me cerré a esto, porque ha continuado toda mi vida”.

Mira el documental Love and Saucers en Vimeo.

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