Preguntamos a expertos si estamos ante el fin del mundo


Desde mis primeros años de formación, me he sentido atraída —y casi consumida— por el concepto trágico-romántico del fin del mundo.

Seguramente mi obsesión empezó cuando, a esa edad en la que eres joven y todo te sorprende y aterroriza, mi hermano me explicó que el universo es infinito. A partir de entonces, cada vez que miraba al oscuro cielo nocturno de Canadá —que en 1998 era limpio y cristalino y estaba plagado de extraterrestres (eh… perdón, luces)—, crecían mi fascinación y mi miedo hacia el mundo en general.

Varios meses después, estrenaron Armageddon, película que evité ver todo el tiempo que fue posible. Por aquel entonces, mi padre estaba leyendo El código secreto de la Biblia, y recuerdo que durante la comida escuchaba fragmentos de comentarios sobre el inminente y fatídico destino de la humanidad con los que mi padre instruía a mi madre entre bocados de pastel de papa.

Veinte años y otras tantas profecías apocalípticas después, aquí estamos, debatiendo sobre el millón de maneras en las que podría manifestarse el fin del mundo: desde la amenaza de una guerra nuclear a los cada vez más frecuentes y destructores desastres naturales, las menos probables invasiones alienígenas, los apocalipsis zombi o el cambio climático, todo parece confirmar mis paranoias de la infancia.

Este artículo, pues, habla del fin del mundo: el Apocalipsis, el día del juicio final, el Armagedón, etc. Es desolador y extraño y, según los expertos —desde eruditos del cambio climático a profesores militares—, toda esta melancolía generacional que parece invadirnos a todos tiene su justificación.

QUIÉN: Richard Zurawski
QUÉ: Meteorólogo, profesor, expresentador de un programa de televisión canadiense y consejero municipal de Halifax
DÓNDE: Halifax, Nueva Escocia, Canadá

VICE: Desde el punto de vista del cambio climático, ¿crees que ya estamos viviendo en el fin de los tiempos?
Richard Zurawski: Es un ecocidio. Nos enfrentamos a dos problemas enormes: el primero es nuestra población, que es insostenible. La mayor parte del crecimiento de la población se produce fuera de Occidente. El incremento de la población no supone un problema para el mundo occidental, en el que seguramente se concentre el 10 por ciento de la riqueza mundial. El otro problema es que, si bien en la parte capitalista de Occidente no está creciendo la población, sí lo está haciendo el consumismo. Esa es la soga que se está cerrando cada vez con más fuerza en torno a nuestro cuello.


Relacionados: Saquen los porros: “Planeta azul II” estrena nuevo trailer


Consumismo que hemos heredado de un hipercapitalismo propiciado por las políticas neoliberales y la enorme disparidad en la riqueza entre los ricos y los pobres. El capitalismo, el hipercapitalismo y el consumismo son absolutamente esenciales para mantener la salud de nuestra economía. Y no nos paramos a analizar lo que pasa en el resto del mundo. Nosotros seguimos comprando carros increíbles y casas enormes, y hablando de cambios insignificantes en nuestra actitud como si estos fueran a ayudarnos a sobrevivir los próximos 50 años cuando no va a ser así.

Por todas partes estamos viendo los efectos del consumismo: desde el vertido de plásticos en los océanos a un incremento de emisiones de CO 2 que no parecemos capaces de frenar, el derretimiento de los glaciares de todo el mundo y, ahora, la rápida desintegración de las capas de hielo del Ártico y el Antártico. Lo cierto es que la civilización, tal como la conocemos, se acabará dentro de cincuenta años, si no antes.

Es más, diría que incluso estamos descendiendo en picada hacia la extinción, lo que resulta aterrador. Así que, esto que estamos haciendo de charlar por teléfono, sentados, se va a acabar en las próximas décadas. Luego pasaremos a la subsistencia. Si no detenemos este ecocidio, poco va a importar lo que hagamos en el año 2040.

Cuando dices que, en las próximas décadas, la civilización tal como la conocemos no existirá y que nos estamos abocando a la extinción, ¿qué quieres decir? ¿Qué ocurrirá antes de que nos borremos a nosotros mismos de la faz de la Tierra?
Lo primero que pasará es que los ricos crearán enclaves en los que se mantendrán aislados del resto del mundo. Dirán: “Vale, a mí me da igual. Voy a construir un muro y dejaros a todos fuera. Yo voy a seguir llevando mi estilo de vida, con mi mansión, mi avión privado, mis sistemas de comunicación y mi infraestructura multimillonaria”. Luego, esa infraestructura empezará a desmoronarse rápidamente. Lo primero en caer serán las redes eléctricas. Piensa en cómo sería la vida una semana sin electricidad. Cuando se para la energía, se para todo.

Después presenciaríamos la fractura de nuestra sociedad. Empezaremos a luchar por los recursos naturales. Habrá excursiones militares para distraernos de nuestros problemas y polarizaremos las cosas más de lo que ya lo hacemos ahora.

Si no hubiera electricidad, no podrías mantenerte a base de trabajo de la tierra porque no contiene los recursos suficientes. La mayoría de la fauna silvestre ha desaparecido. Con el modelo de cazador-recolector no podrían sobrevivir 8,000 millones de personas, y ahora ya vamos por 7,500 millones.

Los estragos de nuestro ecocidio vendrían a llamar a nuestra puerta. No habría ayuntamientos ni gobiernos de ningún tipo que pudieran imponerse de forma efectiva. Se produciría una fractura masiva y dejaríamos de ver todo aquello a lo que estamos acostumbrados: carreteras bien asfaltadas, tendido eléctrico, comunicaciones operativas y sistemas de saneamiento, todo se iría deteriorando rápidamente.

Entonces, más que un desastre natural cataclísmico que acabe con la humanidad —un supervolcán que entre en erupción o algo así—, nos iremos arrastrando lentamente hacia nuestra propia extinción. Lucharemos por los recursos y tal vez incluso recurramos al canibalismo para sobrevivir, ¿no?
No sé si llegaremos a tanto, pero te garantizo que lo de los recursos será así. Imagínate que te cortas y se te infecta. Pues no podrás ir al hospital a que te pongan antibióticos porque no habrá ni hospital ni antibióticos.


Relacionados: El 2020 es la fecha límite para prevenir un colapso ecológico


Desde que abandonamos los tiempos en que éramos cazadores y recolectores, solo ha habido unas pocas decenas de imperios en la historia de la Tierra, y todos esos imperios han caído, y su final no fue nada agradable. Tal vez la caída más conocida fue la del Imperio Romano. Todos los imperios acaban mal. Pierden poder y luego solo quedan residuos y guerra. En nuestro caso, el imperio es Estados Unidos. Un imperio que está provocando guerras por todas partes.

Entonces, tú crees que Occidente está llegando a su final y que poco después se terminará la humanidad como la conocemos?

QUIÉN: Dr. Chris Madsen
QUÉ: Profesor del Departamento de Estudios de Defensa
DÓNDE: Escuela de las Fuerzas Canadienses y la Real Escuela Militar de Canadá

VICE: Según tu visión militar, y teniendo en cuenta el estado actual del mundo y la amenaza nuclear global, ¿dirías que nos acercamos a una era apocalíptica o que la humanidad está en peligro?
Chris Madsen [por email]: El mundo se encuentra en un momento relativamente pacífico, por lo que la amenaza de guerra o aniquilación nuclear es muy remota. Es más, muchos ejércitos están preocupados porque no saben cómo justificar sus gastos en recursos y personal. Hoy en día los conflictos están muy regionalizados y suelen encabezarlos actores no gubernamentales. Somos espectadores del conflicto de bajo nivel que se desarrolla en Oriente Próximo y en otros lugares.

China es una gran socio comercial y Rusia prefiere dedicarse al espionaje para lograr sus objetivos, en lugar del conflicto abierto. El uso de armamento nuclear sería muy localizado y supondría la condena rotunda del resto del mundo. Estas condiciones sugieren que este periodo de paz relativa previsiblemente se prolongará. A los militares no les suele gustar ese mensaje e intentan aferrarse a cualquier crisis que surja.

En mi opinión, las principales amenazas al mundo hoy en día son la degradación del medioambiente y las pandemias, ambas relacionadas con el aumento de la población y el consumo de recursos. Poco a poco —o rápidamente, según algunos— estamos envenenando y destruyendo el ecosistema del que la humanidad depende para su existencia. Y la naturaleza tiene la fea costumbre de equilibrar la balanza y no hace distinciones. Estamos convirtiendo a nuestro planeta en un lugar inhóspito. Lo único que podría salvarnos es que abriéramos los ojos y adquiriéramos más conciencia medioambiental o que empezáramos a migrar al espacio, al sistema solar o más allá.

Sin embargo, un periodo de 20.000 años sin seres humanos restauraría el equilibrio natural en la Tierra. Así que el fin de los tiempos es solo para la humanidad, porque la naturaleza y la propia Tierra seguirán adelante. Nosotros somos como los dinosaurios en su momento.

QUIÉN: J. D. Harrington
QUÉ: Director de Asuntos Públicos
DÓNDE: National Aeronautics and Space Administration (NASA), Washington, D. C

VICE: Con tus conocimientos, y teniendo en cuenta la contaminación y la posible invasión de formas de vida extraterrestres, ¿crees que la catástrofe se cierne sobre la humanidad?
J. D. Harrington [por email]: Lamentablemente, no podemos contribuir a la entrevista en este particular. Nuestro Director de Protección Planetaria se encarga de proteger los cuerpos del sistema solar de la contaminación causada por la vida en la Tierra, así como de proteger a nuestro planeta de posibles formas de vida que pudieran proceder de otros cuerpos del sistema solar. Tanto la NASA como otras agencias espaciales de todo el mundo trabajamos diligentemente para proteger a la humanidad de posibles agentes contaminantes durante futuras misiones de obtención de muestras.

QUIÉN: Dr. Eric Ouellet
QUÉ: Profesor del Departamento de Estudios de Defensa
DÓNDE: Escuela de las Fuerzas Canadienses y de la Real Escuela Militar de Canadá

VICE: Dados tus conocimientos militares y las tensiones actuales, ¿crees que estamos más cerca que nunca de la extinción de la humanidad?
Eric Ouellet: La verdad es que no creo que estemos más cerca del fin del mundo que hace 50 o 100 años. Todavía existe cierto equilibrio entre los grandes poderes mundiales. Por eso —porque esos poderes son los que tienen las armas nucleares— no se atacan mutuamente. Desde ese punto de vista, no creo que las cosas hayan cambiado tanto.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el equilibrio se ha alterado un poco, pero aún se mantiene. Habrá gente que piense en países rebeldes como Corea del Norte, pero lo cierto es que son más disciplinados de lo que la gente cree, así que no creo que exista un gran riesgo. Quizá ahora el riesgo sea mayor que hace cinco años, pero en ningún caso estamos mirando al borde del abismo.

Respecto a las armas de destrucción masiva, son muchos los que las temen, pero existe una serie de aspectos tecnológicos que hace que sean difíciles de usar. Si no, probablemente se usarían más. Yo no creo que deban ser motivo de preocupación.

Por todas esas razones, diría que no estamos cerca del fin del mundo desde una perspectiva militar.


Relacionados: Estos son los bancos de semillas que nos salvarán del Apocalipsis


¿Cuál crees que será el estado del mundo dentro de 100 o 150 años?
Se ha producido un lento declive de Occidente en lo que respecta a su poderío general. Ese declive empezó en la Primera Guerra Mundial. No es fácil saber qué tecnología habrá dentro de 100 o 150 años, pero yo diría que probablemente habrá más conflictos en Occidente porque no seremos tan fuertes como ahora. Nuestra fuerza es lo que nos protege de una gran catástrofe. Esa es la triste realidad del mundo. Por tanto, sí que creo que dentro de 150 años habrá más conflictos.

Entonces, ¿por ahora estamos bien?
Sí, por ahora yo no me preocuparía demasiado. Tal vez exista menos de un uno por ciento de posibilidades de que ocurra algo catastrófico, con lo cual es extremadamente improbable.

QUIÉN: James Thompson
QUÉ: Autor de Rise of the Mudmen; tiene un gato llamado Zombie
DÓNDE: Sydney, Nueva Escocia, Canadá

VICE: Desde el punto de vista de un apocalipsis zombi, ¿consideras que estamos en el fin de los tiempos?
James Thompson: Seguramente, aunque nunca lo sabremos y tal vez haya sido así durante mucho tiempo. Sabemos muy poco de la naturaleza, y menos aún del impacto medioambiental que tienen nuestras actividades. Cosas como la guerra química y bacteriológica van a tener efectos secundarios inesperados. Cuando hablamos de manipulación genética y del desarrollo de supervirus, el concepto de un apocalipsis zombi se convierte en una posibilidad muy tangible. Obviamente, no hablo de “muertos saliendo de las tumbas”, pero tampoco es tan descabellado pensar que podría crearse una especie de rabia que provocara en el cerebro humano instintos más básicos y violentos. Lo bueno es que, siendo conscientes de su existencia, se podría remediar con vacunas, cuarentenas, etc. Los desastres llegan cuando se cometen errores más graves.

Las entrevistas han sido editadas por motivos de extensión y claridad.

Hillary Windsor es una escritora viviendo en Halifax. Síguela en Twitter.

http://ift.tt/2C8gtsV

Anuncios

Y tu que opinas???

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s