Ver a los animales tristes de este acuario me rompió el corazón


El acuario de Morro Bay, en la Costa Central de California, está programado para cerrar en septiembre de este año. Abierto desde los 60, el acuario es una reliquia de una época más simple en la historia de los Estados Unidos. Una época en que los animales existían para alimentar o entretener a los humanos, y poco importaba su bienestar.

Apareció en mi radar luego de que un compañero de la oficina me enviara el link a su página de Yelp. La razón por la que me envió el link es porque la imagen que pintaban las reseñas del acuario era bastante oscura.

Un usuario de Yelp se refirió a la atracción como “el lugar más triste que he visto”. Otro lo llamó “el sitio más deprimente de California”. Alguien más advirtió que “arruinará todo tu día”. Otro dijo que “te provocaría pesadillas”. Una persona mas lo llamó “el Guantánamo de las focas”.

Conduje hasta Morro Bay a finales del año pasado para verlo con mis propios ojos.


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El acuario sólo tiene dos habitaciones; una contiene pinnípedos (una foca y dos leones marinos), la otra contiene animales marinos más pequeños en tanques. Cuesta 3 dólares la entrada, con la opción de pagar 50 centavos extra para comprar pescado y alimentar a los animales.

Los animales más grandes habitaban en lo que podríamos describir como “fosos”: albercas bajas cubiertas de algas. Los letreros en la valla de alambre alrededor advierten a los visitantes que no se acerquen demasiado, ya que los animales pueden rasguñarlos o arrebatarles sus pertenencias.

El sonido dentro era casi insoportable. Cada vez que una persona entraba en la habitación, los dos leones marinos intentaban llamar su atención, posiblemente para conseguir comida. Uno ladraba y el otro croaba, como la niña fantasma en The Grudge.

Cuando no había nadie que pudiera alimentarlos, uno de los leones marinos miraba la puerta y el otro nadaba en círculos una y otra vez. La foca no hizo nada realmente durante mi visita.

La habitación de los peces era tan desoladora que parecía que cada detalle había sido diseñado para maximizar su misterio. La única luz en el cuarto venía de los tanques brutalistas iluminados con luces de neón; una figura aterradora con forma de ballena sonriente estaba en una esquina; las pantallas de televisión en las paredes reproducían fotografías y videos del personal consiguiendo firmas en contra de que hubiera mayor regulación en el acuario; un cobre lleno de polvo estaba acomodado al final del cuarto, en su interior había huesos, órganos y cuerpos disecados.

La tristeza era tan evidente y exaltada, que si fueras a tomar fotos para diseñar la guarida del Pingüino en la siguiente película de Batman de Christopher Nolan, las rechazarían por ser demasiado sombrías.


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Los propios peces, en su mayoría, estaban inmóviles. Como suspendidos en los tanques, mirando al mundo exterior. Creo que nunca antes le había asignado una emoción compleja a un pez, pero se veían tristes.

La única decoración en los tanques eran las piedritas, los tubos y los tabiques. A pesar de que este lugar lleva abierto más de 50 años, parece que nadie nunca hizo el esfuerzo de ir a alguna tienda para mascotas y gastar un poco de dinero en algún castillo o isla falsa o cualquier cosa para darle un toque menos aterrador.

Es decir, el lugar entero era sombrío. O sea, en el sentido de Quiero pensar algo tan ingenioso como el “Guantánamo de Focas” y darle una estrella en Yelp. Dejé el acuario sintiéndome muy decaido.

Pero soy muy sensible respecto a los animales. No me he comido ninguno (intencionalmente) en casi 17 años. Y la última vez que comí carne por accidente, terminé mirando fotos en Google de “pollitos lindos” en mi teléfono y llorando en el restaurante.

Supuse que tal vez no estaba completamente fuera del reino de la sensibilidad excesiva y proyectaba emociones en criaturas que estaban en excelentes condiciones. Ninguno de los otros visitantes que estaba ahí mientras paseaba por el acuario parecía afectado.

Para descubrir si sólo era un bebé, contacté a la doctora Naomi Rose, una especialista en mamíferos acuáticos en el Animal Welfare Institute. Resulta que no lo era. “De todas las instalaciones que operan en Estados Unidos ahora mismo con mamíferos marinos”, me dijo, “esas son las peores”.


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Según Rose, en los 25 años que ha trabajado en su campo, ha recibido más quejas del Morro Bay Aquarium que cualquier otro acuario del país. “Es demasiado obsoleto”, aseguró. “El acuario está en constante estado de deterioro. El concreto está desmoronándose, las algas crecen y el óxido… Es tan viejo y tiene tan poca tecnología, tan mal equipado para tener mamíferos marinos en ese tipo de reclusión que en verdad atormenta mi consciencia”.

De igual manera, mi evaluación del estado de los peces parece ser acertada. Mandé fotos de los tanques a Culum Brown, un biólogo especialista en peces en la Macquarie University, Sydney. Me dijo que las condiciones parecían “horribles”.

“Los peces no parecen estar en buenas condiciones”, me aseguró por mail. “Los peces sanos y felices tendrían las aletas levantadas y se moverían por todo el lugar. Es claro que no tienen nada que hacer bajo estas condiciones, sin duda están deprimidos y probablemente estresados”.

Sugirió que un ambiente más apropiado sería uno que imitara las condiciones de su ambiente natural: “Deberían tener una estructura más compleja, contar con sitios para esconderse si lo necesitan y de preferencia permitirles más interacción social”.

Entonces, ¿cómo sigue abierto un lugar tan deplorable en 2018?

Bueno, las instalaciones están operando legalmente y continúan. Cuando cierre en septiembre, no será por el bienestar animal, sino porque el alquiler del acuario por 50 años expira y los dueños no pudieron llegar a un acuerdo con la ciudad para renovarlo.

El sitio de noticias local KSBY informó que, en una inspección de octubre de 2016, el acuario estaba condenado a obedecer las regulaciones federales. Según Rose, el problema no es tanto que Morro Bay no cumpla el código, sino que lo cumple.

Los estándares aceptables de cuidado en los acuarios de Estados Unidos están dictados por la Ley de Bienestar Animal; una ley federal decretada en 1966 que detalla los estándares mínimos que deben reunir instalaciones como Morro Bay. Rose llamó a estos estándares “antiguos” y “débiles”.

“Los requisitos del espacio no han sido actualizados desde 1984”, dijo Rose. “El conocimiento científico sobre mamíferos marinos ha avanzado de manera exponencial en los últimos 33 años, ha crecido en los últimos 15 años… La idea de mantener en esas cajitas a seres que viajan grandes distancias tanto horizontal como verticalmente es absurda”.

A pesar de tener lo que un inspector llamó “una tasa de mortalidad alarmante en animales nacidos en cautiverio”, la mayoría de violaciones a la Ley de Bienestar Animal por las que se acusan al acuario son asuntos relativamente triviales, como no tener un registro diario del consumo de alimentos de los animales o no tener un área específica destinada para el tratamiento médico.


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El acuario ha sido manejado por la misma familia desde que abrió. Primero el matrimonio conformado por Dean y Bertha Tyler, y actualmente su nieto, John Alcorn. Contacté a Alcorn, pero rechazó hacer comentarios o ser entrevistado, diciendo que estaba harto de la gente que escribía historias negativas sobre el acuario. De manera que no está claro si han intentado mejorar las instalaciones hasta ahora.

Al ver las fotos y videos en línea, parece que el único cambio reciente es la desaparición de los letreros que sugerían que el acuario era un lugar de rehabilitación. Estos letreros fueron retirados luego de que un grupo a favor de los derechos de los animales enviara una carta de protesta contra el acuario.

Pero por fortuna, éste es el último año del acuario. No se ha dicho nada sobre qué pasará con los animales cuando el complejo cierre. Como son animales en cautiverio, lo más probable es que sean reubicados en otros sitios y no liberados.

Los tiempos están cambiando. El SeaWorld San Diego está superando los espectáculos con orcas, los Ringling Brothers cerraron de manera definitiva y hay más personas veganas ahora más que nunca. Esperamos que los animales de Morro Bay terminen en un sitio un poco más agradable.

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