¿Te robaron el celular y quieres denunciar? Así es la pesadilla de ir al MP


Vas en la calle y a punta de pistola te bajan el celular. Vas en el metro o Metrobús y entre los empujones que son el pan de cada día, de repente te das cuenta de que te bolsearon y que ya no llevas el teléfono. Variantes del robo hay muchas, aunque en sustancia el delito es el mismo: una rata se siente con derecho de quedarse con algo que con mucho trabajo pagaste o que, de hecho (¡auch!), ni siquiera has terminado de pagar. El robo a celulares es un delito bastante común en la Ciudad de México y que encima va en aumento. Según datos de la Procuraduría capitalina, en la CDMX a diario se reciben en promedio 35.1 denuncias de robo de equipos celulares, contra las 11.6 que se recibían en 2014. Estas estadísticas, por supuesto, sólo hablan de los robos que son denunciados. Los números dejan fuera a todos capitalinos afectados que, ya por falta de tiempo o por evitar un trámite engorroso, no acuden a denunciar y dejan el delito en las tinieblas de lo invisible. ¿Pero de verdad es tan terrible el trato en los Ministerios Públicos como dicen? Tuve que vivir en carne propia la experiencia de hacer algo tan simple como la denuncia de un robo para poder dar fe de esto.

Primer Round: “uy no, joven, aquí no le toca”

Cuando llamé al call center para dar de baja mi línea, el agente me dijo: “caballero, tiene usted un seguro de protección contra robo o pérdida”. “¿Qué necesito para hacerlo válido?”, pregunté todavía esperanzado, sin saber lo que me esperaba. “Tiene que ir a un MP y ya con el acta de robo, sólo lo presenta en un centro de atención, paga su deducible y le dan un equipo idéntico al que le robaron”. Sonaba tan sencillo que valía la pena intentar.

Le pregunté que si mi caso procedía, porque yo había dejado el teléfono en un taxi y no sabía si eso era propiamente un robo. Ante mi duda me respondió que sí, pues la persona al no devolverlo y apagarlo, estaba quedándose de manera deliberada con algo que no le pertenecía. Me animó diciéndome que diariamente recibían casos así. Saliendo de mi trabajo nocturno me dispuse a hacer mi denuncia. En mi lógica (¡ja!), si acudía a un MP de madrugada era más fácil que me atendieran, debido a que habría poca gente.

Decidí preguntarle al primer policía que encontré en la calle a dónde debía dirigirme. “Ah mire, joven, tiene que ir directamente al MP de la Delegación Cuauhtémoc, ahí lo van a atender”. Optimista y sonriente, le di las gracias al poli.

Ya ahí eran aproximadamente las 3 de la mañana. Antes de mí había dos personas. No somos tantos, pensé. Después de esperar alrededor de 45 minutos, al fin me tocaba mi turno. Le describí mi caso a una señorita de chamarra afelpada color rosa que vorazmente engullía una guajolota: todo un cliché viviente de espécimen burocrático. “A ver déjeme ver, joven, porque creo que no le toca venir aquí”.


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Voceó un par de veces por un walkie talkie de esos que ya sólo se ven en películas ochenteras y me confirmó que no, que ahí no me tocaba: que tenía que ir a la agencia del MP que estaba en República de Uruguay y Brasil (en la parte del Centro escabrosa y no remodelada por Carlos Slim, para que se den una idea). Aún así, con lo que me quedaba de buenos modos, le di las gracias y decidí tomar un taxi rumbo a mi nuevo destino.

Al filo de las 4 de la mañana llegué a la otra agencia. Parecía cerrada. Toqué la puerta de cristal y me abrió un poli. “Uy no, joven, se nos cayó el sistema y ahorita no estamos recibiendo a nadie. Además creo que aquí no le toca. A usted le corresponde ir a la calle de Victoria esquina con Luis Moya”. Casi se me va la boca de lado del coraje. “ Vale muchas gracias, voy para allá”, le respondí.

“Oiga, pero trae el IMEI de su equipo, ¿verdad? Porque sin eso no le van a querer levantar su acta”. En efecto: no lo llevaba. “ Mire joven, le voy a ser franco: ya mejor dé el teléfono por perdido. Como mucha gente engaña diciendo que se lo robaron, en los MPs ya no les dan el acta de robo. Si acaso le van a dar la de extravío, pero esa no le va a servir para el seguro. Yo mejor no se desgaste y no vaya. Y le digo: sin el IMEI ni le van a hacer caso. Váyase a su casa y descanse. Ya mejor déjelo”. Tomé su consejo a medias: me iría a descansar, sí, pero al día siguiente volvería por la revancha.

Segundo round: “Deme para el chesco y le pongo la firma y el sello que le hacen falta”

Ya al otro día en el MP de la Calle de Victoria y Luis Moya, sorprendentemente había poca gente. Ahí pude ubicar en un mapa grandote que en efecto, los hechos habían ocurrido en su jurisdicción. Luego de más o menos una hora de espera, me hicieron relatar los hechos una y otra vez, supongo que en la búsqueda de alguna incongruencia que delatara que estaba falseando mi declaración. En la computadora, el servidor público transcribía lo que yo le iba contando:

— “… y entonces me hagarré el bolsillo y me di cuenta de que ya no llebaba el teléfono”.

—“Ehmmm, perdone que lo interrumpa, hay un par de errores, espero no me lo tome a mal. “Agarré” se escribe sin “h” y “llevaba” es con “v”.

—“Ah sí es cierto, jeje, bueno, al final le arreglamos, jeje”.

Terminó de tomar mi testimonio y me preguntó por qué “me había tardado tanto en denunciar; si eso se hace de inmediato”. Ya sintiendo que me iba a explotar la vena de la frente de acordarme de mi periplo de la madrugada, le conté que lo había intentado unas horas, primero directamente en la Delegación y después en el MP de República de Brasil. “Oiga joven, pero eso que le hicieron está mal, ¿eh? En cualquier agencia del MP le deben levantar su acta, no le pueden alegar que ahí no le toca. Es más mire…” y acto seguido me enseñó un folleto en el que claramente decía que en cualquier agencia del MP de la CDMX te pueden levantar el acta. Me sentí frustrado, engañado y timado por haber dado tantas vueltas a lo pendejo.

—“Mire, veo que no está usted mintiendo. Sí le voy a dar su acta. Nada más que lo que le van a pedir en el seguro es que lleve el sello y la firma de aquí de la agencia, y para eso se tiene que hacer un pago de Derechos en la Tesorería. Puede ir a la Mega Comercial Mexicana o a un Soriana y ahí paga y luego regresa para que yo se lo firme y se lo selle”.

— “Ok, voy, no me tardo”, dije al borde del síncope.

—“No, espérese, ¿para qué da tanta vuelta? Mira, ¿te puedo tutear, verdad? Ya no pierdas tiempo, mejor dame ahí nada más para el refresco y yo te la sello y te la firmo”.

— “No, muchas gracias”, dije perplejo y me dirigí al Soriana de Chabacano.

Una hora y media después regresé con mi orden pagada y al flamante funcionario que quería para el chesco no le quedó de otra que firmarme y sellarme el acta.

Foto pot el autor.

Tercer Round: “esta acta está incompleta”

Ya con acta en mano, pensé que nada podía salir mal. Fue mi error, mi fantasía, como diría Edith Márquez. Llegué al Centro de Atención a Clientes en donde compré el teléfono anterior y donde suelo pagar mis facturas, con la ilusión de que algún trabajador me recordara y me trataran con algo de piedad. Eran ya casi las 5 de la tarde y no quería pasar por más eventos desafortunados.

Para empezar, el lugar estaba llenísimo. Me anotaron en lista de espera y resultó que había más de 30 personas antes que yo. Pasó media hora, una hora. Eran las 6 de la tarde cuando gracias a un mareo me di cuenta de que no había “desayunado”. Pero me aguanté como los grandes. Al fin llegó mi turno y una señorita con cara de pocos amigos revisó mi acta y me espetó: “esta acta está incompleta, le falta una hoja y así no la podemos aceptar. La va a tener que validar mi gerente, regrese en dos semanas a ver si sí procedió”.

Encabronadísimo le arrebaté la hoja. Me acordé que un amigo me había recomendado ir a otro CAC y en efecto, como por arte de magia, en el de la Glorieta de Cibeles me atendieron en minutos y no me pusieron ningún pero. Eso sí: pagué mis 7,000 pesotes de deducible, pero al menos no eran los más de 20 mil varos que me había costado el equipo. En unos minutos ya tenía teléfono de nuevo.

Al final hubo “final feliz”, si lo quieren ver así.

Por eso aquí van algunos consejos prácticos si has sido víctima de robo de celular en la CDMX:

—Reporta de inmediato ante tu operador telefónico, así evitarás que hagan mal uso de tu línea, como extorsiones o llamadas que engrosarán tu factura. Recuerda que al cancelar la línea debes de hacerlo por ROBO. Algunos asesores son mañosos y tratarán de enredarte para que lo des por extraviado, y en esos casos no procederá tu reclamo cuando quieras hacer válido el seguro.

—Acude al MP con el número de IMEI. Si eres una persona prevenida (como no fue mi caso), antes de que te lo roben manda mensaje a *#06# y aparecerá tu IMEI en pantalla y guarda el número que te aparezca. Si ya te lo robaron (y obviamente no puedes viajar en el tiempo para seguir este consejo preventivo) consulta tu IMEI en la caja de tu equipo. Recuerda que el IMEI es INDISPENSABLE para levantar el acta ante el MP.

—Ve bien comido o lleva una mochila con agua o algo de comida. En serio: los tiempos de espera en las agencias del Ministerio Público y en los CACs son infames. Los trámites se sienten doblemente engorrosos si no has comido.

—Si te niegan el servicio porque “ahí no te toca” diles que no es cierto, que conoces tus derechos y que en la Ciudad de México tienes derecho a iniciar tu proceso en cualquier agencia del MP de tu demarcación.

—Evita actos de corrupción. Seguro “para que no des más vueltas” te harán el ofrecimiento de que les des para el refresco. Seamos congruentes: ¿queremos un México mejor? No solapemos estas “microcorrupciones”.

—Si vas a hacer válido tu seguro, pregunta en tus redes de amigos en qué CAC atienden bien, rápido y con buen modo. Facebook sirve para más que postear memes o quejarnos del clima: también podemos consultar esa #InformaciónQueCura entre nuestros contactos.

—Si ya tienes teléfono nuevo neta contrata un seguro. No es lo mismo pagar un deducible que pagar de chingadazo otro equipo. Checa con tu operador qué te cubren, algunos hasta te los hacen válidos si se te estrellan en la peda y cubren hasta dos robos por año.

¡Suerte y paciencia con la visita al MP!

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