El hincha más querido del Leganés es argentino


Artículo publicado en VICE Argentina

El Club Deportivo Leganés, el “Lega” para sus fieles, es un pequeño equipo representativo del municipio y la ciudad del mismo nombre, apenas 11 kilómetros al sudoeste de Madrid. Durante mucho tiempo militó entre la Segunda, la Segunda B y la Tercera División del futbol español, pero en 2016, luego de una campaña sufrida e histórica, los Pepineros —llamados así por la tradición agrícola que la antigua villa desarrolló a principios del siglo XX— ascendió por primera vez a la División de Honor. Tan meteórico y enloquecido ha sido su devenir que a principios de este 2018, y contra todos los pronósticos, eliminó al Real Madrid de la Copa del Rey en el propio estadio Santiago Bernabéu, casa del club merengue.

Esta historia de amor comienza entre el 92 y el 93. Hernán estaba en el colegio y recién había salido al mercado un mítico videojuego de simulación llamado PC Fútbol, precursor de la saga Football Manager, uno de los mayores destructores de productividad laboral y vida social de los que se tenga noticia. “Con mi hermano pasábamos horas frente a la computadora. El juego consistía básicamente en comprar y vender jugadores, y manejar el club. En realidad, no era tanto que jugáramos, sino que mirábamos la simulación de los partidos como si fuesen verdaderos”, cuenta Hernán.


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En esos años el Lega estaba en Segunda y por eso aparecía en el juego. Hernán pasó por otros equipos hasta que encontró el amor en una camiseta albiazul a franjas. “Cuando elegí al Lega fue mi mayor etapa de éxito. Durante el 94 y el 95 gané todo: Liga, Copa del Rey, UEFA, Champions e Intercontinental”. Hernán se refiere a ese Leganés virtual como parte de su vida. Los triunfos a los que lo llevó forman parte de su palmarés existencial.

“Entonces me empecé a interesar por el equipo y comencé a averiguar por Internet lo poco que se podía. En un foro conté que me había hecho hincha fanático. Eso fue por el 96, con una internet que apenas funcionaba en Argentina”, cuenta Hernán.

El primer viaje lo hizo en 2003, junto a su papá y su hermano. Si bien fue un viaje de placer, había algo claro: los tiempos debían supeditarse a los partidos que jugara el Leganés. Luego sucedió lo inesperado: “Yo avisé que iba a ir. Y cuando llego al aeropuerto de Barajas, me habían ido a recibir nueve hinchas. Nueve. Ahí empezó toda la locura”, recuerda Hernán. ¿Por qué lo iban a recibir al aeropuerto como si se tratara de una estrella? Es que era un caso atípico, impensable para un fútbol que, en ese entonces, no cedía aun completamente ante los embates de la globalización y los petrodólares. Fue así, con ese recibimiento “multitudinario”, que comenzó a reconocerlo la afición pepinera. El Leganés es un cuadro modesto que por ese entonces tenía pocos hinchas. Para ellos también fue una revelación saber de la existencia de Hernán. Y él, de golpe, se encontraba cara a cara con una realidad a la que había sido empujado desde su vieja computadora en Buenos Aires. De ahí en más, su vida cambió para siempre.

Hernán Montoro con Maria Victoria Pavón, presidenta del club, y Mario Fuentes, central del Lega durante la temporada 2012- 2013.

Si Hernán se encariñó con el club desde el terreno de la virtualidad, su afición se cristalizó con los desplazamientos: pronto empezó a seguirlo casi a ciegas y a distancia. “El primer partido que vi del Leganés fue contra el Levante, éramos quince personas. Volví a ir en 2004, 2011, 2014, 2016 y 2017, siempre a pelear por permanencias y ascensos”. Su fanatismo atravesó todos los avances tecnológicos de estos años, hasta hoy que tiene su recompensa vía satélite y en alta definición. “Antes los partidos los seguía por un marcador del diario Marca en Internet. Me levantaba a las 7 am, me ponía frente al monitor y cuando aparecía un puntito rojo al lado de la palabra Leganés, yo gritaba gol solo en mi casa. Imaginate. Ahora puedo verlos en HD y lo disfruto mucho”.


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El azar (o la herencia, que es una forma de azar) determinan de qué equipo uno será hincha. En su caso, esta aseveración se manifiesta dramáticamente. ¿Qué hubiera pasado si en el PC Fútbol le hubiese ido bien con otro equipo? “Siempre pienso en eso. Qué hubiera sucedido. Creo que todo lo que me pasó y lo que siento es sin duda por lo que me dieron mis amigos y la gente de allá”. El cariño y el reconocimiento son mutuos con el resto de los hinchas: el Leganés es un equipo al que nunca nadie le ha prestado la atención que merece.

“Al principio no entendían nada: ‘¿Un argentino hincha del Leganés? Si nunca jugamos en Primera, estamos recién por primera vez en Segunda…’. Obviamente se sorprendieron. Hinchas solo del Leganés había muy pocos. Con el ascenso creció el número y ahora que le ganamos al Real Madrid aparece algún hincha más. Entonces yo era un bicho raro: un argentino que viaja 10,000 kilómetros para ver un partido del Leganés. Lo que me reconocen es que yo estuve desde el principio”. Y la antigüedad paga. Es por ello que Hernán tiene mil anécdotas, aunque a la hora de elegir aparecen algunas que nunca olvida.

“En 2004 había viajado para ver los últimos cuatro partidos de la temporada y el equipo se jugaba la permanencia. El vuelo llegaba a las 2:30 pm del sábado, y el Leganés jugaba contra el Alavés a las 6:00 pm en Vitoria, como a unos 400 kilómetros. Tenía que rezarle a Aerolíneas Argentinas para que no se demorara ni un minuto de más. Apenas llego, nos metemos al auto. El que manejaba iba a dos por hora, me quería matar. Llegamos 15 minutos tarde al partido pero llegamos. Eran 25,000 alavesistas y nosotros cinco… no 5,000: cinco. Yo había llevado una bandera argentina de la peña del Lega que fundé en Buenos Aires llamada “Peña Los Pibes”. Cosas de la vida: yo soy fanático de Boca y de Palermo, que en ese entonces jugaba para el Alavés, y nos hace un gol. Encima, cuando lo festeja, señala la bandera pensando que era por él. Yo no lo podía creer.

Uno de los trapos en honor a Hernán. Foto por @lozanogudiel

La Peña Los Pibes fue fundada por Hernán el 16 de agosto de 2003 y se reconoce como la primera peña argentina y del extranjero dedicada al Leganés. “En 2011 el equipo se había clasificado a los playoffs para ascender. Viajé para ver toda la serie. Cuando llego me dicen que al día siguiente voy a hacer el saque de honor en Butarque, el estadio del Lega. No lo podía creer. Ya antes del partido estaba nervioso y con unas copas de más porque nos habíamos juntado a comer y tomar en la previa, lo que allá llaman barrilada. Al final, medio borracho, di el puntapié inicial y entregué al club una plaqueta por los 83 años en nombre de la peña. Todos me aplaudieron, levanté los brazos como cualquier figura y me fui…”

Hernan sonríe mientras calcula las millas que su afición por el Leganés le ha hecho recorrer. “En 2014 mientras estoy mirando por streaming la semifinal por el ascenso a Segunda, mi hermano dice que va a sacar entradas para el Mundial. Me preguntó si quería, yo ya había decidido que si el Lega pasaba a la final, me iba a España. Igual le dije que sí, pensando que no iba a conseguir porque es muy difícil que salgan entradas en la lotería de la FIFA. Veinte minutos después, el Leganés consigue llegar a la final y mi hermano me dice que le salieron las entradas para el Mundial. Al final, pedí días en el trabajo, me quedé laburando de más, y fui a España a ver el ascenso del Leganés y de ahí a Brasil a ver el Mundial”.


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“Hoy me asusto un poco cuando me busco en Google y salen un montón de cosas, me shockea. Al final, todo fue por un jueguito de computadora…”, reflexiona Hernán, para quien el Leganés es una gran familia. “Hinchas, jugadores, directivos, nos conocemos entre todos y hay una cercanía. Hoy hablaba con Pablo Calandria, que juega ahora en Chile. También con el actual capitán, Martín Mantovani, tengo una relación fluida. Cuando viajé en 2016 para el ascenso en Primera, esperamos a los jugadores afuera. Sale Mantovani con una bandera argentina preguntando por mi. Se acerca a las vallas y me da la camiseta; la camiseta del primer ascenso de la historia del club. La tengo enmarcada en mi museo en casa”.

El museo de Hernán cuenta con una plaqueta que le dieron los directivos con su nombre, un llavero que es el estadio de Butarque regalado por el jefe de prensa del club de parte de Jesús Polo, que fue uno de los presidentes que más tiempo estuvo, camisetas que usaron jugadores y otras firmadas por todo el plantel, bufandas que le dieron los hinchas, objetos del Leganés de todo tipo y recortes de diarios.

El museo de Hernán

A la hora de soñar, Hernán elige que el Lega mantenga su esencia de club pequeño: “De cuando íbamos 1000, 1500 hinchas a la cancha, de cuando se juntaban los hinchas para quitar la nieve y que se pudiera jugar el partido“.

Antes de despedirlo, le preguntamos por su relación con aquel juego que le presentó su gran pasión. “Es muy loco, pero después de eso no jugué nunca más. Y aunque no lo creas, nunca en mi vida jugué a la playstation.”

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