El lado B del fútbol uruguayo: ¿de qué trabajan los jugadores cuando no están en la cancha?


Artículo publicado en VICE Argentina

Los jugadores de fútbol son ídolos. En tiempos de bonanza son referentes para grandes y chicos. En tiempos de crisis son una alternativa para despertar la esperanza de los pueblos. Pero ante todo son trabajadores. Aunque nos cueste reconocerlos como tales, son trabajadores que la pelean en el día a día.

Contra calendario, mientras el común de las personas descansa los fines de semana, los jugadores salen a la cancha. Y a contracorriente, se jubilan alrededor de los 35 años, cuando la media de la población se empieza a consolidar profesionalmente.

Algunos de los jugadores que se enfrentan al retiro mantienen su relación con este deporte desde otros roles: prueban suerte como técnicos, ayudantes, dirigentes, gerentes deportivos, etcétera. Otros optan por alejarse de ese mundo, que tiene más oscuridad que brillo, y empiezan otra vida, o vuelven a retomar la que tenían antes de que el fútbol les determinara la rutina.

Para muchos, el fútbol es la esperanza de romper con su destino. En el pase a Europa la ilusión de cambiar de clase. En caso de éxito, pocas actividades prometen tanto retorno a tan temprana edad y de forma tan estrepitosa. En las piernas de los jóvenes futbolistas se encuentra la esperanza de sus familias para salir de la pobreza. De esta ilusión vive un mercado lleno de cuervos que hace uso y abuso de estas realidades.

A pesar de que Uruguay es el tercer país del continente con mayor exportación de futbolistas (y el primero, si el cálculo se realiza per cápita), un ínfimo porcentaje de compatriotas dedicados a la pelota accede a eso que consideramos éxito: los grandes patrocinios, los autos de lujo, las ligas de élite. Esos pocos en lograrlo pasan del barrio a las grandes ciudades sin escalas. Se convierten en un producto exportación y firman contratos millonarios que dejan enormes saldos a los intermediarios. Sin embargo, esas luces oscurecen una realidad abrumadora.

La enorme mayoría de futbolistas se queda habitando la realidad del fútbol uruguayo en sus distintas categorías. Y en muchos sentidos nuestro fútbol pesa: las condiciones de las canchas no están dadas, la sanidad es deficiente, las herramientas de trabajo, como son los botines, los pagan los propios jugadores. Incluso llegan a pagar el costo de las camisetas que intercambian cuando se terminan los partidos. En algunos contratos se encuentran cláusulas de rescisión irrisorias. Pero sobre todas las cosas, lo que condiciona la realidad de nuestro fútbol es la fallida distribución de ingresos que beneficia a todos menos a los que juegan los 90 minutos.

En una entrevista con Folha de San Pablo, Diego Lugano (excapitán de la selección uruguaya y referente histórico del Sao Paulo Futebol Clube) cataloga el fútbol uruguayo como “un desastre, una vergüenza”. Al enumerar algunas de las condiciones laborales deficientes, resalta: “Contratos eternos, mal hechos, con cesión de poder y poca democracia, lo que muestra el nivel que tienen los clubes. Los jugadores se van antes de tiempo. Y para los que se quedan en el país no hay infraestructura. No acceden a fisioterapia, no hay inversión en tecnología, no tienen nada. La situación es lamentable”. Agrega también que “hoy existe una pelea para revertir eso”. Parte de este desafío es el que asume Más unidos que nunca, el colectivo de jugadores de fútbol que resolvió dejar de evadir esta realidad y enfrentarse a los más poderosos, marcando un antes y un después en el fútbol uruguayo.

Los ingresos que perciben los jugadores promedio están muy por debajo del imaginario colectivo. Según la última actualización de la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales, que rige hasta el 31 de Julio del 2018, el sueldo mínimo para la primera división profesional es de 37,350 pesos uruguayos (1,300 dólares) y para la segunda división profesional se establece un mínimo de 18,765 pesos uruguayos (650 dólares). Para que exista una relación con los costos que implican vivir en Uruguay: una canasta básica familiar se encuentra entre los 1,500 y 2,500 dólares, un alquiler de un dormitorio en Montevideo ronda los 750 dólares y un alquiler familiar básico oscila los 1000 dólares.

Esta realidad, sumada al temprano retiro, obliga a un amplio porcentaje de jugadores uruguayos a tener otros trabajos por fuera del mundo del deporte. Agustín Lucas y “Bigote” López son dos de los referentes del movimiento Más unidos que nunca. Su realidad no escapa de la del promedio: ambos han desarrollado durante gran parte de su carrera deportiva estrategias de supervivencia que implican otros esfuerzos laborales para solventar sus gastos.

En el vestuario son todos jugadores, pero afuera son estudiantes, obreros, técnicos y hasta doctores. En un plantel se pueden encontrar una diversidad enorme de oficios. Tal es el caso del variopinto presente del Albion de Montevideo, el club de fútbol más antiguo del país. Con 127 años de vida y tras una campaña impecable, acaba de ascender por primera vez en la historia a la segunda división profesional. Sin embargo, todos sus jugadores mantienen otros trabajos. Aunque varios quisieran dedicarse exclusivamente al fútbol, saben que lo profesional de esta categoría está dado solo en su nombre y no en las condiciones laborales que esta presenta.

En VICE charlamos con algunos futbolistas uruguayos para conocer un poco más sobre esa otra parte de sus carreras que escapa a los reflectores.

Agustín “Caballo” Lucas

32 años, defensor de Albion. También es escritor y tallerista.

Retrato de Agustín Lucas por Alessandro Maradei

VICE: ¿En qué posición jugás en tu otro trabajo?

Agustín Lucas: En la posición de transmitir el poco o mucho conocimiento que se ha adquirido y en la posición de recibir del otro.

¿Desde cuándo jugás al fútbol?

Desde los cuatro años.

¿Desde cuándo trabajás?

Desde los 18 años.

¿Cuántas horas y días a la semana dedicás al fútbol?

Todas las mañanas por cinco o seis días por semana.

¿Cuántas horas y días de la semana dedicas a tu otro trabajo?

No tengo horarios medibles pero trabajo todas las tardes.

Del total de tus ingresos ¿cuáles son aportados por el fútbol y cuáles por tu otro trabajo?

50 y 50, aunque durante diez años el fútbol fue mi única entrada económica.


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Santiago “Bigote” López

35 años, delantero de Villa Española. También alquila autos.

Retrato de Santiago López

VICE: ¿En qué posición jugás en tu otro trabajo?

Santiago López: En el medio campo.

¿Desde cuándo jugás al fútbol?

Desde los siete años.

¿Desde cuándo trabajás?

Comencé a los 17 años.

¿Cuántas horas y días a la semana dedicás al fútbol?

Todos los días, mínimo tres horas por día.

¿Cuántas horas y días de la semana dedicás a tu otro trabajo?

Todos los días mínimo cuatro horas por día.

Del total de tus ingresos ¿cuáles son aportados por el fútbol y cuáles por tu otro trabajo?

Fútbol 25 por ciento / Trabajo 75 por ciento.


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Diego “Coco” Viotti
25 años, zaguero de Albion y odontólogo

Retrato de Diego Viotti por Florencia Manggiarotti

VICE: ¿En qué posición juegas en tu otro trabajas?

Diego Viotti: Juego de 5, en la divisional C, peleándola todos los días, esa es la realidad.

¿Desde cuándo jugás al fútbol?

Desde los tres años.

¿Desde cuándo trabajás?

Trabajo hace tres años como odontólogo en mi consultorio privado.

¿Cuántas horas y días a la semana dedicás al fútbol?

Cinco horas al día, seis veces por semana.

¿Cuántas horas y días de la semana dedicás a tu otro trabajo?

Seis horas durante tres tardes por semana.

Del total de tus ingresos ¿cuáles son aportados por el fútbol y cuáles por tu otro trabajo?

En este momento 30 por ciento es aportado por el fútbol y 70 por ciento lo genero como odontólogo. Claramente me gustaría que esos porcentajes fueran al revés porque no hay nada más lindo que vivir de lo que a uno le apasiona pero lamentablemente no es la realidad de este fútbol en mi país.


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Martín “Manteca” Monroy
28 años, delantero de Albion y socio en un café y centro cultural.

Retrato de Martín Monroy

VICE: ¿En qué posición jugás en tu otro trabajas?

Martín Monroy: De 10 organizador.

¿Desde cuándo jugás al fútbol?

Desde que nací.

¿Desde cuándo trabajás?

Desde los 26 años.

¿Cuántas horas y días a la semana dedicás al fútbol?

Cuatro horas por día, seis veces por semana (de lunes a sábado).

¿Cuántas horas y días de la semana dedicás a tu otro trabajo?

Siete horas por día cinco días a la semana (de lunes a viernes).

Del total de tus ingresos ¿cuáles son aportados por el fútbol y cuáles por tu otro trabajo?

60 por ciento fútbol, 40 por ciento por mi otro trabajo.


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Maximiliano Rodríguez, “Cosito”
27 años, volante de Albion y empleado en una tesorería

Retrato por Maximiliano Rodríguez

VICE: ¿En qué posición jugás en tu otro trabajas?

Maximiliano Rodríguez: Recontador.

¿Desde cuándo jugás al fútbol?

Desde los 4 años.

¿Desde cuándo trabajás?

Empecé a los 18 años.

¿Cuántas horas y días a la semana dedicás al fútbol?

Cinco horas por día, siete días a la semana.

¿Cuántas horas y días de la semana dedicás a tu otro trabajo?

Casi nueve horas por día, seis días a la semana.

Del total de tus ingresos ¿cuáles son aportados por el fútbol y cuáles por tu otro trabajo?

44 por ciento fútbol, 66 por ciento por mi otro trabajo.

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