Estas mujeres no pueden creer que sigan existiendo cosas tan sexistas


Nicoline Larsen, Dinamarca

No puedo creer que las tiendas de juguetes sigan dividiendo las secciones de niños y niñas. Esto no pasa nada más en Dinamarca, pero sigo sin entender por qué los adultos tratan de manipular el gusto de los niños por ciertos juguetes en específico. Estudios han demostrado que jugar con muñecas refuerza la empatía en las etapas tempranas del desarrollo infantil. Entonces, ¿por qué sólo las comercializamos a la mitad de la población? Y, ¿por qué los autos, los bloques y el resto de juguetes que refuerzan las habilidades técnicas están al otro lado de la tienda? Cuando estas preocupaciones surgen en Dinamarca, piden eliminar las diferencias entre sexos. Pero no se trata de eliminar nada, se trata de darle su espacio a todos para ser ellos mismos.

Clara Hernanz. Foto cortesía de ella misma.

Clara Hernanz, España

Lo que más me molesta es que es 2018 y de alguna manera todavía no creemos en las víctimas de la violencia sexual. En julio de 2016, una mujer de 18 años fue supuestamente violada por un grupo de hombres en San Fermín, el famoso festival de corridas de toros en España. En diciembre pasado, el juicio de la “manada de lobos” —así se hacían llamar los cinco amigos acusados de violación— arrojó luz sobre un sistema legal injusto y sexista. Aunque fue más tarde, el tribunal admitió el informe de un detective privado sobre la vida personal de la víctima en los meses siguientes. ¿El objetivo? Demostrar que la víctima no había sufrido ningún trauma, porque su perfil de Facebook tenía publicaciones felices.

La actitud de culpar a las víctimas es como una patada en el estómago. Me recuerda que la experiencia de una mujer siempre será cuestionada a menos que se inserte en un estereotipo muy definido. Al parecer, las víctimas tienen que compartir su dolor en redes sociales para hacer creíble su violación. Me enoja tanto que las mujeres tengan que atravesar este escrutinio, en especial en un país que no cuenta con servicios para atender crisis de violación y protocolos específicos para que las cortes manejen casos de violación y acoso sexual.

Según información del gobierno, una mujer española es violada cada ocho horas. Y aún así, como un estudio reciente reveló, el sexismo está tan integrado a la sociedad que una de cada cuatro personas entre las edades de 15 y 29 años considera que la violencia de género es normal entre las parejas, y una de cada 5 piensa que es un tema politizado y exagerado.

Elisabeth Efua Sutherland. Foto cortesía de ella misma.

Elisabeth Efua Sutherland, Ghana

En Ghana, tenemos leyes decentes respecto a los derechos de la mujer. Pero en la práctica, la inequidad de género está profundamente arraigada en nuestra sociedad. La gente tiene actitudes retrógradas sobre los derechos de las mujeres y niñas. Y el sexismo detiene a muchas niñas de tener una buena educación. Hace poco, algunas chicas fueron suspendidas en su escuela por cruzar un río mientras tenían su periodo.

Como artista, a menudo conozco gente que no me respeta porque soy mujer. Pero te adaptas. Lo que necesitamos es un cambio de paradigma cultural más profundo para ayudar a reinterpretar la narrativa que algunos ghaneses tienen sobre el papel de las mujeres en nuestra sociedad.

Andreea Pocotilă, Rumania

“Seguramente hizo algo”. Sólo leer estas palabras me duele. Cuando violan, golpean o acosan a una mujer en Rumania, muchos piensan este tipo de cosas. ¿Qué llevaba puesto? ¿Qué dijo? ¿Qué hizo? Lee cualquier artículo relacionado con violaciones a mujeres o cómo un marido golpeó a su esposa. Si revisas los comentarios en la nota, encontrarás estas preguntas.

No dudo que esto suceda más o menos en todo el mundo, pero creo que es un problema específico de las mujeres en Rumania, donde alrededor de 20,000 mujeres son víctimas de la violencia doméstica cada año. Las cosas están tan mal que incluso la ONU criticó a Rumania por su falta de compromiso para combatir la violencia doméstica, multando al país después de que se negaran a castigar a un hombre que atacó a su esposa ocho veces.

Badar Salem

Badar Salem, Palestina

No puedo creer que la ocupación [de las tierras palestinas] siga existiendo. Las mujeres palestinas siguen enfrentando la violencia física, las amenazas y el abuso en puntos claves de Israel. Están encarceladas sin cargos o juicio bajo la detención administrativa israelí, enfrentan juicios militares injustos y viven en condiciones inhumanas en las cárceles. A las mujeres palestinas en las prisiones ni siquiera les permiten ver a sus familias, debido a las restricciones de visitas. Cuando rara vez les permiten recibir visitas, no pueden cargar a sus hijos porque se interponen las barreras de vidrio.

Noor Spanjer. Foto cortesía de ella misma

Noor Spanjer, Países Bajos

No puedo creer que siga existiendo la brecha salarial entre géneros. A pesar de que la discriminación es ilegal según las leyes holandesas, las estructuras sexistas siguen profundamente enraizadas en nuestra sociedad y los roles de género tradicionales que persisten y no son desafiados por el gobierno indican que las mujeres siguen recibiendo menos paga por el mismo trabajo. Según las cifras de 2016, las mujeres reciben 16 por ciento menos sueldo que los hombres, o sea que las mujeres podrían dejar de trabajar el 3 de noviembre cada año y el resto están trabajando gratis.

También los nuevos padres (o parejas conformadas por padres no biológicos) tienen dos días de permiso de paternidad. Se extenderá a cinco días en 2019, pero antes de que la ley fuese aprobada a principios de año, el partido de nuestro primer ministro intentó bloquear las propuestas; pensaban que “no era necesario” y lo describieron como “controvertido”. Como resultado, en 47 por ciento de las familias holandesas, las mamás tienen trabajos de medio tiempo y los padres tiempo completo. En sólo ocho por ciento de las familias ambos tienen trabajos de tiempo completo. Pero incluso si acabas con el hecho de que las mujeres tienden a trabajar a medio tiempo más a menudo, y trabajar en campos no tan bien pagados, sigue existiendo una brecha de género de casi el 8 por ciento que no puede ser explicada entre hombres y mujeres.

¿Cuándo se dará cuenta nuestro gobierno de que los permisos de paternidad son vergonzosos y que estamos muy atrasados para lograr un cambio?

Puja Changoiwala. Foto cortesía de ella misma

Puja Changoiwala, India

No puedo creer que sigan existiendo las pruebas de virginidad. Conocí esta práctica a finales del año pasado. Un reporte de noticias reveló cómo un hombre estaba peleando para proteger a su prometida de este ritual de la comunidad. Molesta e intrigada, decidí averiguar más. Me puse en contacto con el hombre y hablé con él largo rato. Aprendí que según las costumbres de su comunidad Bhantu (una tribu nómada conformada por cinco millones de personas en India), se le pide a la pareja que consumen su matrimonio en una sábana blanca la noche de bodas. Miembros del consejo de la comunidad revisan las sábanas en busca de sangre. Si la novia sangró, se asume como virgen y el matrimonio es oficiado. Si no, es acosada, humillada públicamente y el matrimonio se anula. El descubrimiento me dejó sorprendida. Vivimos en la India del siglo XXI. Nos estamos convirtiendo en una potencia económica mundial. Y aún así, nuestro tejido social está controlado por viejas costumbres que explotan y denigran a la mujer. Como periodista, decidí escribir al respecto. Pero cuando contacté a los miembros de la comunidad para mi historia, estaba fastidiada. Uno me dijo que si no existieran esas pruebas, las niñas y mujeres serían violadas o desviarían el camino teniendo sexo premarital. “Es para proteger a nuestras niñas”, afirmó el hombre.

Con eso, una vez más como india, me sentí reducida a una vagina.

Jill Krajewski. Foto cortesía de ella misma

Jill Krajewski, Canadá

“Mientras tanto en Canadá”, es fácil asumir que todos están bien y contentos bajo el mandato de nuestro líder fotogénico, Justin Trudeau. Sin embargo, y sobre todo en el Día Internacional de la Mujer, debemos reconocer la discriminación histórica y continua de mujeres y niñas indígenas a manos del estado canadiense.

Estamos presenciando las protestas internacionales pidiendo justicia por Tina Fontaine, una niña indígena de 15 años que fue asesinada por Raymond Cormier, según admitió en conversaciones grabadas. Un jurado encontró a Cormier inocente, el segundo hombre blanco de ser acusado por la muerte de un indígena en Canadá en dos semanas. La situación continúa: en distintas administraciones en Canadá, la fuerza policíaca ha estado bajo investigación por maltratar a las mujeres indígenas, incluyendo situaciones repetidas de abuso físico y sexual. Mujeres indígenas siguen muriendo bajo el cuidado del estado mientras aún existe una duda nacional sobre desapariciones y asesinatos de niñas y mujeres indígenas que se retrasa y provoca tensiones en las familias desesperadas de las víctimas que sólo buscan respuestas.
El “mientras tanto en Canadá” real es un país que no le da prioridad a las vidas de la población indígena, en especial la de las mujeres. Recuerda esto la próxima vez que veas la sonrisa blanca de Trudeau en tu timeline.

Laura Woldenberg. Foto cortesía de ella misma

Laura Woldenberg, Mexico

En pleno siglo XXI una mujer no puede decidir sobre su cuerpo, sigue viviendo en condiciones laborales desiguales, sigue siendo acosada y sufriendo de violencia. Aunque ha habido avances significativos, me cuesta trabajo creer que en México no tengamos nuestro #MeToo. Que como periodistas, muchas veces no somos capaces de denunciar los casos de acoso sexual de manera que generemos un movimiento que resuene. Al contrario, varios intentos de denuncia han sido irresponsables y terminan fortaleciendo el profundo discurso machista que predomina en el país. En este contexto, la estrechez mental no ha sido capaz de discernir entre los diferentes grados de acoso y la complejidad del mismo. En donde tanto los acusados y la víctimas son condenados por la opinión púbica antes de pasar por un debido proceso. Las libertades sexuales se confunden con abuso sexual, y a una mujer que goza de su sexualidad, se le llama puta.

Me gustaría ver un movimiento en México que no sólo denuncie el acoso, sino también las diferentes formas de violencia que son tan evidentes en nuestro país. Y espero que este movimiento resuene no sólo entre la clase privilegiada, sino que permee a través de todos los estratos de la sociedad.

Lisa Ludwig. Foto cortesía de ella misma.

Lisa Ludwig, Alemania

El año pasado, la ginecóloga alemana Kristina Hänel fue multada a pagar 600 euros. ¿Su crimen? Anotó en su lista de servicios al aborto en su sitio web y colocó un link para conseguir más información sobre el procedimiento. ¿Por qué? Porque está prohibido bajo el párrafo 219a del código penal alemán promocionar abortos, ya que siguen siendo considerados como un acto criminal contra la vida según las leyes alemanas. (Sin embargo, el aborto no es ilegal siempre y cuando sea realizado durante los primeros tres meses de embarazo y si recibes terapia antes).

Más de 150,000 personas firmaron una petición para cambiar el párrafo, pero hasta ahora el párrafo 219a sigue existiendo y las ginecólogas como Hänel pueden ser procesados sólo por informar a las mujeres sobre sus opciones.

Tiffany Mugo. Foto cortesía de ella misma.

Tiffany Mugo, Sudáfrica

Si eres dueña o no de tu cuerpo parece ser una negociación constante en Sudáfrica. En la esfera privada y pública, los cuerpos de mujeres en general son considerados como algo que puede tomarse.

El acoso sexual es tan normalizado en Sudáfrica que podrías salir cualquier noche de chicas y tres de cada cinco mujeres sentadas a la mesa habrán experimentado un tipo de trauma, casi siempre jóvenes. Muchas veces el acoso sexual ocurre en el hogar, cuando los hombres viejos acosan a sus familiares más jóvenes en habitaciones estrechas. Incluso el expresidente Jacob Zuma fue acusado de violación. Si viajas por Sudáfrica los hombres te manosean en las filas del transporte público y los acosos en los taxis son comunes.

En Sudáfrica, la amenaza constante de acoso significa que estás en presencia de una sobreviviente de violencia sexual casi todo el tiempo, o tú misma lo eres. En promedio se registran 109 violaciones en Sudáfrica todos los días. Pero el acoso sexual no es un tema de interés en el país.

Debe haber un reconocimiento de esta brutalidad y un cambio en la forma de pensar: tanto hombres como mujeres necesitan cambiar cómo se entiende el sexo, el poder y el cuerpo femenino. Pero esto requiere diálogo, voluntad social y política, así como mucho desaprendizaje.

http://ift.tt/2oZVBje

Anuncios

Y tu que opinas???

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s