Las mujeres que hacen porno feminista con tentáculos


Para el artista erótico Toshio Maeda, el porno con tentáculos era un género nacido de la necesidad o, mejor dicho, del menester de burlarse de manera ingeniosa de las leyes de censura de Japón. En una entrevista de 2012, Maeda explicó que, en Japón, las animaciones eróticas “extremas”, o hentai, con actos sexuales explícitamente ilustrados podrían hacer que arrestaran a sus editores, por lo que decidió usar tentáculos como sustitutos de los genitales masculinos. Los tentáculos “son como manos y piernas o simplemente como partes del cuerpo, así que está bien usarlos”, explicó. Fue una movida que aseguró su lugar en el fandom hentai como el auto proclamado “maestro del tentáculo“, pero ahora, una nueva generación de ilustradoras y productoras porno está trabajando para subvertir la cultura de la violación y los tropos sexistas en el género dominado por artistas masculinos.

El estilo con tentáculos de Maeda se puede encontrar en populares blogs de NSFW Tumblr como Monsters and Tentacles, BDSM And Tentacle Porn, Pussy And Tentacles, y muchos, muchos, más. Maeda puede ser acreditado como pionero del porno, pero la historia de las imágenes eróticas con tentáculos se remonta a The Dream Of The Fisherman’s Wife, un grabado en madera del siglo XIX del artista japonés Hokusai (y una obra del porno vintage destacada en Mad Men). El grabado representa a una mujer dedicada a la actividad sexual con dos criaturas marinas con tentáculos, y a menudo se la cita como una de las primeras obras conocidas de la erótica con tentáculos.

El acto sexual retratado en la impresión podría interpretarse como mutuo, a diferencia de las iteraciones más recientes con tentáculos hentai, a la que a veces se le llama “violación tentacular”. Suelen seguir un guión visual extremadamente limitado que dice algo así como: una mujer desprevenida se encuentra con algún tipo de criatura con tentáculos o un demonio con la intención de violarla y es atrapada e inmovilizada por dicha criatura, los tentáculos se abren camino en cualquier orificio disponible. Esta estructura narrativa no deja mucho espacio para el consentimiento, y aunque centra a las mujeres como los objetos primarios del deseo, se las describe como pasivas y carentes de autoridad.


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La esclavitud, la dominación y la humillación son fetiches comunes, y no hay nada intrínsecamente incorrecto en disfrutar del porno que refleje el no consentimiento. Pero muchas animaciones porno con tentáculos muestran el sufrimiento visible y las imágenes fálicas duras que pueden estar alienando a las mujeres. Sin mencionar que sentirse cómplice o voyeur ante el sufrimiento de otra persona es una experiencia de vergüenza, cuando la pornografía debería favorecer a los espectadores.

La ilustradora erótica Apollonia Saintclair, cuyo cuerpo de trabajo incluye algunas piezas subversivas inspiradas en tentáculos, ha dicho que le da a las mujeres “el papel más importante” en su trabajo porque ” casi siempre son los hombres quienes son los motores narrativos [del arte]”. En sus ilustraciones de porno con tentáculos, eso significa retratar el tentáculo como una metáfora, en lugar de un “sustituto fálico”.

“En mis dibujos, las representaciones de sexo con un pulpo no son ejemplos de bestialidad, sino la metáfora de una unión con un amante ideal, multifacético, dotado de mansedumbre e inteligencia, listo para exaltar todos los deseos de su pareja”, explicó Saintclair. “El tentáculo no es un sustituto fálico en el sentido propio, sino más bien un órgano que son todos los órganos simultáneamente: pene, manos, bocas, piel, lengua y la propia esclavitud. No es un tallo duro y penetrante, sino más bien un nube de placer, múltiple, complaciente, indulgente y poderosa”.

Ilustración cortesía de Apollonia Saintclair

Broadly platicó con una dibujante e ilustradora erótico con sede en Los Ángeles (que quizo permanecer en el anonimato) que explicó que ella trata de subvertir los tropos sexistas al “sólo dibujar hombres en el porno con tentáculos… de la misma manera que los machos dibujarían a las hembras sexualmente dominadas por tentáculos”.

“De hecho, estoy cansada de ver caras de mujeres retorcidas, llorosas y enojadas. ¿De verdad se necesita tanta violencia?” preguntó. “Creo que mi problema principal viene con el desequilibrio absoluto del producto y la naturaleza impersonal de los tentáculos”.

La productora de pornografía con sede en Berlín Assie Enoch, que trabaja bajo el nombre de Lo-Fi Cherry, también busca hacer que el porno con tentáculos sea un género más amigable para las mujeres, pero “feminizando” los tentáculos. “[El porno de tentáculos representa] a una criatura monstruosa que toma a las mujeres con fuerza y, en este sentido, estás visualizando una forma diferente de violación. No me gustó para nada”, le dice Enoch a Broadly. “Me cuestioné si el tentáculo tenía que ser siempre un pene”, explicó en una entrevista con el colectivo feminista Coven Berlin. “Y me hizo preguntarme: ¿Cómo se vería un monstruo femenino y cuál sería su arma? Me imaginé un montón de aparatos de succión y para apretar, sin olvidarnos de todos los fluidos y la humedad típicas de la pornografía con tentáculos”.

Ilustración cortesía de Apollonia Saintclair

En 2013, lanzó una campaña para crear una serie porno de tentáculos en vivo con mujeres en el papel del monstruo, comenzando con el cortometraje de NSFW Destruction of Dude. El trabajo ahora es parte de lo que Enoch llama la trilogía de Femme Tenta, que incluye sus obras eróticas más recientes como Space Labia y The Rise of The Pelvic Floor. Según su Femme Tenta Manifesto, el porno feminista con tentáculos centra las narrativas y los personajes de las mujeres (desde protagonistas hasta depredadoras), se enfoca en las consumidoras y se aparta de los tropos visuales y culturales.

“‘Tentáculos feministas’ es un proyecto de arte pornográfico para ayudar a ‘reafirmar la imagen’ y las prácticas sexuales con cuerpo de mujer”, le dice Enoch a Broadly. Ahora imparte talleres, conferencias y actuaciones en vivo basadas en la trilogía de Femme Tenta, y su exploración de la pornografía feminista con tentáculos ha llevado a un profundo conocimiento y reverencia hacia los cuerpos de las mujeres. “Esto se convirtió en un gran proyecto. Si quería construir un monstruo femenino, necesitaba saber todo sobre la anatomía femenina. Necesitaba saber a detalle cómo es el clítoris, qué tan grande es, qué puede hacer y por qué actúa como actúa… Al final, con este proyecto pasé de hacer pornografía a educar a otros sobre la anatomía femenina”.

Para Enoch, hacer y disfrutar de la pornografía no tiene nada que ver con las ideas obsoletas y superficiales de centrarse en las mujeres sexys, sino más bien, preservar y fomentar el erotismo como una forma de arte y concentrarse en la sexualidad de las mujeres. Así como verse a sí mismo representado en los medios convencionales puede ser transformador, también lo es reconocer las experiencias y fantasías familiares en obras eróticas que honran el placer de las mujeres. Ella subvierte el ojo clínico y unidimensional del porno con tentáculos dándole humanidad: sentimientos y reacciones reales.


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“Es una falsa suposición de que la estimulación visual se trata de mirar cosas bonitas”, dice Enoch. “Siguiendo la idea de la mirada empática, las imágenes que presentas deberían ilustrar la sensación. No la belleza”.

Este artículo se publicó originalmente en septiembre de 2017

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