Sometimos tres propuestas de AMLO al rigor de los expertos


Estamos en plena temporada de campañas y las propuestas de los candidatos a la Presidencia están hasta en la sopa. Elegimos las más importantes de cada uno y las sometimos al escrutinio de los expertos para saber qué tan viables son en realidad. Es decir, qué tanto saben de lo que hablan, y si es siquiera posible cumplir lo que prometen.

El primer candidato sobre el que pondremos reflectores es Andrés Manuel López Obrador de la alianza Juntos haremos historia, integrada por MORENA, PT y PES. Acá tres de sus principales propuestas, analizadas por especialistas en distintos ámbitos.

1. ‘Se suspenderá la construcción del nuevo aeropuerto de la CDMX’

Hasta hace una semana, la postura de AMLO respecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) era tajante: iba a echar atrás su construcción.

Las razones en que basó su decisión son tres: una es que es excesivamente caro —costará cerca de 180 mil millones de pesos, casi 60 mil millones más que el de Berlín—; se está construyendo en un terreno que se hunde más cada año —de acuerdo con la UNAM, entre 22 y 35 cm.—, y con contratos ‘poco transparentes’ que comprometen a la próxima administración.

No obstante, tras el arranque oficial de su campaña —el pasado 30 de marzo—, su discurso sufrió un cambio significativo. En un acto de campaña realizado en el estado norteño de Nuevo León, dijo que está dispuesto a sentarse a evaluar con cinco técnicos de su equipo, cinco del Gobierno y cinco del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) la viabilidad del NAICM.

Durante el acto político, dijo:

“Si me convencen de que la ubicación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México es la correcta, estoy dispuesto desde luego a rectificar mi postura sobre el proyecto.”

Al respecto, tres expertos dicen lo siguiente:

Yo siempre he dicho que no me opongo a la construcción del NAICM, porque dado que la capacidad del ‘Benito Juárez’ está rebasada, resulta muy necesario. Pero estoy totalmente en contra de que se haga en Texcoco.

La zona se ha estudiado desde hace cerca de 30 años, y desde entonces las conclusiones son las mismas: no es viable.

El aeropuerto estaría asentado sobre terrenos sedimentarios de un lago. Está comprobado que esta capa es de 90 metros de grosor, y que de ellos 80 son agua y sólo 10 son partículas sólidas. Las reparaciones que se le tendrían que hacer serían constantes. Y eso sería muy, muy costoso.

Hemos hecho experimentos de gente que pesa 80 kilos y, cuando salta en ese suelo, siempre cimbra. Habría que imaginar el tipo de temblores que provocarían tres aviones por minuto, si cada uno de ellos viene a más de 300 km por hora y golpea el piso con sus 400 toneladas.

Con el tiempo habría hundimientos graves, que pondrían poner en riesgo los aterrizajes. Además, los sismos provocados por ellos harían que las construcciones aledañas algún día tengan afectaciones.

Dr. Carlos Alberto Ortíz, investigador en sistema de clasificación de tierras del Colegio de Posgrados de la Universidad de Chapingo, quien lleva 30 años estudiando el tema.

Por ser parte de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), tenemos una visión técnico aeronáutica que me parece que debería ser tomada en cuenta. Nosotros no sabemos de tipos de suelos o construcciones, pero podemos opinar desde la perspectiva de los operadores directos de los aviones.

Nuestra postura es firme desde hace 25 años: el nuevo aeropuerto es imprescindible, porque el que está en funciones ya no se da abasto. Acerca del sitio donde idealmente debería construirse, opinamos que puede hacerse en cualquier parte, siempre y cuando las autoridades asuman los costos que ello conlleva. Y en Texcoco resultaría costosísimo, porque la orografía no lo favorece.

Si AMLO ganara no debería cancelar la construcción, sino sólo moverla de lugar. Lo más importante cuando se construye una obra de tal importancia es la seguridad de los pasajeros, de los trabajadores y que sea un proyecto de largo plazo: no que se haga rápido y mal, sólo para obtener prebendas políticas.

Mauricio Aguilera, miembro de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA).

Considero que era difícil encontrar un peor sitio para construirlo. Hay varias razones se pueden agrupar en tres rubros.

El primero es el económico. La versión oficial señala que costará 180 mil millones de pesos, pero existen estimados independientes que aseguran que llegará hasta los 240 mil millones —por la subida que tuvo el dólar luego de que se diseñara el proyecto—.

Si AMLO ganara y se echara para atrás el proyecto, perder la inversión sería incluso más barato que seguir y pagar mantenimiento constante.

La segunda gran veta a tomar en cuenta es la de los riesgos. El polígono en el que se encuentra el NAICM está sobre la zona más baja e inundable de la Ciudad de México, en donde el casi extinto lago de Texcoco tenía su mayor profundidad.

La primera pista ya se construyó sobre lo que alguna vez fue la laguna Casa Colorada —que era donde desembocaban todos los ríos de la ciudad—. Se tenía planeado que con la implementación del Túnel Emisor Oriente esto se solucionara. Pero resulta que el NAICM empezó a hacerse cuando el Túnel aún no había sido concluido, por lo que el sur de Ecatepec, Neza y la delegación Gustavo A. Madero están en riesgo inminente de inundaciones. Eso lo veremos ya en la siguiente temporada de lluvias.

La tercera cuestión tiene que ver con la sustentabilidad. Parte del proyecto del nuevo aeropuerto es el alentar el desarrollo poblacional en esa zona. Si se toma en cuenta que ya es la más densamente poblada, y que se va a necesitar bombear mucha más agua del subsuelo para estar al nivel de sus necesidades, no es fácil llegar a la conclusión de que habrá más hundimientos, que cambiará el microclima de la región y que se ahuyentará a la población de aves acuáticas que solían vivir ahí.

Erick Diez, geógrafo por la UNAM, maestro en ciencias por la Universidad de Aberdeen (Reino Unido), exdirector del Atlas de Riesgo de la CDMX (2010-2012) y consultor independiente de riesgos para varios estados y municipios mexicanos.

2. ‘Se hará una consulta para revertir las reformas estructurales’.

Oír hablar de reformas estructurales en la actualidad es casi dar por sentado que en la discusión habrá sangre. O por lo menos abucheos. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se le dio luz verde a 11 de ellas, que salieron con una encomienda bastante clara y “ambiciosa” de las oficinas de Presidencia: “solucionar de forma concreta los grandes problemas de México”.

Entre las más polémicas e importantes pueden mencionarse la educativa, la energética y la hacendaria. La primera busca mejorar la educación en México mediante la profesionalización y evaluación de los maestros, utilizando nuevos estándares; la segunda, abrió el sector energético a la inversión privada; y la tercera, incrementó “de manera justa” el pago de impuestos para que el Estado pueda atender las necesidades de la población en materia educativa, de seguridad social y de infraestructura.

Todas han sido descalificadas y ensalzadas en su momento. Todas lesionan distintos tipos de intereses. Todas han sido polémicas.

Aquí la voz de tres expertos:

Esta propuesta es bastante difícil de cumplir porque no depende de la voluntad de AMLO, sino del Congreso. No dudo que poco antes de los comicios el candidato realice un referéndum ciudadano para que se vote por el sí o no a la revocación de las reformas aprobadas por el actual presidente, Enrique Peña Nieto.

Pero ello no es procedente de manera legal. Ha de pasar a fuerza por la aprobación de las Cámaras. Incluso con el apoyo de los ciudadanos, la contrarreforma de ninguna manera sería automática, porque tendría que derivar de una larga discusión.


David Morales, especialista en procesos políticos, por la UNAM.

Sería muy complicado que lo lograra, porque es un asunto que no depende de la voluntad de AMLO, ni de una consulta. En el punto donde estamos parados, muchas de las reformas estructurales de Peña Nieto ya están aplicándose. Sería casi imposible echarlas para atrás, porque ya hay muchos acuerdos de por medio.

Además, considero que sería una maniobra muy cara. Quizá el hecho de que se revirtieran beneficiaría a muchos ciudadanos, pero sin duda el costo asociado a ello sería altísimo. La alternativa sería valorarlas a profundidad y sólo modificar ciertos aspectos.

Gustavo López Montiel, profesor del departamento de Derecho y Relaciones Internacionales del ITESM.

Es imposible dar pasos hacia atrás con las reformas de Peña porque México es parte de un sistema global, en el cual ya se han hecho compromisos respecto de ellas. Ya hay cosas acordadas que no pueden deshacerse. Lo único que podría hacer el presidente en funciones es cambiar ciertos matices de lo aprobado este sexenio, proponer esquemas con una orientación política diferente.

Y para que ello viera la luz, legalmente hablando, AMLO debería contar con una mayoría relativa en el Congreso. Lo que nadie puede negar es que de unos años para acá ya nadie tiene esas mayorías. Lo más seguro es que él gane, pero con una configuración de las Cámaras como la que es cotidiana desde hace tiempo, gobernar va a resultarle muy complicado.

José Antonio Álvarez León, profesor de Derecho y Políticas Criminales en la UNAM.

3. Amnistía a la delincuencia organizada

El sábado 2 de diciembre de 2017 Andrés Manuel López Obrador realizó un mitin en Quechultenango, Guerrero, en el que luego de tocar el tema de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, dijo textualmente:

“Vamos a hacer todo lo que se pueda, para que logremos la paz en el país. Que no haya violencia. Si es necesario vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía, siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas, los familiares de las víctimas. No descartamos el perdón”.

Esta declaración le mereció una lluvia de críticas, señalándolo por abrir una supuesta puerta a arreglos políticos con grupos criminales, como pasó en Colombia. Sin embargo, con el paso de los días fue replanteada por AMLO, quien finalmente aclaró que nunca se refirió a un contubernio con la delincuencia, ni a la liberación de violadores o secuestradores, sino sólo a no cerrar la puerta al diálogo.

“Con eso de la amnistía hicieron todo un escándalo. Hice un planteamiento que sostengo: vamos a buscar todas las posibilidades para conseguir la paz en México”, reformuló en un mitin posterior el 5 de enero de 2018. Esta vez, en Morelos.

Aquí la voz de tres expertos al respecto:

Ha sido interesante ver cómo esta propuesta ha cambiado a lo largo de los días. Considero que es una propuesta sumamente interesante porque nos pone a pensar en un nuevo modelo de prisiones y hasta de la persecución del delito.

Como toda propuesta en un tema tan sensible, merece una reflexión seria y no una descalificación automática. Lo que es prudente en este momento es que AMLO explique claramente a qué se está refiriendo exactamente, y a quién estaría dirigida esta propuesta. Algo que no podemos desestimar es que un porcentaje muy alto de la gente que está en situación de cárcel, vinculada por asuntos relacionados con drogas están ahí por razones injustas. No toda la gente que está en la cárcel por ese tema merece estar ahí.

Pedro Salazar, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Amnistiar a narcos y delincuentes sería un grave error. Y creo que en eso todos estamos de acuerdo. Sin embargo, la evolución y clarificación de esta promesa de AMLO con el paso del tiempo ha puesto sobre la mesa sólo aplicarlo con campesinos y personas que estén tras las rejas injustamente, por asuntos relacionados con drogas. Y eso sí me parece una buena idea.

Esta medida me parece viable y hasta deseable, siempre y cuando vaya acompañada de mucha reflexión por parte del Congreso —que es donde se debe aprobar— y de una urgente política social, donde la reinserción y la curación del tejido social sean prioridad.

Jesús Cantú, profesor de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey.

Esto no es posible, porque la figura legal de la amnistía no aplica para problemas de seguridad pública, sino que es meramente política. Como implica perdonar a quienes han lesionado al Estado, así como a sus instituciones y los intereses de la nación, la única instancia que puede hacer una Ley de Amnistía es el Congreso.

No creo que sea buena idea. Legislar el perdón y el olvido hacia la delincuencia organizada no me parece la solución de ningún problema. Todo lo contrario: es ir contra la lógica del Nuevo Sistema de Justicia Penal.

José Antonio Álvarez León, profesor de Derecho y Políticas Criminales en la UNAM.

Fuente de sus propuestas: su Proyecto de Nación 2018-2024 y hemerográfica.

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