Fotos de las alegrías y los sufrimientos del parto en todo el mundo


“Fueron los tres minutos más largos que he experimentado en toda mi vida”, dice la fotógrafa Sian Davey.

Sian estaba fotografiando el nacimiento de Alice, pero hubo complicaciones. “Alice no respiró durante los primeros tres minutos”, dice Davey. “Recé por esta vulnerable recién nacida mientras esperábamos a que respirara por primera vez, rodeada por un equipo que silenciosamente llevó a cabo el extraordinario trabajo de darle vida”.

Ellen, de 37 años, había tenido dos abortos espontáneos antes de dar a luz a Alice, y le dijo a Davey: “Salió morada y no respiraba. La llevaron a un rincón para resucitarla. Me la devolvieron rosa, respirando, llorando y magnífica”.


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Ellen dio a luz a Alice en un hospital del Servicio nacional de salud (NHS) en el sur de Londres, rodeada de un equipo de última generación y de algunos de los trabajadores de la salud más capacitados del mundo.

Pero, ¿cómo es traer a un bebé al mundo sin tener acceso a servicios de salud de tan buena calidad, sin un hospital desinfectado, sin los instrumentos adecuados, incluso sin un acceso abundante al agua potable?

A Davey se le unieron las fotógrafas Dana Popa, Hanna Adcock, Carlota Guerrero, Bieke Depoorter y Diàna Markosian para crear una nueva e importante serie que explora la experiencia de dar a luz de las mujeres en todo el mundo, desde los suburbios de Londres hasta los asentamientos rurales en Nepal, Kenia, Rumania y Guatemala.

Ellen, 37 años, y su esposo Andy, 28 años, durante el parto en una suite de alumbramiento en Londres. Foto de Sian Davey/Save the Children.

El proyecto se titula “Universal Motherhood” [Maternidad universal]. Fue creado por la organización benéfica Save the Children con sede en Londres en asociación con GSK, y se lanzó en Noho Studios en Oxford Circus el Día de las Madres. La exposición incluyó una instalación con datos detallados en tiempo real sobre las tasas globales de mortalidad infantil. Las estadísticas de mortalidad femenina en todo el mundo son escuetas. El sur de Asia y el África subsahariana representan el 77 por ciento de todas las muertes de recién nacidos. Más del 99 por ciento de todas las muertes maternas ocurren en países en desarrollo. En 2016, 30 millones de mujeres dieron a luz sin contar con personal capacitado que las asistiera, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. En 2017, 2.6 millones de madres perdieron a sus bebés al nacer, informa la UNICEF.

Es imposible no afligirse por la disparidad flagrante entre las condiciones que enfrenta una madre de un país con respecto a una madre de otro. “Me había preparado un poco, ya que pude ahorrar unos 200 o 500 chelines”, dice Nelly (25 años) del condado de Bungoma, en el oeste de Kenia, antes de dar a luz a su tercer hijo. (Save the Children ha decidido no revelar los apellidos de las personas en las fotos). 200 o 500 chelines son aproximadamente $4.90 dólares. Nelly pasó 12 horas en trabajo de parto. La fotógrafa Bieke Depoorter la captó al ser llevada al hospital en una motocicleta, atravesando abruptos caminos de tierra al comenzar las contracciones.

Nelly, 25 años, durante el inicio de la labor de parto, en camino al hospital en Kenia. Foto de Bieke Depoorter.

Choti, una mujer musulmana nepalí de 25 años, fue fotografiada por la fotógrafa armenio-estadounidense Diàna Markosian en su pueblo rural en el distrito de Banke en Nepal, donde vive con sus dos hijos, su esposo y su familia extendida. Nos dijo: “Cuando no tenía hijos, la vida era genial. Podía hacer lo que quisiera. No había prisas, era relajante”.


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Choti regresó a casa el mismo día que dio a luz y tuvo a su bebé sin ningún tipo de anestésico para aliviar el dolor. Sobre haber dado a luz, Choti dijo: “Es tu dolor y nadie puede quitártelo”. Tienes que hacerlo tú misma”.

Sin embargo, lo sorprendente de estas historias es la consistencia emocional entre las futuras madres. Cualesquiera que sean sus circunstancias, parecen decirnos colectivamente que la experiencia de ser responsables de un ser completamente vulnerable es lo que finalmente une a todos los padres.

Jennifer en labor de parto en el hospital. Foto de Carlota Guerrero/Save the Children.

Choti, 25 años, y su recién nacido descansando en una clínica de maternidad en Nepal. Foto de Diana Markosian.

Roxana, 33 años, teniendo una contracción al inicio de la labor de parto en Bucarest, Rumania. Foto de Dana Popa.

Roxana amamantando a su bebé en la clínica de especialidad materna donde dio a luz. Foto de Dana Popa.

Nelly en las últimas etapas de la labor de parto. Foto de Bieke Depoorter.

Jennifer ve a su bebé Daniel por primera vez. Foto de Carlota Guerrero/Save the Children.

Ellen y su esposo Andy con su nueva bebé Alice en Londres. Foto de Sian Davey / Save the Children.

Jennifer en su casa con su recién nacido. Foto de Carlota Guerrero/Save the Children.

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