Cómo sacarle el máximo provecho a tus pezones durante el sexo


Los pezones son muy raros, como todo nuestro cuerpo. Nos hemos acostumbrado a las partes del cuerpo porque las vemos muchas veces y siempre las hemos tenido, pero si te pones a pensar en todas las cosas que sobresalen y los pelos que nos cubren como si fuéramos la ternera del clásico plato romano saltimbocca, empiezan a surgirte preguntas.

Por ejemplo: ¿tienen algún sentido las narices? ¿Por qué los ojos son bolas húmedas que están en la cara en lugar de ser cubos secos y estar en la frente? ¿Y los pezones? ¿Es normal que estos botones pequeños y sensibles conecten de esa manera con los genitales, exciten a los demás y puedan amamantar a los bebés?

Antes de que alguien conteste —porque sé que los estudiantes de Biología podrían dar respuesta a la mayoría de estas preguntas—, haré la pregunta que más me interesa, aunque no sea materia de examen: ¿cómo se le puede sacar el máximo provecho a estos botones tan extraños? Mediante el sexo, porque esta es una columna sobre sexo.

Me estoy empezando a dar cuenta de que, a pesar de dormir sobre mis pezones —me tumbo boca abajo en el colchón, de manera que se podría dibujar mi silueta con tiza como si fuera el cadáver de un dibujo animado, y extiendo los brazos y las piernas formando ángulos rectos—, los he tenido olvidados todo este tiempo, ya que creo que nunca les he sacado el máximo provecho durante el sexo.

A la hora de tener sexo, ni alguien con el que me he acostado a lo largo de mi vida ni yo nos hemos enfocado en el potencial de placer de mis pezones. A pesar de poderse masajear, lamer y pellizcar, estos gestos suelen estar en el pre para luego centrarse en… otro sitio. Sin embargo, en una plática con una amiga mía, salió este tema y me hizo creer que los pezones pueden ser la atracción principal y que debería tener más en cuenta los míos.

“Para mí, la estimulación de los pezones durante el sexo, aunque pueda llegar a doler, me pone tan caliente como un vibrador en el clítoris”, confiesa. “Puede sonar raro, pero alguna vez le he dicho a mi pareja que mis pezones son como dos clítoris superiores que, por alguna razón, están en mis pechos. No soporto a las personas que se niegan a morder o pellizcarlos hasta que me retuerza un poco de dolor porque les da miedo que me puedan hacer daño. Pues que se sepa: hacerme un poco de daño es la clave de todo esto”.

“Para mí, la estimulación de los pezones durante el sexo, aunque pueda llegar a doler, me pone tan caliente como un vibrador en el clítoris”


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Está claro que todo esto es cuestión de gustos. Por ejemplo, una mujer con una pareja estable (¡están hasta comprometidos!) me dijo: “No me gusta mucho la agresividad en esa zona, ya sea retorcer, pellizcar o morder, pero creo que jugar un poco con los pezones es genial para el pre”.

Personalmente, sentía que estaba entre ambas opiniones, ya que necesitaba utilizar mejor mis pezones tanto en compañía como en la masturbación, pero, a la vez, no quería experimentar el dolor intenso, puesto que soy demasiado sensible en esa zona.

Así que decidí contactar a un educador sexual profesional para que me diera algunos consejos sobre cómo estimular los pezones sin aparatos sofisticados (hay muchísimos, desde pinzas hasta vibradores específicos para pezones).

Buscaba una clase sencilla y accesible sobre la masturbación de los pezones, por lo que elegí a Anne Hodder, una amable educadora sexual de Los Ángeles, ya que podía guiarme un poco sobre el tema. Empezó advirtiéndome que la estimulación de los pezones no es para todo el mundo, ya que algunas personas los tienen “muy sensibles” y pueden sentir dolor, mientras que otras ni siquiera sienten algo (por eso te sugiero hablar con tu pareja para determinar si puedes llevarlo a la práctica).

“Lo más bonito de los pezones es que, si disfrutas de su estimulación, se puede hacer de diferentes maneras y combinarla con otras zonas y actividades (como el clítoris o el masaje de testículos) para sentir placer”, explica.

“Una investigación fascinante ha demostrado que, en las personas con vulva, existe una relación entre el clítoris y los pezones —la parte del cerebro que se activa con la estimulación del clítoris es la misma que se activa con la de los pezones. Al combinar ambas, se puede aumentar la sensación, tanto de un orgasmo más rápido como de una liberación más potente”.

“En las personas con vulva, existe una relación entre el clítoris y los pezones”

Como buena mujer que simplemente está intentando mejorar a la hora de darse placer a sí misma, le pedí a Hodder algunos ejercicios específicos que pudieran provocar ese placer en los pezones que siento cuando alguien juguetea con mi cuerpo. Una vez, un hombre al que odio hizo algo con los dedos pulgar y meñique —piensa en el gesto que simula una llamada o en el saludo de Ronaldinho— que le permitía masajear en círculos ambos pezones a la vez mientras hacía otra cosa con la otra mano. Siempre voy a querer repetir esa sensación.

“Los pezones suelen ser una zona erógena olvidada porque nuestra cultura sexual está centrada en el pene o el clítoris”, destaca Hodder, posiblemente la razón por la que los míos no obtienen toda la atención necesaria que se merecen tanto por mi parte como por la de mis parejas.

Su primera recomendación fue tan brillante como evidente: ¡el lubricante también se usa con los pezones! Además, señala que se debería tratar a los pezones “como un clítoris sensible o el glande de un pene”, de manera que se pueda aumentar la sensación de placer cuando se utiliza el lubricante.


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Además, me facilitó cuatro de los movimientos más satisfactorios que se pueden hacer con un pezón:

  • Da lentos masajes circulares con la yema de los dedos alrededor de las areolas y los pezones, como si estuvieras girando un disco en un tocadiscos. Si la cosa va bien, puedes aumentar el ritmo, pero ten cuidado con los arañazos.
  • Mueve toda la palma de la mano por toda la zona de arriba a abajo, desde la muñeca hasta la punta de los dedos.
  • Si la areola es menos sensible que los pezones, limítate a usar las yemas de los dedos para hacer círculos más pequeños en las puntas de los pezones y añade un suave pellizco para darle vida al movimiento.
  • Haz el saludo vulcano de Star Trek, echa lubricante de silicona y masajea todo su pecho con el pezón colocado en medio de la V que forma tu mano. Cada vez que muevas la mano, apretarás el pezón contra tus dedos y podrás decidir cuánta presión vas a querer hacer (para todos aquellos que no puedan hacer este gesto, también funciona haciendo la V con los dedos).
  • Los he probado todos con lubricante y sólo puedo decir “¡wow!”. ¡Los dedos pueden crear varias formas y provocar muchas sensaciones! La idea de que los pezones pueden ser también clítoris me abrió los ojos, ya que también requieren suavidad y cuidado, además de diferentes velocidades, movimientos y presiones.

    Hodder también me recomendó ponerme balas vibradoras en los pezones y puede que sea lo mejor que he hecho en 2018, aparte de introducirme en el mundo de las velas. Además, también me recomendó investigar más juguetes específicos para pezones, algo que seguramente haré cuando deje de gastarme tanto dinero en velas.

    “Los succionadores de pezones como estos rosas de Frisky son buenos juguetes para principiantes porque son muy sencillos y nada agresivos”, afirma. “Solo hay que apretar el borde, colocar el pezón en la abertura y soltarlo. Así, los pezones se succionan instantáneamente sin necesidad de las manos, por lo que con ellas se pueden hacer todo tipo de cosas diferentes al mismo tiempo”. También habló de estas pinzas para pezones, pero me parece demasiado pronto aún para usarlas, así que por favor tengan paciencia conmigo. Además, pueden pasar unos años antes de que reúna el valor para probar esta bomba succionadora, con la que “puedes experimentar cómo se hinchan tus pezones, lo que puede hacerlos hasta diez veces más sensibles, y alargarlos de manera temporal para que haya más donde lamer y con lo que jugar”.

    De momento, me alegro de haber aprendido (y practicado, también) estos nuevos movimientos manuales y de haber comenzado un viaje vital en el que estoy reeducando a mis pezones. Si alguna vez decido volver a practicar sexo, espero introducir algo de toda esta magia.

    Este artículo se publicó originalmente en VICE US.

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