Un viaje al interior de una mente pedófila


Artículo publicado en VICE Argentina

El caso de la red de prostitución infantil que salió a la luz a partir de los testimonios de unos chicos púberes que vivían en la pensión de Independiente —un club deportivo ubicado en Avellaneda, Buenos Aires—, conmovió a la sociedad. Según investiga la justicia, se trata de una práctica extendida a otros clubes en cuyas pensiones se alojan menores de toda la Argentina que sueñan con convertirse en jugadores profesionales. Aunque sólo un puñado logrará debutar en el fútbol profesional, los riesgos van más allá de una carrera trunca. La precariedad económica por la que atraviesan y la lejanía de su entorno familiar, hacen de ellos blancos vulnerables para quienes trafican con menores. VICE habló con Laura Quiñones Urquiza, una perfiladora de criminales reconocida por su trabajo a nivel mundial por el FBI.

VICE: La Argentina está conmovida por los acontecimientos del club Independiente. Usted que ha investigado sobre los impulsos de los criminales, ¿qué nos puede decir sobre la pedofilia?

Laura Quiñones: En la perfilación criminal, no es lo mismo un pedófilo que un pederasta. El pederasta es quien pasa al acto sexual. Luego, la atracción sexual de un adulto por un niño entre los 13 y los 16 se denomina efebofilia. El pedófilo puede no cruzar la frontera del acto, puede consumir pornografía, puede hacer grooming en las redes sociales, pero también puede suceder que el acto carnal no se realice.

¿Hay alguna característica psicológica común entre los pedófilos?

LQ: Estas personas tienen rasgos de inmadurez. En allanamientos que se realizaron y estudié dan cuenta de este rasgo. Un productor de pornografía infantil que además era pederasta, es decir que ya había consumado el abuso, tenía 29 años. Tenía una novia que era mayor de edad, pero cuyos rasgos eran aniñados, no tenía muchos senos, era flaquita y además habían comenzado su relación cuando ella era menor de edad. Esta persona tenía un cubrecamas con motivos infantiles y una colección de peluches propia. Es un rasgo distintivo de este tipo de personas.


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¿Entonces tienen un retraso madurativo?

LQ: Probablemente lo haya, por eso tienen empatía con los niños. Muchos de los pederastas se enamoran de los niños. Son los exclusivos, los que no pueden tener relaciones con adultos, sino que sólo tienen relaciones con niños. Hay gente que tiene relaciones pedofílicas ocasionales, pueden tener una vida adulta homosexual o heterosexual, pero ocasionalmente realizan actos sexuales con niños.

Entonces, hay dos tipos de casos…

LQ: Sexualmente, hay pederastas exclusivos, que tienen una necesidad sexual legítima, que no valido pero describo: sólo sienten atracción sexual y emocional por los niños. Luego hay pederastas ocasionales donde el abuso de poder es una búsqueda atípica, fuera de lo normal, que incrementa su deseo sexual: mientras más sumisión tienen de los menores, más sexualmente se ven gratificados.

¿Cómo los caracteriza?

LQ: El abuso está asociado a otra cosa que no tiene que ver con la sexualidad: el pederasta ocasional tiene un diagnóstico psicópata, además de perversión, pero el que no es ocasional, no es un psicópata. Es un perverso, pero no un psicópata. Ellos realmente se enamoran de los niños. Son quienes no suelen consumir pornografía infantil violenta, que es un objeto de intercambio entre los que consumen pedofilia pornográfica.

¿Pero el pedófilo no es un psicópata?

LQ: No siempre es un psicópata. Se enamoran de los niños. Se llaman a sí mismos boylovers. El ocasional querría disfrutar con el daño al niño. Es decir, siempre es una relación de abuso, una relación asimétrica. El menor no tiene “sí” jurídico por su edad.

Hace unos días un periodista dijo que si el niño abusado no se siente abusado no hubo abuso.

LQ: Es como decir que si ella iba con minifalda y fue violada es porque se lo buscó. Es colocar a la víctima en lugar de objeto. Un niño no tiene un desarrollo emocional acorde al de un adulto, no se pueden relacionar de manera igual, incluso está la cuestión anatómica. ¿Qué se puede consumar entre un hombre de 40 años con una nena de 2 o 3 años


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A veces se dice un chico o chica de 17 años le atraen sexualmente las personas mayores, ¿cuál es la frontera del delito o la realización de ese deseo?

LQ: Las normas respecto de la edad son convenciones sociales. Yo puedo tener ganas de matar a alguien, o de vengarme matando a alguien que me hizo mal. Esa es la frontera que nos separa a nosotros de los que cometen el delito. No sólo es una cuestión de bien común, sino de tratar de convivir del mejor modo dentro de la norma social. Si la ley dice que esto no es correcto, entonces no lo es. Y la ley se va agiornando a la época. En los casos de grooming, la ausencia de responsabilidad en Internet hace que la ley esté en pañales sobre ese campo. Por ejemplo, en la deep web hay una libre expresión que podría ser positiva en lugares donde esto no es aceptable, y es donde existe una sociedad sin regulación. Hay pedofilia, zoofilia, venta de armas, de drogas, pero también libre expresión.

Respecto a eso, hay países que tienen leyes supuestamente progresistas que permiten a los menores tener relaciones con adultos.

LQ: Y hay organizaciones que lo promueven. En Holanda tuvo una relevancia la organización Martijn, que finalmente fue prohibida por la Corte Suprema. En Estados Unidos está Nambla, la organización de boylovers. En cierto momento tuvieron la habilidad de unirse a las luchas de las minorías, se unieron a los movimientos feministas y homosexuales, se definían como una minoría, pero luego se supo que amar a los niños era un deseo sexual y su concreción, un delito.


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En el caso de Argentina de la pensión en el club Independiente se dice que hay referentes sociales y políticos conocidos que formarían parte de una red de tráfico de pedofilia.

LQ: Desconozco quiénes son esas personas, no sé si figuran, pero hubo casos de ese tenor. En Inglaterra había un cantante que iba con su madre a llevar regalos a los niños con cáncer y lo que hacía era producir pornografia infantil, a la vez tenía relaciones heterosexuales. O el caso de John Wayne Gacy, que oficiaba como payaso y abusaba de niños en el área de terapia intermedia del hospital. Como Vicente Garrido, que por más que quiera mantenerse en su vida social de manera rutinaria, mantiene un lado B, estos perfiles tienen la capacidad de manipular al otro haciéndole creer que no son lo que son.

¿Tienen cura?

LQ: Hay pedófilos que reciben tratamiento en Alemania o Inglaterra. Se les ofrece un formulario para que escriban cuando sienten que están a punto de cruzar la frontera del acto. Se les dice que no son responsables por lo que sienten pero sí por lo que hacen. Luego se les dice que necesitan una contención psicológica porque están a punto de cruzar esa frontera.

¿Quien consume pornografía infantil colabora con esas redes?

LQ: Forman parte de la cadena. Ahora, un consumidor puede masturbarse sin pasar al acto, es diferente la responsabilidad. Quienes llegan al acto pueden realizar toda una especialización para lograrlo. Nosotros quizás vayamos a ir a lugares para encontrar gente que nos pueda atraer, ellos no van a un boliche, tienen que estar cerca de los niños, es una planificación. Saben que tienen una vocación para relacionarse con niños. Saben qué decirles y cuándo, ya sea generando miedo o amor. Muchas veces los niños confunden el abuso con afecto y por eso guardan el secreto. Los niños pueden ser fáciles de doblegar, como en el caso de Independiente. Estas personas realizan una ingeniería social para ver qué les gusta. Ellos viven en una pensión, lejos de sus familias, cuyo lazo relacional con los adultos está interrumpido, son vulnerables. Entonces es un método hacerles sentir que son importantes. En la causa de Independiente los mensajes que les enviaban a los chicos decían: “Qué crack que sos, qué fachero sos”. Esa es una de las primeras fases, donde se lo adula y se lo instala como objeto de deseo. Luego se plantea la cuestión del intercambio por algo material, a la vez que se les dice que eso no es ser gay. Hoy las redes sociales permiten esa ingeniería social para investigar a las víctimas. Hoy los pederastas tienen herramientas útiles para sus fines.

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