“Me escriben güeyes que piensan que soy su puta”:¿Qué descubriríamos con tus mensajes de Facebook?


Gracias al escándalo de Facebook, Cambridge Analityca y la filtración de datos llevamos días preguntándonos qué tan seguro es el chat de Facebook: confesiones de amor a parejas de amigos, nudes que enviamos y recibimos, pláticas de chamba y hasta terapia online.

Por mi parte, tengo una personalidad distinta en Facebook Chat a la que tengo en WhatsApp y puedo platicar horas sobre el tema más superficial, desahogarme con mis amigos sobre situaciones personales y hasta hablo mal de gente que odio. También he compartido claves de tarjetas de crédito y capturas de cuentas de banco. Mi mayor miedo es que alguien tenga acceso a esas conversaciones y pueda fácilmente sobornarme para no divulgarlas. Juro que pagaría, las cosas que he enviado y dicho por Facebook Chat probablemente no las diría en persona. ¡Hasta relaciones amorosas he terminado por ese chat!

El día de ayer, Mark Zuckerberg fue al Congreso de EU para testificar sobre el leak de información de usuarios de Facebook, y además de dar vida a decenas de memes, aceptó que “no le gustaría compartir información sobre con quién habló recientemente ni el hotel donde se quedó el día anterior”. Como todos los humanos, Mark.

Algunas personas nos contaron qué tipo de mensajes descubrirían si el mundo —además de Zuckerberg—, pudiera ver sus mensajes privados de Facebook Chat. Si ya de igual forma Facebook los ve, pues mostremos algunos al mundo.

Mary*, 42 años

Pues creo que lo que más encontrarían son chingos de mensajes sexosos con un escritor famoso, y cómo la actual esposa de mi ex esposo me contactó después de años de no saber de mi existencia ni la del hijo de mi ex. Osea, mi ex esposo le ocultó a su esposa que tiene un hijo conmigo en México, ellos viven en EU. También están mensajes de un güey que siempre me trató de ligar mediante sexting. Duró dos años en el intento, pero no pudo. La verdad llevo muchísimo tiempo soltera y no me importaría que este tipo de conversaciones se filtraran.

Karolina*, 27 años

En general me escriben güeyes a altas horas de la noche, como que piensan que soy su puta o ya están bien ebrios. Creo que cuando el texto bíblico del Apocalipsis habla del juicio final y que “con los libros de tu vida serás juzgado en el juicio universal”, se refiere a un tipo de leak donde todos podrán ver todas nuestras conversaciones.

Viendo mis mensajes descubrirían que son casi 80 por ciento hombres con los que hablo, la mayoría son sólo amigos pero nunca falta el que en la peda o en su ociosidad me busca con intenciones libidinosas. No sé si es por mis fotos (muy fresas a mi parecer), si se arman de valor o si es porque saben que soy muy alivianada. Muchas veces he tenido que ignorarlos porque no siempre es mi tirada. Recuerdo un hombre con el que casi no me llevo en la vida real y me escribió bien random para “ir por un mezcal”, y aunque se me hace ultra hot, resulta que es casado. Y bueno, siempre borro mis conversaciones seguido para no meterme en un lío.

Carlos*, 28 años

Sería una pesadilla que el contenido de mis conversaciones de Facebook cayera en manos equivocadas, como en las de mi novia. Tengo las notificaciones de todas mis redes sociales apagadas porque ella siempre está pendiente y, bueno, la verdad yo también a veces me paso de verga y no me importa mucho que se entere que hablo con otras chavas. Hasta ahora no me ha descubierto.

Lo que más me importaría que se supiera es que tengo una relación paralela con la novia de un conocido, hasta nos hemos ido de viaje. Ella tiene un hijo, así que estar juntos es más complicado. Ninguno de los dos queremos dejar a nuestras parejas oficiales, además, si anduviéramos, seguro también nos pondríamos el cuerno. Mi novia también descubriría que varias veces pasé un susto de embarazar a mi otra chava, mentiras sobre lugares a los que le decía que iba y estaba en otro lado. Pinche Zuckerberg, lo primero que pensé al ver la filtración de datos fue en todos los nudes que me han enviado y se podían filtrar por su culpa.

Ana, 27 años

Pues, no tengo muchas cosas que esconder, pero el ex esposo de una amiga —que ya tiene un hijo— me dijo: “¿Qué te parece si te doy super likes en Tinder?“ y le mande el screenshot a su ex esposa. Ya no están casados. También verían cómo destruyo a mis compañeros del trabajo, es un ejercicio sano que hago con mis amigas. Bueno, igual siempre hay tipos que se sobrepasan en las madrugadas. Es raro.

Miguel, 30 años

Personalmente no tendría mucho problema, la verdad no uso mucho Facebook y no creo que haya algo sumamente importante que haya dicho por mensajes. El que más perdería es mi hermano, ya que mis padres se enterarían que es gay y ése es un secreto que hemos ocultado desde hace más de diez años porque mis padres no lo aceptarían. Ya están viejos y preferimos que no se enteren, son muy cuadrados y están muy en contra. Sería una desgracia y una gran pelea familiar.

Sofía, 25 años

Por Facebook lo que más hago es ligar. Si Zuckerberg llega a compartir carpetitas de conversaciones de todos los usuarios, en la mía encontrarán a todos mis ligues. No uso Tinder, uso Facebook cuando quiero ligar con alguien, me parece mucho más fácil y siempre están ahí al pendiente. Envío y me envían nudes, agendo citas y hasta he conseguido varios trabajos freelance por ese chat. Hay muchísimo sexting, pero creo que eso pasa en el chat de todo el mundo. Osea, si se dieran a conocer todas las conversaciones de cada usuario de Facebook estoy segura que el 80 por ciento de las temáticas que veríamos serían sexuales. Así funcionamos.

Alfredo*, 25 años

Si por alguna razón todos pudieran ver mis conversaciones de Facebook, se encontrarían con charlas donde le tiro mierda a mis compañeros de trabajo, me burlo de mis jefes y planeo cómo sabotear al que me cae mal.

Si pudieran ver el chat que llevo con mi mejor amiga, entonces sí se podrían entretener, sobre todo porque ahí está el récord de todos mis encuentros sexuales de los últimos años. En esas pláticas están los detalles de cada revolcón, así como las fotos que normalmente logro sacar en medio de la peda y el éxtasis. De todas ellas, hay una en particular que recuerdo con mucha sorpresa pero también con mucho orgullo, ya que fue cuando después de varias semanas de estar tanteando el terreno, por fin pude acostarme con mi psicoanalista.

Recuerdo que en cada sesión me encargaba de hacerlo reír, así como de contarle con lujo de detalle cada vez que me acostaba con un güey. Finalmente coincidimos una noche antes del 24 de diciembre en un hoyo del centro y cuando lo vi pedo, pensé: “Ya valiste”. Diez minutos de plática, 15 en el Uber y ya estábamos cogiendo súper rico en mi casa.

*Algunos nombres fueron editados para proteger la identidad de los entrevistados.

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