7 años de barbarie: así de perversa es la guerra en Siria


Tras el ataque con armas químicas realizado por el régimen de Bashar Al-Assad en la región de Duma –una ciudad de Siria que administrativamente pertenece a la Gobernación de la Campiña de Damasco–, las potencias occidentales reaccionaron con un nuevo ataque coordinado sobre objetivos específicos del gobierno sirio. En una operación conjunta, EEUU, Francia y Reino Unido tomaron la decisión de efectuar un bombardeo como represalia al ataque químico que ocasionó más de 70 víctimas mortales. El responsable señalado es Al-Assad.

Sin embargo, la operación conjunta de los aliados occidentales no se explica solamente como respuesta al ataque químico. Es preciso señalar que han sido 7 años de guerra en Siria con medio millón de muertos y 11 millones de desplazados como resultado. A pesar del tamaño de la tragedia humanitaria que se ha vivido, la comunidad internacional no ha tomado las medidas necesarias para detener una guerra civil que tuvo como origen la primavera árabe en 2011.

Es importante recordar que el actual régimen sirio de Bashar Al-Assad es un gobierno que surgió tras un golpe de estado (1972) orquestado por su padre, Hafez Al Assad y, en ese sentido, las revueltas de 2011 tenían como reclamo una transición a la democracia, lo cual derivó en fuertes represiones por parte del gobierno. Los opositores comenzaron a armarse y a formar brigadas para combatir a las fuerzas oficiales del presidente, quien se ha aferrado al poder sin escatimar acciones violentas en contra de su población.

Vista general de Duma. Imagen vía: epa.eu / STR

También hay que tener presente que la oposición al régimen no es homogénea y se debe entender como la acción de una serie de grupos rebeldes moderados, seglares, así como grupos yihadistas (el Estado Islámico o el Frente Al Nusra) y rebeldes kurdos. Asimismo, el papel que juegan las potencias regionales y mundiales es clave para entender la complejidad del conflicto, pues existen una contradicción de intereses y eso no permite avanzar en un proceso de paz que beneficie al pueblo sirio.

Por un lado, están las potencias occidentales como EEUU, Francia y Reino Unido con sus aliados regionales como Turquía, Arabia Saudita e Israel. Por otro lado, se encuentra Rusia con sus aliados en la región como Irán, quienes han apoyado al régimen de Al-Assad y han posibilitado la permanencia de su gobierno. Como ejemplo de los intereses de Rusia, destacan las grandes cantidades de gas que envía a Europa a través de los gasoductos que se encuentran en Siria, así como la base de submarinos que le permite a Moscú la salida al Mediterráneo que también está en Siria.

Entonces, luego del último ataque de Occidente, Rusia e Irán se pronunciaron en contra de las acciones llevadas a cabo. El gobierno de Vladimir Putin ha señalado que habrá consecuencias tras la intervención militar en Siria, que lo acontecido es un insulto y va en contra del derecho internacional. El presidente sirio sostuvo que los países occidentales están obstruyendo su lucha contra el terrorismo, mientras que el guía supremo de Irán, Ali Jamenei, declaró que lo que se ejecutó en territorio sirio fue un crimen y llamó criminales a Trump, Macron y May.

Imagen vía: epa.eu / YOUSSEF BADAWI.

Cabe la pregunta: ¿hubo o no uso de armas químicas? Sí, durante la dictadura siria se ha comprobado que ha habido 33 ataques químicos entre los años 2013 y 2018. A pesar de esto, la condena internacional no ha sido lo suficientemente clara y ha habido una tolerancia inadmisible.

Ahora, ¿la ofensiva de los aliados occidentales abona al proceso de paz? No, y el analista de medio oriente, Maruan Soto Antaki, sostiene que la intervención de las potencias resulta un sinsentido si no se piensa en establecer un acuerdo multilateral con el fin evitar una tragedia mayor para la población. Es decir, se debe buscar una salida consensuada y se debieron esperar los resultados que pudieron haber arrojado las investigaciones de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas.

Si bien se espera una reacción clara por parte de Moscú, para Soto Antaki será mínima, pues no fueron atacadas directamente instalaciones rusas. La escalada del conflicto bélico es todavía incierta, pues se estaría hablando de una confrontación entre potencias, las cuales han querido evitar que el problema se salga de control.

Sin embargo, la terca necesidad de Donald Trump de no replicar lo que hizo Barack Obama en la cuestión siria impulsó el reciente bombardeo y mantiene al mundo en incertidumbre. El expresidente norteamericano había encontrado un acuerdo con Moscú para lograr el desarme químico del régimen sirio bajo la supervisión internacional, pero para diversas voces en EEUU y en el mundo, esa fue una señal de debilidad por parte de Washington. Además, Al-Assad no ha sido disuadido de seguir utilizando armamento químico en su lucha contra los rebeldes, de tal manera que Trump se ve en la disyuntiva entre verse dubitativo o cumplir con sus advertencias y continuar el ataque.

Proyectiles de mortero supuestamente utilizados por el Jaysh al-Islam para bombardear Damasco, en la ciudad de Douma. Imagen vía: epa.eu / STR.

Para debilitar verdaderamente al régimen sirio es preciso sentarse en la mesa con los aliados de Al-Assad, es decir, Rusia e Irán. Ambos países han fortalecido al régimen sirio y no están dispuestas a ceder tan fácilmente ante la presión de Occidente. Ninguna de las partes involucradas ha tenido una actitud conciliadora, pues el poder y dominación del territorio sirio significa el control del territorio a nivel regional, lo cual es sumamente importante. Es decir, Siria no es país rico, pero tiene una ubicación estratégica.

Y ¿por qué después de 7 años de barbarie no se han tomado medidas claras para acabar con la guerra? Los rusos han bloqueado posibles soluciones a través del veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y EEUU actúa en esa misma dinámica de vetar probables salidas, entonces, el modelo de negociación parece estar agotado.

El edificio del Centro de Investigación Científica que fue atacado el 14 de abril de 2018 por los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en el barrio de Barzeh en Damasco, Siria. Imagen vía: epa.eu / YOUSSEF BADAWI

La realidad es que luego de 7 años de guerra en Siria, queda clara la existencia y uso de armas químicas en la zona de conflicto. Rusia se comprometió a evitar el uso de éstas, pero no lo cumplió. EEUU ha tejido una coalición con el fin de cobijar políticamente sus acciones, sin embargo, no queda claro que vayan a producir buenos resultados para el proceso de paz. Además, Trump no tiene una estrategia bien estructurada para el tema sirio y se basa más en decisiones a corto plazo que no ofrecen oportunidades reales de una solución perdurable.

La comunidad internacional seguirá aceptando la guerra siempre y cuando no se utilicen armas químicas. El mensaje es que poco importan todas las víctimas, de tal manera que la posición de las partes implicadas es el mantenimiento del estado de cosas luego de estos 7 años de guerra porque es un compromiso que le funciona a EEUU en la OTAN. Así de perversa es la guerra en Siria. Lo importante es fomentar un pensamiento complejo y reflexionar acerca del papel de todos los actores involucrados cuyas malas decisiones han generado una tragedia humanitaria en Siria.

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