Este inicio de año ha sido el más sangriento en la historia de México


No es una percepción, las cifras de asesinatos y feminicidios en el país se dispararon como nunca en los dos primeros meses de 2018.

De acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en este enero y febrero se registraron 4.937 asesinatos, lo cual implica una tasa de 3.37 por cada 100 mil habitantes.

Según los datos de la dependencia, estos números son los más altos de los que se tienen registro en el país para los dos primeros meses en un año. No obstante, si se compara este récord con el del mismo periodo de 2017 (en el que hubo 3.05 homicidios por cada 100 mil habitantes), se traduce a un incremento del 10.4 por ciento.

Mientras que en el primer bimestre de 2015 la tasa fue de 0.09 por cada 100 mil mujeres, en el mismo lapso de 2016 la tasa fue de 0.13 casos, en 2017 llegó a 0.16, y en 2018 a 0.20 casos. Eso refleja un aumento del 122 por ciento en sólo cuatro años.

Sobre la localización geográfica de los delitos, cabe mencionar que el estado con la mayor tasa de homicidios por cada cien mil habitantes es Colima, con 14.08 —cinco veces mayor al promedio nacional—; luego sigue Baja California, con 10.90, y Guerrero, con 10.12.

Estos datos, aunque de por sí derraman sangre, no dicen mucho sin contexto. Por eso acudimos directamente con expertos que nos explicaran a qué se deben estas estadísticas. ¿Tienen que ver con reacomodos de células delictivas? ¿Las elecciones en ciernes están engrasando la maquinaria de la violencia?


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Según Samuel González Ruiz, ex asesor interregional de Drogas y Delito de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), esta escalada de violencia se debe en buena medida a algo que él llama ‘una huelga de brazos caídos’.

Dicho fenómeno, dice, no es más que una respuesta de las corporaciones de seguridad a la serie de inconsistencias de que vino aparejado el Nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio (NSJPA) —instaurado desde 2008—, que inhibe en muchos sentidos el ejercicio de las facultades de la policía.

“Sólo hay que imaginar por qué opción opta un policía cuando se le anuncia que con este nuevo sistema debe ser un poco más condescendiente con el crimen, porque a la gente ya no se le puede arrestar a la primera”, dice, y responde casi en automático: “obviamente lo que están haciendo es abstenerse de detener a quien infringe la ley, especialmente si se trata del crimen organizado. Ellos saben que si algo no sale bien, sus superiores no los van a respaldar.”

Por eso es que, de acuerdo con el especialista, la violencia está desatada en estados donde el NSJPA fue instaurado más recientemente. Entidades como Durango, el Estado de México y Morelos, donde esta modalidad jurídica fue aplicada desde que empezó la iniciativa, por ejemplo, tienen muchos menos picos de violencia hoy en día.


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Por su parte, Maria Idalia Gómez, especialista en narcotráfico y seguridad nacional por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cree que deben tomarse en cuenta muchos más aspectos para explicar la situación.

“Primero hay que ser conscientes de que el repunte de violencia es una constante cada inicio de año. El ciclo se repite siempre. No obstante, sí es de notarse que este año se incrementó la sangre”, afirma.

Otra cosa a tomar en cuenta, según ella, es que los funcionarios —especialmente los de corporaciones policiacas y de impartición de justicia— de muchos estados ya están viendo cerca algunos cambios de configuración partidista tras las elecciones, y han empezado a desafanarse de sus funciones. Otros, dice, están igualmente ausentes porque se encuentran haciendo campaña.

Maria Idalia Gómez enfatiza en que, efectivamente, son las elecciones que ocurrirán el 1º de julio las que traen mayormente de cabeza al país en este momento.

“Son muchos factores de esta ecuación, pero a estas alturas ya nadie puede negar que en gran medida la violencia se debe a que los grupos delictivos más importantes del país quieren tomar parte en el poder, así que generan presión mediante la sangre para tener resonancia. Y para finalmente tener injerencia en los comicios”, dice.

Este año, según coinciden ambos especialistas, los mexicanos seremos espectadores de cosas que nunca antes habíamos visto.


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