Legislación cannábica: cinco ejemplos de regulación en Latinoamérica


A pesar de que la marihuana debe su presencia en nuestro país a los conquistadores, en cuanto arribó fue inmediatamente integrada al botiquín de medicinas tradicionales por todas sus propiedades y beneficios. Hoy, sin embargo, el debate y la investigación en torno a esta planta se ve limitado por el panorama legislativo. Mientras que en Estados Unidos cada vez más estados aprueban el uso del cannabis, y países Latinoamericanos exploran nuevas legislaciones para cambiar la relación con la mota, México parece quedar relegado con legislaciones a medias que se mueven entre los derechos humanos y sus beneficios medicinales.


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Revisamos las políticas de drogas en otros países de Latinoamérica para tener un marco de referencia a nivel regional que nos permita darnos cuenta de los experimentos regulatorios que se están llevando a cabo en distintos lugares de nuestro continente.

Colombia

El caso de Colombia es paradigmático por a los paralelismos que hay entre su proceso histórico y cómo se relaciona con el momento actual en México. Colombia ha dado significativos pasos hacia la búsqueda de paz y la reconciliación de las comunidades afectadas por la guerra contra las drogas. Para esto, ha modificado sus políticas basándose en el respeto a los derechos humanos, estrategias de reducción de riesgos y daños para personas usuarias, con un enfoque de salud por medio del “Plan Nacional para la Promoción de la Salud, Prevención y Atención del Consumo de Sustancias Psicoactivas 2014-2021”.

Desde el 2015 se realizó un decreto que permite el cultivo de 20 plantas de coca, marihuana y amapola sin necesidad de tener algún tipo de permiso, lo que puede dar pie a los usos recreativos o de automedicación sin comercializar las semillas o las cosechas.

De igual forma existe una tabla de portación que permite portar cantidades más razonables que en México para uso personal y que considera el policonsumo, de manera tal que se puede incluso portar la cantidad máxima permitida de distintas sustancias sin que esto incurra en una infracción, un arresto o un proceso penal.

Uruguayos marchan el día en que se firma la legalización de la marihuana en el senado. Foto por Sandro Pereyra.

Uruguay

Al haberse consolidado como el primer país del mundo en regular desde el Estado la importación, plantación, cultivo, cosecha, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización y distribución de cannabis y sus derivados, tanto para uso medicinal como para uso recreativo, sus políticas de drogas y su proceso des-colonial de desobediencia del sistema internacional son un ejemplo de dignidad y soberanía en épocas de post-neoliberalismo transnacional.

Concretamente, ¿qué podemos aprender del experimento social que ha sido la regulación de la cannabis del Uruguay?

En la Ley Nº19.172 Marihuana y sus derivados. Control y regulación del estado de la importación, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización y distribución:

  • Se habilitan explícitamente tres modalidades de acceso al cannabis legal: autocultivo, clubes sociales de cannabis y compra a través de farmacias.
  • Dispone la habilitación del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), integrado por el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el Ministerio de Desarrollo Social, la Junta Nacional de Drogas, entre otros.
  • Incorpora medidas de reducción de riesgos y daños como la restricción de venta a menores de edad, sanciones para quienes produzcan sin autorización, y se prohíbe su publicidad.
  • Separando los mercados se reduce en gran parte las ganancias del narcotráfico y en su lugar la sociedad obtiene valiosos recursos para educación, salud y tratamientos.

Marcha por la legalización de la marihuana en México en 2016. Foto: @fixzion.

Costa Rica

Este país tiene una política de drogas que busca ser integral y que de cierta manera ya ha dado varios pasos para implementar un modelo de salud con enfoque en la reducción de daños y que pasa por la despenalización.

A nivel legal y judicial, en Costa Rica el consumo y la posesión de drogas para consumo personal no son considerados delito. Esto incluye la posibilidad de portar hasta una onza de cannabis y el autocultivo. Además se pone énfasis en factores determinantes dentro del sistema penal, lo que ha permitido la adaptabilidad y flexibilidad de los marcos regulatorios para sostener un enfoque de respeto a los derechos humanos y debido proceso.

En palabras de nuestro colega Ernesto Cortés, de la Asociación Costarricense para el Estudio e Intervención en Drogas: “Negar la posibilidad de regular el cultivo de cannabis para consumo personal (lo que podría hacerse vía una directriz, circular, decreto o sentencia), es enviar a las personas que usan drogas a comprar al mercado ilícito y exponerlas a más riesgos y violencia, así como ayudar económicamente al narcotráfico”.

Argentina

Aunque Argentina no está en un lugar privilegiado en cuanto a sus regulaciones en materia de drogas, podemos aprender mucho del proceso que han impulsado los pacientes y sus familias, los auto-cultivadores, los movimientos sociales, los medios de comunicación y organizaciones sociales que nos permiten saber de los avances y retrocesos que han tenido en política de drogas.

Un claro ejemplo es la voz de los pacientes que señalan que la Ley de Estupefacientes N° 23.737 “responde a propósitos de orden capitalista y protector de una industria”, y exigen una regulación responsable. Una regulación que reconozca que no hay registro de ninguna muerte por sobredosis de mariguana por consumirla en su forma natural, lo que “hace más fuerte el argumento de que lo que necesitamos es la planta y no un sustituto sintético como lo que corrientemente nos ofrecen desde la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT)”.

Las exigencias de los pacientes han encontrado un eco legal en el reconocido abogado Mariano Fusero “No hay ley de cannabis medicinal que sea útil a la sociedad sin que se contemple la figura del autocultivo”.

Usuarios fumando sobre el Monumento a la Madre, en la Ciudad de México, durante la marcha por la legalización de la marihuana en 2017. Foto @fixzion.

Marcha por la legalización de la marihuana en México en 2016. Foto: @fixzion.

México

En 2017 se realizó una reforma a la Ley General de Salud, enunciando que la Secretaría de Salud debe diseñar y ejecutar políticas públicas que regulen el uso medicinal del THC y sus variantes; además deberá establecer las normas para la investigación y producción nacional de los mismos. Otra modificación en la ley es el cambio a la lista de medicamentos controlados en la Secretaría de Salud: el THC en concentraciones mayores al 1 por ciento se movió de la lista I (sustancias con ningún tipo de valor terapéutico) a la lista II (sustancias con algún valor terapéutico pero que constituyen un peligro para la salud).

De forma parecida a lo que ha sucedido en países Europeos como Suiza y Austria, se agregó a la lista IV (las sustancias que tienen amplios usos terapéuticos pero constituyen un problema menor para la salud pública) plantas o productos con THC en concentraciones iguales o menores al 1 por ciento. Esto significa que los productos que tengan derivados de la cannabis en concentraciones de THC del 1 por ciento o menos y con usos industriales podrán comercializarse, exportarse o importarse cumpliendo los requisitos provistos por las entidades de regulación sanitaria.

Esta reforma se puede escuchar muy progresista, pero no va en sintonía con los cambios de descriminalización y despenalización de las drogas a nivel internacional. Además va a contracorriente del fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que declara inconstitucional la prohibición del uso de marihuana y reconoce que es una violación al derecho al libre desarrollo de la personalidad y el derecho a la autodeterminación. Por otro lado, las modificaciones no incluyen la despenalización del uso personal o un aumento a la cantidad permitida de portación, que es cinco gramos. Tampoco contemplan el autocultivo.

Debemos estudiar y conocer los procesos que han pasado otros países en nuestra región, compartir información para alentar a las personas usuarias a exigir sus derechos. Los usuarios debemos salir a las calles a gritar que no somos delincuentes, exigir nuestros derechos y un alto de una vez y por todas a la llamada guerra contra el narcotráfico. Cada usuario decide la manera y el grado en que participa; sin embargo, el siguiente sábado 5 de mayo el mundo se unirá por esta causa durante la XVIII marcha del día mundial por la liberación de la marihuana.

Andrés, Fany, y Brun forman parte de ReverdeSer Colectivo.

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