Este tipo inventó una lengua indígena


Artículo publicado por VICE México.

En México hay 51 lenguas en alto riesgo de desaparición, de acuerdo con el Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales. A partir de este problema surgió Sueño en otro idioma, una película dirigida por Ernesto Contreras que ganó el Premio del público en el Festival de Cine de Sundance el año pasado y que trata de los dos últimos hablantes del zikril, una lengua indígena que permite a quien la habla tener una conexión especial con la selva, y de un joven lingüista que quiere registrarla y estudiarla pero primero debe convencer a esos dos ancianos de reconciliarse luego de no dirigirse la palabra en 50 años.

Pero el zikril no es una de esas 51 lenguas de las que hablábamos antes. El zikril es una lengua inventada, como el élfico de J.R.R. Tolkien o el idioma klingon del universo de Star Trek, por ejemplo. ¿Por qué tomarse la molestia, si hay tantas lenguas indígenas con las que se podría ilustrar ese problema? Para no faltarles al respeto, según Ernesto Contreras en una charla (minuto 9:50) durante el Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2017. Según Contreras, durante la preparación de la película se dieron cuenta de que los últimos hablantes de un idioma suelen ser muy celosos de él. “Cuando empezamos a tener contacto con algunos lingüistas y algunos hablantes de ciertas lenguas, nos dimos cuenta de que para ellos —y ahora para nosotros— es algo sagrado. Es un tesoro”, dijo. Por eso prefirieron buscar a un lingüista que pudiera crear uno desde cero.

Si no has visto la película, mira el tráiler abajo:

Cuando vi Sueño en otro idioma, me quedó resonando la pregunta: ¿cómo una sola persona puede inventar un idioma? O más bien: ¿cómo es posible que una sola persona haya inventado una lengua que suena perfectamente orgánica y real? Para saberlo tenía que hablar con este tal Francisco Javier Félix Valdez, que aparece ya bien entrados los créditos como “creador del zikril”.

Javier no es precisamente un lingüista famoso. Si buscas su nombre en internet, salen sólo unos diez contenidos que hablan de él y ninguno a. Nació en Guaymas, una playa con temperaturas infernales en el estado de Sonora, al noroeste de México. Tiene 60 años y lleva cuarenta viviendo en Ciudad de México, a donde llegó para estudiar lingüística en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

Javier muestra con orgullo una playera de su estado natal, Sonora. Foto: Paulina Munive.

Trabaja de manera independiente para el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y el Consejo Nacional de Fomento Educativo, preparando a jóvenes maestros indígenas para que aprendan a leer y escribir en sus propias lenguas. Ahora mismo está inmiscuido en un proyecto de escuela centrado en la preparación de traductores de lenguas indígenas (tal vez sería la primera escuela de su tipo en el mundo, me dice), diseña programas educativos e incluso piensa en desarrollar un alfabeto exclusivo para la Lengua de Señas Mexicana. Lo suyo es el área educativa pero también trabaja en diversos proyectos de revitalización y fomento de lenguas indígenas, un poco como Martín, el joven lingüista de Sueño en otro idioma.

Preguntarle sobre su trabajo como lingüista, es desatar una charla apasionada. Después de 40 minutos al teléfono todavía no hemos dicho nada sobre el meollo de la entrevista: el zikril.

Empiezo por preguntarle cómo llegaron a él los productores de la película. Me cuenta que fue por mediación del poeta y periodista Mardonio Carballo, quien aparece en la película como locutor de la radio comunitaria. “No sé si todos los lingüistas pueden [inventar una lengua] o se atrevan, pero yo soy un viejo loco, así que les dije que sí”.

¿Pero cómo se inventa una lengua? Javier explica que lo primero que hizo fue un estudio estadístico de la frecuencia de aparición de palabras y fonemas en el español para usarlo como punto de referencia y darle mayor credibilidad al zikril. Lo siguiente fue decidir las terminaciones de las palabras según su categoría gramatical: “ish” para los sustantivos, “ne” para los verbos, por ejemplo.

Todo esto se realizó sin perder de vista un objetivo: que el zikril fuera una lengua con un enorme grado de sonoridad; “todas las lenguas tienen sonidos sordos y sonoros, yo quería que esta tuviera puros sonidos sonoros”, de modo que se dio a la tarea de lograr combinaciones que cumplieran con esta condición. Además, pensando que en español algunos sonidos sonoros se apagan según el contexto, se valió de la prenasalización; es decir, antepuso la “n” (nasal alveolar) a la “d” (coronal-alveolar sonora) y la “m” (nasal labial) a la “b” (bilabial sonora) en las palabras, logrando evitar el ensordecimiento.

Imagen de “Sueño en otro idioma” cortesía de Cinetc.

Sólo en dos casos se permitió romper su propia regla al utilizar fonemas sordos; incorporó la “s” para así abrir la posibilidad de que existieran variantes dialectales, presentes en todas las lenguas: “unos la pronunciarán como una “s” del español, otros como un zumbido de abeja”; el otro caso se da con el sonido “sh”, que se repite una y otra vez en el zikril por una razón que más que con la lingüística tiene que ver con el arte: Javier quiso integrar un sello personal en su lengua. Dice: “Yo soy de Guaymas. No digo ‘chivo’, digo ‘shivo’. Entonces, si todo el mundo me hace burla por eso, pues que me hagan más burla todavía”.

Lo anterior pone de manifiesto cómo Javier se dio también la posibilidad de jugar y divertirse en el proceso. El método que utilizó para la creación de palabras lo ilustra perfectamente: “Lo que hice fue marcar algunos dados con fonemas que había elegido y los lanzaba […] cada dado era un fonema. Entonces veía las combinaciones que me gustaban y las anotaba. Si no me gustaban, tiraba de nuevo”.

Javier en su casa, en Ciudad de México. Foto: Paulina Munive.

Luego de tres meses de desarrollo, Javier entregó al asistente del director una serie de sugerencias, reglas e instrucciones junto a las grabaciones de los diálogos en su propia voz.

A partir de estas pautas, cada actor se apropió del zikril, hablándolo de acuerdo a sus preferencias y posibilidades, como sucede con cualquier otra lengua. Justamente ese tipo de detalles logran que el zikril dé la impresión de ser una lengua completamente orgánica, “si ves la película, cada uno [de los actores] tiene sus particularidades, y eso fue deliberado”. Aunque dicha impresión no está lejos de la realidad; si bien el zikril fue creado específicamente para la película y, por tanto, está limitado al léxico del guión, es un idioma completamente funcional: “como cualquier otra lengua, sólo habla de su contexto […] de lo que le rodea, de lo que le resulta necesario nombrar […] pero es una lengua, utilicé la lógica del sistema para que pueda ser utilizada por cualquiera”. De manera que si una comunidad de hablantes quisiera adoptarlo, simplemente tendría que incorporar las palabras que le fuesen necesarias.

Sobre el carácter mágico del zikril y la relación casi simbiótica que establece con la naturaleza (según la película), Javier explica que es un elemento que ya estaba en el guión, y que le pareció acertado, pues en realidad todas las lenguas hablan de lo que les rodea e intentan alcanzar una comunión con su entorno: “todas las lenguas son mágicas, cuando le dices a las personas ‘mucha suerte’ o ‘que te vaya bien’ es magia pura”.

Javier. Foto: Paulina Munive.

Llevamos hora y media al teléfono y aún nos falta hablar de otro de los puntos más importantes de la existencia de Sueño en otro idioma y del zikril mismo: ¿cómo se llega al extremo de que una lengua esté al borde de desaparecer? Entonces cambia el tono de voz de Javier, se vuelve solemne: “Para que una lengua desaparezca tienen que suceder muchas cosas, terribles todas. […] Uno de mis maestros, Luis Fernando Lara, decía que se pierden los espacios discursivos. Para describir la realidad con toda su crudeza, lo que pasa es que la discriminación es terrible, la descalificación, la marginación, la injusticia, la inequidad. Todas juegan un papel importante para que [las lenguas indígenas] desaparezcan”.

Según datos de la Encuesta Nacional Sobre la Discriminación en México 2010, realizada a 418 personas pertenecientes a algún pueblo indígena de México, el 19% de ellas piensan que el principal problema que enfrentan sus comunidades es discriminación, el 9.4% la pobreza, el 8.8% el escaso apoyo del gobierno y el 6.8% la barrera lingüística. Además, casi la mitad de los consultados estuvo de acuerdo en que sus grupos no tienen las mismas oportunidades para atenderse en los servicios de salud, recibir educación, recibir apoyos del gobierno y conseguir empleo.

Imagen de “Sueño en otro idioma” cortesía de Cinetc.

Según el artículo 28 del Convenio 169 Sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, al que México está vinculado desde 1990, “deberá enseñarse a los niños de los pueblos interesados a leer y a escribir en su propia lengua indígena o en la lengua que más comúnmente se hable en el grupo a que pertenezcan. Cuando ello no sea viable, las autoridades competentes deberán celebrar consultas con esos pueblos con miras a la adopción de medidas que permitan alcanzar este objetivo”. Pero la realidad es que ni lo primero ni lo segundo se llevan a cabo de forma eficiente. Javier lo recuerda: “La escuela juega un papel importante, tiene un gran prestigio. Si mi lengua no entra en la escuela, ¿qué tan importante podrá ser? No se utilizan realmente en ninguna escuela, no hay un desarrollo linguïstico. No hay matemáticas en las lenguas indígenas del país, no hay geografía, no hay química, no hay filosofía, no hay pedagogía, no hay psicología, no hay nada, solamente han quedado reducidas al ámbito familiar y comunitario. No podemos dejar de lado que la condición de las lenguas también está cargada de una ideología y esto lleva a la toma de decisiones poco justas o equitativas”.

Imagen de “Sueño en otro idioma” cortesía de Cinetc.

Sus palabras cargan desazón. Así que añado dos últimas preguntas a nuestra larga charla:¿Qué nos corresponde hacer ante esa realidad que viven las lenguas indígenas? ¿Qué le toca al estado?

“Podemos contribuir teniendo una actitud diferente hacia ellas. Conocerlas, acercarnos. Pensar que lo que me sucede a mí como hablante del español le sucede a los hablantes de lenguas indígenas. Porque son lenguas hechas y derechas, no son dialectos, igual que el español, igual que el mandarín.” afirma el creador del zikril. “Por su parte, el estado debería considerar las lenguas indígenas no como lenguas vehiculares, sino como lenguas de estudio, como lenguas capaces de crear conocimiento, que aborden todas las disciplinas y todas las ciencias. La política de estado debería apuntar a un desarrollo lingüístico verdadero.”

Nos despedimos. Me quedo pensando en islas cada vez más pequeñas, que son tragadas por el agua.

https://ift.tt/2wCpLQo

Anuncios

Y tu que opinas???

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s