El sacrificio del Sol Azteca y otras leyendas solares ilustradas


Artículo publicado por VICE México.

Los mitos y leyendas han cumplido una función más profunda que solamente explicar los fenómenos naturales. Dentro de las narraciones se dilucida una visión sobre el mundo. Una representación directa sobre cómo se vivía la relación entre los individuos, su entorno y la posición que ocupan en el mundo. Las variadas funciones que podían tener como culto religioso, tradición oral o escrita, siempre han sido bien reconocidas.

¿Qué es la “historia oficial” sino una mitificación de héroes y villanos, amigos y enemigos, seres maniqueos que sólo aciertan o yerran? No es otra cosa más que un intento esquematizado por generar una identidad y cohesión nacional, como la propaganda mexicana de la Segunda Guerra Mundial. Tal y como en México se presentó a través de una narración generada por un partido político a mediados de los 50, en la Antigua Grecia las cosas no eran demasiado diferentes con La Ilíada y la Odisea. Propiamente, en Roma, el emperador Augusto encomendó al mejor escritor de su época a escribir el estatuto mítico de su nación desde su meros cimientos ¿el resultado? La Eneida de Virgilio.

La vigencia del mito sigue muy viva, basta ver algunos cómics para notar un reflejo de la idiosincrasia occidental —en particular la estadounidense— donde destacan los arquetipos y dilemas morales que afectan nuestra época, no eran tan diferentes a los griegos y romanos.

Tratando de hacer un retrato de las culturas antiguas, la agencia de diseño NeoMam llevó a cabo una serie de ilustraciones sobre leyendas fundacionales sobre el nacimiento del sol, míralas abajo.


El quinto sol

Civilización Azteca

Ilustración para “El sacrificio del quinto Dios Sol”.

Para los aztecas el sol y el tiempo eran cíclicos. De tal manera que cuando se terminaba un ciclo era necesario convocar a todos los dioses para generar un sol y una luna nueva. El mito ilustrado, y más conocido, es el del nacimiento del quinto sol.

Al final del período del cuarto sol, todos los dioses se reunieron en Teotihuacán para llevar a cabo el siguiente sacrificio en el que uno de ellos se convertiría en el nuevo sol. Al ver que ninguno de los dioses más importantes querían ofrecerse para el sacrificio, consistente en lanzarse a las flamas del dios Huehuetéotl, el dios Nanahuatzin brincó de improvisto hacia las flamas y se convirtió en el nuevo sol. Poco después, Tecuciztecatl brincó también a las flamas y se convirtió en el segundo. Los dioses se percataron de que dos soles serían demasiado para el mundo, así que decidieron aventarle un conejo a Tecuciztecatl y así convertirse en la luna.

Al terminar la ceremonia Ehecatl, dios del viento, movió al sol y la luna a sus lugares correspondientes con un gigantesco soplo de aire.


El juego del ratón y el gato

Pueblos Inuit

Ilustración para “El juego del ratón y el gato”.

En la leyenda de las tribus inuit —originarias de las zonas árticas de Alaska, Groenlandia y Canadá—, el sol y la luna son hermanos. Acorde a una versión de la leyenda, en una acalorada discusión entre los dos, Malina, diosa del sol, escapó hacia el cielo. Su hermano, Annigan, decidió seguirla como la noche sigue al día.

Se dice que el juego entre los dos nunca terminará y solamente en los eclipses es cuando él la puede alcanzar por sólo un par de minutos.


La carroza de luz

Antigua Grecia

Ilustración para “La Carroza del luz”.

Fiel a la tradición griega, el mito solar termina en tragedia o, al menos, su versión más reconocida en la tragedia de Eurípides, Faetón. En ella, describe el dramaturgo, Helios era el Titán divino del Sol (quien también es confundido con Apolo). Helios tenía como trabajo mover la carroza de fuego por todo el cielo, iluminando todo a su paso, hasta dar la vuelta al mundo para que llegue la noche. En un intento de emularlo, su hijo Faetón intentó llevar la carroza en su viaje, pero al ser joven perdió el control y —de no haber sido por Zeus que mandó un rayo para matarlo—, hubiera quemado a todos los mortales.


El alentamiento del sol

Tribus Maoris

Ilustración para “El alentamiento del Sol”.

Acorde a las leyendas de las tribus Maoris, en su gran mayoría de Nueva Zelanda, le debemos el largo plazo de luz de día diaria al héroe guerrero Maui. Un día, mientras comía con sus hermanos y el resto de la tribu, el Sol Tamanuitera se metió rápidamente. Harto de que el Sol fuera tan caprichoso y no permitiera a los hombres disfrutar de su luz más tiempo, decidió tomar cartas al respecto: juntó a todas las personas para que hicieran cuerdas y convocó a sus hermanos para que lo ayudaran.

El plan de Maui consistía en acercarse a la punta este del mundo, donde emerge Tamanuitera todos los días, y tras esconderse detrás de los árboles para que no los viera, lanzó las cuerdas para detenerlo y golpearlo con una mandíbula mágica de uno de los ancestros de Maui para que éste cediera. Después de ser golpeado arduamente, el Sol accedió a ser regido por los hombres y no por sí mismo.


El viaje al inframundo de Ra

Antiguo Egipto

Ilustración para “El Inframundo de Ra”.

Acorde a los mitos egipcios, el dios Ra tenía que embarcarse todos los días al inframundo para poder proporcionarle luz al reino de los muertos. Sin embargo, era un viaje lleno de peligros y hazañas, especialmente luchar contra el dios-serpiente Apep que buscaba devorarlo y quitarle la luz a todos los vivos y muertos. Ra, que también era considerado el dios creador de todo lo existente, viajaba en una barca para enfrentar a Apep, normalmente le ganaría en su lucha eterna, pero cuando sucedía un eclipse se tendía a decir que Apep había peleado mejor que Ra ese día.


Diez soles y el arquero

Antigua China

Ilustración para “Los diez soles y el arquero”.

La mitología china cuenta que antiguamente existían diez soles, hijos del dios Di Jun, ellos solían trabajar separados en carruajes jalados por dragones para llevar luz a todos los rincones de la Tierra. Sin embargo, después de trabajar tanto tiempo separados decidieron unirse y hacer lo que quisieran con la luz, haciendo que la Tierra sufriera sequías terribles por ello.

En búsqueda de contenerlos Di Jun buscó un arquero humano para combatir a sus hijos. Al proporcionarle un arco y 10 flechas mágicas, el arquero fue a la montaña más alta y comenzó a disparar hacia los soles, matándolos a nueve de ellos y convirtiéndolos en pájaros cuando tocaban una flecha. Al final, no pudo matar al último sol porque su hijo había robado una flecha de su vaina, dejando vivo al sol que tenemos todos los días.


Existen muchas versiones de todos los mitos y es muy probable que cada uno tenga más de una manera de explicarse e interpretarse. Lo que subyace de fondo es que la conquista del hombre sobre el calor y la luz ha sido una búsqueda que siempre le ha preocupado a la humanidad.

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